27 nov. 2010

Vacunas, ¿obligatorias?

Aunque la vacunación no es obligatoria en nuestro país, en determinados casos de alerta sanitaria se puede imponerla a la población que se considere necesario. Este parece ser el caso en Granada, donde ha surgido la alarma por un brote de sarampión que ha llevado a un juez a dictaminar la vacunación obligatoria de l@s niñ@s de un colegio infantil que no habían sido vacunad@s por sus padres/madres. No queda muy claro el porqué en este centro había tant@s niñ@s sin vacunar, en algunos casos puede ser por dejadez, pero en otros se trata de una decisión consciente que toman los padres/madres creyendo que es lo mejor para su hijo.

El movimiento por la libertad de vacunación (es decir, para que se elija libremente si vacunar o no) no es muy fuerte en España, y lo poco que he leído no me ha convencido por presentar algunas lagunas en los datos que ofrecen. Sin embargo, creo que efectivamente much@s de l@s padres/madres toman la decisión de no vacunar después de haberse informado y estudiado el tema lo mejor que han podido, posiblemente más que aquell@s que simplemente nos limitamos a seguir las directrices de los calendarios de vacunación sin saber muy bien en qué se basan. Y así, cada vez se van colando más vacunas, bajo la premisa de que cuantas más mejor... ¿y así hasta cuándo? ¿habrá algún límite para el número de vacunas que se podrán poner a un niño? ¿Están todas las vacunas igual de justificadas? Me da a mí que no...

El caso es que la ley se pone de parte de la ciencia, autorizando incluso la intervención de las fuerzas del orden para forzar la ejecución de la vacunación si los adult@s responsables se siguen negando a ella. ¿Se imaginan la situación que podría llegar a producirse?

Al mismo tiempo, no me queda muy claro el beneficio que esta vacunación va a suponer para la salud pública, sobre todo cuando el brote ya está en marcha y  gran parte de la población ya está vacunada o puede (y va a) buscar otros medios para evitar el contagio. Y al pensar en los inconvenientes, se consideran tan sólo los riesgos de la vacunación, pero no se tiene en cuanta lo que supone la imposición por encima de la patria potestad. ¿De verdad es la situación tan grave como para decidir atropellar las decisiones libres e informadas (aunque sea por medios que puedan no convencernos) de adult@s que quieren actuar responsablemente respecto al cuidado de sus hij@s?

2 comentarios:

  1. Por tener otro punto de vista en este debate: quizá la decisión judicial pueda parecer desproporcionada, y que atenta frente a las libertades individuales, puede que esté protegiendo el bien colectivo, la comunidad.
    El sarampión es la enfermedad infeciosa más contagiosa que hay, una persona enferma puede contagiar a una media de 17 personas; además tiene una letalidad muy alta, puede llegar al 15% en países desfavorecidos.
    Es una enfermedad cuyo único reservorio es el ser humano, con lo que podría erradicarse en el mundo gracias a la vacunación; de hecho hemos estado a punto de ello varias veces. En España hacía varios años que no había casos gracias a la vacunación, existe una estrategia Nacional de Elimincación del Sarampión y Planes Autonómicos en todas las CCAA. América tiene el certificado de continente libre de sarampión.
    Otro dato a tener en cuenta, la primera dosis de triple vírica se administra a los 15 meses, antes de esa edad todos los bebés son susceptibles, y además no hay diferencia entre los que sus padres/madres quieren o no vacunarles, el virus no distingue.
    El gran temor desde Salud Pública, además de los niños afectados en el colegio, y también personas adultas es que el brote se extienda a lactantes, donde la mortalidad es mayor.
    Considero que las decisiones de las personas que no vacunan a sus hijos e hijas son libres, pero no tengo tan claro que sean informadas, no todas las vacunas son iguales y creo que hay que valorarlas una a una.

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  2. Muchas gracias por la información que aportas, sirve para entender mejor y actualizar conocimiento sobre este asunto. Efectivamente razones parece que hay para tener que tomarse en serio el asunto. Pero sigue sin quedarme claro del todo que esta sea la única solución posible y/o la mejor dadas las circunstancias. Efectivamente existe un peligro de contagio de una enfermedad que puede ser mortal, pero dado el nivel de vacunación existente, ¿a cuánto se reduce la capacidad de contagio? Y la mortalidad en un contexto como el nuestro ¿cuál es?

    No planteo esto por cuestionar sin más, sino porque de verdad me lo pregunto, me quedo con la duda... así que encantado de seguir aprendiendo.

    P.D. Respecto a lo de si l@s padres/madres están o no informad@s... creo que algun@s si que se molestan en buscar información, aunque puede que las fuentes que consulten no nos parezcan válidas desde el punto de vista científico. Lo que sí que tengo claro es que ese esfuerzo que hacen por informarse es mayor que el de l@s que vamos sin más a cumplir con los dictados del pediatra, sin plantearnos, como dices, que no todas las vacunas son iguales y valorarlas una a una.

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