12 mar. 2016

Salud, Pobreza y Cuidados (II): Cuando no se puede, no se puede

"Ya no tengo fuerzas. Llevo tantos años luchando por encontrar una solución, por encontrar una salida, que ya estoy agotado. Cada vez que intento dar un paso adelante, no sólo no lo consigo, sino que muchas veces las cosas se vuelven contra mí y termino peor de lo que empecé"

Quien me contaba esto ha vivido en los lugares más insospechados: en una chabola, debajo de un puente, en una caseta de obra, ocupando un piso vacío... Pero, aunque lleva luchando por ello desde hace quince años, todavía no ha podido experimentar lo que es vivir en una vivienda digna, de manera legal y con la seguidad de poder permanecer a largo plazo.

"¿Sabes lo que significaría para mí poder salir a buscarme la vida sabiendo que cuando vuelva mis hijos estarán allí, seguros, jugando o durmiendo, pero protegidos? ¿Sabes lo que sería poder irme sin miedo a que les pase algo, o a que venga la policía? ¿Poder cerrar y abrir la puerta con confianza?".

Esto me lo contaba hace ya más de un año. En los últimos meses no ha vuelto a compartirme este sueño. No. Sigue luchando por encontrar una salida a su situación, pero son tantas las dificultades, las barreras, los desencuentros con los profesionales que se supone que están para apoyar, y en los que tan solo encuentra palabras de reproche y cuestionamiento en vez de comprensión y disponibilidad para sumar fuerzas, que ya no me comenta más que su rabia y sus dolores.

"Mi cuerpo ya no puede más. Muchas veces siento un dolor fuerte aquí, donde el corazón, como si me fuera a explotar. Y siempre estoy de mal humor, ya no tengo ganas de nada, ni siquiera de estar con mis hijos, que son los que siempre me han hecho que siguiera hacia adelante. Esto me está matando. No se puede vivir así, de esta manera."

Durante mucho tiempo no ha querido ir a ver a su médica. Pero finalmente, tras un par de sustos que terminaron en Urgencias del hospital, ha entrado en la rueda diagnóstica, que por el momento no ha señalado ninguna patología cardiaca, que es lo que más preocupa. Todo apunta a que en pocos meses saldrá de este proceso de estudio con buenas palabras y pocas soluciones. Él lo sabe:

"Es todo esto que vivimos, esta impotencia. Eso es lo que me está matando."

Pero hablar de eso en la consulta es difícil que lleve más allá del compartir la impotencia. Como profesionales sentimos muchas veces la frustración de no poder hacer más, de no poder dar una respuesta frente a estas realidades que nos desbordan a todxs. Pero aún así, entrenadxs como estamos a dar respuestas siempre y en todo lugar, terminamos frecuentemente lanzando propuestas a sabiendas (o no, porque también podemos cerrar los ojos y quedarnos en el "yo hago lo que tengo que hacer") de que van a caer en saco roto, o que incluso no hay saco en el que recogerlas.

Así pasa por ejemplo con los protocolos de dietas que recomendamos a diestro y siniestro, cuando siendo los problemas de sobrepeso y diabetes, por ejemplo, más frecuentes en población con menos recursos económicos es probable que muchos de los alimentos indicados no los puedan conseguir. ¿Somos conscientes de que la dieta básica cuando recibes ayuda de un banco de alimentos consiste en pasta y legumbres, en muchos casos sin alimentos frescos a la vista? ¿O de que cuando vas a un comedor social no hay dietas adaptadas a cada situación personal? Esto es algo que además no es fácil de hablar en la consulta, pues hace falta mucha confianza para poder reconocer a un profesional que vas a un comedor o que la única comida que entra en casa es a través de alguna organización caritativa. A nadie le gusta compartir sus vergüenzas.

Michael Marmot explica muy bien en su libro "The Status Syndrome" cómo esta lucha por salir adelante cuando se vive en condiciones muy difíciles afecta a la salud y consume el cuerpo humano. Nuestros organismos están preparados para hacer frente a situaciones que necesitan de nuestra activación a través del sistema nervioso autónomo y del metabolismo del cortisol. Sin embargo, esta situación de activación, si se mantiene en el tiempo, termina generando problemas por la excesiva acción de estos dos sistemas, generando alteraciones en el manejo de la glucosa y los lípidos, por poner un ejemplo, lo que puede terminar teniendo consecuencias a largo plazo. Y aunque la imagen que tengamos más asociada al estrés sea la de altos ejecutivos, Marmot hace un repaso a diferentes estudios que terminan apuntando más bien a que lo que justamente lo que más afecta en este sentido es la falta de control sobre la propia vida. ¿Algo como esto?

“No todos avanzamos en la vida de la misma manera. Algunas personas, pocas, tienen un camino llano delante de ellas, sin obstáculos. Otras tienen algunas cuestas que subir. Pero algunos tenemos que subir constantemente montañas, bien empinadas. Y no nos podemos parar. Si te paras, te caes abajo.”

No se puede parar. Aunque el esfuerzo quizás no te haga avanzar, pero al menos te permite resistir, o retroceder lo menos posible. No desplomarte. Me resulta imposible imaginar lo que tiene que suponer esta constatación de que no es posible dejar de luchar, descansar, sin desplomarse. Además, soportando al mismo tiempo comentarios de unos y otras señalando que no estás haciendo lo suficiente para subir como deberías.

Con razón hay personas que en un momento determinado revientan y se dejan ir, cuesta abajo, al fin liberadas hacia la muerte, que llega antes o después, pero aceptando que es la única que les permitirá al fin el descanso y la paz.

¿Cómo acompañar y ayudar a evitar esta derrota absoluta a quiénes tienen una vida tan difícil y tan pocos medios para transformarla? Por de pronto partiendo de su realidad, buscando como compartir el paso y, también, la impotencia. Aunque nos duela, pero es desde vínculo que se establece desde donde podemos sacar la determinación para buscar a otros con los que abrir nuevos horizontes.





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2 comentarios:

  1. Tras saber lo que no puede o no quiere hacer, dedicar tiempo y energía a potenciar lo que si haga bien en pos de sus objetivos en salud

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  2. Tras saber lo que no puede o no quiere hacer, dedicar tiempo y energía a potenciar lo que si haga bien en pos de sus objetivos en salud

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