13 jun. 2012

Leyendo a un maestro

Cada vez me parece más apasionante y esencial el profundizar en el campo de los Determinantes Sociales en Salud, y más en estos tiempos que corren, en los que se abren tantos frentes que se hace necesario poder fijar prioridades y centrar el núcleo central de lo que es necesario proteger y desarrollar en torno al campo de la salud, que no es otro que el de la vida. Si no, vamos a terminar cada un@ tratando de sacar adelante sus propios intereses y olvidando las responsabilidades colectivas y sociales que tenemos. No hay más que ver los anuncios de huelga de médic@s, no por el Real Decreto 16/2012 y lo que supone como cambio de modelo de atención sanitaria, o por la exclusión de l@s migrantes no regularizad@s, sino por la rebaja de sus sueldos. No digo que no sea legítimo, pero si me parece desenfocado, tendríamos que revisar nuestros juramentos y compromisos con la sociedad...

Por eso creo que es especialmente necesario releer a uno de los maestros en este campo de los Determinantes Sociales en Salud, que sitúa muy bien el problema de las desigualdades, su origen y sus consecuencias traducidas en clave de salud, y además explica muy claramente el porqué de la necesidad de investigar en este campo desde el punto de vista médico. Además, sirve para abordar unas dimensiones de la pobreza que habitualmente se esconden detrás de las estadísticas de ingresos, y que él sitúa como la clave de estas desigualdades: la falta de autonomía y control sobre la propia vida y la ruptura de las relaciones y el compromiso sociales.

Solo un pero, desde mi punto de vista, y es que, incidiendo tanto como lo hace en el gradiente social de desigualdad (es decir, las desigualdades sociales sociales en salud afectan a todo el espectro social, no sólo a l@s más pobres), se terminan ocultando ciertas rupturas y barreras que existen de manera real y concreta entre grupos y clases sociales. Esto es especialmente importante porque plantea que la dimensión y el desarrollo comunitario es una de las claves para una buena salud. Y ahí, en cuanto a reconocimiento de formar parte de una comunidad, no podemos hablar de gradiente, las transiciones son bruscas: algun@s nos reconocemos como parte de la clase media, otr@s como clase alta (ahora se remarca a la clase hiper-alta, el 1% frente al 99% restante) y otr@s se reconocen más que como pertenecientes a una clase, como personas y grupos excluidas de las dos anteriores. A poco que uno se acerque a esta realidad de exclusión y pobreza, escuchará que no es lo mismo "nosotr@s" que "vosotr@s", que hay cosas que sin haberlas vivido no es posible entender... Esto no lo dicen las estadísticas, sino que lo dicen muchas personas que viven situaciones de pobreza.


Así, no basta con un mero "desarrollo comunitario" global, sino un encuentro real entre diferentes comunidades, la de los excluíd@s y la de l@s no excluíd@s, que permita un reconocimiento mutuo y haga posible un futuro construido en común. 

Health Unequal World

The Influence of Income on Health - Marmot

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