16 de feb. de 2015

$alud

Un buen resumen de algunos retos concretos a tener en cuenta en la práctica diaria de cara a la medicalización de la vida, mientras que la lucha contra la pobreza, que es salud, vuelve a quedarse fuera de foco. Escrito por Ana Álvarez para Diagonal.

Diabetes y el negocio de medicalizar la salud


En las últimas décadas se han sucedido informaciones alertando sobre la “epidemia” de diabetes, campañas de prevención centradas en la importancia de un control exhaustivo de los niveles de glucosa y toda una industria sanitaria alrededor de esa cifra. Muchos médicos denuncian hoy que esta visión simplista de la enfermedad está convirtiendo en enfermos a personas sanas y no ayuda a tratar correctamente a las personas verdaderamente enfermas, además de generar enormes dividendos a la industria farmacéutica.
Nos referimos a la diabetes tipo 2, la propia de las personas mayores, ligada a la alimentación o los malos hábitos de vida. No confundir con la diabetes tipo 1, enfermedad autoinmune que se produce en personas jóvenes, en las que la muerte de las células del páncreas hace que necesiten insulina externa. La diabetes tipo 2 “es una enfermedad muy compleja, que por ahora no entendemos, y al centrarnos excesivamente en la glucosa en sangre nos equivocamos”, explica Juan Gérvas, médico general jubilado, doctor en medicina y profesor visitante de la Escuela Nacional de Salud Pública.

Aumento artificial del número de enfermos

Desde los años 90, una serie de cambios han convertido en enfermos a millones de personas. Un grupo de expertos convocados por la Asociación Americana de la Diabetes modificó en 1997 el umbral de azúcar en sangre por encima del cual se consideraba que se padecía diabetes tipo 2. Pasó de 140mg/dl a 125. Automáticamente, sólo en EE UU 1,9 millones de personas pasaron a tener la enfermedad y a ser susceptible de ser medicados. La cifra prácticamente se duplicó en ese país, y en todo el mundo. Algunos investigadores alertaron de las consecuencias. “No hay evidencias de que corregir estas elevaciones leves mejore la salud”, afirmaban los investigadores Steve Woolf y Stephen Rothemich, en el American Family Physician ya en 1998.
Además de este cambio, desde 2003 se fija un segundo baremo para las personas con un nivel de azúcar superior a 100mg/dl, que pasan a ser diagnosticadas como 'prediabéticas'. Se trata de una etiqueta para denominar a personas sanas con cifras de glucosa en sangre ligeramente elevadas, pero no lo suficiente como para ser consideradas diabéticas, y que a largo plazo pueden presentar un riesgo más alto que el resto de la población de desarrollar la enfermedad. Es, por tanto, un indicador y no una enfermedad en sí. A pesar de ello, en 2008 y 2013 nuevas declaraciones de sociedades médicas establecieron que los medicamentos para la diabetes podían ser aplicados para tratar la prediabetes, si los niveles no bajaban por otras vías (alimentación adecuada, ejercicio...). Las ventas de medicamentos se dispararon. “La lógica del tratamiento de prediabetes con medicamentos es básicamente estúpida”, afirmaba James McCormack, farmacéutico y profesor de la Universidad de Columbia Británica. “Tratamos al 100% de las personas con prediabetes con un medicamento para prevenir que menos de un 15% de esas personas desarrollen diabetes, condición para la que pueden necesitar ese medicamento”.“No hay ningún beneficio probado en dar un tratamiento de antidiabéticos a estas personas antes de que desarrollen diabetes, sobre todo porque muchos de ellos nunca van a desarrollar diabetes”, denunciaba John S. Yudkin, en una investigación realizada en 2014 por el University College de Londres y la Clínica Mayo.

10 de feb. de 2015

No somos irracionales

Siempre es iluminador encontrarse con la sensatez que desborda médico crítico, pero en este artículo sobre las vacunas y la guerra contra los antivacunas está especialmente lúcido. Yo soy médico de familia, y aún así al plantear mis dudas sobre la vacuna del neumococo con mi hija pequeña, la pediatra que tenía enfrente puso el grito en el cielo y no supo más que lanzarme amenazas: "como coja una meningitis ya verás", sin mucho más aporte basado en evidencias, que en realidad era lo que yo le pedía. Un poco, bueno, más bien, un mucho de cabeza y más todavía de comunicación.

Sobre la idiotez de idiotizar a los que creemos "irracionales"

Periódicamente hay dos temas que vuelven cual boomerang a los diferentes foros de discusión que -más o menos voluntariamente- frecuentamos: la homeopatía -entendida de forma más o menos amplia- y los niños cuyos padres no quieren que sean vacunados. La diferencia fundamental entre ambas discusiones suele ser el hecho de que la no-vacunación puede convertirse en un problema de salud pública mientras que el uso de tratamientos no efectivos para una dolencia concreta suele limitarse a problema de salud individual -al menos hasta que su popularidad no se dispare hasta límites no deseados-.

La forma de abordar ambos temas sí que guarda bastantes aspectos en común, en nuestra opinión. El resumen de la base de nuestra postura a este respecto lo dijimos ya en un texto sobre la iniciativa #NoSinEvidencia

  • La idiotización del usuario nos parece una actitud deontológicamente reprobable y humanamente execrable. Colocarnos en una posición de superioridad moral a través del uso del método científico no nos parece una forma ética ni efectiva de abordar la utilización de terapias pseudocientíficas por parte de la población.

En estos últimos días han vuelto a salir a la luz diversos debates en torno a los movimientos contrarios a la vacunación o sobre los p/madres que dudan si vacunar a sus hijxs, a raíz del brote de sarampión que ha habido en los Estados Unidos de Norteamérica, originado en Disneyland -sí, esto da para película-. Muchos de los debates y noticias al respecto se centran con rapidez en el apelativo de antivacunas, mientras que nosotros preferimos utilizar el término "p/madres contrarios a la vacunación por motivos ideológicos"; el porqué de esta distinción no es aleatorio ni causado por un fetichismo por las frases largas, sino que se debe a que conocemos una variedad de posturas relacionadas con la vacunación que hacen dudar a algunas personas acerca de vacunar a sus hijxs y que rechazan el término de antivacunas porque no están en contra de las vacunas como concepto y, principalmente, porque son dudas que se pueden salvar mediante diversas estrategias diferentes a la de la confrontación anti-pro.

Esta distinción lingüística queda muy bien reflejada en una diapositiva subida a twitter por la cuenta de la John Hopkins University, sacada de un debate sobre el sarampión; hemos traducido la gráfica, como podéis ver a continuación:




Este estudio de Kempe et al muestra las actitudes, percepciones y creencias de médicos de familia y pediatras acerca de qué postura toman habitualmente los padres y madres de sus pacientes en relación a la vacunación infantil y cuál es la manera más útil de afrontar los disensos y las dudas. En este artículo, el concepto al que se hace alusión es "padres con dudas en torno a las vacunas", que probablemente forman un colectivo más numeroso que los que podrián ser genuinamente denominados como "antivacunas". La visión bélica, épica y dicotómica del problema nos lleva a pensar que todo aquel que no sigue el calendario vacunal al dedillo es un antivacunas irracional (como si el que sigue el calendario vacunal lo hiciera guiado por la racionalidad más que por el "es lo que se hace"), cuando en muchas ocasiones, como muestra la gráfica, son planteamientos que se pueden modificar con información o con explicitación de la conducta seguida por el médico en su vida habitual.

Existen multitud de guías y protocolos sobre cómo afrontar una situación de desacuerdo en relación con la vacunación infantil, pero lo que se suele obviar cuando se plantea este problema es que no es sino un síntoma de la manera que tenemos los profesionales sanitarios de relacionarnos con los pacientes que demandan información o que, incluso, toman decisiones con información distinta -o incluso con la misma- a la que nosotros manejamos. Las estrategias de comunicación nombradas en el artículo de Kempe no son diferentes de algunas estrategias de comunicación de riesgos que deberíamos manejar habitualmente en la consulta; lo que ocurre es que para manejar esas estrategias hacen falta conocimientos (los efectos adversos de las vacunas suele ser algo de lo que pocos médicos sabemos cuando nos preguntan en una consulta, más allá del falso "nada, no se preocupe"), aptitudes de comunicación (que incluso den lugar a que no haya un acuerdo y eso no se viva como una ofensa personal) y nivel ético para reconocer hasta dónde sabemos (y así comunicarlo tanto a los pacientes como a nosotros mismos).

Nosotros pensamos que ojalá el 100% de los niños estuvieran vacunados con dos dosis frente al sarampión, pero no pensamos que llamar idiotas a los padres y madres que tienen dudas acerca de la vacunación sea correcto -deontológica ni científicamente- ni efectivo.

25 de ene. de 2015

Desenfocados

En los últimos tiempos he dejado de tener tanto contacto con personal sanitario, y ha sido más con profesionales de los servicios sociales con los que he estado en relación. Pero parece que en todas partes cuecen habas y el "profesionalismo" termina encerrando el sentido común y constituyéndose en una barrera que impide la escucha real y el encuentro con las personas a las que se supone que se atiende, ayuda o como lo queramos llamar.

Hace ya unos cuantos años me llamó la atención como Ramón me comentaba su impotencia cada vez que acompañaba a su mujer al médico y éste le decía a ella que debía ponerse a régimen por su problema de diabetes. El problema, sangrante problema, es que en esos momentos lo que comían no lo decidían ell@s, sino sus vecinos, ya que era del cubo de la basura de donde sacaban lo que les servía para llenar sus platos. Difícil seguir así las pautas médicas, la verdad.

Pues historias así son constantes. Según el perfil del profesional la cosa va adquiriendo diferentes colores, pero lo que es común es la primacía de protocolos y normativas a seguir a rajatabla, con un profesional encerrado entre tantas pautas que no es capaz de asomarse a la realidad concreta de quien tiene enfrente.

Así, he sido testigo del desencuentro entre la insistencia de profesionales de Servicios Sociales para que quienes acuden a sus oficinas vayan regularmente a sus bolsas de empleo o cursillos ofertados, sin darse cuenta de que eso para algun@s era un impedimento para que se pudieran buscar la vida de manera más libre y orientada en función de sus capacidades; o la insensibilidad de algun@s directores de servicio que rotan a sus profesionales en diferentes puestos para evitar que se quemen quienes están en contacto con las realidades más difíciles, sin darse cuenta del esfuerzo y la vergüenza que genera el tener que contar a profesionales siempre cambiantes intimidades de la propia vida para conseguir una ayuda.

Pero quizás en el campo donde he encontrado situaciones más absurdamente desencontradas ha sido en relación al tema de la vivienda. Hay municipios que se enorgullecen diciendo que en ellos "nadie duerme en la calle si no quiere". Cualquiera pensaría que tienen una política de vivienda pública adecuada y sensata. Pero no. Las ayudas que tienen consisten en pagar una pensión durante unos días a las familias desahuciadas, o si éstas encuentran un piso en alquiler pagar la fianza y uno o dos meses de alquiler. ¿Y luego qué? Se supone que si en dos meses la familia no ha encontrado medios para asumir este gasto, ya es responsabilidad suya. Y si rechaza esta ayuda por no encontrarla viable queda escrito con letras bien claras: "Rechaza la ayuda", para que se sepa que tipo de gente es. Igual que el que no encuentra trabajo, debe ser solo culpa suya, si utilizara bien las bolsas de empleo... Esta cortedad de miras, que busca tan sólo justificar la propia actividad diciendo que "hacemos lo que podemos" termina señalando al otro, al que está en situación más vulnerable, como culpable de su situación. Como el médico que señala al fumador como culpable sin analizar nuestra responsabilidad colectiva como sociedad a respecto.

En algunos momentos las situaciones que provocan esta visión tan limitada de la realidad llegan a ser absurdas, como cuando a una mujer con hijos le proponen dos alternativas: o ayuda para pagar una habitación en la que meterse tod@s junt@s en un piso compartido o, si prefiere un piso, que busque uno de dos habitaciones (inaccesible por el precio que se propone pagar) porque no ven "saludable" que madre e hijos compartan, en este caso, habitación. ¿Por qué entonces no reconocen el sin sentido de la primera propuesta? Yo cada vez entiendo menos...

22 de ene. de 2015

¿Se puede o no se puede?

Por su interés, copio directamente este artículo de Miguel Jara en su blog sobre patentes y hepatitis C:

Hepatitis C: La Unión Europea dice al Gobierno que puede obviar la patente de Sovaldi

 
La expropiación legal de la patente del medicamento para la hepatitis C denominado Sovaldi, que comercializa el laboratorio Gilead, está en el centro del debate. La posibilidad existe y varios partidos políticos, sindicatos y organizaciones sanitarias están pidiéndolo. Es más, el comisario de Salud de la Unión Europea recuerda al Gobierno que puede tomar la medida.


Los últimos en quejarse por el precio de Sovaldi (sofosbuvir) y del sistema de patentes han sido los médicos a través de la Organización Médica Colegial (OMC), que los ha calificado de “abusivos, codiciosos e injustos”. Antes lo han hecho sindicatos como organizaciones de sanitarios como CAS Madrid, partidos como UPyD o Podemos y Organizaciones No Gubernamentales del campo farmacéutico como Farmamundi. Todos cuestionan el sistema de patentes que consideran caduco.

Sovaldi gilead hepatitis precioTal es la preocupación en la industria porque el “incidente Sovaldi” ponga en riesgo su maná -las cosas cambiarían mucho para la industria farmacéutica si no existieran las patentes tal y como están concebidas hoy- que el principal lobby de los laboratorios en España, Farmaindustria, ha salido al para defender su negocio.

Pero “¿es posible que España expropie la patente y fabrique el medicamento a menor coste?”, se preguntan en La opinión de A Coruña. Quien contesta es Marta de Olano, vocal de distribución del Colegio de Farmacéuticos de Coruña y que durante años trabajó en la industria farmacéutica:
Legalmente sí. Tal y como defienden partidos como Podemos y UPyD u ONG como Farmamundi, el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio de la Organización Mundial del Comercio incluye un artículo en que contempla las llamadas licencias obligatorias, es decir, que un país autorice a una empresa nacional que fabrique el medicamento para mercado interno al tratarse de un asunto de interés público“.
Eso sí, matiza la entrevistada, el acuerdo contempla que primero hay que intentar obtener una licencia “de forma voluntaria en términos y condiciones comerciales razonables” y que “el titular de la patente recibirá una remuneración adecuada”. Y continúa:
Algunos expertos creen que optar por expropiar la patente sería un error y perjudicaría a los pacientes españoles. ‘Se puede hacer, pero tiene sus riesgos. Yo desde luego si soy la empresa y me lo hacen a mí, no vuelvo a comercializar un medicamento en España”.
Esta de emitir licencias obligatorias es una práctica legal que desarrollan muchos países y no sólo en vías de desarrollo como Brasil, Sudáfrica o India. En Estados Unidos, país de origen de Gilead, el gobierno de George Bush hizo un amago similar en 2001, tras los atentados contra la Torres Gemelas y la posterior expansión de cartas con el temido bacilo del ántrax.

Philip Mimkes, miembro de Coordination Gegen Bayer-Gefahren (Coordinación Contra los Peligros de Bayer) -organización no gubernamental que da seguimiento a las operaciones de esta empresa farmacéutica-, cuenta la historia de esta negociación:
Después de los primeros casos de ántrax, el gobierno de Estados Unidos quiso comprar mil millones de tabletas [del antibiótico Cipro]. Bayer aumentó su producción. Pero el precio de la tableta que el consorcio vendía al ministerio de Salud de Estados Unidos era de 1,77 dólares. Al surtir mil millones de tabletas, las ganancias para Bayer serían de mil 770 millones de dólares. Un negocio redondo, considerando que el precio de producción de una tableta de Cipro es de unos cuantos centavos. Washington se negó a pagar ese precio. La confrontación no se hizo esperar”.
Bayer apeló a la ley de protección de patentes de Estados Unidos, que le otorga exclusividad para producir Cipro hasta el 2003. Como ultimátum, el ministerio de Salud pidió a Bayer bajar el precio de la tableta a menos de un dólar o de lo contrario desconocería la patente del antibiótico. Bayer aceptó. El 24 de agosto, Tommy Thompson, ministro de Salud, hizo pública la compra de 300 millones de tabletas a 95 centavos de dólar cada una. Aun así, las ganancias para el consorcio alemán serán multimillonarias”.

El Gobierno de USA consiguió una rebaja pero benefició a la farmacéutica. Es lo que está haciendo ahora España. La ex ministra de Sanidad Ana Mato consiguió una rebaja de 60.000 a 25.000 pero eso se antoja insuficiente y Gilead continúa ganando mucho pues producir su fármaco cuesta como mucho 115 euros.

Hay otra alternativa. Lo plantea el citado periódico de A Coruña:
-¿Es posible adquirir el Sovaldi en otros países? No. “Tendría que prescribirlo un médico autorizado de ese país y seguirse la reglamentación de ese país en cuanto a condiciones de uso y dispensación”, explica la farmacéutica coruñesa María Jesús Vigo, quien aclara que, en España, estos fármacos deben ser prescritos por el especialista y “se dispensan directamente en el hospital, no están disponibles en la oficina de farmacia”.
Gilead hepatitis sovaldi¿Y no podría España comprar el fármaco en Egipto o India?. La Oficina de patentes de India ha rechazado la solicitud de Gilead Sciences Inc. para su fármaco contra la hepatitis C facilitando el camino para que las farmacéuticas locales puedan producir versiones genéricas más baratas de la medicina.
La acusación que hace India es muy dura y casi nadie lo ha comentado: los “cambios menores producidos en la molécula no representaban realmente una innovación”.

Existe un acuerdo alcanzado con siete compañías para fabricar el genérico y distribuirlo a 91 países en desarrollo a un precio muy inferior. Por ello el partido UPyD ha hecho las siguientes preguntas en el Parlamento Europeo:
¿Qué posición tomaría la Comisión si un Estado miembro decidiera emitir una licencia obligatoria y fabricar genéricos de sofosbuvir?

Dado el volumen de afectados en la EU y considerando que algunos Estados miembros están planteando permitir el acceso a este medicamento solo bajo uso compasivo, ¿piensa la Comisión que este racionamiento garantiza «un alto nivel de protección de la salud humana», tal como afirma el artículo 35 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea?

Teniendo en cuenta que las compañías farmacéuticas justifican los altos precios por la necesidad de recuperar las inversiones en I+D+i, ¿qué medidas va a tomar la Comisión para lograr una mayor transparencia en los costes de las inversiones en I+D+i relativa a los fármacos?”.
La respuesta del comisario de salud:
corresponde a los Estados miembros decidir la manera de conceder a los ciudadanos de la UE el acceso a tratamientos medicamentosos innovadores”.
Lo que demuestra que cuando el Gobierno español dice que ha de ser la UE la que decida si se emiten esas licencias obligatorias, lo que hace es “escurrir el bulto”, intentar quitarse la responsabilidad de encima porque queda claro que es el Gobierno español quien puede saltarse la patente de Gilead.

19 de ene. de 2015

De la pobreza a la salud

Cada vez me cuesta más encontrar tiempos para pensar y escribir en este blog. Y sin embargo, no quiero abandonar, me parece importante poder ir cruzando lo que vivo y aprendo en mi compromiso con el Movimiento ATD Cuarto Mundo con mi formación como médico de familia y comunitaria. Porque muchos me preguntan porqué he dejado la medicina, y cada vez tengo más claro que no es así, que puedo haber dejado la clínica, pero que si estoy donde estoy y al lado de quienes están en peores condiciones es porque desde ahí es desde donde veo que puedo construir más salud.

Por eso, me encantó descubrir gracias a Rafa Cofiño la herramienta desarrollada en Canadá para el cribado de la pobreza en pacientes y para el manejo y derivación inicial de los mismos. El folleto comienza así:

“Poverty requires intervention like other major health risks: The evidence shows poverty to be a risk to health equivalent
to hypertension, high cholesterol, and smoking. We devote significant energy and resources to treating these health issues. Should we treat poverty like any equivalent health condition? Of course”

La herramienta señala cuatro pasos:poverty-tool

Los materiales disponibles incluyen folletos para profesionales y pacientes:
Me gustaría poder partir de esta herramienta para incorporar mis reflexiones y cruzarlas con otras que he ido recogiendo sobre determinantes sociales, prevención y promoción de la salud. ¿Será capaz de hacerlo? Habrá que esperar a las próximas semanas a ver si consigo generar posts en esta línea... Espero que sí.

11 de ene. de 2015

La hepatitis c(ompleja)

Ayer muchos nos movilizamos al lado de las personas infectadas por Hepatitis C en la manifestación que recorrió Madrid de punta a punta. Pero es un tema complejo, sobre el que es fácil perder matices que son fundamentales. Y de nuevo Javier Padilla los recoge y nos los comparte bien cohesionados para ayudarnos a entender mejor desde su blog "Médico Crítico".



Hepatitis C: del lado del paciente con visión de población.

Probablemente (y mira que nos jode empezar un post utilizando adverbios) uno de los temas más complicados sobre los que escribir en el panorama sanitario actual sea la introducción de los nuevos antivirales de acción directa frente a la hepatitis C. Complicado por varios aspectos: 1) por tratarse de una enfermedad importante, potencialmente letal, que afecta a un notable número de personas en nuestro país -y en el mundo-, 2) por ser el problema la expresión de un modelo de incentivación de la investigación -patentes y todo su entramado legal y político- que consideramos que hace aguas y existen motivos para afirmar esto, 3) por haberse dibujado un mapa lingüístico en el cual el lenguaje de la medicina heroica - salvar vidas- ha hecho que el modelo determinista (virus -> cirrosis/cáncer; tratamiento -> curar) haya eliminado la posibilidad de hablar y comunicar sobre los riesgos reales... una transición de lo continuo a lo dicotómico, de los grises al blanco y negro, 4) por producirse esto en el seno de una gestión de medicamentos que no ha hecho sino empeorar en los últimos años, retrasando la aprobación de medicamentos nuevos en base a recortes lineales y no al valor aportado por el medicamento , 5) por el papel activo de diversos grupos de presión con fuentes de financiación con evidentes conflictos de interés y 6) (y más importante) porque partimos de la base de que el objetivo de nuestro sistema sanitario tiene que ser el de conseguir que la población tenga los mejores niveles posibles de salud y funcionalidad social, lo cual pasa por el acceso a tratamientos.

26 de nov. de 2014

(In)comprendiendo

"Habla tú con la médico, que te lo cuente a ti. Nosotros somos muy bestias, no se si entiendo lo que dice". Todo esto me lo dice A. mientras su marido está ingresado en el hospital, tras haber pasado ya esa mañana la visita médica y haberle dado el parte del día. Me cuenta lo que ha entendido de las explicaciones recibidas, y me parecen claras y precisas: su marido está mejor de la infección respiratoria que ha provocado el ingreso, pero en relación con su enfermedad de base, ya en fase terminal, la situación ha empeorado.

Le explico a A. que lo que me ha contado tiene lógica, que es una información difícil de digerir pero que lo ha entendido bien. Pero vuelve a insistir en que hable yo con la médica: "Es que con esas palabras que usáis tan raras de verdad que no sé si me entero o no". Ella no sabe leer ni escribir, lo que la ha señalado siempre como necesitada de otr@s para acceder a la información más básica. Yo estoy seguro de que sí se ha enterado bien, y lo confirmo al hablar con la doctora. Pero ella está eternamente insegura de poder hacerse de manera fiel con algo de ese mensaje tan distante que recibe.

Decimos que queremos dar seguridad y confianza. Pero seguimos encerrados en lenguajes y maneras que nos distancian y generan impotencia y desbordamiento, en momentos además en los que las situaciones difíciles que se viven aumentan la necesidad de poder comprender.

Seguimos habitando mundos distintos.

17 de nov. de 2014

Diferentes maneras de ser médico

Una delicia llena de sabiduría el descubrir a John Berger en su libro "Un hombre afortunado":

"Se suele suponer que los médicos adoptan una actitud profesional ante el sufrimiento y que el proceso de distanciamiento profesional comienza en torno al segundo año de carrera, cuando empiezan a diseccionar el cuerpo humano. Es verdad. Pero se trata de algo mucho más profundo que el simple hecho de aprender a vencer la repulsión física frente a la sangre o las entrañas. Otros factores vienen en su ayuda más tarde a la hora de autoprotegerse. Los médicos emplean una segunda lengua, una jerga técnica, desprovista de toda emoción. Muchas veces tienen que actuar con rapidez y llevar a cabo unas manipulaciones complicadas, las cuales exigen una concentración que excluye todo lo demás. El incremento de la especialización fomenta una visión cada vez más científica de la enfermedad. (Hasta el siglo XVIII inclusive se consideraba generalmente que el médico era un cínico: un cínico es por definición aquel que da por sentada la existencia de una «objetividad» científica frente a la cual él nada puede hacer.) El número de casos tratados es de por sí un obstáculo para que el médico pueda identificarse con ningún paciente en concreto.

(...)

Sassall nunca separa una enfermedad de la personalidad general del paciente que la sufre: en este sentido es lo opuesto a un especialista. No cree en la necesidad de mantener una distancia imaginaria: él ha de acercarse lo suficiente para reconocer al paciente en todo su ser. Aunque tiene unos dos mil pacientes, es consciente de hasta qué punto están todos relacionados —y no sólo por el parentesco—, de modo que los números casi nunca adquieren para él una objetividad estadística. Lo más importante es que considera que su obligación es tratar al menos ciertas formas de infelicidad. Y casi nunca envía a un paciente al psiquiátrico, pues considera que eso equivale a abandonarlo."

26 de oct. de 2014

Sobre cuidados y medicinas

Como médico que soy, agradezco la sabiduría de esta reflexión de Juan Hernández Yañez. Siempre he estado convencido de que el papel de la enfermería, auxiliares, limpiadores/as, etc. es tanto o más importante que el nuestro. De hecho cuando vi la foto esta famosa del cuadro médico que se había encargado de la atención de Teresa Romero, enseguida me venía la pregunta de qué es lo que en concreto  se había aportado desde el punto de vista clínico que permita situarles como "salvadores". Pero si la clave en un caso como el del ébola, hoy por hoy, es sostener la vida para permitir que sea el propio organismo el que supere la infección... El papel de sueros y medicamentos en pruebas es hoy por hoy totalmente desconocido. Y para sostener la vida, lo más importante son los cuidados cercanos. En este sentido sí que hay algo en lo que no estoy de acuerdo con el articulo: aunque se señale como una imagen que no gusta al autor, cuanto más se acerquen estos cuidados a los de una madre corajuda, más vida infundirán...

La otra mitad del cielo (de Teresa)


El caso de Teresa Romero, la TCAE que, según parece a estas alturas y esperemos que sea definitivamente, ha sobrevivido a la enfermedad hemorrágica del virus de Ébola, nos va a ofrecer un sinfín de "estudios de caso" como ningún otro casi en la historia del Sistema Nacional de Salud. Ojalá que aprendamos mucho, pero mucho, mucho...


Sobre lo que no se debe hacer pero se hizo; sobre lo que sí se debe hacer pero no se hizo; sobre héroes (muchos, pero no todos igual de visibles) y villanos (pocos, pero muy villanos y todos muy visibles); sobre la manera en que gentuza sin principios ha querido arrimar el ascua a su sardina para sacer tajada política de estos terribles sucesos; sobre cómo (pero no por qué), cuando un problema de salud solo afecta a poblaciones y naciones pobres, sin recursos, nadie invierte un chavo en buscar soluciones y se dice que pasarán muchos años hasta que se encuentren, pero cuando amenaza a poblaciones y naciones opulentas se anuncia que para enero de 2015 ahí estarán tratamientos y vacunas, supongo que un pingüe negocio inasequible para los pobres y oneroso-pero-te-jodes para los ricos.



Hoy me quiero detener en la comprensible frustración (expresada de momento en las redes sociales, pero esta vez también por líderes intelectuales que no suelen mojarse mucho) de los supuestos-solo-cuidadores de Teresa, anónimos y arriesgados profesionales que han estado ahí, a su lado, en el 90% de los contactos de riesgo y en el 100% del tiempo de Teresa.



Mientras, (una mayoría de) los medios de comunicación trataban de obtener y publicar fotos de la paciente medio desnuda y con mascarilla y ensalzaban de manera un tanto moñas a las personas, a los profesionales, que compartían el grave riesgo de contagiarse, eso sí, confundiendo enfermera con auxiliar, con ATS, con técnico..., todo era tan humano. El lado emotivo, heróico y mediático.



Pero cuando llegan las buenas noticias, todo eso desaparece.



El Ébola tiene una tasa global de mortalidad que varía en función de las diferentes cepas del virus, pero viene a situarse en el 60% de las personas infectadas. El ¿tratamiento? que se sigue en los países donde se producen los brotes, bien se nos dice, consiste en acompañar al paciente, nutrirlo, hidratarlo, proporcionarle higiene, estabilidad emocional, procurar que su sistema inmunitario esté en las mejores condiciones para luchar contra el patógeno invasor... y esperar. No hay tratamiento médico ninguno... en África.



Pero cuando se importa el virus a Occidente, por motivos discutiblemente humanitarios (y yo me mostré públicamente de acuerdo cuando se produjo en España el primer caso), de repente aparecen tratamientos experimentales que aunque nunca se han probado en (los pobres) humanos (de África), solo en ratas (me censuro la metáfora), prometen ser efectivos y se aprueban y se prueban... Y a veces funcionan y otras no. Más bien no. La tasa de supervivencia de los cinco casos importados a Occidente (fallecidos o curados) no mejoran ese 40% aleatorio de momento.



Pero cuando se produce una curación... es la medicina la que aparece únicamente en escena. Y eso es simplemente obsceno e injusto, por parte de los responsables de comunicación y también de los propios médicos que saben que no existe más mérito técnico-científico que en otras situaciones similares en las que todo se juega a vida o muerte sin demasiados recursos terapéuticos (y me morderé la lengua y pediré perdón públicamente si algún día explican que hicieron algo más que echar mano de todo lo que les habían facilitado; como fue su deber).



Ahora, bien, me pregunto: ¿lo que han hecho los médicos es Ciencia y lo que ha hecho el personal de enfermería es solo Humanidad, valor, riesgo, solidaridad? ¿Las enfermeras que han atendido a Teresa no han aplicado conocimientos técnicos y competencias profesionales, solo han sido como una tierna y corajuda madre que ha estado ahí en los momentos difíciles?



¿Qué coño les pasó por la cabeza a esos cuatro fenómenos, y les obnubiló la razón, para olvidarse de que los cuidados en enfermería que ha recibido Teresa  -ella misma personal de enfermería-  han sido críticos para la curación de Teresa, no sé en qué proporción con respecto a los antivirales, sueros humanos y resto del arsenal médico-farmacológico, pero sin duda de manera crítica, fundamental? Sí, curación: porque aunque aún haya algunas enfermeras fundamentalistas y legiones de médicos trasnochados que afirman que la enfermería cuida y la medicina cura, eso es científica y radicalmente falso. Los cuidados de enfermería forman parte de la terapéutica clínica, de la misma forma que la atención médica forma parte  -o debería hacerlo-  de los procesos de cuidados. Y así lo reclaman los médicos y enfermeras más lúcidos.



El doctor José Ramón Arribas y su corto equipo se han equivocado gravemente al aceptar comparecer sin su otra mitad del cielo. Lo cual no es novedad, qué pena.




13 de oct. de 2014

Choosing wisely

Genial video para animarnos a escapar del control médico exagerado y a escoger las ocpciones más sensatas en cuanto a la salud... ¡A bailar!