13/9/2014

21S - Marea Blanca contra la exclusión sanitaria

La marea blanca continúa, incansable, afinando cada vez mejor para denunciar las claves de la injusticia. ¡No podemos faltar el próximo domingo!

9/9/2014

Epigenética y desigualdades en salud

Podría darle más vueltas al tema, pero imposible ser más claro que Rafa Cofiño en los siguientes posts que ha publicado en Salud Comunitaria. Así que por si alguien no los ha leído todavía, acá dejo los enlaces. Imprescindible:

1. Epigenética, determinantes sociales de la salud y salutogénesis: introducción
2. Los determinantes sociales de la salud y la causalidad social
3. Las causas de las causas (again)
4. Epigenética, aspectos generales
5. Epigenética, la narrativa de los barrios en nuestros cuerpos

Y si a alguien se le ocurre algo que aportar, añadir o comentar, vía libre. Yo por ahora todavía estoy digiriendo la información acumulada.


7/7/2014

En comunidad

Las redes de solidaridad pegadas a la realidad siguen dándonos pistas fundamentales sobre por donde debemos caminar para el cuidado de la salud como algo universal como algo a lo que todos y todas tenemos derecho. No hay más que echar un vistazo a este artículo aparecido en el periódico Diagonal:


La locomotora de la crisis, o de la estafa capitalista, según se mire, está llevándose por delante a un gran número de víctimas. Uno de los colectivos que más sufre sus efectos es la población inmigrante, ya muy precarizada en los tiempos de bonanza económica, pero hoy directamente maltratada desde la Administración a través de cambios en las leyes y, en ocasiones, al margen o bordeando éstas (mediante controles basados en perfil racial, deportaciones, etc.). Entre todas las medidas, quizá la más grave es la aprobación del Real De­creto Ley 16/2012, por el que se retiraba el derecho a la asistencia sanitaria a los extranjeros que careciesen de un permiso de residencia.

Las consecuencias de una reforma como ésta, como es lógico, varían mucho de un lugar a otro. En el barrio barcelonés del Raval, cerca del 50% de su población es extranjera. Entre sus calles estrechas, siempre llenas de gente y de comercios abiertos durante todo el día, conviven nacionalidades y culturas de orígenes diferentes. El barrio y sus vecinos viven con indiferencia ese esfuerzo impulsado desde la Administración por hacer de la marca Barcelona una postal al servicio del turista, visitante o empresario de turno, ignorando las dificultades que se viven en lugares como éste.

Tras la entrada en vigor del decreto de “apartheid sanitario” era evidente que muchos habitantes del Raval y zonas aledañas se verían afectados. No sólo aquellos que carecían de papeles, sino también los que estaban perdiendo su empleo y, por tanto, no podrían renovar su tarjeta sanitaria en un futuro. Ante esta situación, varios vecinos decidieron que había que hacer algo. Una doctora, dos trabajadores sociales y dos vecinas plantearon en la asamblea del barrio la necesidad de montar un consultorio para atender a las personas que no podían ir a los centros de salud públicos.

30/6/2014

Abrazar la vida

Nos conocimos durante los seis meses en los que trabajé como médico en el CAID (Centro de Atención Integral para Drogodependientes). Pero ha sido ahora, en otro contexto, compartiendo tiempos de creación y reflexión en diferentes proyectos del Movimiento ATD Cuarto Mundo, cuando se han dado las condiciones para poder hablar con más libertad.

Porque mientras estás entre las paredes de un recurso como el CAID, la institución y su actividad se convierten en el ombligo alrededor de las cuales parece que todo gira: sus protocolos, sus tiempos, sus recursos, sus limitaciones...

Por eso el otro día, cuando ella me contaba su proceso vital, cómo había conseguido "desengancharse" (lo que no es lo mismo que dejar de consumir, por mucho que desde determinados enfoques en este campo se tome lo uno por lo otro; pero no, la clave no es el no volver a consumir nunca más, sino llegar al punto en el que si ese consumo existe no determine todas las demás facetas de tu vida), desplegando poco a poco anécdotas y retazos de vida, dando paso al carrusel de personas clave en este proceso, chocaba tanto la imagen que ella me daba de su proceso de liberación de la droga con los protocolos marcados por instituciones como los CAID. Al final este camino venía marcado por las relaciones con su hermano y con sus hijos, a los que hacía años que no veía, pero de los que un simple mensaje positivo permitía poner en marcha toda una dinámica de lucha y esperanza por salir adelante; por la posibilidad o no de tener una vivienda, y por las relaciones con las personas con las que convivía; por el proceso de enfermedad  y muerte de su pareja, etc. Y así tantas y tantas cosas...

Lo curioso es que durante todo este tiempo el CAID ha permanecido como un recurso constante, como una referencia permanente. Pero al hablar de lo que esta institución ha permitido, aún reconociendo el apoyo de algunos profesionales en momentos concretos, lo que aparecen en primera plana son los reproches. Pero no son reproches por haber hecho mal las cosas, no. Se trata, fundamentalmente, de que no ha encontrado allí un acompañamiento válido para el resto de circunstancias vitales que iban siendo determinantes. En los protocolos seguidos por los profesionales no había espacio para plantear que el mensaje de uno de sus hijos ofrecía un nuevo rayo de esperanza, que los conflictos con sus compañeros de piso la estaban consumiendo y la dejaban sin fuerzas para afrontar nuevos retos, o que el dolor de la despedida de su pareja necesitaba de un abrazo, simplemente.

Más que pasos a seguir, o mapas de decisiones, lo que se necesita es alguien dispuesto a dialogar con la vida de quién se acerca. Ni más, ni menos.

18/6/2014

#LibertadCarlosyCarmen

Esta es una iniciativa en la que colaboran varios blogs y profesionales sanitarios para expresar su disentimiento con el encarcelamiento de Carmen y Carlos






No al encarcelamiento de Carlos y Carmen
15 de junio de 2014


“en una sociedad injusta el único sitio de la persona honrada es la cárcel”
Thoreau

“¿Ante el colapso económico e ideológico del sistema económico existente, es posible que estemos entrando a otro período durante el cual la medicina social pueda florecer?”
M. Anderson, L. Smith


Vic Siedel es profesor emérito de la Montefiore Medical Center and Albert Einstein College of Medicine y profesor adjunto de Salud Pública en la Weill Medical College de la Universidad de Cornell University. Su llegada en 1969 al Montefiore y la Universidad Albert Einstein de Nueva York supone un inicio de un período de florecimiento de la Medicina Social en Estados Unidos en la década de los 70. El Dr. Siedel fue presidente de la American Public Health Association y de la organización Physicians for Social Responsability (organización que recogió el Premio Nobel de la Paz en 1985).
Vic Siedel fue arrestado en varias ocasiones, alguna de ellas siendo presidente de la Asociación Americana de Salud Pública. Los motivos de su arresto fueron debidos a ejercer movimientos de protesta frente a conflictos sociales claramente relacionados con la dignidad y el bienestar de las personas: por manifestarse en contra de la realización de pruebas nucleares o por realizar protestas contra el apartheid del gobierno sudafricano.

El pasado día 11 de junio nos enteramos de la noticia: el  juez del juzgado de lo penal número 1 de Granada ponía en estado de busca y captura a Carmen Cano y Carlos Bajo, autorizando a las fuerzas y cuerpos de seguridad para que los detuviesen e ingresen en prisión.

De la historia de Carlos y Carmen nos habíamos enterado algunas semanas antes, gracias a un precioso escrito de apoyo de Juan Irigoyen y a la campaña de apoyo iniciada desde el 15M de Granada y Stop Represión.

En la Huelga General del 29 de Marzo de 2012, el 15M de Granada organizó un piquete informativo que recorrería las calles de la ciudad pidiendo solidaridad con la jornada de huelga. Carlos y Carmen fueron identificados aleatoriamente por la policía en ese piquete a la salida de un bar. Ni se produjeron amenazas, ni hubo actitudes violentas ni se impidió a nadie que trabajase mientras el piquete permaneció allí. En días posteriores la dueña del bar interpuso una denuncia que meses más tarde, tras pasar el caso a manos del fiscal, acabaría dando lugar a una “sentencia ejemplarizante” por la cual el juez condenó a ambos a 3 años y un día de cárcel por un “delito contra el derecho de los trabajadores”.

La historia de Carlos y Carmen no era muy diferente a las de tantos otros, llámense Isma y Miguel, Carlos y Serafín, Tamara y Ana, Koldo y un largo etcétera más de nombres. Todos ellos rostros anónimos con historias de lucha detrás.
Carlos es un estudiante de Medicina como lo fue en su momento Vic Siedel. Ambos entrarían en esa clasificación que podríamos considerar “raritos”, por su interés por la medicina social. Carlos es uno de esos estudiantes que necesitamos saber que existen y que sigue habiendo en ese territorio hostil llamado “Facultad de Medicina”. Personas que miran con otros ojos su vocación, que piensan en la medicina como un eje más de todo el entramado social , que salen a las calles, que se preguntan cosas, que critican al sistema capitalista éste en el que estamos inmersas y que daña nuestra salud (eso que intentamos proteger). En definitiva, que luchan desde abajo por una salud colectiva en el marco de una sociedad individualista y piramidal. Hay quien dudará que los motivos de condena poco tendrán que ver con la medicina social. Esto nos lleva a hablar de Carmen.

Carmen es una mujer de 56 años. Desempleada, sin trabajo desde hace dos años y sin derecho a ningún tipo de prestación desde octubre del año pasado. En calidad de mujer y desempleada tiene más riesgo de enfermar y de tener una peor calidad de vida, tal y como se ha venido explicando una y otra vez en la literatura científica (ésa que nos tenemos que leer y aprender si queremos ser profesionales competentes). Carmen, lejos de quedarse en su casa, asumiendo una realidad en nada alentadora, decidió de forma consciente participar en un piquete informativo por los derechos laborales de sus conciudadanos y los suyos propios. Lo que en definitiva, si abrimos un poco la mirada y pensamos en la relación entre determinantes sociales y salud y en lo que tendría que significar una salud real en todas las políticas, hace de Carmen un ejemplo de dignidad y un agente de salud para el resto de la comunidad.

Carlos y Carmen son dos personas incómodas para el sistema. Pero como Vic Siedel son personas imprescindibles para nosotras. Son reflejo de aquello en lo que creemos y que en tantas ocasiones nos hace predicar en el desierto. Carlos y Carmen nos reflejan su labor en favor de la salud pública. Si ellos son culpables de haber defendido los derechos de los trabajadores, también lo somos nosotros, cada vez que animamos a acudir a un sindicato en lugar de dar medicación ante una ansiedad relacionada por las precarias condiciones laborales de nuestros pacientes; somos culpables cada vez que atendemos a una persona a la que se ha privado de la asistencia sanitaria en las mismas condiciones que los demás, por culpa de un RDL 16/2012 impuesto desde el mal gobierno; somos culpables cada vez que pensamos en términos de desigualdades sociales para abordar la salud de la población; somos culpables cada vez que hablamos de lo poco que influimos los profesionales sanitarios en la salud de las personas y lo mucho que lo hacen el desempleo, los desahucios, la pobreza infantil y muchas otras cuestiones para las que personas como Carlos y Carmen, con su presencia en las calles, con su acción, quizás sí puedan mejorar. ¿Somos culpables?¿Son ellos culpables? No queremos una sociedad injusta llena de cárceles de gente honrada.

Por ello, proponemos:

1. Os animamos a participar en la petición que se remitirá al Ministerio de Justicia para la concesión de indulto (es urgente: la carta se remitirá el martes)
Bien firmando directamente aquí:
O bien remitiendo vuestro modelo de carta personalizada (que podéis descargar aquí) a a la siguiente dirección:

2. Os invitamos a difundir la información sobre el caso de Carlos y Carmen en todas las asociaciones, plataformas, sociedades científicas y colegios profesionales de vuestro entorno relacionadas con sanidad y salud. Consideramos que establecer un proceso de reflexión y debate sobre este asunto puede ser muy enriquecedor para evitar que vuelvan a ocurrir situaciones similares.

3. Animamos e invitamos a dichos colectivos a implicarse y como hicieron otras asociaciones, sociedades científicas y colegios profesionales - la Asociación Americana de Salud Pública en la época de Vic Siedel, por ejemplo- difundir y denunciar la desproporcionada pena impuesta en el caso de Carlos y Carmen.

4. Podéis difundir vuestra vuestra fotografía solicitando el indulto para Carlos y Carmen y que se detenga su proceso de encarcelamiento.

26/5/2014

Partos en otros mundos

Una experiencia interesante la de los partos adecuados culturalmente. Un ejemplo de reconocimiento y respeto a diferentes formas de vivir el cuerpo y sus diferentes dimensiones. Via Periódico Diagonal y Médicos del Mundo.


Bolivia posee uno de los porcentajes más altos de mortalidad materno-infantil de América Latina. En el año 2013 se registraron 230 mujeres y 36 bebés fallecidos por cada cien mil nacidos vivos. Una de las principales razones de esta alta tasa es la hemorragia durante el parto, debido a que un gran porcentaje de la población no acude a los hospitales para dar a luz. Uno de los motivos es que éstos no respetan las formas tradicionales para hacerlo. Desde hace algunos años, en algunos hospitales se han creado salas acondicionadas de acuerdo a las tradiciones indígenas, donde trabajan conjuntamente médicos y parteras, para que las mujeres que no confían en la medicina acudan a ellos. Y, gracias a medidas como ésta, el porcentaje de muertes ha disminuido en los últimos años.
En esta línea, en 2006 el Go­bierno creó el Viceministerio de Medicina Tradicional e Inter­cul­turalidad, con el objetivo de “promover, proteger, velar por la preservación y fortalecimiento de las medicinas tradicionales, de acuer­do al conocimiento y sabiduría de las culturas originarias [...] en un modelo de gestión y atención con un enfoque intercultural en salud”. El viceministerio se crea para respetar los distintos conceptos de salud/enfermedad de cada cultura, en un intento por promover el acceso al sistema de salud de los pueblos indígenas, originarios, cam­pe­sinos y afrobo­livianos”. Tam­bién se constituye como espacio de organización y movilización sociocomunitaria del “buen vivir”, concepto que se establece como objetivo final de toda política. Además, esta institución trabaja por el reconocimiento de las prácticas de la medicina tradicional en los diferentes servicios de salud, fomentando su investigación y su integración con la medicina occidental.
El fotógrafo Olmo Calvo, del colectivo del periódico DIAGONAL, ha documentado para Médicos del Mundo estos partos de mujeres principalmente de etnia aymara de la zona de Patacamaya en un trabajo titulado 'Partos en el techo del mundo'. Se retrata una forma de dar a luz a hijos e hijas en centros sanitarios pero respetando los deseos de las mujeres protagonistas. En estas salas “con adecuación cultural”, las mujeres pueden elegir quién quieren que esté presente en el momento del nacimiento. “Puede ser tu madre, tu suegra, la partera de tu comunidad e incluso tus hijos e hijas mayores. Ni siquiera tienes que empujar tumbada en la camilla –esa postura que siempre les pareció tan rara–; pueden hacerlo de cuclillas, de rodillas, como tu cuerpo se acomode mejor al dolor. Si las cosas van mal, el quirófano está allí mismo, y no hay que pagar por la cesárea”, explican desde Médicos del Mun­do. Las salas cuentan también con camas con barras de madera, colchonetas o banquetas de parto, e intentan recrear el ambiente de sus propios domicilios con paredes de colores cálidos, suelos de madera y mantas artesanales.
Estas fotografías son parte de un proyecto de unas cien, fruto del acompañamiento del fotógrafo Olmo Calvo durante el último mes de embarazo de las protagonistas hasta el momento íntimo del parto.

19/5/2014

La fuente de riqueza... y salud

Acabo de terminar, hace unos días, de leer el libro de "Porqué la austeridad mata", de Stuckler y Basu. Un libro tremenda y dolorosamente clarificador. En un comentario anterior señalé que poner el foco en la austeridad en vez de en la pobreza me parecía que podía confundir. Sin embargo, tras haber leído el libro entiendo perfectamente el por qué de esta elección. Es tan evidente, en el sentido de la cantidad de pruebas acumuladas, la influencia que tienen en la salud de las personas y poblaciones las decisiones políticas y económicas, bien sea a favor de la protección social (caso en el que se ha demostrado que la salud aumenta) o atacando las redes de sostén y apoyo (con unos empeoramientos evidentes de diferentes indicadores sanitarios), que los autores han quedido poner el dedo en esa llaga: la imposición de la austeridad no se fundamenta más que en creencias en base a una ideología determinada. Porque no sólo mejoran los resultados en salud cuando se decide invertir en protección social, sino que también mejoran los datos económicos y de desarrollo.

No hay excusas que valgan. Si se puede. No se quiere. Pero no olvidemos que, como dicen los autores al final del libro (ahora voy y lo reviento): "La fuente definitiva de riqueza de cualquier sociedad es su gente. Invertir en salud es una opción sabia en las mejores épocas y urgente en las peores".

12/5/2014

De salud y derechos, de derechos y salud

Ya en otras entradas, hace tiempo, señalaba como me había marcado la experiencia de hacer talleres sobre salud en los que, al dar algunas fotografías para que l@s participantes escogieran cuáles identificaban con salud y cuáles con enfermedad, las imágenes relacionadas con la primera tenían mucho que ver con la vivienda, con la educación, el trabajo... Aspectos, en definitiva, que no solemos relacionar con el campo sanitario y que desde siempre se han constituído como campos de lucha por los derechos, ya que son aspectos fundamentales para el desarrollo de una vida digna.

Por estas cosas que tiene la vida, desde hace unos meses ando metido de lleno en una dinámica de lucha por el reconocimiento de los derechos, especialmente de quienes están en situación más vulnerable, a través de una herramienta que llamamos Hoja de Hechos. La propuesta es que quien sienta que ha sufrido una vulneración de sus derechos viviendo en situación de pobreza y exclusión pueda explicar su situación, pero no sólo eso, sino también su reflexión sobre por qué eso es una vulneración de los derechos humanos y a qué campos afecta. Las situaciones que hemos recogido hasta ahora tienen sobre todo mucho que ver con la vivienda, con la falta de ingresos estables, con la educación, etc. Pero lo curioso es que al hablar de los derechos vulnerados en cada una de ellas, en muchos casos se señala el derecho a la salud como uno de los más afectados. Y se explica por la carga de enfermedad, sufrimiento e incapacidad que conlleva el verse sobrepasado por las circunstancias, encerrad@ en la impotencia.

Así, cuando se suponía que hablábamos de salud, terminábamos hablando de derechos, y ahora que ando metido en el tema de los derechos, me llevan del nuevo al campo de la salud.

Y es que no son campos diferentes, andan jugando en la misma escena. El problema es que nos hemos acostumbrado a abordarlos como dimensiones separadas, o en todo caso traduciendo lo social al lenguaje y las formas médicas, es decir, medicalizándolo, lo que no deja de ser un nuevo paso hacia la incapacitación de la persona, ya que le niega la posibilidad de encontrar por si misma (y con otr@s) una respuesta, ya que bajo esta clave el secreto de la misma lo tiene el/la médic@.

Por eso es tan interesante e iluminador el trabajo que ha realizado Elena Ruíz Peralta: Desahuciar, Desalojar, Ejecutar, en el que abordando el problema de los desahucios y las prácticas transformadoras de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca abre una muy interesante perspectiva sobre por donde han de ir las resistencias y las luchas frente a los males sociales que se encarnan en tod@s nosotr@s, pero especialmente en aquell@s que están en situación más frágil. Como dice al final del trabajo: "Ayudar al sujeto a reconstruir la dimensión social de su problemática y animar su participación en plataformas de movilización ciudadana puede contribuir a una desmedicalización de la experiencia"

5/5/2014

Dos lecturas justas

En estos tiempos que corren parece ser que estamos más dispuest@s a ampliar nuestra mirada sobre la medicina y la salud, con lo que hay que aprovechar para revisar textos y enfoques que nos ayuden a descubrir nuevas miradas. Acá van un par de ellos que encuentro muy interesantes.

Este primero sobre cómo nuestra biografía y nuestra capacidad para afrontar el futuro con esperanza (algo realmente complicado en estos momentos), influyen en nuestra salud:



Y otro de la clásica Stanfield, que explica con gran sabiduria cómo en las situaciones de desigualdad y desventaja social el único enfoque eficaz, además de justo, es el de la visión global y no segmentada del generalista, ese gran despreciado en la medicina actual.

29/4/2014

Vergüenza nos debería dar

Encuentro este texto en saludadiario.es y no puedo evitar recogerlo aquí, para que no podamos mirar hacia otros lados...

Lágrimas de vergüenza

Soy médico; cardiólogo, de esos que ponen muelles a los pacientes cuando sufren un infarto. Nuestro trabajo me encanta, pero recientemente salí del hospital un poco más triste que antes.

Un paciente que ya habíamos atendido previamente ingresó de nuevo con un segundo infarto y, al mirar sus arterias, encontramos que el stent, el muelle, implantado unos meses antes, se había trombosado, provocando un segundo infarto mucho más grave que el primero.

Mientras intentábamos reparar de nuevo su arteria enferma, nos aseguró que seguía tomando sus pastillas, pero la relación entre la trombosis de prótesis endovasculares y el abandono del tratamiento es tan alta que, ante nuestra insistencia, terminó por reconocer que lo había dejado dos meses atrás. La situación es muy sencilla: no tiene trabajo, cobra exclusivamente los cuatrocientos euros de la ayuda extraordinaria para desempleados y el tratamiento le costaba más de cien euros mensuales. Tiene mujer, sin empleo, y un hijo pequeño.

"O comemos, o tomo las pastillas".

Allí mismo, este hombre se puso a llorar. Lágrimas silenciosas, sin aspavientos. Lloraba de miedo ante la proximidad de la muerte o de algo peor; pero, sobre todo, lloraba de vergüenza, de tener que mentir a su médico porque no se atreve a reconocer que no tiene suficiente para pagar el tratamiento que éste le receta.
Durante el último año, hemos visto esta misma situación en repetidas ocasiones. En demasiadas, creo.

Nunca antes, en muchos años de ejercicio profesional, nos habíamos encontrado con algo así. Además, si todo se redujera al dinero, el gasto sanitario que supone una trombosis de stent supera en muchas, muchas veces el gasto farmacéutico del tratamiento complementario.

No es él quien tiene que llorar de vergüenza. No lo es.