20 sept. 2011

Copiar, pegar, medicar

No he llegado a encontrar nada sobre la iniciativa que se comenta en este artículo, pero la idea es tan interesante que da por pensar cómo no se nos ha ocurrido antes. Aunque supongo que diversos corporativismos, y no sólo el farmacéutico, dificultarían mucho avanzar en una línea como esta... (Sacado de Madrilonia):


¡Copiar, pegar, podernos medicar!


El 18 de Septiembre, miles de personas en todo el Estado salieron en defensa de los servicios públicos y, especialmente, en contra de los recortes en Educación y Sanidad. El mismo día, Roche anunciaba al gobierno griego que dejaba de servirle citostáticos (los componentes que se utilizan para producir los tratamientos de quimioterapia) debido a la deuda que el gobierno había contraído. En esa misma noticia alertaban al gobierno español de realizar la misma acción si aumentaba su deuda con la compañía.

A algunas personas les puede parecer aberrante esta noticia, lo cierto es que no debería sorprendernos lo más mínimo. Aunque el derecho a la salud se considera un derecho fundamental, las leyes de propiedad intelectual mantienen un oligopolio a la hora de garantizar este derecho. Las farmacéuticas, mediante patentes, se han asegurado de que ningún estado pueda garantizar la salud de la ciudadanía sin pasar por caja. Y no, la solución no pasa por los “remedios naturales” (sería como decir que la solución para luchar contra Microsoft es el ábaco), y mucho menos por la homeopatía, (simples placebos y además producidos por esas mismas farmacéuticas bajo otro nombre para hacer picar a los incautos).

La lucha por la universalidad de la atención sanitaria y el derecho a la salud pasa por la lucha contra las leyes injustas de propiedad intelectual. No podemos permitir que cuatro grandes grupos farmacéuticos controlen todo el conocimiento científico generado en torno a la salud. Aunque es cierto que se han realizado avances en favor de los genéricos (la producción de medicamentos cuyas patentes han caducado o en países donde no se aplican), lo cierto es que determinados tratamientos fundamentales, como los tratamientos contra el VIH o el cáncer, siguen protegidos fuertemente. Por tanto, es momento de hablar de salud libre de especulación económica. De hablar de conocimiento médico compartido. De crear la web ‘The Pirate Lab’ al que subir torrents de estudios médicos y procedimientos de laboratorio. De impulsar biolabs en los centros sociales donde investigar en tecnologías biomédicas DIY. De oponernos a las patentes sanitarias como en su día nos opusimos a las patentes de software. De impulsar, en definitiva, un ‘Movimiento CopyMed’.

En esta línea avanza “Giants’ Shoulders”, una gran iniciativa que tuve la suerte de conocer de primera mano por parte de una de sus promotoras hace un par de semanas. La idea no podía ser más simple: crear una plataforma de crowdfunding que permita financiar investigaciones que a día de hoy no se realizan por falta de interés de gobiernos y grandes laboratorios. Buscar la forma de que microdonaciones y cooperación entre pequeños laboratorios, sean capaz de hacer frente a las grandes empresas. Aún no han comenzado su actividad, pero la esperanza de acabar con este oligopolio merecerá el esfuerzo. Sin embargo, la gravedad de la amenaza de Roche exige medidas más contundentes e inmediatas.

Medidas como la que el gobierno brasileño protagonizó cuando suspendió unilateralmente la patente sobre el Efavirenz, uno de los retrovirales más conocidos en el tratamiento del VIH. Lula declaró algo básico, y es que el derecho a la propiedad intelectual estaba por debajo del derecho a la Salud, y por lo tanto, al tratarse de emergencia sanitaria, lo declaró de interés público. El aumento de los casos de SIDA en el estado suramericano y el precio de los tratamientos farmacéuticos no dejaba otra opción. Al hacerlo, Brasil podía importar genéricos indios a un tercio del coste original. Grecia debería seguir sus pasos, y así cada uno de los países amenazados por los recortes.

La salud quiere ser libre, ¡ayudemosla!
Autoría: Txarlie

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