17 dic. 2011

Huyendo de la inseguridad

 En una conversación el otro día con compañer@s que siguen trabajando en Urgencias, apareció el tema de lo difícil que era en ocasiones manejar el asunto de las Altas Voluntarias, en el sentido de que había gente que se molestaba o interpretaba mal lo que significa firmar este papel. Creo que es un tema sobre el que no nos paramos mucho a reflexionar: el contrasentido que supone que, en una relación en la que sabemos que establecer una buena relación de confianza es fundamental, aparezca subitamente un elemento de defensa legal que puede ser interpretado de muchas maneras, entre otras: "no te conozco lo suficiente como para fiarme de tí", "lo que estás haciendo está mal, no estoy de acuerdo", etc.

Posteriormente , la lectura de "En defensa de la intolerancia", de Slavoj Žižek me dio algunas nuevas pistas sobre esta necesidad de delimitar responsabilidades, tanto por parte del paciente como del médico:

"Lo que Ulrich Beck llama la "segunda Ilustración" viene a ser, en lo relativo a esta cuestión decisiva, la exacta inversión de la aspiración de la "primera Ilustración" de crear una sociedad donde las decisiones  fundamentales perderían su carácter "irracional" y se apoyarían plenamente en razones certeras (en la ajustada comprensión del estado de las cosas): la "segunda Ilustración" nos impone a cada uno de nosotros la molesta obligación de tomar decisiones cruc iales que pueden afectar a nuestra propia supervivencia sin poder basarlas adecuadamente en el conocimiento; las comisiones gubernamentales de expertos, los  comités de ética, ctc., existen para conciliar esta apertura radical con esta incertidumbre radical. Lejos de experimentarse como liberadora, esta tendencia a tomar las decisiones con precipitación es, otra vez, vivida como un riesgo obsceno y ansiógeno, una especie de inversión irónica de la predestinación: soy responsable de unas decisiones que he debido tomar sin contar con un conocimiento adecuado de la situación. La libertad de decisión del sujeto de la "sociedad del riesgo" no es la libertad de quien puede elegir su destino, sino la libertad ansiógena de quien se ve constantemente forzado a tomar decisiones sin conocer sus posibles consecuencias.

(...)

Los individuos, atrapados comosiguen en el paradigma modernista tradicional, buscan desesperadamente una instancia que legítimamente pueda ocupar la posición del "Sujeto que Sabe" y venga a avalar sus decisiones: comités de ética, comunidad científica, autoridades gubernamentales o el gran Otro paranoico, el Maestro invisible de las teorías de la conspiración."

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