29 sept. 2014

Yo Sí Sanidad Universal al aparato

Interesante carta aparecida hace unos días en eldiario.es

Yo Sí Sanidad Universal: A los profesionales de la sanidad, con el deseo de caminar a su lado



Hasta que comencé a participar en el colectivo Yo Sí Sanidad Universal, para mí los profesionales que trabajan en sanidad (los sanitarios y los no sanitarios) estaban al otro lado de la barrera: detrás del mostrador, detrás de la mesa, transitando por caminos muy diferentes a los míos y con los que yo me cruzaba sólo cuando me sentía enferma.

Después conocí que hay un sinfín de literatura y práctica sobre el papel del paciente en la sanidad. Pero cuando empecé a ir a los centros junto con personas a la que les habían quitado la tarjeta sanitaria, con el objetivo de acompañar a los profesionales para que pudieran atender, me di cuenta de que estábamos haciendo algo más: intentando que confluyeran la necesidad de atención con la obligación y las ganas de prestarla y con la determinación de no perder la universalidad de nuestro sistema sanitario. Experimenté qué ocurre cuando el paciente dice cosas no sólo sobre su enfermedad, sino sobre el propio sistema sanitario y lo hace desde su lugar, igual que lo deberían poder hacer los profesionales sanitarios y los no sanitarios desde el suyo. Porque, ahora lo sé, todo, absolutamente todo es sanidad pública y tiene su peso en la salud de esa persona, desde cómo la das de alta en el sistema informático hasta que pone el pie en la calle tras el alta médica.

La idea, pues, era caminar juntas un poco, las usuarias y usuarios y los profesionales sanitarios y no sanitarios. Tal y como se caminó por las calles de Madrid en la Marea Blanca. Sin embargo, en los acompañamientos, en muchas ocasiones encontramos hostilidad, desentendimiento, confusión, miedo. ¿Qué nos mantiene por caminos tan separados? Influyen las órdenes orales, la desinformación, las viejas rutinas colisionando con nuevas realidades en un entorno en el que “efectividad” significa “ahorro” que significa “gastar” lo menos posible que acaba significando dejar fuera a algunas personas. Pero pienso que, teniendo en cuenta todo eso, es urgente preguntarse si no hay una lógica penetrando en el sistema sanitario a través de pequeñas decisiones que tomamos cada día. Una lógica que coloca criterios económicos por encima de criterios de salud. Eso que no nos gusta de los planes privatizadores.

Es posible que triunfe la lógica de no atender a las personas sin tarjeta. En Yo Sí Sanidad Universal hemos comprobado y denunciado que la forma de aplicación de este decreto se ha concretado en negar o intentar cobrar o efectivamente cobrar la asistencia a personas que tienen derecho a ella. Si es así, si gana la lógica del “no”, me hago una pregunta: ¿cuándo sucederá que, tras una muerte como la de Soledad Torrico, Alpha Pam o Jeanneth Beltrán, recaiga sobre los profesionales una sentencia condenatoria? No pregunto si esto sucederá, pregunto cuándo.

En nuestros contactos con la administración del SERMAS (Servicio Madrileño de Salud), los responsables siempre han reconocido, mostrando sorpresa, que se dan irregularidades e incluso nos solicitaron un informe con los nombres de los centros donde se daban. Igual que el decreto responde a una lógica que individualiza la salud y al mismo tiempo el dolor y la exclusión, los responsables de pergeñarlo y aplicarlo individualizan la responsabilidad (también jurídica) en los profesionales.

No sugiero que “hay que guardarse las espaldas” porque la gente acabará denunciando. Muy al contrario, mi deseo es poder transmitir al menos un ápice de las inmensas ganas que tenemos de poder caminar juntas con vosotras, las profesionales de la sanidad pública. Porque en todo este tiempo han muerto personas por culpa del decreto de exclusión sanitaria. Si no podemos permitir que la lógica del dinero domine el sistema sanitario, aún menos debemos asumir otra, la que dice que unas muertes importan menos que otras. O que algunas muertes son inevitables por razones burocráticas o económicas. Y donde digo muerte digo enfermedad o malestar.

No se trata de abusar, aprovecharse del sistema o burlar nada. Se trata de construir contra lógicas que ganen en la carrera a lo que parece empezar a transitar por nuestro sistema sanitario, eso que no nos gusta y que individualiza, que privatiza, que divide, que estratifica, que excluye. Y esto sólo se puede hacer si caminamos juntas.

Marta Pérez, Yo Sí Sanidad Universal

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