Yo Sí Sanidad Universal: A los profesionales de la sanidad, con el deseo de caminar a su lado
Hasta que comencé a
participar en el colectivo Yo Sí Sanidad Universal, para mí los
profesionales que trabajan en sanidad (los sanitarios y los no
sanitarios) estaban al otro lado de la barrera: detrás del mostrador,
detrás de la mesa, transitando por caminos muy diferentes a los míos y
con los que yo me cruzaba sólo cuando me sentía enferma.
Después conocí que hay un sinfín de literatura y práctica sobre el
papel del paciente en la sanidad. Pero cuando empecé a ir a los centros
junto con personas a la que les habían quitado la tarjeta sanitaria, con
el objetivo de acompañar a los profesionales para que pudieran atender,
me di cuenta de que estábamos haciendo algo más: intentando que
confluyeran la necesidad de atención con la obligación y las ganas de
prestarla y con la determinación de no perder la universalidad de
nuestro sistema sanitario. Experimenté qué ocurre cuando el paciente
dice cosas no sólo sobre su enfermedad, sino sobre el propio sistema
sanitario y lo hace desde su lugar, igual que lo deberían poder hacer
los profesionales sanitarios y los no sanitarios desde el suyo. Porque,
ahora lo sé, todo, absolutamente todo es sanidad pública y tiene su peso
en la salud de esa persona, desde cómo la das de alta en el sistema
informático hasta que pone el pie en la calle tras el alta médica.
La idea, pues, era caminar juntas un poco, las usuarias y usuarios y
los profesionales sanitarios y no sanitarios. Tal y como se caminó por
las calles de Madrid en la Marea Blanca. Sin embargo, en los
acompañamientos, en muchas ocasiones encontramos hostilidad,
desentendimiento, confusión, miedo. ¿Qué nos mantiene por caminos tan
separados? Influyen las órdenes orales, la desinformación, las viejas
rutinas colisionando con nuevas realidades en un entorno en el que
“efectividad” significa “ahorro” que significa “gastar” lo menos posible
que acaba significando dejar fuera a algunas personas. Pero pienso que,
teniendo en cuenta todo eso, es urgente preguntarse si no hay una
lógica penetrando en el sistema sanitario a través de pequeñas
decisiones que tomamos cada día. Una lógica que coloca criterios
económicos por encima de criterios de salud. Eso que no nos gusta de los
planes privatizadores.
Es posible que triunfe la lógica de no atender a las personas sin
tarjeta. En Yo Sí Sanidad Universal hemos comprobado y denunciado que la
forma de aplicación de este decreto se ha concretado en negar o
intentar cobrar o efectivamente cobrar la asistencia a personas que
tienen derecho a ella. Si es así, si gana la lógica del “no”, me hago
una pregunta: ¿cuándo sucederá que, tras una muerte como la de Soledad
Torrico, Alpha Pam o Jeanneth Beltrán, recaiga sobre los profesionales una sentencia condenatoria? No pregunto si esto sucederá, pregunto cuándo.
En nuestros contactos
con la administración del SERMAS (Servicio Madrileño de Salud), los
responsables siempre han reconocido, mostrando sorpresa, que se dan
irregularidades e incluso nos solicitaron un informe con los nombres de
los centros donde se daban. Igual que el decreto responde a una lógica
que individualiza la salud y al mismo tiempo el dolor y la exclusión,
los responsables de pergeñarlo y aplicarlo individualizan la
responsabilidad (también jurídica) en los profesionales.
No sugiero que “hay que guardarse las espaldas” porque la gente acabará
denunciando. Muy al contrario, mi deseo es poder transmitir al menos un
ápice de las inmensas ganas que tenemos de poder caminar juntas con
vosotras, las profesionales de la sanidad pública. Porque en todo este
tiempo han muerto personas por culpa del decreto de exclusión sanitaria.
Si no podemos permitir que la lógica del dinero domine el sistema
sanitario, aún menos debemos asumir otra, la que dice que unas muertes
importan menos que otras. O que algunas muertes son inevitables por
razones burocráticas o económicas. Y donde digo muerte digo enfermedad o
malestar.
No se trata
de abusar, aprovecharse del sistema o burlar nada. Se trata de construir
contra lógicas que ganen en la carrera a lo que parece empezar a
transitar por nuestro sistema sanitario, eso que no nos gusta y que
individualiza, que privatiza, que divide, que estratifica, que excluye. Y
esto sólo se puede hacer si caminamos juntas.
Marta Pérez, Yo Sí Sanidad Universal
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