30 mar. 2012

Fuera drogas

Prosigue el proceso de desmantelamiento y medicalización de los recursos antidrogas. Para ser conscientes de por donde van las cosas, merece la pena leer el artículo de Diagonal del que extraigo estos fragmentos:

"Más de 35.000 personas han dejado de ser atendidas en todo el Estado, con recortes en recursos y centros, según los datos publicados a finales de 2011 por la Unión de Asociaciones y Entidades de Atención a Drogodependientes (UNAD). La organización denunció el cierre de 66 programas y el “inminente cierre” de 44 ONG del sector, donde 200 trabajadores/ as perderían su empleo. En la Comunidad de Madrid, 11 de los 18 pisos de reinserción existentes han cerrado, víctimas de la bajada de un 34,4% del presupuesto regional destinado a políticas en materia de drogas y que también se llevó por delante el centro asistencial de reducción de daños Las Barranquillas, la conocida como ‘narcosala’, que atendía a un centenar de personas al día.

(...)

Los recortes en la Comunidad de Madrid no han venido solos. Tras el cierre del último centro, han abierto un Centro Residencial de Tratamiento de Drogodependientes, que se ubica en el hospital psiquiátrico Doctor León, donde el tiempo de permanencia disminuye, ya que no se incluye la fase de desintoxicación. Para la gerente de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid, Almudena Pérez, esto se debe al “cambio en el perfil del drogodependiente”. Sin embargo, ha sido Mercedes Rodríguez, directora de la ONG Proyecto Hombre, que gestionaba El Batán y se encargará de la gestión del nuevo centro, quien, en declaraciones a Europa Press, dio la clave que define el nuevo tipo de asistencia: la drogodependencia se tratará “como una enfermedad”.

La legislación regional ya apuntaba desde 2002 a la drogodependencia como “una enfermedad común”. Como señalan desde Batán, lo que ahora se propone es la medicalización de las personas drogodependientes. Para la gerente de la Agencia Antidroga, preguntada sobre el asunto en su comparecencia ante la Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid el pasado mes de octubre, este cambio de políticas se traducirá en “estancias más cortas, una asistencia asociada a centros de día y un abordaje más apegado a lo médico sin olvidar lo social”.

Sin olvidar la "coletilla" de lo social, querrá decir, porque poco más se aborda desde este enfoque tan limitado. 

El problema es quién se interesa por estos temas...

Profundizando en los recortes (II)

Se habla mucho del gasto sanitario y de la necesidad de reducir el gasto, de diferentes iniciativas como el repago, de medicamentos... Pero casi siempre de manera muy general y global, lo cual ayuda a esconder ciertas cosas que es importante hacer ver. Porque aunque se habla desde hace muchos años de que la atención primaria debe ser el eje del sistema sanitario, los recursos hospitalarios son los que terminan siendo colocados en el centro de atención como cebo de cara a los ciudadanos, como si ahí estuviera la clave de su salud.

Por eso es especialmente interesante el blog de Juan Simó "Salud, dinero... y Atención Primaria". Ahí se pueden descubrir "pequeños detalles", como que, aunque hablando de gasto en medicamentos se fija siempre la atención en las recetas, la parte que más aumentado en estos últimos años ha sido el gasto en medicamentos hospitalarios; o que mientras que se habla de que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", nuestro gasto sanitario está por debajo de nuestro nivel de PIB comparado con otros países, mientras que otros países como Francia y Alemania han gastado en sanidad muy por encima de su nivel económio, es decir, son ellos los que "han vivido (gastado en sanidad) por encima de sus posibilidades".

Además, estas afirmaciones las acompaña de algunos gráficos muy explicativos, como los siguientes:


 Gasto en Sanidad Pública en relación con el PIB

 Evolución del Gasto en Sanidad Pública por áreas (Atención Especializada: azul; Atención Primaria: rojo; Recetas de Farmacia: verde; Otros gastos: morado)



28 mar. 2012

Profundizando en los recortes (I)

 A través de postPsiquiatría me llega un artículo de Vicenç Navarro, como siempre emprescindible para entender como anda la economía de lo público, y esta vez centrado en "Los recortes en la Sanidad Pública".


"La sanidad pública española es la menos financiada de la UE-15 (el grupo de países de la Unión Europea que tienen un desarrollo económico similar al de nuestro país). En 2008 (cuando se inició la crisis), se gastaba sólo un 6,5% del PIB, comparado con un 7,3% en el promedio de la UE-15. El bajo gasto sanitario en España explica que tenga también un gasto privado elevado, el más alto de la UE-15. De todo el gasto sanitario español en 2008, el 71,6% era público y el 28,4% era privado (el público era el porcentaje más bajo, y el privado el más elevado de la UE-15). Los recortes en la sanidad pública conllevarán un incremento notable del peso del sector privado cuyo tamaño ya es muy elevado.

Tales datos muestran claramente la falsedad de la postura sostenida por los economistas y políticos conservadores y liberales (en realidad, neoliberales) que justifican los enormes recortes de gasto público sanitario que están ocurriendo en España y en Cataluña con el argumento de que el sector sanitario público está hipertrofiado y necesita una reducción para sanearlo. Los datos señalan lo opuesto. La sanidad pública en España y en sus CCAA está profundamente subfinanciada.

En realidad, España se gasta en sanidad una cantidad menor de lo que debiera gastarse por su nivel de riqueza. Su PIB per cápita ya es el 94% del PIB per capital promedio de la UE-15. En cambio, su gasto sanitario público per cápita es sólo el 79,5% del gasto sanitario público promedio de la UE-15. Si en lugar de 79,5% fuera el 94%, España se gastaría 13.500 millones de euros más de los que se gasta. No es, pues, tampoco cierto, que España se gaste demasiado o que se gaste más de lo que España puede pagar. En realidad, los recursos existen. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge. Y esto es de lo que no se habla ni en los forums mediáticos ni políticos del país. La postura, claramente ideológica, surgida del dogma neoliberal, y reproducida en los medios de mayor difusión, es que la sanidad debe adelgazarse, añadiéndose además (con cierto cinismo) que se necesita reducir tal gasto para “salvarla”. Tales recortes están afectando seriamente la calidad de la atención pública sanitaria, generando una mayor demanda por la sanidad privada (objetivo clave pero no explícito en gran parte de estos recortes).

La presión de los mercados financieros como causa de los recortes de gasto sanitario. La falsedad de este argumento

Conscientes de la gran impopularidad de tales recortes, las fuerzas políticas conservadoras y neoliberales que las están imponiendo, o que las están apoyando desde la oposición, los justifican con los argumentos de que tienen que realizarse debido a la presión de los mercados financieros y/o de la Troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) y/o del binomio Merkel-Sarkozy que lidera las propuestas de austeridad de gasto público social en la Eurozona. Por mucho que parezca sorprendente, tal aseveración es errónea y, a la luz de los datos existentes, poco creíble. Un cálculo del tamaño que el Estado (central y autonómico) quiere ahorrarse con tales recortes nos lleva a una cifra de alrededor de 6.000 millones de euros. Pero tal reducción del déficit podría haberse conseguido, no a través de los recortes sanitarios, sino mediante el aumento de impuestos que afectan primordialmente a las rentas superiores, tal como el impuesto de patrimonio (2.100 millones), manteniéndolo en lugar de eliminarlo tal como se ha hecho; el impuesto de sucesiones (2.552 millones), eliminando su reducción aprobada, por cierto, por los partidos que están apoyando los recortes; y el impuesto de las grandes empresas (5.300 millones) que facturan más de 150 millones de euros al año (0,12% de todas las empresas), anulando la bajada de tales impuestos, también aprobada por tales partidos. El hecho de que tales alternativas –la subida de impuestos- hubieran recaído primordialmente en sectores de la población (las clases pudientes), que, aún cuando sean minoritarios, tienen una enorme influencia política, habiendo gozado históricamente de grandes privilegios fiscales, explica que ni siquiera se considere, optando, en cambio, por la reducción del déficit público del Estado mediante recortes del gasto público social que financia el Estado del Bienestar utilizado por la mayoría de la población. Ello señala el poder diferencial que las distintas clases sociales tienen sobre el aparado del Estado, tanto central como autonómico.

Las CCAA no pueden excusar tales recortes en su teórica imposibilidad para generar recursos. Las CCAA tienen autoridad fiscal y pueden introducir impuestos. Así, la Generalitat de Catalunya tiene la potestad para elevar la mayoría de impuestos, incluyendo el IRPF, el impuesto de sucesiones y donaciones, impuestos finalistas, impuestos sobre el patrimonio, y tributos sobre el juego, entre otros, potestad que no ha utilizado para reducir su déficit. En realidad, todos los recortes del déficit de la Generalitat se han basado en recortar los gastos públicos sanitarios (entre otros) sin intentar paliar este efecto, incrementando los impuestos. Ha sido la región de la UE-15 que ha sido más dura, motivo de orgullo de la opción gobernante de la Generalitat, según su portavoz parlamentario Oriol Pujol “En el sur de Europa no hay ninguna institución pública que actúe como lo estamos haciendo en Cataluña. Lo que estamos haciendo desde Cataluña es actuar de faro para todo el sur del Mediterráneo, porque no hay nadie del sur de Europa, ni Grecia, ni Portugal, ni tan siquiera en España, que se esté comportando con el coraje de CiU”. (El País, 09.11.11). Una situación un tanto semejante se está produciendo en la comunidad de Madrid.

Aunque la protesta popular ha sido muy intensiva, tal propuesta ha tenido poca repercusión en los medios, incluyendo los medios públicos, siendo un caso claro los medios públicos de la Generalitat, TV3 y Catalunya Ràdio, donde es frecuente ver moderadores de tertulias que cobran 900.000 euros al año, defender la necesidad de que las clases populares se aprieten el cinturón.

Las causas de la subfinanciación de la sanidad pública y de sus recortes

Una causa de este bajo gasto público sanitario es la concentración del poder político y mediático en el 25% de la población española que se resiste a pagar el mismo nivel de impuestos que el promedio de la UE-15 y cree erróneamente que no queda afectada por la pobreza de la sanidad pública al utilizar la privada. Tal visión, sin embargo, es profundamente errónea. La pobreza de la pública les afecta, pues en caso de enfermedad crónica y/o grave, la privada no podrá atenderles y terminarán en la pública. La privada discriminará a favor de los casos leves. Y de ahí el error de creerse que no les afecta. Sí lo hace, y mucho.
La sanidad privada es, en general, mejor que la pública en aspectos importantes para el usuario, tales como el confort (una cama por habitación), menor tiempo de espera, y un tiempo promedio de visita más largo que en la medicina pública. Pero la pública es mejor que la privada en la calidad del personal profesional y asistencial, y en la riqueza de la infraestructura técnica, lo cual explica que en casos que requieran mayor nivel de atención tecnológica, la privada deriva los pacientes a la pública. En realidad, la evidencia de que la calidad de la atención sanitaria en las instituciones públicas o en instituciones sin afán de lucro es mayor que en las instituciones con afán de lucro (es decir, sociedades limitadas que tienen por objetivo maximizar los beneficios) es robusta y abrumadora. En el conflicto calidad de atención versus beneficios, los últimos siempre ganan. De ahí que la mortalidad sea mayor en estos últimos. Esta polarización pública/privada por clase social es perjudicial para todas las clases, incluyendo las pudientes, que creen erróneamente ver satisfechas sus necesidades en la sanidad privada.

El error de la polarización social que se reproduce en la dicotomía pública versus privada

Lo que el país necesita es una sanidad multiclasista que tenga los atributos de la privada, manteniendo la calidad de la pública. Pero ello requiere un gasto público mayor, obtenido de una mayor recaudación de las rentas superiores. En lugar de seguir este camino, las fuerzas conservadoras y neoliberales están promoviendo políticas que polarizarán todavía más la sanidad española. Mediante la desgravación del aseguramiento sanitario privado están facilitando la privatización de la sanidad y su polarización por clase social. Esta privatización, sin embargo, no sigue la línea tradicional de desarrollo de instituciones privadas como alternativa a las públicas. Hoy, la complejidad y carestía de la medicina no permite establecer centros de financiación privada que alcancen niveles de alta calidad y excelencia. De ahí que la vía a seguir por la privada sea el desarrollar privilegios dentro de la pública. De ello se deduce que se intente dar autonomía financiera a los centros públicos sanitarios para que estos contraten con aseguradoras privadas para el goce de privilegios dentro de la pública. La reciente hospitalización del Monarca hizo visible un hecho desconocido por la gran mayoría del público: la existencia de salas privadas en un hospital público, el Clínic, de Barcelona. En tal hospital público, los pacientes con aseguramiento privado tienen una cama por habitación y una espera para ser atendidos e intervenidos quirúrgicamente mucho menor que los pacientes por la vía pública. Esta es la estrategia neoliberal que se presenta bajo el argumento de que se necesita dinero, mientras que la alternativa de incrementar los impuestos ni siquiera es tenida en cuenta.

El tema central no es copago o no

Un apunte más. El gran debate en el sistema sanitario se ha centrado equivocadamente en si hay que tener copago o no. En realidad, existe ya un copago. Éste no es el tema. La justificación de que es importante hacer el copago de un euro para evitar el abuso del sistema no tiene evidencia que apoye tal argumentación. En primer lugar, pese a que se repite machaconamente que el ciudadano español abusa del sistema público, los datos no lo confirman. El indicador de 9 visitas por año (que contrasta con las 6 visitas del promedio de la UE-15) tiene poco valor para demostrar tal supuesto abuso. En realidad, estas 3 visitas extra son debidas más a la pobre organización del sistema (las necesidades que los médicos firmen partes y documentos que en otros países firman personal administrativo) o a la sub-utilización de la enfermería en España, forzando al médico a realizar tareas que en otros países hacen otros profesionales. El hecho de que el médico tenga que ver muchos pacientes no es tampoco un indicador de tal abuso. Referente a desalentar el supuesto abuso (que no existe), el euro a abonar tendría muy poco impacto desincentivador y únicamente podría tenerlo para los sectores de bajos ingresos que son los que serían más vulnerables a caer enfermos.

¿Cuál es el objetivo del copago? Me parecería lógico que fuera ingresar más dinero al sector sanitario, una necesidad clara en el subfinanciado sistema sanitario español. Pero ahí el punto clave es cómo conseguir este dinero y cuánto, temas que no se discuten. Implementar el copago en el momento del servicio (mientras que se mantienen unos bajos ingresos al Estado a través de impuestos), es hacer recaer la carga en los usuarios en lugar de en todos los ciudadanos. Puesto que las clases populares tienen más posibilidad de enfermar y utilizar los servicios que las clases pudientes, incrementar el gasto en los usuarios es aumentar todavía más la regresividad en la financiación. De ahí que sería mucho más justo (y con mayor capacidad recaudatoria) que se aumentaran los impuestos, incrementando los impuestos finalistas y/o creando otros nuevos. Es sorprendente que se haya tardado tanto en aumentar los impuestos del tabaco y del alcohol. Pero hay otros impuestos finalistas, como el aprobado en varias provincias en Canadá, en que todos los ciudadanos pagan según su nivel de renta a la sanidad; o sancionar las intervenciones sancionables según su nivel de renta, tal como ocurre en Finlandia, en que las multas de tráfico se pagan según el nivel de renta, pudiéndose dedicar tales recursos a la sanidad; o pedir tres euros por cada vuelo que salga de aeropuertos del país dedicándolo a sanidad, medidas todas ellas que serían altamente populares. El hecho de que no se discutan y en su lugar se centre todo el debate en el copago, es comenzar la casa por el tejado. El mayor incremento de recursos a la sanidad debería proceder de la vía impositiva, impuestos generales y finalistas. Y sólo cuando se hubiera alcanzado un nivel mucho mayor, recurrir al copago. Pero hacerlo al revés, es injusto y una manera de continuar protegiendo a los que no pagan impuestos suficientemente, recargando en el usuario tal déficit fiscal. Todo esto los economistas neoliberales –de los cuales hay una elevada densidad en el área sanitaria- ni siquiera lo entienden y no quieren considerarlo.

Por último, la consideración de que hay que recortar para aumentar la eficiencia del sistema me parece una incoherencia. Si hay despilfarro en el sistema, debe corregirse. Pero asumir que este despilfarro es generalizado es reproducir el sesgo anti público neoliberal que lleva el debate a discusiones talmúdicas, irrelevantes en lugar de análisis rigurosos y serios basados en evidencia. No hay –repito, no hay- ninguna evidencia de que el sector público sea más ineficiente que el privado, o que tenga más despilfarro. La evidencia existente muestra precisamente lo contrario. Uno de los sistemas sanitarios más ineficientes es el estadounidense, donde la mayoría de la financiación es privada. Es el sistema más caro del mundo, representa ni más ni menos que el 16,7% del PIB norteamericano, y en cambio el 68% de la población está enormemente insatisfecha. ¿Quieren aplicar aquel sistema a España? Cuando estuve trabajando en la Casa Blanca, en el grupo de trabajo liderado por la Sra. Clinton para hacer la reforma del sistema sanitario, pude ver que EEUU, que tiene algunos de los centros sanitarios mejores y más importantes del mundo, tiene en cambio uno de los sistemas sanitarios más ineficientes e insatisfactorios para la población, mostrando el dicho de Max Webber de que la totalidad de un sistema no es la mera suma de sus componentes. Los componentes pueden ser muy buenos y el sistema puede ser muy malo. Y al revés. De ahí que el problema que tenga España no es del sistema (como constantemente se señala), sino de su financiación, además de la necesidad de mejorar sus componentes. Creerse que los recortes mejorarán la situación es un profundo error. Es el triunfo del dogma y de la fe sobre la razón y la evidencia.

La sanidad española es buena (aunque se exagera la valoración positiva que la población hace de ella). No es cierto que es la mejor sanidad del mundo. Las encuestas señalan que la ciudadanía le da un 6,2 en una escala de 0 a 10, lo que quiere decir un aprobado, no un notable y todavía menos un sobresaliente. Es el servicio público mejor valorado. Pero ello no es suficiente. Pero la parte donde está menos valorada por el usuario y el ciudadano, es precisamente en las partes (tales como tiempo de visita y lista de espera) que puedan resolverse más rápidamente con la corrección del enorme déficit del gasto público. Y es en estos sectores donde los recortes están afectando la calidad más rápidamente. El indicador más importante para medir la calidad de un sistema sanitario no son los indicadores de mortalidad (los servicios sanitarios tienen poco que ver con la mortalidad de un país) sino los indicadores de satisfacción y confort del usuario y del profesional. Y ahí estamos todavía muy lejos de donde debiéramos estar. Y las medidas que se están aplicando empeorarán todavía más la situación actual. Los gobiernos socialistas a nivel de España y el gobierno tripartito en Catalunya habían incrementado notablemente los recursos financieros para la sanidad pública, reduciendo el enorme déficit de gasto público sanitario que tiene España. Los recortes actuales aumentaran enormemente este déficit, afectando negativamente el bienestar y calidad de vida de las clases populares de nuestro país, tanto en España como en Catalunya."

26 mar. 2012

Toxieconomía

 Juan Luis me hace llegar un documento de Pere Boix que recoge la evidencia disponible sobre cómo afecta la crisis y el desarrollo económico (porque este también tienen efectos perjudiciales) a la salud: Toxieconomía y salud en tiempos de crisis. Merece la pena echarle un vistazo, porque hay datos que merecen ser reflexionados, como el efecto en la la salud poblacional de seguir las políticas del FMI, de manera que los ajustes dictados por este pueden tener costes posteriores por sus efectos a nivel sanitario y educativo. ¿Alguién disponible para mirar a largo plazo?



Sobre el cribado de cancer mama

 Publicado en Nogracias:

Entrevista a Peter Gotzsche en la BBC: ¿Podemos justificar la detección del cáncer de mama?

 
JG: Profesor Gøtzsche, del Centro Nórdico Cochrane en Copenhague,¿puede explicar por qué los exámenes en masa del Cáncer de mama no son una buena idea?   
                         
 PG: Después de estudios recientes en varios países, no se ha encontrado  relación entre la detección y la reducción de la mortalidad por cáncer de mama. La disminución de la mortalidad por cáncer de mama es esencialmente el resultado de la mejora en los tratamientos…
 
JG: ¿No tiene nada que ver con la detección?

PG: Según los últimos estudios científicos, el efecto del cribado del cáncer de mama no es importante, incluso si hubiera un pequeño efecto, sería contrarrestado por las desventajas de la prueba. La detección produce una gran cantidad de diagnósticos de cáncer de mama en mujeres sanas que nunca desarrollarán la enfermedad durante toda su vida. Al tratar a estas mujeres, con radiación o quimioterapia, aumenta el riesgo de morir de enfermedad cardiaca o de cáncer de otra localización.

JG: ¿Qué pruebas ha encontrado?

PG: La proyección muestra  que muchos cánceres y lesiones precancerosas benignas es mejor no tratarlas. El gran problema es que el examen microscópico no distingue el cáncer de cáncer peligroso para la mujer,  por lo que deben tratar todos.

JG:Pero el director de nuestro Sistema Nacional de Salud dice que las mujeres que se hagan la prueba con regularidad, de  50 a 69 años, tienen menos riesgo de morir por cáncer de mama. ¿Cómo se explica eso?

PG: Esto es lo que explico en mi libro que acaba de ser publicado: al examinar cuidadosamente los estudios científicos, dudo que la detección del cáncer de mama prolongue la vida de las mujeres, que es la cuestión crucial. 
 
JG:¿En su opinión, cuando está indicada una mamografía?

PG: Está absolutamente indicada cuando una mujer nota un cambio en su seno, un bulto que le preocupa y va al médico. La mamografía es una herramienta diagnóstica útil en este caso. Pero otra cosa es cuando se utiliza para examinar a toda la población a una edad determinada.

JG: Entonces, ¿qué deben hacer las mujeres, examinarse por si mismas?

PG: El auto-examen según las reglas de la Red Cochrane, por ejemplo, regularmente cada mes, en realidad no tiene ningún efecto, excepto aumentar el número de biopsias. Por lo tanto, no podemos recomendar el auto-examen. Como siempre se ha hecho, las mujeres deben consultar a su médico si encuentran algo inusual, pero no revisarse regularmente. Esto no tiene otro efecto que duplicar el número de biopsias y generar ansiedad. Por lo tanto, ahora es generalmente aceptado que las mujeres no deben auto-examinarse  todos los meses.

JG: Debo decir que vi a mi doctor la semana pasada y me pidió que lo hiciera.

PG: Va en contra de las recomendaciones. Incluso las de la Asociación Americana contra el Cáncer

¿Bueno? Bonito ¿Barato?

Muy interesante y claro el reportaje aparecido en El País sobre el modelo de los nuevos hospitales construidos en la Comunidad de Madrid, del que extraigo algunos de sus mensajes más directos:

"Hoy casi uno de cada tres hospitales es de gestión privada, total o parcialmente. La Administración garantiza la asistencia pública, pero se desentiende de gestionar. Existen dos modelos, que se distinguen básicamente por la contratación de los médicos, enfermeras y demás personal sanitario. En el modelo PFI (iniciativa de financiación privada, en sus siglas en inglés) la empresa concesionaria se encarga de todo menos de la parte sanitaria. Sus médicos son funcionarios. En el modelo PPP (partenariado público-privado), todo depende de las empresas. La Administración oferta las concesiones, la misma fórmula que se usa para las autopistas de peaje, y se limita a pagar por el servicio.

Entre los nuevos hospitales hay siete PFI y dos PPP. Pero el futuro es la gestión enteramente privada: el día 21 los Reyes inauguran el tercero, el Rey Juan Carlos, en Móstoles. La empresa Capio Sanidad, propiedad del fondo de capital riesgo CVC Capital Partners, ha gastado 232 millones de euros en construirlo y equiparlo. La Comunidad de Madrid aún no ha desembolsado nada. El pago empieza ahora, y durará 30 años. Los presupuestos de 2012 le destinan 76 millones de euros. Dentro de unos meses abrirá el cuarto, el de Collado Villalba. Para entonces, la atención hospitalaria de 800.000 madrileños estará gestionada por Capio, es decir, por el fondo de capital riesgo CVC.

(...)

El Reino Unido acumula ya dos décadas de experiencia con los hospitales de gestión mixta (PFI). El mes pasado el Gobierno de David Cameron aprobó un fondo de emergencia de 1.500 millones de libras para hacer frente a los pagos de siete hospitales PFI y evitar recortes en los servicios a los pacientes. “Los trust británicos han tenido dificultades para hacer frente a los pagos acumulados de las obras PFI; los parlamentarios han empezado a asustarse al ver cómo la carga económica heredada llega a cantidades enormes, y dudan de si merece la pena”, señala José Ramón Repullo, jefe de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad. Un estudio de 2008 de la Universidad de Manchester analizó el coste de los 12 primeros hospitales PFI del Reino Unido. Concluyó que costaban 60 millones de libras más al año que de haberse financiado con recursos públicos.

¿Por qué se ha optado por estos modelos para construir los nuevos hospitales madrileños? “Centros del tamaño y complejidad de Majadahonda requerían entre siete y diez años de construcción de la infraestructura y puesta a disposición frente a los 28 meses” que supuso hacerlo mediante el modelo PFI, explica Alonso, que además señala el cumplimiento de los plazos, la inexistencia de sobrecostes durante la construcción... “Las razones son varias”, afirma Repullo: “Construir y equipar hospitales cuando no se tiene dinero para inversión, cuando se quiere pedir prestado sin que compute como deuda en el sistema europeo de cuentas, o cuando, simplemente, se quiere hacer un hospital exprés en los cuatro años de una legislatura y llegar a tiempo para inaugurarlo antes de que acabe. El político consigue el crédito de la inauguración y le pasa a los políticos y generaciones venideras el coste. Demasiada tentación como para resistirse”."

17 mar. 2012

Entre recortes y evidencias

Muy interesante la entrada publicada por Javier Segura sobre los estudios que se han realizado sobre la relación entre crisis económica y mortalidad. Parece que hay controversia, pero una posible explicación apunta a que más allá de la situación económica, resultan fundamentales los sistemas de protección social. Y nosotr@s acá recortando...

"La relación entre crisis económica y mortalidad esta condicionada por los niveles de protección social

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo de Stuckler y cols, antes mencionado, era la segunda parte: exploraron el posible efecto amortiguador que tuvo la inversión de las políticas activas de empleo en el impacto del desempleo sobre la tasa de suicidio.

Habían observado como en Finlandia, entre 1990 y 1993, el desempleo subió del 3,2% al 16,6%, mientras bajaba la tasa de suicidio. En Suecia ocurrió la mismo entre 1991 y 1992, cuando la tasa de desempleo se incrementó de 2,1% a 7,7% y, a pesar de ello, cayeron las tasas de suicido. Muy al contrario que en España (si la correlación cambio desempleo y cambio en suicidio en Suecia fue -0,13, en España fue positiva y con el máximo valor de la serie: 0,59). Exploraron en su base de datos si la diferencia se podía deber a las políticas sociales, que habían sido desarrolladas en estos países escandinavos. Llegaron a la conclusión que cuando la inversión en políticas activas de empleo en la países de la UE supera los 140€ per capita, un aumento del 3% en el desempleo no afecta las tasas de suicidio.

Siguiendo con esta línea, Stuckler y colaboradores investigaron no solo el efecto positivo de las politcas sociales, sino el efecto negativo de los recortes sociales en la mortalidad, usando la base de datos de 2000 de 18 países de la UE. Estimaron que por cada 80 € recortados por persona en ayudas a desempleados, discapacitados, jubilados, familias y niños, la mortalidad general puede incrementarse casi un 1%, la debida a problemas relacionados con el alcohol puede subir un 2,8%, las muertes por tuberculosis aumentarían un 4,3% y la mortalidad cardiovascular un 1,2% (ver en este blog: Los recortes sociales en Europa aumentarán la mortalidad).

Unos años antes, varios autores, como Hopkins, habían señalado que obedecer a rajatabla las directrices del Banco Mundial en la crisis del sureste asiático tuvo un coste: la mortalidad aumentó en Tailandia e Indonesia, no así en Malasia que no había reducido su gasto social.

La diferente aplicación de las terapias de choque del FMI en los países del este de Europa resultó en un mayor o menor incremento de las desigualdades de ingresos. De Voglio y cols encontraron una fuerte asociación entre el nivel de incremento del coeficiente de Gini (desigualdad de ingresos) entre 1989 y 1997 en estos países y el nivel de aumento de las tasas de suicidio, incluso después de ajustado por cambios en el PIB per capita. El país que había sufrido menos estos cambios intensivos (en aumento de la desigualdad de ingresos y en aumento de suicidio) había sido Hungría y el que más la Federación Rusa.

El efecto combinado de la recesión y las políticas de “austeridad” sobre la mortalidad: el ejemplo de Grecia

En Grecia, un país con una cultura próxima a la nuestra y que lleva varios años sufriendo el impacto combinado de la recesión económica y de las politcas de austeridad impuestas por la troika (UE_FMI_BM), han aumentado los suicidios y parece que han disminuido las muertes por tráfico. Los suicidios aumentaron un 17% entre 2007-2009 (25% según datos no oficiales). El ministerio de salud informó de un aumento del 40% en el primer semestre de 2010, en comparación con el mismo periodo del año anterior. La cifra de homicidios se duplicó entre 2007 y 2009. También hay datos sobre menor consumo alcohol y conducción ebria, aunque no he averiguado las cifras de muertos por accidente."



6 mar. 2012

El modelo médico

Resulta inquietante la visión que da de la medicina Moyses Aguiar en su libro Teatro de la anarquía (por cierto, muy recomendable para profundizar en la vertiente política tantas veces olvidada del psicodrama), no por lo que cuenta, sino por el reflejo que ofrece de la realidad cotidiana...


"El primer trazo a definir en el modelo médico, quizás el más importante, es su carácter de discurso competente. Propietario del monopolio del saber en su área, el veredicto médico es considerado como verdad que se legitima por el hecho de haber sido por él proferida, que sólo puede ser puesta en jaque por otro médico.

Claro que hay los más y los menos competentes y, por lo tanto, más o dignos de la credibilidad intrínseca a su puesto. Independiente de esos matices, en la relación con el cliente se instituye una jerarquía, inicialmente fundamentada en la sapiencia, pero fortaleci­da en la práctica del poder. El molde se arraigó de tal modo en la cultura que el mismo cliente señala, con sus expectativas y con sus ofrendas de sumisión, la complementariedad capaz de hacer viable una relación a construirse según ese modelo.

De ahí hasta la dependencia es poco andar: como el cliente es la parte que, por definición, menos sabe, su salvación está condicionada al aca­tamiento de la autoridad y a la obediencia de las determinaciones de la otra parte, que no sólo conoce sino que también se responsabiliza por los resultados de la práctica en cuestión.

(…)

Aún cuando se amplía esa acción en la dirección de las prácticas preven­tivas comunitarias, así como del estudio y de las intervenciones sanita­rias más amplias, el modelo no deja de considerar los pacientes como individuos, aunque transformados en inertes categorías estadísticas. La salud sólo se torna mercancía, objeto de lucrativas transacciones comerciales, porque no hay - para los mercaderes - familias ni comunidades, enfermas pero vivas, sino individuos descompensados cuyo síntoma debe ser cancelado."