6 dic. 2012

... ¡Es el compromiso, estúpido!

Es difícil saber cómo acabará este proceso de derribo vs defensa de la sanidad pública. De un lado los oídos sordos y la prepotencia, del otro una dinámica sorprendente de unidad y lucha continuamente renovada en un ámbito habitualmente bastante tibio, como ha sido siempre el sanitario, especialmente en el mundo médico. La verdad es que si alguien me hubiera contado que esto se produciría, no le habría creído. Y sin embargo, hoy de nuevo se ha manifestado la voluntad practicamente unánime de proteger lo conseguido por nuestro sistema sanitario. Con sus fallos, con sus deficiencias, pero con sus logros también.

Porque aunque pueda haber quién se movilice por ver peligrar su estabilidad laboral sin más, no vamos a negarlo, hoy la concentración frente a la ¿Asamblea de Madrid? me ha regalado reencuentros con algunas de las personas con las que más he aprendido sobre salud y cuidados sanitarios, y que son un buen ejemplo del tipo de profesional que ha contribuido a que nuestro sistema se haya convertido en un bien común: el intensivista que se volvió familiólogo y comunitólogo, siempre dispuesto a la escucha atenta y a dinamizar los encuentros entre vecin@s y sanitari@s, el infectólogo que construyó su carrera profesional a partir de la preocupación por llegar a quiénes no estaban siendo atendidos adecuadamente por los servicios sanitarios, la enfermera que trabajó y trabajó en colegios e institutos para educar en la promoción de la salud, las compañeras de residencia con quiénes compartí inquietudes, busquedas y esfuerzos por entender mejor la vivencia de quienes acuden a las consultas, especialmente de aquell@s que viven en situación de exclusión...

Hablamos de un sistema, y esa es una palabra muy fría. En realidad se trata de una red de compromisos entrelazados en torno a una idea común: proteger, cuidar y promover la salud de tod@s, sin exclusión y con equidad. Así se ha construido un modelo sanitario con muchos elementos de los que sentirnos orgullosos.

Ahora nos hablan de que nuestro compromiso debe girar en torno a los presupuestos y los gastos, y en vez de hablar de la salud de tod@s se subrayan la comodidad y la rapidez, pidiendonos que nos olvidemos de quienes quedan excluidos de este sistema, borrando de un plumazo la palabra equidad del horizonte.

De ahí la revuelta. De ahí el consenso alcanzado entre tantos profesionales y ciudadan@s diferentes. No es un simple cambio de gestión. Se trata de algo mucho más grave, mucho más profundo...

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