3 may. 2013

Revisando las gestiones

Hace ya unos meses que se publicó, pero hasta ahora no había podido leer el artículo "Gestión privada: ¿más eficiente?", de Sergio Minué  y José Jesús Martín, uno de los resúmenes más lúcidos que he visto hasta la fecha sobre lo que se sabe, lo que no y lo que se manipula de forma interesada (para ahondar en este tema se puede leer también otro artículo muy interesante de Minué).

Dejo aquí sus conclusiones, en las que destaca el señalamiento que hacen sobre cómo se olvida de manera constante una de las claves ya contrastadas para desarrollar un sistema más eficiente: potenciar el papel de la Atención Primaria, esa eterna ignorada.

"No es discutible la legitimidad de gobiernos democráticamente elegidos por optar por unas modalidades u otras de organización. Sin embargo, si se pretende basar estas decisiones en la mejor evidencia científica disponible, conviene resaltar la ausencia, hasta la fecha, de pruebas empíricas suficientemente sólidas respecto a la mayor eficiencia de los servicios sanitarios privados.
 
Paradójicamente son numerosas las evidencias sobre una característica que apenas está presente en el debate sobre los instrumentos para la mejora de la eficiencia y la equidad de un sistema sanitario: el mejor desempeño de los sistemas que disponen de una AP fuerte. Un elemento común a todas las organizaciones que alcanzan un mejor desempeño (desde Kaiser Permanente hasta la Administración de Veteranos, y desde el NHS hasta las fórmulas de integración organizativa) es la existencia de una AP fuerte y resolutiva, con un médico general prestigiado y reconocido.
 
No hay que olvidar, por último, que la eficiencia en sí misma no puede ser la meta de un sistema sanitario; representa simplemente la relación entre imputs (dinero) y outputs (ganancias en salud). El debate no debería plantearse en términos de elección entre equidad y eficiencia, sino en la decisión colectiva sobre cuál de las siguientes tres opciones preferimos:

• Alcanzar las mayores ganancias en salud para un determinado nivel de imputs, sin tener en cuenta si estos se concentran en un solo grupo social.
• Adquirir la forma más equitativa de distribución de la salud para un nivel determinado de ingresos.
• Adquirir un balance adecuado entre las máximas ganancias en salud para un nivel determinado de imputs, pero con la limitación de conseguirlo con una distribución justa entre los diferentes grupos sociales.
 
No parece que en España este debate se esté teniendo en cuenta a la hora de implantar reformas en el SNS. Por ello, no es aventurado considerar que la idea de que lo privado es siempre mejor amenaza con destruir uno de los pilares de nuestro modesto estado del bienestar, un SNS que aspiraba a protegernos de la enfermedad y el dolor, desde la cuna a la tumba. Parafraseando el viejo aforismo africano, no habría que olvidar que «no heredamos el sistema sanitario público de nuestros padres, sino que lo hemos tomado prestado de nuestros hijos»."

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