18 jun. 2012

Cambiando de modelo, ¿Por qué no?

El otro día, hablando junto con Jesús Garrido de la reforma sanitaria en marcha y de como los determinantes sociales influyen en la salud en un curso de Medicina Tropical y del Viajero, en el turno de preguntas apareció el tema recurrente del "habrá que hacer algo frente al desastre económico en el que se encuentra la sanidad, ¿no?". El discurso de la insostenibilidad del Sistema Sanitario se ve que ha calado fuerte entre la población general y también entre l@s profesionales.

Frente a esta realidad, hay que responder en dos direcciones. Por un lado, ofreciendo evidencias, datos e investigaciones frente a estas percepciones o creencias que no tienen más base que la asunción acrítica de los llamamientos a desmontar lo público y privatizar los bienes comunes. Es mucha la documentación disponible, desde el imprescindible blog de Juan Simó "Salud, dinero y... atención primaria", sobre todo en su serie de post sobre "Vivir por encima de nuestras posibilidades en Sanidad Pública" al ya conocido libro de Navarro, Torres Garzón "Hay alternativas". También a partir de las propuestas respecto posibilidades para reducir los gastos realmente ineficaces salvaguardando lo esencial del sistema sanitario, como son las de Gervás, Laporte y Repullo.

La otra dirección, que se suele quedar siempre relegada, consiste en buscar alternativas para hacer avanzar de manera real y concreta el sistema sanitario hacia un enfoque que dé respuestas más adecuadas a los procesos de salud y enfermedad. Si nos quedamos en posturas defensivas, enrocándonos en el "no se toca" sin entrar a cuestionar lo que no funciona, en no mucho tiempo nos agotaremos en la protección de un sistema que dista mucho de ser ideal, que ha logrado muchos logros, pero al que le quedan aún muchas tareas pendientes.

La reforma en marcha propone un cambio de modelo: pasar de un modelo de cobertura universal (que cubría a cualquier persona residente en España que lo pudiera demostrar mediante su empadronamiento) a un modelo de aseguramiento: ahora hay que demostrar que se está asegurado. Todavía no somos muy conscientes de todas las puertas que se abren (y las que se cierran) con este cambio.

Está claro que este cambio traiciona el espíritu de la Ley General de Sanidad que constituye la base de nuestro sistema sanitario. Pero también se la ha venido traicionando de muchas otras maneras a lo largo de estos 25 años. Quizás por eso sí que sea necesario apostar por un cambio de modelo respecto a muchas de las actuaciones puestas en marcha a lo largo de estos años para de verdad apostar por ir hasta el final de lo que se dispone en nuestras leyes fundamentales.

A  reflexionar y compartir sobre esto quiero dedicar algo de tiempo y espacio en los próximos días. Veremos a ver qué sale...

Por de pronto, acá van algunos de los aspectos más interesantes recogidos en estas leyes:


Constitución - Artículo 43.

1. Se reconoce el derecho a la protección de la salud.
2. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. 



Ley General de Sanidad 1986

Artículo 3.

1. Los medios y actuaciones del sistema sanitario estarán orientados prioritariamente a la promoción de la salud y a la prevención de las enfermedades.

3. La política de salud estará orientada a la superación de los desequilibrios territoriales y sociales.

Artículo 6.  
1. Las actuaciones de las Administraciones públicas sanitarias estarán orientadas:
1.      A la promoción de la salud.
2.      A promover el interés individual, familiar y social por la salud mediante la adecuada educación sanitaria de la población.
3.      A garantizar que cuantas acciones sanitarias se desarrollen estén dirigidas a la prevención de las enfermedades y no sólo a la curación de las mismas.
4.      A garantizar la asistencia sanitaria en todos los casos de pérdida de la salud.

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Este artículo pertenece a la serie "Cambiando de modelo, ¿Por qué no?":

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