7 jul. 2010

La némesis médica según Illich

Por el momento termino la digestión de las primera obras de Illich, rematando con la más cercana a mi labor actual, La Némesis Médica, un cuestionamiento profundo y conflictivo sobre la medicina actual. Aunque algunos datos se hayan quedado anticuados después de treinta años, otras vías que apunta sobre la medicalización de la vida no han hecho sino ir más lejos aún de lo que en estas páginas se señalaba.

Algunas de sus propuestas pueden ser cuestionadas, pero lo interesante es que marca un horizonte y unas claves para avanzar hacia un mejor estado de salud entendiendo ésta de una manera más integral y libre, según la definición que el mismo da en el libro: "la salud designa la capacidad de adaptarse a ambientes cambiantes, de crecer, madurar y envejecer, de curarse cuando uno está lesionado, sufrir y esperar pacíficamente la muerte". Y sobre todo alerta sobre el peligro de destruir la propia capacidad autónoma de cuidado personal y mutuo al introducir los cuidados profesionales más allá de ciertos límites. 

Algunos pasajes interesantes:


  • " La salud designa el radio de autonomía dentro del cual una persona ejerce control sobre sus propios estados biológicos y sobre las condiciones de su ambiente inmediato."
  • "Toda clase de dependencia se convierte de inmediato en obstaculo para la asistencia autónoma mutua, para afrontar la enfermedad, adaptarse a ella y curarse; peor aún, se convierte en un artificio por medio del cual se impide que la gente transformelas condiciones que la enferman en el trabajo y en el hogar."
  • "Una sociedad industrial avanzada es morbosa porque inhabilita a la gente para enfrentar su ambiente y, cuando la gente se quebranta, sustituye las relaciones rotas por una prótesis "clínica". La gente se rebelaría contra tal ambiente si la medicina no le explicara su desorientación biológica como un defecto en su salud, más bien que como un defecto en la forma de vida impuesta o que ella misma se impone. La garantía de inocencia política personal que un diagnóstico ofrece al paciente sirve como una máscara higiénica que justifica una ulterior sujeción a la producción y al consumo" 
  • "Hasta que la enfermedad llegó a percibirse como una anormalidad orgánica o de la conducta, el que se enfermaba podía hallar aún en los ojos del médico un reflejo de su propia angustia y un cierto reconocimiento de la particularidad única de su sufrimiento. Ahora lo que encuentra  es la mirada de un contador biológico embebido en cálculos de input, output. Le arrebatan su enfermedad y se la transforma en materia prima para una empresa institucional. Se interpreta su estado de acuerdo con un conjunto de reglas abstractas que no comprende. Se le instruye acerca de entidades ajenas que el médico combate, pero sólo en la medida que el médico considera necesaria para ganar la cooperación del paciente. Los médicos se apoderan del lenguaje: la persona enferma queda privada de palabras significativas para expresar su angustia, que aumenta aún más por la mistificación linguística."

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