26 may. 2014

Partos en otros mundos

Una experiencia interesante la de los partos adecuados culturalmente. Un ejemplo de reconocimiento y respeto a diferentes formas de vivir el cuerpo y sus diferentes dimensiones. Via Periódico Diagonal y Médicos del Mundo.


Bolivia posee uno de los porcentajes más altos de mortalidad materno-infantil de América Latina. En el año 2013 se registraron 230 mujeres y 36 bebés fallecidos por cada cien mil nacidos vivos. Una de las principales razones de esta alta tasa es la hemorragia durante el parto, debido a que un gran porcentaje de la población no acude a los hospitales para dar a luz. Uno de los motivos es que éstos no respetan las formas tradicionales para hacerlo. Desde hace algunos años, en algunos hospitales se han creado salas acondicionadas de acuerdo a las tradiciones indígenas, donde trabajan conjuntamente médicos y parteras, para que las mujeres que no confían en la medicina acudan a ellos. Y, gracias a medidas como ésta, el porcentaje de muertes ha disminuido en los últimos años.
En esta línea, en 2006 el Go­bierno creó el Viceministerio de Medicina Tradicional e Inter­cul­turalidad, con el objetivo de “promover, proteger, velar por la preservación y fortalecimiento de las medicinas tradicionales, de acuer­do al conocimiento y sabiduría de las culturas originarias [...] en un modelo de gestión y atención con un enfoque intercultural en salud”. El viceministerio se crea para respetar los distintos conceptos de salud/enfermedad de cada cultura, en un intento por promover el acceso al sistema de salud de los pueblos indígenas, originarios, cam­pe­sinos y afrobo­livianos”. Tam­bién se constituye como espacio de organización y movilización sociocomunitaria del “buen vivir”, concepto que se establece como objetivo final de toda política. Además, esta institución trabaja por el reconocimiento de las prácticas de la medicina tradicional en los diferentes servicios de salud, fomentando su investigación y su integración con la medicina occidental.
El fotógrafo Olmo Calvo, del colectivo del periódico DIAGONAL, ha documentado para Médicos del Mundo estos partos de mujeres principalmente de etnia aymara de la zona de Patacamaya en un trabajo titulado 'Partos en el techo del mundo'. Se retrata una forma de dar a luz a hijos e hijas en centros sanitarios pero respetando los deseos de las mujeres protagonistas. En estas salas “con adecuación cultural”, las mujeres pueden elegir quién quieren que esté presente en el momento del nacimiento. “Puede ser tu madre, tu suegra, la partera de tu comunidad e incluso tus hijos e hijas mayores. Ni siquiera tienes que empujar tumbada en la camilla –esa postura que siempre les pareció tan rara–; pueden hacerlo de cuclillas, de rodillas, como tu cuerpo se acomode mejor al dolor. Si las cosas van mal, el quirófano está allí mismo, y no hay que pagar por la cesárea”, explican desde Médicos del Mun­do. Las salas cuentan también con camas con barras de madera, colchonetas o banquetas de parto, e intentan recrear el ambiente de sus propios domicilios con paredes de colores cálidos, suelos de madera y mantas artesanales.
Estas fotografías son parte de un proyecto de unas cien, fruto del acompañamiento del fotógrafo Olmo Calvo durante el último mes de embarazo de las protagonistas hasta el momento íntimo del parto.

19 may. 2014

La fuente de riqueza... y salud

Acabo de terminar, hace unos días, de leer el libro de "Porqué la austeridad mata", de Stuckler y Basu. Un libro tremenda y dolorosamente clarificador. En un comentario anterior señalé que poner el foco en la austeridad en vez de en la pobreza me parecía que podía confundir. Sin embargo, tras haber leído el libro entiendo perfectamente el por qué de esta elección. Es tan evidente, en el sentido de la cantidad de pruebas acumuladas, la influencia que tienen en la salud de las personas y poblaciones las decisiones políticas y económicas, bien sea a favor de la protección social (caso en el que se ha demostrado que la salud aumenta) o atacando las redes de sostén y apoyo (con unos empeoramientos evidentes de diferentes indicadores sanitarios), que los autores han quedido poner el dedo en esa llaga: la imposición de la austeridad no se fundamenta más que en creencias en base a una ideología determinada. Porque no sólo mejoran los resultados en salud cuando se decide invertir en protección social, sino que también mejoran los datos económicos y de desarrollo.

No hay excusas que valgan. Si se puede. No se quiere. Pero no olvidemos que, como dicen los autores al final del libro (ahora voy y lo reviento): "La fuente definitiva de riqueza de cualquier sociedad es su gente. Invertir en salud es una opción sabia en las mejores épocas y urgente en las peores".

12 may. 2014

De salud y derechos, de derechos y salud

Ya en otras entradas, hace tiempo, señalaba como me había marcado la experiencia de hacer talleres sobre salud en los que, al dar algunas fotografías para que l@s participantes escogieran cuáles identificaban con salud y cuáles con enfermedad, las imágenes relacionadas con la primera tenían mucho que ver con la vivienda, con la educación, el trabajo... Aspectos, en definitiva, que no solemos relacionar con el campo sanitario y que desde siempre se han constituído como campos de lucha por los derechos, ya que son aspectos fundamentales para el desarrollo de una vida digna.

Por estas cosas que tiene la vida, desde hace unos meses ando metido de lleno en una dinámica de lucha por el reconocimiento de los derechos, especialmente de quienes están en situación más vulnerable, a través de una herramienta que llamamos Hoja de Hechos. La propuesta es que quien sienta que ha sufrido una vulneración de sus derechos viviendo en situación de pobreza y exclusión pueda explicar su situación, pero no sólo eso, sino también su reflexión sobre por qué eso es una vulneración de los derechos humanos y a qué campos afecta. Las situaciones que hemos recogido hasta ahora tienen sobre todo mucho que ver con la vivienda, con la falta de ingresos estables, con la educación, etc. Pero lo curioso es que al hablar de los derechos vulnerados en cada una de ellas, en muchos casos se señala el derecho a la salud como uno de los más afectados. Y se explica por la carga de enfermedad, sufrimiento e incapacidad que conlleva el verse sobrepasado por las circunstancias, encerrad@ en la impotencia.

Así, cuando se suponía que hablábamos de salud, terminábamos hablando de derechos, y ahora que ando metido en el tema de los derechos, me llevan del nuevo al campo de la salud.

Y es que no son campos diferentes, andan jugando en la misma escena. El problema es que nos hemos acostumbrado a abordarlos como dimensiones separadas, o en todo caso traduciendo lo social al lenguaje y las formas médicas, es decir, medicalizándolo, lo que no deja de ser un nuevo paso hacia la incapacitación de la persona, ya que le niega la posibilidad de encontrar por si misma (y con otr@s) una respuesta, ya que bajo esta clave el secreto de la misma lo tiene el/la médic@.

Por eso es tan interesante e iluminador el trabajo que ha realizado Elena Ruíz Peralta: Desahuciar, Desalojar, Ejecutar, en el que abordando el problema de los desahucios y las prácticas transformadoras de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca abre una muy interesante perspectiva sobre por donde han de ir las resistencias y las luchas frente a los males sociales que se encarnan en tod@s nosotr@s, pero especialmente en aquell@s que están en situación más frágil. Como dice al final del trabajo: "Ayudar al sujeto a reconstruir la dimensión social de su problemática y animar su participación en plataformas de movilización ciudadana puede contribuir a una desmedicalización de la experiencia"

5 may. 2014

Dos lecturas justas

En estos tiempos que corren parece ser que estamos más dispuest@s a ampliar nuestra mirada sobre la medicina y la salud, con lo que hay que aprovechar para revisar textos y enfoques que nos ayuden a descubrir nuevas miradas. Acá van un par de ellos que encuentro muy interesantes.

Este primero sobre cómo nuestra biografía y nuestra capacidad para afrontar el futuro con esperanza (algo realmente complicado en estos momentos), influyen en nuestra salud:



Y otro de la clásica Stanfield, que explica con gran sabiduria cómo en las situaciones de desigualdad y desventaja social el único enfoque eficaz, además de justo, es el de la visión global y no segmentada del generalista, ese gran despreciado en la medicina actual.