21 jul. 2012

El derecho a la salud es el derecho a la vida

Acabo de terminar de leer el libro de Paul Farmer "Pathologies of Power" y no puedo dejar de recomendarlo como lectura que debería ser obligatoria para cualquier persona que trabaje en el ámbito sanitario. El autor propone un recorrido por diversos lugares donde ha trabajado en mayor o menor medida (Haiti, Chiapas, cárceles rusas, Boston, Peru), compartiendo experiencias concretas que le han llevado a proponer que la relación entre la salud y los derechos humanos debe ser una línea prioritaria de actuación, ya que enriquece tanto la visión sanitaria de la salud como la de los derechos humanos, cuestionando ambas desde la perspectiva de quienes viven en la pobreza y la exclusión. Porque como dice al hablar del problema de la tuberculosis multiresistente, el bacilo tuberculoso hace su propia "opción por los pobres" (como tantas otras enfermedades), lo que debe empujar a que desde la medicina se priorice también la atención a quienes más necesitan de ella. Por eso es tan importante incorporar la cuestión de la equidad en el trabajo sanitario, y preguntarnos sobre cómo es posible que bajo el paraguas del "coste-efectividad" degrademos a tantas personas al grado de "sub-humanos", ya que sus vidas y sus muertes no son tomadas en cuenta.

Pero creo que el mejor resumen de lo que se trata de transmitir en el libro es esta declaración realizada en el 2001 por un grupo de personas infectadas por VIH en una zona rural de Haití. No tiene desperdicio, aunque la traducción no es muy buena (otras versiones aquí):

"Nosotros los pacientes de Zanmi Lasante, nos sentimos afortunados de recibir medicación y cuidado de salud, aun cuando no tengamos dinero. Muchas de nuestras limitantes en salud han sido resueltas con las medicaciones. Ellas nos han beneficiado, teniendo en cuenta lo mal que habíamos estado. Nos sentimos afortunado pues hemos recibido las medicaciones, pero nos sentimos tristes por los otros, porque ellos no reciben el mismo tratamiento que nosotros.

En adición a nuestros problemas de salud, también tenemos otras aflicciones. Aun solo con la preocupación de estar enfermo, todavía tenemos problemas para pagar nuestro alojamiento. Tenemos problemas para encontrar empleo. Nos mantenemos preocupados por enviar a nuestros hijos al colegio y la estresante realidad que nosotros no podemos encontrar las formas de apoyarlos a ellos. No ser capaces de alimentar a nuestros hijos es el más grande reto que enfrentamos las madres y padres en toda la nación de Haití. Hemos aprendido que estas calamidades ocurren también en otros países. Como nos vemos reflejados en todas esas tragedias nos debemos preguntar: nos es cada ser humano una persona?

Sí, todos los seres humanos somos personas. Somos los afligidos quienes estamos hablando. Hemos venido juntos a Cange a exponer las dificultades de los enfermos. Nosotros tenemos algunas ideas en nuestras mochilas que nos gustaría compartir con Uds. que están en la autoridad de ver que es lo que Uds. pueden hacer para resolver los problemas de salud de los pobres.

Cuando nosotros los enfermos, quienes estamos viviendo con SIDA, hablamos del tema “Salud y Derechos Humanos”, vemos dos puntos que tienen que ser indivisibles, inalienables. Aquellos quienes están enfermos tienen el derecho a cuidados de su salud.

Quienes estamos ya infectados, creemos también en la prevención. Pero la prevención no va a curar a quienes ya están enfermos. Nosotros necesitamos tratamiento cuando estamos enfermos, pero para los pobres no hay clínicas, no médicos, no enfermeras, etc. Además los medicamentos son muy costosos. En el tratamiento para HIV por ejemplo, hemos visto, que debería ser menos de 600 dólares anuales. Aunque esto es lo que está citado en la nota de prensa, aquí en un pobre y pequeño país como Haití, cuesta dos veces más.

El derecho a la salud es el derecho a la vida. Todos tienen el derecho a vivir. Esto significa que si nosotros no estamos viviendo en miseria pero en pobreza, no estaríamos en tales condiciones precarias, esto no sería nuestro predicamento hoy.

No tener recursos es un gran problema para la gente pobre, especialmente para las mujeres quienes tienen niños pequeños. Esto es lo que en nuestra abatida realidad Haitiana es reconocida como “la misma lucha por la vida que inherentemente destruye la vida”, p.e. arañando por vida, encontramos la muerte.

Todos tienen el derecho a comer, educación, salud – es la forma en la que debería ser- nosotros no estaríamos hoy en tales encrucijadas, nosotros resolvemos el problema de las carreteras, agua y electricidad de modo que todos podrían vivir como seres humanos.

¿ Por qué nos están destruyendo? ¿ Es porque somos los más pobres, que ellos no toman nuestra supervivencia en consideración? ¿Es porque somos los más pobres que estamos marginados, que ellos no nos toman en cuenta?

Tenemos un mensajes para las personas que están aquí y para aquellos que son capaces de escuchar nuestra súplica. Nosotros estamos buscando su solidaridad. La batalla en la que estamos involucrados para encontrar un adecuado cuidado para aquellos que tienen SIDA, Tuberculosis y otras enfermedades es la misma que el combate que ha sido pagado por otras víctimas en el tiempo de modo que todos podamos vivir como seres humanos.

Para aquellos  que están escuchando hoy tenemos otro mensaje: este mensaje es para quienes manufacturan las medicinas. Nos gustaría alentarlos a desarrollar y generar medicamentos y continuar haciendo investigaciones. Pero si Uds. no bajan los precios, nosotros los abatidos pobres, no seremos capaces de comprar medicinas esenciales para sobrevivir e inevitablemente, son los pobres quienes quedarán más enfermos. Nosotros continuaremos muriendo antes sus propios ojos. Totalmente enterado que nuestra ya insufrible situación empeoraría día a día.

Nosotros le estamos haciendo un llamado a Ud. Sra Titid. Nosotros los pacientes de Cange nos sacamos el sombrero ante su pronunciamiento a nombre nuestro en la reunión de las Naciones Unidas. Sabemos que Ud. tiene la convicción y la voluntad, sabemos que está luchando por nosotros. Sin embargo, le pedimos al gobierno haga mayores esfuerzos para cooperar con nosotros que estamos enfermos ayudando a valernos de buenos doctores, buenas enfermeras, buenas medicaciones. Nosotros enviamos este mismo pedido al Ministro de Salud. Sería bueno para Ud. que está en la autoridad, hacer este trabajo antes de que mas pobres como nosotros mueran.

Nosotros tenemos un mensaje para todos aquellos que están preocupados por nosotros, quienes se preocupan por nuestra salud, nosotros queremos agradecerles por la carga pesada que llevan con nosotros. Nosotros quienes estamos enfermos, los queremos mucho, les pedimos que se mantengan firmes, que perseveren con nosotros. Reconocemos que no es fácil encontrar gente dedicada como Uds. Estamos hablando específicamente de ‘acompañantes’, auxiliares, enfermeras, médicos, administradores y todos alrededor de quienes nos atienden incluyendo a quienes cocinan para nosotros, lavan y planchan para nosotros.

Tenemos un mensaje para los que sufren de la misma enfermedad que nosotros. Queremos decirles que no se desalienten porque no tienen las medicinas. Les pedimos que permanezcan firmes en esta lucha y no se cansen de luchar por todos para tener las medicinas necesarias y adecuado tratamiento.

Tenemos un mensaje para los grandes jefes, para aquellos de otros países, aquellos de Haití, aquellos de grandes organizaciones como el Banco Mundial, USAID,etc. Les pedimos que tomen conciencia de todo lo que nosotros continuamente soportamos. Nosotros también somos seres humanos, también somos personas y es imperativo que Uds. pongan de lado su egotismo.

Les suplicamos que pongan de lado todo egoísmo y paren de desperdiciar fondos críticos para comprar grandes carros, comprar grandes edificios y amasar inmensos salarios. Por favor paren de mentir contra nosotros las personas pobres. Ha sido alegado que nosotros no sabemos decir la hora y que esa es la razón para que seamos inelegibles o inmerecidos de medicaciones, las cuales tienen que ser tomadas en intervalos programados. Paren de acusarnos injustamente y propagar erróneas presunciones acerca de nuestro derecho a la salud o a nuestro incondicional derecho a la vida. Somos de hecho pobres, pero no porque somos pobres automáticamente signifique que también somos estúpidos. 

Es nuestro ardiente deseo que este mensaje no quede relegado como otro mero documento o papel. Como un dicho popular Haitiano menciona: mientras nuestra cabeza no sea cortada, la esperanza de usar sombrero se mantiene.

Nosotros, los pacientes de Zanmi Lasante (Socios En Salud) en Cange, tenemos una declaración que nos gustaría hacer ante todos Uds. Nosotros, significa quienes estamos enfermos, es por eso que nosotros tomamos la responsabilidad de declarar nuestro sufrimiento, nuestra miseria, nuestro dolor y por supuesto nuestra esperanza. Hemos escuchado muchas declaraciones bonitas acerca de nuestras circunstancias, pero nos sentimos apremiados de decir algo mas categórico, mas clamoroso de lo que se haya oído."

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