1/4/2014

Esto es así

Y vuelta la burra al trigo... Hay que ver cómo nos gusta a los médicos decir como son y cómo deben ser las cosas, apropiarnos de la sanidad y la salud como algo respecto a lo que poseemos una clarividencia que nos aleja del resto de los mortales y dar lecciones sobre ello, castigando si hace falta a quién no siga las indicaciones.

Porque no es algo extraño lo de la persona que oculta determinadas cosas a su medíco "para que no le regañe", ni sería la primera vez que un profesional decide "castigar" determinadas actitudes o desobediencias. Desgraciadamente los ejemplos de esto abundan, a veces desde la prepotencia del que se siente superior en su puesto, pero en otras ocasiones también disculpadas por la "buena intención" de querer "ayudar", "educar", "proteger"...

¿Cuándo nos daremos cuenta de que nuestro rol es de mero apoyo y no de propietarios ni iluminados? Porque esté es el primer paso para de verdad trabajar por la salud de la gente, y no sólo por mantener o promocionar nuestro estatus o nuestra carrera profesional.

20/3/2014

La responsabilidad tiene un precio

Cuando nació mi primera hija, la vacuna del neumoco entraba dentro del calendario vacunal de la Comunidad de Madrid. Pero al nacer la segunda, los recortes habían dado al traste con la financiación pública de esta vacuna. Así que decidí informarme, para ver por qué este efecto Guadiana en una vacuna que poca gente cuestionaba, al menos en mi entorno, en contraposición a otras como el VPH. Y ahí es cuando descubro que el Ministerio nunca la ha indicado como vacuna recomendada de manera sistemática, sino que ha sido utilizada en algunas regiones, como esta la nuestra tan dado a ello, para asumir aires de excelencia.

De hecho, en el libro de Carlos Gonzalez "En defensa de las vacunas", en el que hace una revisión bastante exhaustiva de la evidencia existente respecto a las diferentes vacunas, encuentro lo siguiente:

"La vacuna del neumococo no está en el calendario vacunal general espa­ñol, salvo en algunas comunidades autónomas concretas. La Asociación Española de Pediatría (en contra de los criterios del Ministerio de Sanidad, que solo la recomienda para niños infectados por el VIH, inmunodeprimi- dos o con ausencia del bazo) recomienda vacunar a todos los niños meno­res de dos años, a los menores de tres años que van a la guardería y a los menores de cinco años con factores de riesgo (inmunodeficiencias). Es decir, que si se aplica la vacuna, se ha de aplicar pronto, a la edad recomendada (dos meses); aplicarla tarde no tiene sentido, porque ya ha pasado la edad de mayor riesgo de enfermedad neumocócica, y no se recomienda para ni­ños sanos mayores de tres años.

Guevara y colaboradores han analizado con detalle las consecuencias de la aplicación de la vacuna. Inevitablemente, al tiempo que disminuyen las infecciones por los serotipos en la vacuna, aumentan las infecciones por otros serotipos no incluidos. En aquellos países en que el porcentaje de in­fecciones por serotipos no incluidos en la vacuna era alto (como ocurre en Europa), esa substitución ha sido rápida, y la efectividad final de la vacuna escasa. Critican con elegancia, pero también con contundencia, a quienes están promoviendo la vacuna al margen de las recomendaciones oficiales: la vacunación «convendría que se realizase exclusivamente de forma coor­dinada y supervisada por las autoridades sanitarias».

Debería reservarse la vacuna para los niños de alto riesgo. El uso gene­ralizado hace que la vacuna sea menos efectiva para todos, y también para esos niños de alto riesgo."


Sin embargo, el hecho de haber sido financiada durante un tiempo hace que se haya asumido como una vacuna "obligatoria", en el sentido de que todo niño/a debería tenerla puesta, por lo que se anima con gran intensidad a padres y madres a juntar el dinero, alrededor de 250 euros, para comprarla. Y así es cómo podemos encontrar a familias con muy escasos recursos, en situaciones de gran pobreza, haciendo lo imposible por conseguir ese dinero como si esa vacuna fuera la piedra filosofal sobre la que construir la salud de sus hijos (aún a costa de que se deterioren otros determinantes sociales, tan fundamentales para el desarrollo desde la edad más temprana). ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué no priorizan gastar ese dinero en otras necesidades? Razones puede haber muchas, pero hay una que a mí me parece evidente: termina siendo uno de los fieles de la balanza en la que se sienten constantemente juzgados como buenos o malos padres y madres, como progenitores atentos o descuidados. Es el precio que tienen que pagar por no caer en el grupo de "padres y/o madres irresponsables", para comprar el respeto del personal sanitario.

17/3/2014

Haceres pequeños, resistencias permanentes

  La vida no me da últimamente para aportaciones propias, pero no está de más recoger las de quienes sí que encuentran tiempo para reflexionar en profundidad y compartir joyas como esta de J. Irigoyen, que nos señala una realidad invisible para casi tod@s:

(...) 

Michael de Certeau es un historiador francés, pero su obra trasciende cualquier disciplina. Su libro “La invención de lo cotidiano”, que consta de dos volúmenes, el primero “artes de hacer”. El segundo “Habitar. Cocinar”, es una obra fundamental para comprender cómo las personas se desempeñan en lo cotidiano y en las esferas especializadas, en donde se encuentran sometidas a relaciones de autoridad. Los denominados como “personas comunes”, aparecen muy lejos de ser pasivos. Por el contrario tienen la capacidad de inventar un repertorio de prácticas que modifica cualquier orden establecido.

En “La invención de lo cotidiano” se muestra a una esplendorosa persona común, que cuando “sale” de su ámbito cotidiano para viajar a los confines de una esfera especializada en la que su papel se encuentra rigurosamente determinado, no desempeña mecánicamente el papel que tiene asignado, sino que desarrolla un repertorio de prácticas, que con frecuencia reconfiguran el orden establecido. La persona ordinaria es un “hacedor de prácticas”, un avezado sujeto con capacidad de desarrollar “las artes de hacer”. Así, las personas comunes desarrollan distintas tácticas, operaciones minúsculas, detalles imperceptibles, maniobras chapuceras. Del conjunto de estas tácticas resulta la erosión del sistema de autoridad.

7/2/2014

Registrando vidas simplonas

Un nuevo ejemplo de sabiduría reflexiva a cargo de J. Irigoyen, señalando los efectos perversos y simplificadores del lugar privilegiado que ocupan los ordenadores en las consultas:

"El ordenador adquiere una preponderancia casi insólita. La acción de registrar se sobrepone a todas las demás. La pantalla termina por desplazar al enfermo como fuente de información. La conversación, las narraciones del paciente y su cuerpo se subordinan ante la información registrada. Esta es el punto de referencia que constituye los sentidos de la consulta. Así, cada episodio contribuye a conformar una serie, que se transforma en la fuente principal de la valoración. Eso es lo que queda para el siguiente encuentro, es lo sólido.

En el caso de los enfermos diabéticos, la vida cotidiana permanece en estado de hibernación, aunque en esta se sucedan acontecimientos y mutaciones que alteran la primera versión, que remite a la elaboración de la historia y acompañan al diagnóstico inicial. Sólo cuando se producen crisis importantes, la vida puede ser apelada parcialmente. Pero lo que se registra, que es el resultado de las pruebas, es lo dominante y lo que es objeto de problematización. Así se construye una barrera entre el profesional y el paciente, inevitablemente escéptico.

De este modo el médico va constituyendo una mirada descentrada sobre el proceso del paciente. La vida de este conforma una cadena de microacontecimientos difícilmente verbalizables, que se transforman en señales inaudibles para los profesionales, focalizados en los datos registrados en la serie mecanizada. La vida permanece congelada en la primera versión, que nunca es reelaborada aún a pesar de que se hayan producido  terremotos en la vida.

El paciente es así desposeído de su espesor,  y su vida es relegada de facto por este misterioso sistema industrial de producción de datos, en el que lo registrado viaja a velocidad de vértigo por los canales informáticos,  en tanto que el cuerpo, la vida,  el nivel de comunicación con el médico, así como la definición del mismo acerca de la realidad del paciente, evolucionan lentamente.  Este desencuentro produce resultados empobrecedores. Me gusta denominarlo como “las iatrogenias del registro”. En las próximas entradas volveré a esta delicada cuestión de los efectos perversos de la aceleración."

27/1/2014

Buitres

Parece que los buitres se alejan, al menos por el momento, de la Sanidad Madrileña. Pero habrá que mantenerse en guardia, el botín es demasiado jugoso como para dejarlo estar...

 
El Roto


20/1/2014

Las otras dimensiones

Tras un primer tiempo de fascinación Medicina Basada en la Evidencia, dado el evidente progreso que suponía respecto a enfoques anteriores, poco a poco me fui desencontrando con algunas aplicaciones prácticas que suponían su adopción como fe religiosa que no se podía discutir (lo cual no deja de ser curioso entre quienes se suponen grandes defensores de la ciencia). Todo lo que no entrara por el filtro de la evidencia era algo a rechazar, a ser señalado como mentiroso. Así, se igualaba la ausencia de evidencia con la falsedad, lo cual es bastante tramposo. La falta de evidencia es simplemente eso, falta de evidencia, un "no sabemos". Yo mismo en muchas ocasiones he desanimado a algunas personas que venían a la consulta con un "eso no sirve" cuando alguien me comentaba su interés en utilizar alguna terapia que no había demostrado su eficacia. Pero con este mensaje dejaba de lado gran parte de la realidad de quien tenía enfrente, todo su mundo de creencias, emociones, reflexiones... Vamos, ese mundo subjetivo tan rico que tod@s tenemos y que es sobre lo que se apoya el famoso "efecto placebo", siempre minusvalorado y que sin embargo puede y debería ser un apoyo tremendo en la terapéutica (de hecho ya lo es, no hay más que mirar el mundo de los antidepresivos).

Pretender que la realidad que somos capaces de comprender es la única verdadera es tremendamente limitado. Y no voy a ser yo quién vaya a defender las terapias alternativas, que desconozco en gran medida y muchas de las cuales me generan mucha desconfianza, pero en el diálogo entre "medicina científica" y "medicinas alternativas" muchas veces me he encontrado con la prepotencia de compañeros que menospreciaban a l@s otr@s colegas igualando "no científico" con "charlatán". No tiene por qué ser así, aunque pueda haber casos. Pero es necesario reconocer que muchas de estas terapias abordan otras dimensiones de la realidad que no por escaparse de nuestra comprensión significa que no existan. Como explica Lewis Mumford  en su imprescindible libro "El pentágono del poder", puede haber una peligrosa ambición de dominio tras esta pretensión:

"Rechazar como inexistente algo que resulta indescriptible supone equiparar existencia con información. ¿Puede describir­se un color según la mera longitud de onda, determinable matemáticamente? Por muy precisa que pueda ser esta descripción abstracta, no ofrece ningún indicio del color como experiencia subjetiva. 

(...)

Hoy, este miedo casi patológico hacia lo que no puede examinarse y controlarse directamente — ya sea este control externo (preferentemente mecánico), electrónico o químico— sobrevive como el equivalente científico a un atavismo mucho más antiguo: el miedo a la oscuridad. Y si, por el contrario, después de cuatro siglos de dedicación a actualizar esta cosmovisión desfasada, ahora sobrevaloramos la máquina, ¿no se deberá a que la doctrina mecanicista que nos ha permitido diseñar máquinas y controlarlas también le promete al científico un dominio parejo sobre los organismos vivos que identifica burdamente con máquinas? En efecto, en un mundo de máquinas, o de criaturas que pueden reducirse al estado de máquinas, los tecnócratas serían dioses. (...) 

El hecho de que un científico moderno siga apegado a esta velusta imagen del mundo hasta el punto de deplorar la existencia de acontecimientos orgánicos ajenos a este esquema tan pobre muestra cuán atractivo y poderoso era el modelo hipersimplificado, y por desgracia sigue siéndolo hoy."

8/1/2014

¿Quién eres?

Anda Sara, mi hija de tres años, en plena etapa de miedos varios. Y se puso el otro día a dibujar aquellas cosas que le asustan. "¿Qué estás dibujando?", le pregunté. "Los monstruos sin nombre", me contestó.

Lo que no se puede nombrar, mirar cara a cara, asusta. Y al revés, cuando es posible el contacto tú a tú y llamarse por el nombre es posible generar una confianza que nos lleve a atrevernos a hacer cosas junt@s. Y entonces me acordé de una charla en la que estuve el año pasado en la que a un militante histórico de la Asociación de Vecinos de Orcasitas le preguntaban cuál había sido el papel de los profesionales y universitarios en la lucha vecinal de los años 70. "¿La universidad? ¿Los profesionales? No sé... Yo puedo decir que Juan González, que está aquí enfrente y es abogado, siempre nos apoyó mucho", y a continuación comenzó a relatar diferentes historias que ejemplificaban este apoyo recibido, no por "un profesional" ni "un universitario", sino por personas concretas. Y su charla prosiguió recuperando la memoria de aquellos años a través de muchos otros nombres y apellidos, incluidos los de algún ministro y alcalde, pero que en su charla quedaba claro que habían dejado de ser esos seres lejanos conocidos como "los políticos", ya que según contó es "conseguíamos que XXX XXX  viniera al barrio, y le paseábamos por el barro de nuestras calles, le invitábamos a nuestras casas para hablar, para que conociera lo que vivíamos. Así conseguimos que entendiera la realidad y que tuviera que darnos una respuesta".

Me encantó su relato lleno de tanta gente de carne y hueso, nombre y dos apellidos. Entre otras cosas, porque no es algo que abunde en el mundo "profesional", donde cada vez más faltan esos referentes, al ser sustituidos por ejecutores de una función que van rotando según las necesidades de los servicios para los que trabajan. Al principio, con los primeros que contactas, le miras a la cara e intentas recordar su nombre. Al cabo de un tiempo te das cuenta de que no merece la pena esforzarse mientras nadie se decida a pararse para decir "Estoy aquí. Puedes contar conmigo". Mientras esto no ocurra, te abandonas a la inseguridad e incluso el miedo.

 

31/12/2013

Frente a los tiburones

Un deseo para este año que comienza... Que sigamos avanzando en la comprensión y la puesta en práctica de una salud que, o construimos entre todos, o nos dejará siempre a merced de los tiburones.


26/12/2013

Desde el otro lado

Acabo de terminar de leer el libro de Arnhild Lauveng "El país de los bosques de hierro". Un recorrido por la propia experiencia y reflexiones de la autora, ahora psicóloga, de la época en la que sufrió de esquizofrenia. Me gustaría poder compartir un fragmento del mismo, algún párrafo o página que recoja alguna de las claves que hacen de este libro necesario. Pero no puedo, porque es un libro que sólo puede ser recorrido de principio a fin para poder descubrir toda su sabiduría acumulada. No se me ocurre mejor compendio que el que ofrecen sus páginas sobre cuáles son las claves de un proceso real de acompañamiento y promoción de la salud, y no ya sólo en salud mental, sino en cualquier dimensión vital: presencia, escucha respetuosa, confianza construida a traves de la mirada recíproca, esperanza anclada en la realidad...

Lo malo es que no es un libro fácil de encontrar ahora mismo. Así que como apertitivo queda esta entrevista:

23/12/2013

Observando la crisis...

De nuevo Rafa Cofiño nos avisa de nueva e interesante iniciativa:

Un Observatorio de la Crisis: Health and Financial Crisis Monitor


El Observatorio Europeo de Políticas y Sistemas Sanitarios y la Escuela Andaluza de Salud Pública han puesto en marcha el  Health & Financial Crisis Monitor (HFCM) con el objetivo de aportar información sobre la crisis y sus impactos en la salud y en los sistemas sanitarios y promover el uso de evidencia para la toma de decisiones en los temas relacionados.

La información se ofrece a través de su página web siguiendo tres líneas temáticas:

- presentando la evidencia disponible sobre los efectos de la crisis en la salud y en los sistemas sanitarios, incluyendo el acceso a los sistemas sanitarios.
- aportando un marco conceptual para las respuestas de las políticas de salud al impacto económico.
- informar de las opciones políticas para responder a los conflictos que está generando la crisis.
De forma operativa la información se presenta en la página web de diferentes formas:
- Presentado evidencias de crisis pasadas y de la relación de las mismas con la salud poblacional.
- Listando las diferentes publicaciones existentes sobre la crisis actual y presentandola en bloques temáticos (salud mental, enfermedades infecciosas, estilos de vida,necesidades de salud no satisfechas)
- Listando las diferentes respuestas políticas y sus impactos en financiación de sistemas sanitarios, coberturas sanitarias y eficiencia.
- Una database donde se puede realizar una búsqueda temática de las diferentes publicaciones al respecto.
- Difusión de la información a través de una cuenta en twitter @OBSfincrisis