27 nov. 2010

Vacunas, ¿obligatorias?

Aunque la vacunación no es obligatoria en nuestro país, en determinados casos de alerta sanitaria se puede imponerla a la población que se considere necesario. Este parece ser el caso en Granada, donde ha surgido la alarma por un brote de sarampión que ha llevado a un juez a dictaminar la vacunación obligatoria de l@s niñ@s de un colegio infantil que no habían sido vacunad@s por sus padres/madres. No queda muy claro el porqué en este centro había tant@s niñ@s sin vacunar, en algunos casos puede ser por dejadez, pero en otros se trata de una decisión consciente que toman los padres/madres creyendo que es lo mejor para su hijo.

El movimiento por la libertad de vacunación (es decir, para que se elija libremente si vacunar o no) no es muy fuerte en España, y lo poco que he leído no me ha convencido por presentar algunas lagunas en los datos que ofrecen. Sin embargo, creo que efectivamente much@s de l@s padres/madres toman la decisión de no vacunar después de haberse informado y estudiado el tema lo mejor que han podido, posiblemente más que aquell@s que simplemente nos limitamos a seguir las directrices de los calendarios de vacunación sin saber muy bien en qué se basan. Y así, cada vez se van colando más vacunas, bajo la premisa de que cuantas más mejor... ¿y así hasta cuándo? ¿habrá algún límite para el número de vacunas que se podrán poner a un niño? ¿Están todas las vacunas igual de justificadas? Me da a mí que no...

El caso es que la ley se pone de parte de la ciencia, autorizando incluso la intervención de las fuerzas del orden para forzar la ejecución de la vacunación si los adult@s responsables se siguen negando a ella. ¿Se imaginan la situación que podría llegar a producirse?

Al mismo tiempo, no me queda muy claro el beneficio que esta vacunación va a suponer para la salud pública, sobre todo cuando el brote ya está en marcha y  gran parte de la población ya está vacunada o puede (y va a) buscar otros medios para evitar el contagio. Y al pensar en los inconvenientes, se consideran tan sólo los riesgos de la vacunación, pero no se tiene en cuanta lo que supone la imposición por encima de la patria potestad. ¿De verdad es la situación tan grave como para decidir atropellar las decisiones libres e informadas (aunque sea por medios que puedan no convencernos) de adult@s que quieren actuar responsablemente respecto al cuidado de sus hij@s?

23 nov. 2010

Investigando la gripe A

Se puede mezclar la risa con la reflexión y la denuncia, y queda un producto la mar de entretenido y al mismo tiempo útil de cara a conocer más como marchan las cosas. Así pasa por ejemplo con el programa de Salvados de la última semana, en el que Jordi Évole busca revisar que ha pasado con la terrible pandemia que amenazaba el mundo en el 2009. Para eso pregunta a gente bien informada, como Miguel Jara y Juan Gervás.

Para quién quiera verlo, acá está el programa completo

22 nov. 2010

Desigualdades vs Dignidad... No es lo mismo, no es igual

Al final las Jornadas PAPPS-PACAP sobre Desigualdades en Salud fueron muy interesantes, y creo que consiguieron abrir horizontes y aclarar conceptos. Porque es verdad que muchas veces en estos temas terminamos usando las palabras como si no significaran nada específico, y da lo mismo desigualdad que injusticia, pobreza que exclusión, etc... Y realmente cada término tiene sus matices y su campo propio, que es conveniente remarcar para tener claro de qué se está hablando realmente.

A mi me ocurrió con el tema de la desigualdad social y la pobreza. Al hablar de lo primero me refugio en este segundo campo, como si fuera el único o el más importante donde se lucha contra la desigualdad. Sin  embargo la desigualdad se asoma por otros lados, y no sólo desde los últimos en la escala social. Tanto a nivel de identidad, de género, de origen, etc. se producen desigualdades que pueden ser igualmente injustas. Aunque al mismo tiempo sigo creyendo que, para entender bien las dinámicas de desigualdad e injusticia que se dan en nuestras sociedades, poner el foco en aquellos que la sufren de manera más importante puede ayudar a desentrañar bien qué mecanismos se ponen en marcha y así poder abordar vías de promoción no sólo para éstos, sino también para l@s que se encuentran en situaciones menos agudizadas.

Efectivamente, la lucha contra la desigualdad no es lo mismo que la lucha contra la pobreza. La primera pone el foco en disminuir las diferencias entre l@s grupos sociales, mientras que la segunda se preocupa porque nadie viva con menos recursos de los imprescindibles. Juegan partidas diferentes, ambas fundamentales y complementarias, pero diferentes. Así, luchando contra la desigualdad puede parecer que se ha avanzado mucho aunque haya un pequeño porcentaje de personas que sigan viviendo en la miseria. Y luchando contra la pobreza se puede caer en creer que todo va bien simplemente mirando el estado de l@s más pobres.

¿A qué apostar? ¿Cuál es la clave del verdadero desarrollo? Ambas parecen fundamentales, pero a la hora de fijar prioridades en nuestra búsqueda hacia una sociedad mejor, ¿por donde tirar?

El campo de la desigualdad en principio nos afecta a tod@s, con lo que parece que se corresponde con una visión más global de la realidad social.

Sin embargo, una vez que se tiene contacto con aquell@s que viven en situaciones de miseria, cuesta renunciar a luchar con ell@s por revertir su situación y la de tod@s l@s que viven realidades similares. De alguna manera, duele tanto asomarse a la injusticia de aquel cuya vida, tan destrozada por todos lados, cuesta creer que merece la pena... que se hace muy difícil apostar por una sociedad en la que se acepte que algunos tengan que vivir de manera miserable, aunque el conjunto vaya a mejor. De alguna manera, la clave de la lucha que se emprende en este caso es "que nadie se quede fuera".

Es cierto que trabajar sólo con estas personas no conduce más que su aislamiento y a potenciar su dependencia y su sensación de incapacidad. Aparte de su papel para anestesiar conciencias. No tiene sentido. Pero también es verdad que si en cada proyecto de desarrollo no aparece como clave la apuesta por incluir en él a tod@s, sin excepción, al final se terminará trabajando más con aquell@s con l@s que es más fácil, es decir, l@s que están en situaciones intermedias, o al menos no tan mal como otros (por ejemplo, con los Objetivos del Milenio de reducir la pobreza a la mitad, ¿que mitad es la que puede promocionar más fácilmente? Posiblemente la que se encuentra en una situación de menor pobreza relativa. ¿Qué pasa con la otra mitad? Mejoran las estadísticas, pero ¿y la vida de esta gente? ¿No puede pasar esto mismo en nuestros procesos de desarrollo comunitario, alimentad@s por l@s más dinámicos y que pueden tender a evitar a aquell@s con más dificultades para participar?). Porque, efectivamente, trabajar porque nadie se quede fuera requiere un esfuerzo tremendo, y de tod@s. Pero los efectos también serán para tod@s, y no sólo para el que está en el último lugar. Si no se hace así, éste cada vez estará más lejos de l@s demás, en una situación más irrecuperable y rompiendo más violentamente la dinámica mayoritaria.

Una clave que creo que da un poco de luz en este asunto es la de la dignidad. Apostar porque nadie se vea obligado a vivir de manera indigna, o que no sea tratado de manera indigna en ningún momento por otr@s. La ventaja que conlleva es que no hay términos medios, no se trata a nadie con más o menos dignidad, es blanco o negro, sí o no. Y una sociedad en la que sus ciudadanos viven dignamente debe luchar por asegurar la dignidad de tod@s para que ésto sea real, no hay medias que se puedan sacar para adornar el asunto.

Para hablar de las claves en el cuidado de la salud, tras varios años de experiencia en el terreno y en la gestión sanitaria, François-Paul Debionne recoge su experiencia y reflexión en un libro que llama "La Santé passe par la dignité", es decir, La Salud pasa por la dignidad. La dignidad es así algo ineludible, que si no se da afecta a la propia posibilidad de vivir y/o construir la salud. Es una condición previa, necesaria, no la única, claro está, pero si clave al hablar de aquell@s que viven en situaciones de miseria y exclusión.  El autor del libro lo explica así "El camino que conduce a la salud pasa en un primer momento por la preocupación por el respeto de la dignidad de todo ser humano, por la consideración a la que tiene derecho, sean cuales sean las condiciones en las que vive. Tener en consideración a cada uno quiere decir tomar en cuenta su reflexión, su experiencia, reconocerle como interlocutor válido para construir un futuro mejor"


Vivir con dignidad. Ser tratado dignamente. No un@s cuant@s, ni siquiera la mayoría.

O tod@s, o...

20 nov. 2010

Desigualdades y (Pro)vocación... Respuestas y Demandas

La pobreza y la exclusión son realidades cuya existencia no se puede negar hoy en día en nuestras sociedades. Igual que no se puede negar que hay mucha gente que se queda fuera de los dispositivos enfocados a la "población general". Y claro, eso preocupa. Así que desde las instituciones encargadas del tema se van dando respuestas a estas realidades, en general a través de dispositivos especiales que trabajan con colectivos específicos: drogodependientes, trabajadoras del sexo, migrantes, habitantes de barrios de chabolas...


Pero, estos dispositivos tan especiales y específicos, ¿al interés de quién dan respuesta? 

Porque cuando se pregunta a aquell@s que viven en situaciones de pobreza y/o exclusión, ¿cuál es su demanda?

En la investigación que realizamos con personas con infección por VIH en situación de exclusión social, los puntos clave que destacaban como fundamentales en la atención sanitaria eran los siguientes: 
  • Las características que se le piden a una estructura asistencial sanitaria, son fundamentalmente:
        • Flexibilidad
        • Accesibilidad
        • Facilidad en los trámites administrativos
        • Continuidad en el tiempo
        • Asistencia competente y multidisciplinar.
  • Las características que se le piden a los profesionales sanitarios son fundamentalmente:
        • “Ganas de atender”  
        • Trato amable
        • Accesibilidad
        • Capacidad de escucha y de profundización en diversos aspectos de la vida
        • Que sepa generar esperanza en momentos determinados.
No parece que demanden cosas muy diferentes que las de cualquier otra persona, ¿no? El reto está en buscar como desde los dispositivos de Atención Primaria, que son los que, al menos en la teoría, más concuerdan con estas características, se consiguen crear las condiciones que permitan que también "los excluidos" puedan estar presentes y ser tratad@s como un@ más, es decir, adecuándose a sus características personales y sociales.

Porque los dispositivos específicos lo único que hacen es poner parches, respondiendo a la necesidad de la institución de tapar los puntos de fuga por los que se arroja a aquell@s que no tienen espacio dentro de "lo normal". 

Desigualdades y (Pro)vocación... El poder

Quizás este campo sea una de las claves en cuanto a las relaciones de desigualdad, y que más distorsionan la atención a personas que viven en situación de dificultad social.


Pero, ¿en qué consiste este poder? ¿Cómo se constituye? En este sentido creo que es bastante ilustrativo seguir los pasos de Pablo Población que, frente a la clásica visión del poder como opresión ejercida por el que está en situación ventajosa, ofrece una visión que me parece más completa, y que en el caso concreto que nos ocupa se podría ejemplificar de la siguiente manera:
  • El Poder de Arriba: El que nos resulta más fácil de identificar a primera vista, y que podríamos reconocer en el profesional o dispensador de la atención, y que en el caso de la atención sanitaria implica la capacidad de definir qué es lo bueno y qué es lo malo, qué es lo saludable y qué lo enfermo; exigir y/o controlar que la conducta se adecúe a estos parámetros y actuar en consecuencia si esto no se consigue. Ejemplos en este sentido hay muchos, pero uno especialmente claro y doloroso en el caso de las familias en situación de pobreza es el de la amenaza de retirar la tutela de los hijos si no se siguen las normas consideradas "mínimas" para ellos. Ahí van tres testimonios que reflejan tres casos diferentes y las consecuencias que puede tener el utilizar este arma, supuestamente en beneficio del menor, finalmente en perjuicio de este y de su familia.
    • "Carola llevó a su hija que se había caído y roto el brazo. Ahí le pusieron una escayola a la niña, pero también amenazaron a Carola con quitarle la niña si se le pasaba algo de nuevo. Total que no ha vuelto al hospital y le ha quitado ella misma la escayola." 
    • "Cuando nos dimos cuenta de que Juan tenía granos de varicela, le propusimos a su madre que fuera al médico. Pero la abuela dijo que no, porque les iban a quitar el bebé"
    • "Maruja llevó a su bebe de pequeño al pediatra. Éste le dijo que el niño estaba desnutrido y que si seguía así la próxima visita, avisaría a la asistenta social. Maruja no volvió a llevarlo, por miedo a que le quitaran su hijo"
  • El Poder de Abajo: también desde una posición desfavorable se puede ejercer el poder, no se está en la impotencia, ni mucho menos. Lo único es que están a mano otras herramientas, como el tratar de movilizar sentimientos, generar compasión, amenazar con situaciones dramáticas, apelar a la responsabilidad de la otra persona... Una muestra de que este poder es real se manifiesta en la reacción que despierta frecuentemente en el que atiende, que se refugia en la distancia profesional o en las normas para no dejarse llevar por la emoción y no dar más de lo estrictamente necesario. 


Este juego de poder tiene unas consecuencias claras. Quizás la principal entre ellas sea cómo afecta a la capacidad de la persona en situación de pobreza y/o exclusión social para decidir de manera autónoma sobre su propia vida y la de los suyos. ¿Porqué se da esto? De nuevo volvemos a necesitar diferenciar distintos aspectos del poder:

o   Poder sobre, entendido como el que se ejerce sobre otro(s) para conseguir que actúen como deseamos. En este sentido, las personas que viven en la pobreza ven como desde esta dimensión del poder se incide de manera especial en ellos. Por un lado porque al ser considerad@s como población en riesgo, la consecuencia clara es que hay que vigilarlos e incluso actuar mediante la fuerza si es preciso (retirada de l@s niñ@s, por ejemplo); por otro, porque al recibir ayudas de distinto tipo estas suelen venir condicionadas: para seguir recibiendolas hay que cumplir unas normas, unas más “evidentes” para el resto de la población (llevar a l@s niñ@s al colegio), otras más “fuertes” si las pensamos en profundidad (se termina imponiendo una planificación familiar "casi" obligatoria, remarcando a la mujer que "tú no puedes tener ya más hijos, ya tienes demasiados")

o   Poder para, relacionado con las capacidades, con el enfrentarse con garantías a los retos que se vayan presentando. En este caso, esta dimensión del poder se ve afectada por las dificultades materiales concretas, por el continuo señalamiento como incapaces, el subrayado que se realiza sobre sus fallos y sus errores, marcándoles como los culpables de la situación que viven. Así, su vida se construye frente al sentimiento de humillación, de ser diferente, con límites muy claros frente a "los normales", aunque al mismo tiempo se les pide que se comporten como éstos. 

Poder, ser capaces, disponer de espacio y tiempo, de fuerzas, de apoyos, liberarse de presiones...

17 nov. 2010

Vida, Inmunidad, Medicina...

Resulta muy interesante la lectura de Bios, de Roberto Esposito, y más aún si dejamos que las preguntas y los planteamientos de fondo que van surgiendo a lo largo del texto vayan conectando con la realidad concreta de la atención sanitaria que practicamos o recibimos, según el caso.

El libro realiza un recorrido por los pensadores que se han preguntado por la relación entre vida y política, siguiendo la pista de Foucault, Nietzsche y otros muchos autores, y también por las prácticas históricas que han llevado esta dialéctica vida-política a sus límites, como ocurrió en la Alemania nazi. Porque en contra de la imagen que tradicionalmente se ofrece de este régimen como de un sistema basado en la muerte y el exterminio, Esposito plantea que tenía más que ver con los demás regímenes políticos del último siglo de lo que nos gustaría reconocer. ¿Cómo se explica esto? A partir del modelo inmunitario, que plantea que al poner la protección de la vida en el centro de la política, sobrepasado un umbral, el sistema defensivo puesto en marcha puede atacar al propio organismo hasta destruirlo, como ocurre también en las enfermedades autoinmunes. Así, en la Alemania dominada por Hitler la preocupación por cuidar la vida del pueblo alemán llevó a destruir a aquell@s identificados como agentes infecciosos dispuestos a destruirla, y el sistema puesto en marcha generó una dinámica de muerte que se llevó por delante todo el país.

¿Qué relación tiene esto con la práctica médica cotidiana? Algunos elementos son más evidentes, sobre todo en estos tiempos en los que ya se aborda más claramente el problema de la medicalización de la sociedad y de  la creación de enfermedades inexistentes (disease mongering), o el de la prevención cuaternaria de la que tanto habla Gervás. En este sentido resulta interesante asomarse a articulos como el de Limitation of Diagnostic Effort in Paediatrics, de Carmen Martínez González, donde reflexiona sobre las consecuencias psicosociales que puede tener el adjudicar etiquetas que son reconocidas como enfermedades sin aportar ningún beneficio en términos de manejo y/o tratamiento para la persona diagnosticada . Y como esta marea de enfermedades y pre-enfermedades suele venir acompañada por una avalancha de datos de difícil digestión, no está de más aferrarse a los esfuerzos que algun@s realizan para rescatar y aclarar la poca evidencia real que existe en muchos de los campos donde más campaña se hace. En este sentido es ejemplar la valoracíon crítica sobre las cifras mágicas en la prevención farmacológica de la enfermedad cardiovascular y de fracturas que realizaron un@s compañer@s de Castilla-León.

Pero más allá de este campo más trabajado, sigue faltando una reflexión más a fondo sobre cuál es el verdadero papel del sanitario. Resultaría especialmente interesante reflexionar sobre ese término tantas veces utilizado pero en el que no se suele parar mucho: la vida. Se dice que l@s médic@s tenemos "la vida del paciente en nuestras manos". Sin embargo, no dedicamos mucho tiempo a indagar sobre este aspecto, mientras que nos esforzamos en perseguir enfermedades y alejar la muerte, esa de la que tampoco gusta mucho hablar, pero de la que parecemos saber mucho más, o al menos tenerla mucho más en cuenta.

En Bios se apunta el pensamiento de Nietzsche sobre  la dialéctica entre el impulso vital de expansión, de salir hacia fuera, de crecer (lo que llamó la voluntad de poder) y el instinto de supervivencia, de autoconservación. De alguna manera son dos fuerzas que chocan repeliéndose, pero que se necesitan mutuamente al mismo tiempo. Sin supervivencia, la vida no puede expandirse al desaparecer, pero sin el impulso de crecimiento, de expansión, la vida termina encerrándose sobre si misma y perdiendo su energía, asfixiándose.

De alguna manera, el conocimiento médico ha profundizado mucho en cuanto a la conservación de la vida. La  vida entendida como superación de límites, como crecimiento (no ya de factores poblacionales, sino de la propia persona y la comunidad), como expansión, ha quedado como algo secundario, incluso banal. La lucha contra la enfermedad y la muerte ha ocupado el primer plano, y ha terminado justificando cruzadas reglamentadoras, planes para imponer estilos de vida, especialistas a costa de la sensación de ignorancia del que acude a ell@s...

Y así, hemos ido encerrando, aprisionando, no ya la muerte, sino la propia vida, generando dependencias, impotencias, miedos, inseguridades...

En nombre del cuidado de la vida, la terminamos anulando.

Ojalá algún día alguien salga de la consulta diciendo "¡Esto es vida!". Pero hoy por hoy parece difícil de imaginar, ¿no?

11 nov. 2010

¿Qué es lo atípico?

El mundo de los antipsicóticos, o mejor llamados neurolépticos, participa del misterio que rodea al trastorno mental psicótico. Llevo años queriendo entender cómo funciona y cómo utilizarlos, y no me llega a quedar claro. Ahora, por fin, leyendo la entrada de El curioso (y costoso) caso de la atipicidad aparecido en postPsiquiatría entiendo mejor mi desconcierto... porque es díficil comprender cómo se puede armar un negocio tan potente sobre bases tan poco sólidas.

9 nov. 2010

Un ejemplo a seguir

Antes de empezar a informar sobre otras cosas, hay algunos pasos básicos que no siempre (o no para tod@s) son tan fáciles de dar. Por eso es fundamental que se generen herramientas para facilitar cosas fundamentales de cara a poder ejercer el derecho al cuidado de la salud. Un buen ejemplo de esto es la Guía de Derechos Sanitarios y Médicos para personas con y sin papeles realizada por la Oficina de Derechos Sociales de Seco, que aunque se hizo en el 2008 sigue siendo útil.

7 nov. 2010

Desigualdades y (Pro)vocación... Ampliar la mirada

Cuando entra por la puerta de la consulta alguien cuya vida es una lucha continua para no caer vencido por la desesperación o la impotencia a la que le condena la pobreza, para seguir en pie buscando de vías de supervivencia lo más dignas posibles para el/ella y l@s suy@s, es realmente difícil "centrar el tema". Sin embargo, muchas veces ese el gran esfuerzo que hace el sanitario, rebuscando entre l@s datos aparentemente dispersos que se le vienen encima para rescatar algunos elementos que le permitan actuar, ejercer su rol profesional o al menos sentir que la consulta no se ha desaprovechado del todo.

Pero en muchas ocasiones este esfuerzo no se ve recompensado, porque no es fácil entender bien qué es lo que esta persona cuya vida es tan diferente a la nuestra nos está pidiendo, qué nos está presentando delante de nuestros ojos, en qué quiere que intervengamos... Se va por las ramas, cuesta seguir su discurso, incluso nos puede hacer dudar de que éste pueda tener alguna coherencia...

Esto suele ocurrir sobre todo cuando hay poco tiempo para hablar, o cuando no se establece un clima propicio para la comunicación. Porque cuando el tiempo se expande y las ganas de comprender vencen a las de intervenir, las cosas van cambiando poco a poco. Frente al barullo inicial va surgiendo con más fuerza la realidad  que esa persona trae consigo, su manera de mirar, de sufrir, de luchar, su necesidad de compartir todo eso... Todo eso... Y no tan sólo un aspecto concreto, delimitado y bien definido dentro del campo sanitario.

...

Finalmente, si el tiempo y la disposición dan lo suficiente de sí, podemos terminar descubriendo que lo que se nos quería manifestar y hacer presente era su propia persona. Tal cual. Y la necesidad de ser reconocida como tal. Ni recetas, ni consejos. Simplemente verse reflejada en los ojos de un otro, sentirse humana, digna. Nada más. Y nada menos...

Arriesgar...

En el interesante análisis que ofrece Roberto Espósito sobre la relación entre filosofía y biopolítica en su libro Bios, el autor profundiza especialmente en el pensamiento de Nietzsche y Foucault cómo principales anclajes de la concepción actual de este término.

Yo de Nietzsche guardo poco más que la imagen deformada que de su pensamiento me hice al estudiarlo en el instituto, aunque posteriormente me he ido encontrando con algunos fragmentos suyos o análisis que otr@s hacían de su obra que me han sorprendido y dado ganas de entender mejor su propuesta. 

Así ocurre con un párrafo que Espósito rescata de Humano, demasiado humano, titulado "Ennoblecimiento a través de la degeneración". En él, Nietzsche, sitúa en el centro del cuadro una comunidad estable, consolidada, y  habla de cómo esta estabilidad puntala el instinto de conservación, amenazando así su capacidad de innovación, de transformación, de apertura a lo nuevo, de creación. Se encierra, bloqueando toda posibilidad de vínculo con el exterior (¿para que salir afuera cuando en el adentro se alcanza el equilibrio?) y replegándose sobre sí misma.

¿De dónde puede surgir el espíritu, el acto transformador? De aquell@s que, formando parte de la comunidad, no participan del equilibrio de esta, de l@s más débiles, de aquell@s a l@s que les merece la pena arriesgar, porque tienen más que ganar que perder.

Y así, según Nietzsche,se abre dentro de la comunidad una herida a través de la cual se inocula algo nuevo a la comunidad entera, haciéndola avanzar, desarrollarse, transformarse.

Curioso texto viniendo de alguien que en otr@s much@s machaca a l@s más débiles...

Al mismo tiempo, no puedo evitar pensar cómo este punto de vista puede dar luz a tantos modos de actuar frente a l@s más pobres. Visto así, ell@s son la mayor amenaza hacia el status quo, ell@s tienen la mayor capacidad para asumir riesgos y transformar. Así, no es extraño que se desarrollen tantas políticas que, por su asistencialismo y su falso empoderamiento de aquell@s que son amenaza, terminan incapacitándoles para generar cambios, para agitar la quietud de las aguas. 

De esta manera se consigue que hasta el más pobre de nuestras sociedades tiene mucho que perder si se arriesga a abrir la herida: ayudas, pagas, libertad (o mejor dicho, no intervencionismo externo), familia...

Así, tod@s quiet@s...

4 nov. 2010

¿Abaratando costes?

Juan Luis envía esta información aparecida en CAS-Madrid, y que aporta bastantes datos interesantes sobre la "supuesta" disminución de costes al introducir al sector privado en la sanidad pública.



Canadá: el ex ministro británico de sanidad, Frank Dobson reconoce que la privatización resulta más cara


2010-11-03


Inglaterra: pruebas convincentes de que la privatización cuesta más caro


El ex-ministro británico de Sanidad es categórico: privatizar más significa aumentar el costo. Frank Dobson fue el principal conferenciante de la Reunión nacional del sector sanidad del Sindicato canadiense de la función pública (SCFP) que tuvo lugar el 21 de octubre en Victoria (Columbia Británica).


Extractos de su discurso:


La atención privada no es más barata


“El lobby del mercado libre continúa diciendo que hay que cambiar al sistema privado, como si eso pudiera hacer más asequible la atención sanitaria, lo que es falso. Dicho cambio no reducirá ni el número de personas mayores ni los gastos suplementarios asociados a cierto tipo de tratamientos. El único medio del que dispondría la medicina privada para reducir el número de mayores consistiría en dejarlas morir antes, y el único medio de disminuir el coste de los tratamientos caros sería reservar su acceso a los ricos.”


“En realidad, como todos sabemos – y como lo confirman todos los estudios – la medicina privada provoca un aumento de costes.”Las intervenciones quirúrgicas cuestan más caro

Y dale con la osteoporosis...

Los años pasan y muchas cosas cambian, pero algunas permanecen... como el debate sobre la osteoporosis y los esfuerzos por vender y medicalizar utilizando este cartel tan manido. Merece la pena repasar la información que a este respecto ofrecen desde El Rincón de Sísifo.


3 nov. 2010

Valores en Salud, Atención Sanitaria, VIH y Exclusión Social

Menuda mezcla, ¿no? Resulta que el año pasado, como proyecto de fin de Residencia en Medicina Familiar y Comunitaria, Jara Cubillo, Jesús Garrido y un servidor realizamos una investigación usando metodología cualitativa sobre valores en salud y percepción de la atención sanitaria en personas con infección por VIH seguidas en la UVAAD del Hospital Gregorio Marañón.

El perfil de l@s pacientes de esta unidad se caracteriza por ser personas que por diversas razones no acuden a las consultas "normalizadas". Bien sea por su situación de exclusión, por problemas de drogodependencias, por limitaciones de movilidad, por problemas de salud mental...

Para mi lo más llamativo de esta unidad es cómo se ha intentado adaptar a las circunstancias reales en las que viven estas personas, para así conseguir que nadie se quede fuera del tratamiento del VIH ahora que éste es accesible (al menos en España). Un esfuerzo muy interesante y que ha dado sus frutos, como demostraba una investigación que realizaron hace un par de años, en la que comparaban la eficacia de la Unidad con la de un tratamiento antiretroviral, obteniendo unos niveles tan altos como los de los presentados por los últimos fármacos sacados al mercado. Incluso en personas consumidoras activas de drogas, el perfil en principio más complicado.

Nuestra propuesta era tratar de descubrir algo más de estas personas atendidas en esta Unidad y que presentan una característica clave para nosotr@s de cara a buscar vías para hacer llegar la atención sanitaria a todo el que la necesite: el estar en situación de exclusión social. Así, nuestra búsqueda fue la de ver cuáles eran los valores que ell@s destacaban como importantes en el campo de la salud y rescatar qué características de la atención sanitaria merecen ser potenciadas según su experiencia.

Entrevistas, transcripciones, análisis, debates, acuerdos, escritos... Un gran esfuerzo, pero del que aprendimos mucho. Ahí va el trabajo, para quién lo quiera leer...

Valores en Salud y Determinantes de adherencia Al Tratamiento en Pacientes de La Uvaad


Y en versión pdf