16 jun. 2015

Tejiendo salud(os)

Hay que seguir la línea marcada por Miguel Ángel Mañez en su blog Salud con Cosas:

Ganchillo basado en la evidencia: la prescripción social


Algo falla... Ya casi hemos asumido como un mantra que la mayor parte de los determinantes de la salud son sociales o dependen de nuestro entorno, y que el sistema sanitario solo contribuye en un 20% a la salud de la población. Sin embargo, la mayor parte de nuestras intervenciones como organización y como profesionales son puramente sanitarias. Ojo, no dudamos de su utilidad y de qué funcionan en los momentos más agudos de una patología, pero hace falta algo más.

Revisando la prensa nos tropezamos con esta noticia de la BBC: "Why the NHS could soon prescribe home improvements and knitting". El texto resume las nuevas tendencias en materia de salud comunitaria, centradas en promover actividades sociales como el ganchillo, la pesca o los paseos colectivos, o las mejoras estructurales como los arreglos de la vivienda del paciente. Dado que en este último tema (vivienda), entran en juego diversos organismos la estrategia debe ser mixta para obtener planes del tipo Healthy Homes Programme que han lanzado en Liverpool. Pero, ¿y eso del ganchillo o la pesca?


9 jun. 2015

Ninguna vacuna incuestionable

Ahora que el debate vacunal está en el candelero, no puedo evitar acordarme de lo que escribía en una entrada hace unos meses:

"Cuando nació mi primera hija, la vacuna del neumoco entraba dentro del calendario vacunal de la Comunidad de Madrid. Pero al nacer la segunda, los recortes habían dado al traste con la financiación pública de esta vacuna. Así que decidí informarme, para ver por qué este efecto Guadiana en una vacuna que poca gente cuestionaba, al menos en mi entorno, en contraposición a otras como el VPH. Y ahí es cuando descubro que el Ministerio nunca la ha indicado como vacuna recomendada de manera sistemática, sino que ha sido utilizada en algunas regiones, como esta la nuestra tan dado a ello, para asumir aires de excelencia.

De hecho, en el libro de Carlos Gonzalez "En defensa de las vacunas", en el que hace una revisión bastante exhaustiva de la evidencia existente respecto a las diferentes vacunas, encuentro lo siguiente:

"La vacuna del neumococo no está en el calendario vacunal general espa­ñol, salvo en algunas comunidades autónomas concretas. La Asociación Española de Pediatría (en contra de los criterios del Ministerio de Sanidad, que solo la recomienda para niños infectados por el VIH, inmunodeprimi- dos o con ausencia del bazo) recomienda vacunar a todos los niños meno­res de dos años, a los menores de tres años que van a la guardería y a los menores de cinco años con factores de riesgo (inmunodeficiencias). Es decir, que si se aplica la vacuna, se ha de aplicar pronto, a la edad recomendada (dos meses); aplicarla tarde no tiene sentido, porque ya ha pasado la edad de mayor riesgo de enfermedad neumocócica, y no se recomienda para ni­ños sanos mayores de tres años.

Guevara y colaboradores han analizado con detalle las consecuencias de la aplicación de la vacuna. Inevitablemente, al tiempo que disminuyen las infecciones por los serotipos en la vacuna, aumentan las infecciones por otros serotipos no incluidos. En aquellos países en que el porcentaje de in­fecciones por serotipos no incluidos en la vacuna era alto (como ocurre en Europa), esa substitución ha sido rápida, y la efectividad final de la vacuna escasa. Critican con elegancia, pero también con contundencia, a quienes están promoviendo la vacuna al margen de las recomendaciones oficiales: la vacunación «convendría que se realizase exclusivamente de forma coor­dinada y supervisada por las autoridades sanitarias».


Debería reservarse la vacuna para los niños de alto riesgo. El uso gene­ralizado hace que la vacuna sea menos efectiva para todos, y también para esos niños de alto riesgo.""


Lo que no conté en ese momento es que cuando tras la primera revisión con la pediatra empezamos a hablar del calendario vacunal, se me ocurrió preguntarle a ella, que por lo demás es una profesional que considero que desempeña su labor con buenas artes y oficio, sobre esta duda que tenía sobre la vacuna del neumococo, que ella mostraba como "obligatoria". Ante la pregunta la pediatra defendió a capa y espada la necesidad de poner esta vacuna. El problema es que yo le compartía mis dudas a partir de los datos anteriores, y como respuesta lo único que encontré fue un "como no se la pongas y luego termine con una meningitis, verás". Así, con un par... de amenazas sin razones que valgan.

Para mí ese es el gran problema que hay con este tema de las vacunas. Que no estamos preparados para el diálogo, para el cuestionamiento mutuo, sino para la imposición de verdades que, avaladas por sociedades cientificas de las que obviamos los otros intereses que las mueven, muchos profesionales no se atreven a cuestionar. Por eso en los textos que se comparten estos días aparecen términos como "obligatoriedad", "deber", "incuestionable"...

En realidad debería ser al contrario. No hay ninguna vacuna incuestionable. Todas merecen que revisemos la evidencia que sustenta su utilización, ser puestas en duda y confirmar que se sostienen pese a ésta. ¿No es eso en realidad la ciencia? Pero esto no sólo como un mero ejercicio de los profesionales o técnicos, sino como algo a reproducir con quien manifieste dudas e inquietudes respecto a ellas. Si no es así, si no somos capaces de dialogar, entender, compartir lo que sabemos, re-construir conocimiento con quién tenemos al lado, corremos el riesgo de encontrarnos de repente refugiados tras una blanca y utilizando el discurso del miedo y la amenaza como arma arrojadiza. Por pura impotencia, sin más.   



7 jun. 2015

Haciendo(nos) preguntas

En el imprescindible blog de Médico Crítico señalan un aspecto esencial a través de su último artículo: "El activismo sanitario: el dilema técnico-participativo". Porque ahora que cada vez que se habla cada vez más de participación, pero también de manera más amplia y falta de precisión (ya que se llama participación a cosas que son muy diferentes: la mera encuesta, la ejecución coordinada de tareas, la aportación al diseño, ejecución y evaluación de proyectos, etc.) es importante incidir en los escollos y barreras que encontramos para ella, ya que éstos son los que mejor nos permiten entender los los límites que es necesario expandir para de verdad poder hablar de una construcción colectiva y "del común", que no deje a nadie fuera.

Como bien señala el artículo, existe una tensión entre el discurso técnico y el elaborado desde la ciudadanía a pie de calle que no podemos esconder si de verdad queremos avanzar en una línea común. Y es que en esta dialéctica volvemos a embarrarnos con las eternas desigualdades de poder marcadas entre "el que sabe" y "el que no sabe", el "profesional" y el "lego". Tema incómodo y molesto para quiénes no nos sentimos a gusto con estas disparidades, pero que no desaparece con la mera buena voluntad de invisibilizarlo.

Desde mi punto de vista, el principal problema que encontramos en muchas ocasiones es justamente el punto de arranque. ¿Queremos que la gente participe? ¿O queremos participar con la gente? ¿Quién define cuál es el campo de juego y cuáles son las preguntas que nos queremos hacer juntos, los retos a enfrentar, las luchas a sostener colectivamente? En muchas ocasiones, al menos en lo que yo he conocido, las propuestas de "participación" que nacen del campo sanitario ya vienen marcadas por las estrecheces o amplitudes de éste, con muchas preguntas en la mochila que hacen de premisas tramposas finalmente impuestas a quienes se suben a un carro que ya está en marcha apuntando en una dirección concreta, con lo que poco margen de maniobra queda para estos "cuerpos extraños" más que el sumar su buena voluntad y energía a la causa.

Sin embargo, hay muchas otras oportunidades de construir en común, sobre todo cuando se parte de una presencia cercana y cotidiana como es la de los profesionales de atención primaria ligados a largo plazo a un territorio concreto (algo por otra parte cada vez más difícil en esta sociedad tan precarizada y voluble). Desde esa proximidad es posible encontrar tiempos y espacios para compartir las preguntas que llevamos en la mochila con personas y colectivos diversos del barrio, así como escuchar las suyas, y participar en un diálogo estable que fermente las posibilidades de entender mejor cuáles son las prioridades en juego en el territorio vital de la zona y que nos empuje a construir puentes y redes para transformar las vidas de todos, nuestras vidas, en clave siempre de mayor dignidad, de mayor salud.

Hablarse de cerca, cara a cara; dejarnos cuestionar mutuamente; aportar y recibir desde lo que cada uno somos; esperar siempre a quiénes están más cansados mientras se van dando algunos pasos que nos ayudan a descubrir ese camino que solo se hace al andar... juntos.

1 jun. 2015

Vamos

Acababa de fallecer su marido hacía pocos días, y me pidió que la acompañara a la cita con su trabajadora social. Al dolor por la pérdida se unía la angustia por no saber cómo poder salir adelante, ya que todos los ingresos que tenía hasta ese momento provenían de la pensión no contributiva de su pareja y de la ayuda que ella cobraba al estar reconocido él como dependiente. Necesitaba una respuesta, una ayuda, un horizonte con un mínimo de seguridad para poder seguir adelante, más sabiendo que a su cargo hay varios niños pequeños.

La acogida de la trabajadora social fue cálida y amable. Enseguida le dijo que no tenía porqué haber venido, que lo hubiera retrasado un par de semanas y así se recuperaba, tenía un poco de tranquilidad, etc. Pero, ¿qué tranquilidad y descanso se puede tener cuando no sabes cómo hacer para hacer frente a ninguna factura, cuando no tienes ni para hacer una comida decente al día? ¿Cómo cruzarse de brazos cuando te sientes en un agujero sin salida al que nadie va a acudir a rescatarte si no pides auxilio bien fuerte para hacerte notar?

Ella intentaba explicarle a la trabajadora social que necesitaba una ayuda, un apoyo que le diera cierta certidumbre de que salir adelante iba a ser posible. Eso es lo que a ella le permitiría reposar un poco tanto dolor. Pero sus palabra parecían caer en saco roto. A cambio, escuchaba: "Lo que tienes que hacer es ir al médico, que te mande una pastilla para estar más tranquila y mejor...".

Para eso parece que queda nuestro sistema sanitario: "Una pastilla y te sentirás mejor". Sin espacio ni tiempo para otra cosa, sin poder dejarse acompañar de manera colectiva, ni asumir los elementos inevitables de la vida (como por ejemplo el fallecimiento de gente cercana). De esta manera el sanitario de turno se convierte en domesticador de frustraciones ciudadanas, para que la cosa no vaya a más, para que el sufrimiento y la angustia no estallen rabiosamente.

Qué absurda cortedad de miras. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que si de verdad queremos trabajar por la salud, por mejorar la vida de la gente, necesitamos escapar del rol en el que nos encierra esta visión tan limitada de la atención sanitaria?

Por suerte, cada vez hay más gentes que quieren atreverse a jugar, a inventar otras maneras de estar con la gente, de formar parte de redes de cuidado y empoderamiento mutuo. No hay más que mirar y dejarse contagiar por los ritmos del grupo que anima La Cabecera, con energía e ideas para revolucionar un poco el panorama a este nivel.

LA SUERTE DE LA PRIMARIA from Producciones Pelvis on Vimeo.




23 may. 2015

La salud es algo a tomarse muy en serio

Un grupo de residentes de Medicina Familiar y Comunitaria están dispuestas a abordar las claves de la construcción de la salud en un barrio muy desfavorecido de Granada. Y para ello, utilizan el vídeo como herramienta a través de la cual identificar, visibilizar y poner en diálogo lo problemas y activos del barrio. Un línea a seguir...

LAS VOCES DEL BARRIO from Producciones Pelvis on Vimeo.


"Las personas nacen, crecen, trabajan, envejecen... en un barrio concreto que influye de forma significativa en su salud (1), por lo que como agentes sanitarios, tratar de conocer y comprender este entorno puede resultarnos de gran relevancia y utilidad.

La identificación de indicadores que recogen tanto las carencias como los recursos y virtudes del barrio puede ayudarnos a reconocer aquellos determinantes de la salud compartidos por el  conjunto de la población en tanto que vecinos de una misma área de residencia (2).

Sin embargo, la percepción de cada vecino con respecto al mismo entorno puede llegar a ser muy diferente. El riesgo, la amenaza, la seguridad, la confianza... son términos subjetivos que se expresan de forma distinta y adquieren un valor particular en cada persona, determinando también
su nivel de bienestar o salud. (3, 4)

Esta última aproximación implica, por una parte, rescatar la narrativa de nuestros pacientes como fuente de información insustituible, prestado especial atención a sus relatos y a las implicaciones emocionales que esconden sus palabras, gestos y silencios (5).

Por otra parte, supone considerar aquellos factores contextuales y biográficos que son únicos y específicos de cada paciente e individualizar la generalización de las influencias (sociales, familiares, culturales, económicas...) y los procesos (diagnósticos, terapéuticos, educativos...) teniendo en cuenta sus capacidades cognitivas, creencias y actitudes (6).

En este sentido, tanto la cercanía como la solidez de las relaciones que tienden a generarse entre los profesionales del centro de salud y sus pacientes, convierten a la AP en un medio de especial interés y relevancia pues permite acceder al contexto más próximo e íntimo de los vecinos (7).

Los residentes de Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud de Cartuja, Granada, hemos querido conocer el entorno que habitan y comparten nuestros pacientes a través de sus vivencias y percepciones, en un intento de comprender mejor las complejas causas y formas de enfermar. En dicho proceso, hemos realizado largas entrevistas a algunos de estos vecinos que,
posteriormente, han sido editadas y modificadas con su consentimiento. "Las voces del barrio" es nuestro segundo vídeo en este intento de conocer y visibilizar las circunstancias y lugares que rodean a nuestros pacientes.


Bibliografía:

(1) Organización Mundial de la Salud. Subsanar las desigualdades en una generación. Alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud. Informe final de la Comisión Sobre Determinantes Sociales de la Salud. 2013.
(2) ÁlvarezDardet C, Ruiz Cantero MT. Patrimonio de la salud, ¿son posibles las teorías salutogénicas? Rev Esp Salud Pública. 2011;85:123127.
(3) Dean K, McQueen D. Theory in Health Promotion. Introduction. Health Promot Int. 1996;11.
(4) Napier AD et al. Culture and health. Lancet. 2014;384:160739.
(5) Charon R. Narrative Medicine. A model for Empathy, Reflection, Profession, and Trust. JAMA. 2001;286:18971902.
(6) Saul J Weiner MD. Contextualizing Medical Decisions to Individualize Care. Lessons from the Qualitative Science. J Gen Intern Med. 2004;19:281285.
(7) Macaulay AC. Promoting Participatory Research by Family Physicians. Ann Fam Med. 2007;5:557560.

28 abr. 2015

¡Es la desigualdad, estúpido!

No nos hablan más que de economía desde algunos lados, como si esa fuera la clave... Y resulta que no, que lo que más influye en el buen vivir y en el mal morir es la desigualdad y la clase social. Al menos eso dice alguien que sabe mucho del tema, Richard Wilkinson:
 


15 abr. 2015

La expropiación de la salud

Ojo, ojo al libro que viene, un nuevo asalto de Gervás y Pérez Fernández. La presentación no tiene desperdicio:


La expropiación de la salud


La salud es la capacidad de disfrutar de la vida pese a las adversidades diarias. Como tal, depende poco de los médicos y de sus actividades por más que sea clave el contar con un sistema sanitario de cobertura universal y accesible según necesidad.

En este libro se consideran los excesos de la medicina, la práctica actual que “expropia” la salud a individuos y poblaciones. Expropia la salud en el sentido de transferir de los pacientes a los médicos, mediante el miedo al enfermar y al morir, gran parte de su autonomía, de sus habilidades de autocontrol y de autocuración y de sus capacidades para enfrentarse a la enfermedad, el sufrimiento y la muerte.

Como en toda expropiación hay una compensación y en el campo de salud se promete a cambio casi una juventud eterna mediante la prevención sin límites ni prudencia. El resultado final es la indignidad en el vivir como consecuencia de la insatisfacción en el consumir.

La expropiación de la salud provoca que tanto sanos como enfermos dependan en exceso de los médicos y de sus actividades y medicamentos. El individuo precisa del médico para saber si está sano o enfermo y sus recetas de vida conforman un museo de horrores sin ciencia que se analizan en este texto. Por ejemplo, se emplean fármacos de continuo y se drogan desde los niños con anfetaminas (por activos e inquietos, pero normales) a los ancianos con anti-depresivos (sin tener depresión sino simple angustia vital por su lucidez ante el desasosiego que produce una sociedad puramente mercantil). En su versión extrema, la medicina sin límites llega a expropiar la salud, el desánimo, el sentimiento de vacío existencial, el miedo al futuro, el embarazo, el parto, el dolor, la enfermedad, el envejecimiento y la muerte.

En un largo proceso de predominio médico, de imposición de la visión médica, los sanos y los enfermos son cada vez más «pacientes» que precisan del médico para saber qué grado de salud tienen, para saber si los síntomas que les aquejan son «normales/anormales» y para cumplir con las casi infinitas actividades preventivas, diagnósticas, terapéuticas y rehabilitadoras. Este monopolio médico explica la expropiación de la salud, de la enfermedad y de la muerte.
De todo ello se trata en el libro, en teoría y en la práctica, con los resultados de múltiples estudios pero sobre todo con la presentación de casos clínicos que sirven de ejemplo y para reflexión.

El libro estará disponible en las librerías a partir del 27 de abril.
  • La expropiación de la salud. Gérvas, J., Pérez Fernández, M. Barcelona: Los libros del lince; 2015.

1 abr. 2015

Sobre inmigración, documentos y tomaduras de pelo


Una vez más, en médico crítico explican mejor que nadie lo absurdo y demencial del brindis al sol sobre la atención primaria a personas migrantes no regularizadas. Lean, lean...

Inmigrantes indocumentados y Atención Primaria: 6 motivos para la indignación.

Hoy el Ministro de Sanidad ha anunciado que los inmigrantes indocumentados volverán a tener Atención Primaria pero NO tarjeta sanitaria. Tras leer un "bueno, han dado un paso atrás" nosotros damos 6 argumentos por los que su paso atrás nos parece una mierda (podríamos ser más educadxs en el lenguaje, pero, eh, no somos nosotrxs los que vamos quitando derechos...)*:

1. Los inmigrantes indocumentados NO saturan las Urgencias de los hospitales, tampoco saturan los centros de Atención Primaria ni las colas del banco o el supermercado. Los inmigrantes -tanto los que se encuentran en situación administrativa regular como los que no- llegan con un nivel de salud mejor que el de la población general, consumen menos recursos sanitarios que la población general y solo aumentan el nivel de recursos sanitarios utilizados según va pasando el tiempo que transcurren en nuestro país. Entonces... ¿si no son los inmigrantes indocumentados, qué es lo que satura nuestras urgencias? Básicamente la mala planificación y la gestión miope -que ve muy bien de cerca y fatal de lejos-. El número de estudios que atribuyen a los inmigrantes -documentados e indocumentados- los males estructurales de nuestro sistema es igual a CERO. Estudios afirmando lo contrario tenemos más... ya lo comentamos en su momento.

2. Hace 3 años teníamos una asistencia sanitaria pensada como derecho, financiada mediante impuestos y que caminaba, cada vez más, hacia una universalización efectiva. En tan solo tres años, mientras a nivel internacional se colocaba la cobertura sanitaria universal en el centro de las aspiraciones internacionales y crecían las voces pidiendo que la universalización se pensara también para otros determinantes sociales de salud, en España conseguimos revertir esta condición y rescatar el concepto de asegurado, para posteriormente dar más pasos hacia una concepción caritativa de la asistencia, concibiéndola como una limosna y no como un derecho y una herramienta de cohesión social.

 3. La asistencia sanitaria es una parte fundamental de la justicia social, no tanto por su influencia en los resultados finales en salud y funcionalidad del individuo (que también), sino sobre todo por su papel frente a la desprotección imprevista. El RD 16/2012 atenta contra la sociedad a varios niveles: desde la justicia social, al robo vía negación del derecho a quienes contribuyen a financiar la sanidad, pasando por la instrumentalización de un colectivo en especial riesgo de exclusión o la construcción de un imaginario colectivo en el cual "los inmigrantes saturan nuestros servicios públicos".

4. "No les podemos dar derecho a asistencia sanitaria porque eso no ocurre en el resto de Europa", pensó (y dijo con otras palabras -pero muy parecidas-) Alfonso Alonso mientras golpeaba con el canto de una moneda de dos euros la barra del bar y pedía otro solysombra antes de entrar al Ministerio. "Europa" como concepto solo se utiliza para la restricción de derechos y nunca para el análisis detenido -y mucho menos para la expansión de prestaciones-. Europa es un revuelto de diferentes sistemas sanitarios y puestos a compararnos con alguno deberíamos hacerlo con los que tengan algún tipo de parecido con nosotros... no solo en lo que respecta a su sistema sanitario, sino también a nuestra situación en materia migratoria (¿qué sentido tiene compararse con Noruega?); además, en la reforma del sistema sanitario deberíamos intentar quedarnos con aquello que funciona y que ayuda a construir un sistema sanitario que cumpla con sus funciones de reversión de la ley de cuidados inversos, mantenimiento de la funcionalidad de los individuos, protección frente a gastos catastróficos... y todo ello con ganancia de una fuerte base de financiación... todas estas cosas suelen ir, en general, en contra de apartar del sistema sanitario a colectivos que ayudan a financiarla. Lo dijimos hace unos días y hoy rescatamos estas palabras:
"Pudimos apostar porque nuestro sistema de universalidad de la asistencia sanitaria fuera un modelo a partir del cual construir la universalización de otros sistemas sanitarios; sin embargo, preferimos aludir al "es que en otros países de Europa no es como aquí" para hacer una regresión a la media (más regresiva que nunca) y anteponer el orden a la justicia, siendo la justicia el valor que debería centrar el debate en este aspecto,"
5. Esto no se hace tras pegarse un batacazo en unas elecciones andaluzas, con las municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina y con las elecciones generales en el horizonte. No solo por estética -que también- sino porque es un mediopaso atrás -chiquito de la calzada style- que deja claro que no hay ningún cambio de posicionamiento real. Además, argumentar esto en base a una supuesta protección de la salud pública nos lleva a pensar que durante los 3 años que hace desde la aprobación del RD16/2012 esos problemas de salud pública fueron desatendidos sin que nadie haya rendido cuentas ni dimitido por ello.

6. Hay quien argumenta que al menos se ha conseguido esto, que es mejor que tengan acceso a la Atención Primaria que lo contrario. Nosotros creemos que no debemos aplicar la visión utilitarista del Gobierno para esto. Cada persona, en relación con el sistema sanitario público, debe poder ser atendida en el nivel asistencial que mejor sea para su necesidad, y todo dentro del contexto de armonización del resto de necesidades. El apaño del Gobierno en el día de hoy siguen sin posibilitar eso y además viste de acto virtuoso algo que no es más que el equivalente sanitario del indulto semanasantero: caspa y mal gobierno. A los inmigrantes indocumentados se les sacó del sistema sanitario argumentando ahorro económico y en contra de la evidencia empírica disponible; unos meses después se presentaron unos datos inventados -no nos cabe otra explicación- argumentando dicho ahorro y desde entonces se les ha olvidado rendir cuentas del grandioso ahorro que ha supuesto dejar desprotegido a un sector de la población.

Asco y poco más. Bienvenidos a nuestro octavo año de andanzas medicocríticas.

* Creemos que sobre cobertura sanitaria y universalidad hay mucho que discutir, especialmente en relación con la articulación de los casos más extremos e infrecuentes, y son debates que andamos impulsando en algunos ámbitos... pero lo que abordamos aquí hoy son aspectos relacionados con el concepto y no tanto con su operativización, a la cual destinaremos lo suyo...

15 mar. 2015

Ahora Madrid puede ser más saludable

Reproduzco este mensaje que me ha llegado, creo que es interesante darle difusión:

UN MADRID SALUDABLE

En estos días hasta el 20 de marzo se realiza la consulta online sobre el programa municipal de AhoraMadrid. Aquí están algunas propuestas que intentan hacer valer el enfoque de salud pública, la mirada hacia las desigualdades en salud y una perspectiva integrada de servicios socio-sanitarias desde una perspectiva comunitaria.

TODAS las políticas contribuyen a la salud de las personas
UN MADRID SALUDABLE (1) - La salud de toda la ciudadanía madrileña será un objetivo principal de la gestión municipal en su conjunto y se considerará en todas las políticas municipales, en sus diferentes fases de formulación, ejecución y evaluación;

promovemos la salud y prevenimos enfermedades
UN MADRID SALUDABLE (2) - Se fortalecerán las estrategias y actuaciones para crear entornos saludables, promover la salud y prevenir la enfermedad y los problemas de salud

denunciamos las desigualdades sociales en salud y actuamos en contra
UN MADRID SALUDABLE (3) Se describirán y abordarán las desigualdades sociales en salud promoviendo medidas correctoras, junto con la ciudadanía y el tercer sector

Buscamos la integración de servicios sanitarios y sociales desde los barrios
UN MADRID SALUDABLE (4) Nos basaremos en un modelo socio-sanitario de análisis e intervención, integrando tanto diferentes dispositivos sectoriales - sociales, sanitarios, medioambientales, deportivos, de ocio etc – como los dos niveles territoriales - municipal y autonómico - en una acción comunitaria de ámbito distrital y/o de barrio, que tenga en cuenta la realidad madrileña del envejecimiento, la cronicidad, las desigualdades en salud y sus determinantes sociales . Para ello, se definirá y acordará con los servicios sociales y de salud de la Comunidad de Madrid la necesaria complementariedad y reparto de tareas y funciones

Luchamos para la equidad en salud
UN MADRID SALUDABLE (5) Se identificarán a los grupos sociales y barrios más vulnerables para reforzar en ellos las intervenciones de salud pública y garantizar su acceso a los servicios sociales y de salud
http://programa.ahoramadrid.org/propuesta.php?id=348

Pensamos la salud desde lo colectivo y comunitario
UN MADRID SALUDABLE (6) Tanto en la prestación de servicios como en la investigación-acción, se complementará la atención individualizada con la grupal y comunitaria, primando los abordajes multidisciplinares desde la perspectiva de la Salud Pública y la prevención y promoción de la salud.
http://programa.ahoramadrid.org/propuesta.php?id=349

Abrimos la salud para la ciudadanía
UN MADRID SALUDABLE (7) Se reforzarán los diferentes ámbitos de participación comunitaria en las intervenciones de mejora de la salud colectiva, así como la transparencia y acceso a la información generada.
http://programa.ahoramadrid.org/propuesta.php?id=350

16 feb. 2015

$alud

Un buen resumen de algunos retos concretos a tener en cuenta en la práctica diaria de cara a la medicalización de la vida, mientras que la lucha contra la pobreza, que es salud, vuelve a quedarse fuera de foco. Escrito por Ana Álvarez para Diagonal.

Diabetes y el negocio de medicalizar la salud


En las últimas décadas se han sucedido informaciones alertando sobre la “epidemia” de diabetes, campañas de prevención centradas en la importancia de un control exhaustivo de los niveles de glucosa y toda una industria sanitaria alrededor de esa cifra. Muchos médicos denuncian hoy que esta visión simplista de la enfermedad está convirtiendo en enfermos a personas sanas y no ayuda a tratar correctamente a las personas verdaderamente enfermas, además de generar enormes dividendos a la industria farmacéutica.
Nos referimos a la diabetes tipo 2, la propia de las personas mayores, ligada a la alimentación o los malos hábitos de vida. No confundir con la diabetes tipo 1, enfermedad autoinmune que se produce en personas jóvenes, en las que la muerte de las células del páncreas hace que necesiten insulina externa. La diabetes tipo 2 “es una enfermedad muy compleja, que por ahora no entendemos, y al centrarnos excesivamente en la glucosa en sangre nos equivocamos”, explica Juan Gérvas, médico general jubilado, doctor en medicina y profesor visitante de la Escuela Nacional de Salud Pública.

Aumento artificial del número de enfermos

Desde los años 90, una serie de cambios han convertido en enfermos a millones de personas. Un grupo de expertos convocados por la Asociación Americana de la Diabetes modificó en 1997 el umbral de azúcar en sangre por encima del cual se consideraba que se padecía diabetes tipo 2. Pasó de 140mg/dl a 125. Automáticamente, sólo en EE UU 1,9 millones de personas pasaron a tener la enfermedad y a ser susceptible de ser medicados. La cifra prácticamente se duplicó en ese país, y en todo el mundo. Algunos investigadores alertaron de las consecuencias. “No hay evidencias de que corregir estas elevaciones leves mejore la salud”, afirmaban los investigadores Steve Woolf y Stephen Rothemich, en el American Family Physician ya en 1998.
Además de este cambio, desde 2003 se fija un segundo baremo para las personas con un nivel de azúcar superior a 100mg/dl, que pasan a ser diagnosticadas como 'prediabéticas'. Se trata de una etiqueta para denominar a personas sanas con cifras de glucosa en sangre ligeramente elevadas, pero no lo suficiente como para ser consideradas diabéticas, y que a largo plazo pueden presentar un riesgo más alto que el resto de la población de desarrollar la enfermedad. Es, por tanto, un indicador y no una enfermedad en sí. A pesar de ello, en 2008 y 2013 nuevas declaraciones de sociedades médicas establecieron que los medicamentos para la diabetes podían ser aplicados para tratar la prediabetes, si los niveles no bajaban por otras vías (alimentación adecuada, ejercicio...). Las ventas de medicamentos se dispararon. “La lógica del tratamiento de prediabetes con medicamentos es básicamente estúpida”, afirmaba James McCormack, farmacéutico y profesor de la Universidad de Columbia Británica. “Tratamos al 100% de las personas con prediabetes con un medicamento para prevenir que menos de un 15% de esas personas desarrollen diabetes, condición para la que pueden necesitar ese medicamento”.“No hay ningún beneficio probado en dar un tratamiento de antidiabéticos a estas personas antes de que desarrollen diabetes, sobre todo porque muchos de ellos nunca van a desarrollar diabetes”, denunciaba John S. Yudkin, en una investigación realizada en 2014 por el University College de Londres y la Clínica Mayo.