28 feb 2016

Medicina y Sentido Común

Copio aquí este texto de nogracias que resume la interesante propuesta de la "Medicina Realista". No deja de ser paradógico que tras tanto tiempo obsesionados con la Medicina Basada en la Evidencia, una de las propuestas para resituar a ésta en su lugar apele al realismo, que se supone que no le debería resultar ajeno a la MBE. Quizás, yo en vez de llamarla realista, hablaría de "Medicina del Sentido Común" (el menos común de los sentidos, ya se sabe...). Porque eso de la realidad... un concepto escurridizo, ¿no?




Las figuras del Chief Medical Officer (CMO) en Reino Unido o del General Surgeon en EE.UU son muy respetadas. Se trata de los principales consejeros profesionales en materia de atención sanitaria y salud pública de los políticos responsables de los departamentos de sanidad, y mantienen un bien ganado prestigio gracias a su independencia.
Sus funciones serían: influir en la dirección de las políticas de salud y asistencia sanitaria mediante un asesoramiento clínico, fiable e independiente; ser portavoces de los profesionales sanitarios en el impulso de aquellas mejoras que garanticen una atención apta para afrontar los retos del futuro e inspirar a los jóvenes profesionales y estudiantes.
Periódicamente realizan informes que suelen tener gran repercusión profesional y ciudadana.
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La Dra. Catherine Calderwood es la CMO escocesa desde febrero de 2015; ginecóloga y obstetra, acaba de presentar un sabroso primer informe anual titulado “Realistic Medicine“, un llamamiento a la re-profesionalización de la medicina.
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Las preguntas que trata de responder no son poco ambiciosas: ¿Cómo podemos reducir los daños que los pacientes experimentan debido al sobre-tratamiento? ¿Cómo podemos reducir la variabilidad injustificada de la práctica clínica? ¿Cómo podemos garantizar la eficiencia y evitar malgastar los fondos públicos? ¿Cómo podemos hacer para que las decisiones clínicas sean compartidas y los resultados sean los que importan a las personas? ¿Cómo podemos trabajar para mejorar aún más la relación médico-paciente? ¿Cómo podemos garantizar la seguridad de los pacientes? ¿Cómo podemos liberar la creatividad de los profesionales para mejorar los resultados de sus actuaciones?
Destacamos los puntos que nos parecen más relevantes del Informe:
1- La actuación profesional es la única manera que existe de enfrentarse a los retos que suponen el envejecimiento de la población, la cronicidad y la inevitable necesidad de racionalizar los recursos
2- No se puede seguir con el modelo de atención asistencialista (“pacientes dependientes de una asistencia sanitaria controlada por los profesionales“) sino que necesitamos avanzar en “un modelo de atención… más centrado en los domicilios y comunidades… en el que pacientes empoderados tomen decisiones compartidas con los clínicos.. y recuperen el control de su propia salud“
3- Hay que recuperar las señas de identidad del profesionalismo, la vocación y la compasión: “La práctica de la medicina no es una ciencia pura. Es una disciplina que debe tener las preocupaciones de la gente en su corazón y, por lo tanto, requiere de integridad, ética y conocimiento“
4- Hace falta un nuevo perfil de liderazgo clínico, claramente vinculado a la buena atención de los pacientes, es decir, “trabajar para buscar los mejores intereses de los pacientes y no la auto-promoción u objetivos profesionales individuales“
4- La “medicina basada en le evidencia no sirve para los pacientes pluripatológicos y complejos ya que suele conducir a un exceso de tratamientos y a polimedicación“.
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5- “Los médicos necesitan apoyo para no sentirse obligados a seguir los protocolos” forzados por “la presión de los compañeros, la demanda de los pacientes, la preocupación por los  litigios o el imperativo tecnológico“
6- Los médicos tienden a subestimar la frecuencia y el impacto de los efectos secundarios de los tratamientos e intervenciones sanitarias. Por eso es necesario “evitar una interpretación literal de los protocolos basados en la evidencia” y “utilizarlos de manera inteligente, pensado en los pacientes” mediante un juicio clínico con “una visión generalista” donde la pregunta “¿Qué le importa a usted?“se convierta en el eje de la toma de decisiones compartidas. Esto es más importante si comprendemos y asumimos que entre 30 y el 45% de la atención médica no está basada en evidencias científicas
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7- Los pacientes suelen elegir menor intensidad de tratamiento que los médicos cuando se les ofrece información equilibrada sobre beneficios y riesgos potenciales. Generalmente, los médicos optan, de igual modo, por menos tratamiento para sí mismos de los que ofrecen a sus pacientes.
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8- La intensidad de la medicina moderna consume un exceso de recursos que provocan que “la sociedad sea menos capaz de progresar en mejoras de la pobreza, la educación, la vivienda o el medio ambiente con medidas sencillas y con menos efectos secundarios que producen beneficios significativos tanto en la calidad de vida como en la incidencia de enfermedades“
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9- Demasiada medicina es especialmente dañina al final de la vida. Diversos estudios han mostrado una correlación inversa entre una buena muerte y los recursos utilizados: debe darse “mucha mayor
consideración al reconocimiento de las situaciones en las que la muerte es inevitable y enfatizar la comunicación con los pacientes y sus familiares con el fin de ayudarles a tomar las decisiones adecuadas“.



18 feb 2016

Salud, Pobreza y Cuidados (I): Empecemos a hablar

Hay términos que son tan amplios que todo cabe en ellos y al final terminan por no significar nada en concreto. Eso es justamente lo que le pasa a la palabra "Salud", grande como ella sola y polisémica como pocas. Dicho esto podríamos tener la tentación de dejarla de lado para no liarnos y escoger términos más concisos, pero al mismo tiempo tiene tal potencia movilizadora y consenso social ("La salud es lo primero") que no queda otra que jugar con ella. Como de hecho ya hacen unos y otras, no hay más que ver los anuncios de aseguradoras privadas, industrias alimenticias de todo tipo, etc. Pongámonos a ello entonces desde la clave de la transformación y la justicia social.

La cuestión es que se trata de un término utilizado generalmente para bombardear mentes y espíritus, de manera que no queda mucho espacio para escuchar los significados y usos que se le dan a pie de calle. ¿Qué es la salud para tí, para mí, para el vecino de la esquina? ¿Cómo la cuida la dependienta de la panadería? ¿Es importante para ese que está siempre pidiendo, con su mano esperando que alguien llene el hueco que abre, a la puerta del super?

Desde el ámbito sanitario nos hemos apropiado de este término, como grandes abanderados de la causa, y lo usamos todo lo posible y más: trabajamos en Centros de Salud, hacemos Educación para la Salud, y Promoción de la Salud también, faltaría más (bueno, en realidad no lo hacemos tanto, pero lo ponemos en los papeles y grandes programas... Luego la dinámica asistencial tan tremenda que hay no nos deja apenas huecos para estas tareas, que quedan así a expensas del compromiso de la gente más militante). Porque nos negamos a "simplemente" curar enfermedades, y en general identificarnos con lo "enfermo" no nos gusta (¿a quién le va a gustar?), aunque si miramos un poco en profundidad cómo es la realidad diaria de las consultas, a cualquier nivel, no podemos negar que la enfermedad es la auténtica protagonista, por acción y por omisión ("usted no está enfermo, tranquilo"). Entre otras cosas porque es algo mucho más tangible: la enfermedad se muestra de mil maneras, mientras que la salud ya fue hace tiempo definida por Leriche como "la vida en el silencio de los órganos". Tan callada que no deja que la podamos atrapar fácilmente.

Y sin embargo, en la experiencia cotidiana, en la vida diaria, la salud y la enfermedad se mueven en ámbitos muy distintos: la enfermedad si que se mantiene atada al mundo sanitario, pero la salud, cuando preguntas a unos y a otras, va mucho más allá... hacia la vida misma. Cuidar la salud es cuidar la vida, ni más... ni menos. Y es este el marco que tenemos que plantear para entender mejor los retos que enfrentamos: hay que defender y reivindicar el "Derecho a no enfermar" (Prevención de la Enfermedad), pero también el "Derecho a la salud" (Promoción de la misma), siendo conscientes de que, aún estando interrelacionadas, implican lógicas y compromisos diferentes.

Nada muestra mejor esta cuestión que el abordaje de la salud a partir de las realidades de quienes viven en pobreza y exclusión. Es en estas situaciones, que situamos al margen para que no molesten con la verdad que alumbran, donde se muestran mejor las costuras y los rotos de nuestro sistema. Un sistema del que sin embargo estas personas y colectivos no están fuera, ya que participan en él a través de su búsqueda de unas condiciones de vida más digna, y de su esfuerzo por salir adelante pese a todas las dificultades. Algo que en realidad tiene mucho que ver con la salud, ¿no? Sin embargo, a partir del análisis de estas realidades podemos descubrir cómo hay dinámicas de atención a estos colectivos que no ayudan, e incluso algunas dificultan, al cuidado de su salud.

Este es el camino que quiero ir haciendo poco a poco en los próximos meses: ir desgranando algunos elementos de la relación entre Pobreza, Salud y Cuidados, para intentar entender mejor cómo avanzar de manera más clara en la lucha por una Vida Digna para todas las Personas.

Ojala alguno/a de quiénes leais esto os animéis a participar en esta búsqueda y enriquecerla con vuestras experiencias y conocimientos. Acá os espero...

6 feb 2016

Vacuning ourselves

Un muy buen resumen del estado de la cuestión en torno al tema de las vacunas, cada más en debate. Para revisar evidencia... 

Por Juan Gervás
(aparecido en Acta Sanitaria)

16 vacunas 16, una a una


Vacunas y salud
Las vacunas son medicamentos y, como tales, tienen ventajas e inconvenientes; sobre todo, precisan del uso racional apropiado que lleve a su utilización juiciosa, acorde según necesidad, eficacia y precio.

Las vacunas son medicamentos contra las enfermedades infecciosas. Éstas han diezmado a las poblaciones humanas durante milenios, especialmente desde que empezamos a vivir agrupados en ciudades. Por ello, Vicente Ortún destacó en su conferencia sobre “Desarrollo y salud” y que los factores clave para mejorar la salud son:
  • 1. Nutrición adecuada (crecimiento económico que permita eliminar el hambre)
  • 2. Medidas de higiene (el aporte y depuración de agua, las normas para el suministro de comestibles en condiciones higiénicas, etc)
  • 3. La inmunización, los antibióticos, y otros medicamentos eficaces (sobre todo a partir de 1950), y
  • 4. La disminución del tamaño de la familia (por menor necesidad de la fuerza muscular humana, por el desarrollo tecnológico en la minería, agricultura, construcción y otras áreas).
http://original.livestream.com/opsenvivo/video?clipId=pla_f31ba5cb-0521-40cf-943c-49743f9a6b04

Frente a la viruela se desarrolló la variolización, una forma artificial de provocar una versión leve de la enfermedad para lograr la inmunidad. Posteriormente, a finales del siglo XVIII, se aplicó la primera vacuna contra la misma viruela, a partir de una infección en el ganado vacuno, también con la idea de producir una versión leve de la enfermedad que defendiera de la forma grave habitual. En esta misma línea, ya en el siglo XIX, maduró la idea con la producción artificial de versiones debilitadas de los gérmenes del carbunco y de la rabia que sirvieron para producir sus vacunas.

Las vacunas permiten respuesta rápida y eficaz contra algunas enfermedades infecciosas. Frente a las mismas hay que combinar múltiples medidas, que incluyen el uso de vacunas pero van mucho más allá

http://equipocesca.org/vacunas-beneficios-y-danos-ciencia-clinica-y-sociedad-seminario-de-innovacion-no-30-madrid-27-y-28-de-noviembre-de-2015/
Vacunas: del caso clínico a la salud pública
Es importante conservar la aproximación de salud pública en las vacunas y mantener un sentido clínico que vaya más allá del heroico “evitar un caso”, pues los daños cuando hay errores en las políticas de vacunación son a largo plazo y en toda la población, como bien demuestra el caso de la rubeola en Grecia. Una política equivocada de edad de vacunación provocó al cabo de los años una epidemia de rubeola congénita

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC28289/
http://www.eurosurveillance.org/ViewArticle.aspx?ArticleId=461

En otro ejemplo de la necesaria visión de la salud pública, el resurgimiento de la tuberculosis en Rusia, tras la caída de la URRSS, tuvo el hacinamiento como factor individual y el comercio y distribución de leche sin higienizar como factor poblacional. Por ello se requiere un diferente tratamiento según el nivel, con la vacuna en los individuos y con mejoras de la cadena de producción y distribución de leche en la población.

Hay muchos pediatras sensatos, capaces de razonar ante las vacunas, y alguno escribe: “El control de vacunas debería residir en salud pública, no es materia para que los pediatras decidan y más cuando están trufados de intereses comerciales hasta las trancas; no hay más que ver el conflicto de intereses de los participantes en el comité asesor de vacunas. Aunque seamos los pediatras los que más vacunas ponemos y controlamos, no nos deberían dar la potestad para decidir o recomendar, no tenemos la visión global y nos perdemos en el miedo a la enfermedad. Cuando comento, esto la frase siempre es la misma, ‘tú no has visto a un niño muriéndose en una UCI por una enfermedad vacunal’; eso es invocar al miedo y recomendar por miedo es perder la evidencia de nuestro trabajo, es inmoral y no es ético”

http://elmedicodemihijo.com/2015/12/16/obsolescencia-programada-vacunas/
Vacunas: seguridad como medicamentos
Las vacunas tienen efectos adversos, como todos los medicamentos; pero estos efectos no son fáciles de analizar, pues apenas se declaran
https://drive.google.com/file/d/0B4I-wfqKDgUeOVAzYmhPNG00N0U/view
Desde la visión de la seguridad del paciente, respecto a vacunas, es importante tener en cuenta que:
  •  Es necesario mejorar la formación en vacunas en el médico de atención primaria.
  •  La vacuna es un medicamento con sus beneficios y riesgos.
  •  No todas las vacunas son iguales. Ni tienen la misma efectividad, ni los mismos efectos adversos.
  •  La inmunidad de grupo sólo aparece en algunas vacunas, como la del sarampión.
  •  Se requiere más investigación para mejorar la efectividad de algunas vacunas como la difteria o la tosferina.
  •  Es imprescindible una mayor transparencia en los ensayos clínicos de las vacunas sin sobredimensionar los efectos de su efectividad ni minimizar sus riesgos.
  •  Existe una ética individual desarrollada para las vacunas, pero existe una ética social aún sin resolver.
  •  Es prioritario crear en nuestro país un sistema de compensación por daños de las vacunas, como ocurre en otros países.
  •  La notificación de los efectos adversos de las vacunas tiene que mejorar. La infranotificación es un mal indicador de farmacovigilancia.
http://sano-y-salvo.blogspot.com.es/2015/12/vacunas-beneficios-y-riesgos-ciencia.html
16 vacunas 16, una a una

27 ene 2016

Frente a la medicalización, apoyo mutuo

Cada vez se exploran pistas más interesantes en el mundo de la salud mental construidas por personas diagnosticadas, como esta que se recoge en Diagonal:


"Desde hace ya casi dos años nos hemos ido juntando personas disidentes y fugadas del sistema psiquiátrico con el propósito de cuidarnos mutuamente y politizar nuestros ­malestares. Creamos un grupo de apoyo mutuo, sin jerarquías ni profesionales, un grupo de afectadas que querían y queremos hablar en primera persona (del plural) de la salud y de cómo nos desquiciamos y, también de cómo autogestionarla y combatir por nuestras vidas".

Así se presenta en su web la Red de Grupos de Apoyo Mutuo (Xarxa GAM) de Bar­ce­lona, grupos que surgen desde "la necesidad de compartir con pares, con gente a la que le ha pasado algo parecido", señala Germán, uno de sus integrantes, a Diagonal.

La Xarxa GAM se caracteriza por un funcionamiento asambleario, autónomo de las instituciones y alejado de la dirección de "expertos". Los grupos están integrados por personas diagnosticadas y críticas con el sistema de salud mental que, "cansadas de ser el objeto del saber experto de otros, han decidido ser el sujeto de su propia experiencia vivida", explican.

En sus charlas y talleres hacen hincapié, sobre todo, en que lo suyo es apoyo y no ayuda: "Estamos hartos de asistencialismo, porque ya hemos tenido bastante. No es una cuestión de hablar una vez a la semana y sentirnos bien y ya está. Eso no es lo que queremos hacer", relata Germán.

Para él, la diferencia está en politizar ese malestar. "Partimos de la base de que el patriarcado y el capitalismo enferman y quiebran a las personas. Nosotras oponemos al individualismo capitalista y al sexismo, que transforma todo en mercancía y sojuzga, el apoyo mutuo, la solidaridad de los iguales, la alegría de luchar juntas, compartir y cuidarnos", explican.

Un pilar importante de los grupos, junto a la escucha, es el cuidado entre sus miembros. "Si a alguien lo ingresan, vamos e intentamos hablar con los psiquiatras que lo atienden".

Muchos integrantes del grupo han establecido qué quieren hacer si tienen una crisis. "Si yo me pongo mal, llaman a los compas y yo he establecido a quién quiero ver, con quién quiero hablar, de qué manera quiero que se me trate", nos cuenta Germán, indicaciones que previamente ha dado en base a sus propias experiencias. Esa resistencia desde el día a día ya ha dado sus frutos. "La gente ingresa mucho menos que antes", y eso es todo un logro para el colectivo.

Las personas que integran la Xarxa son muy distintas. "Acaba de entrar una mujer que tendrá 70 años", ponen como ejemplo. "Incluso políticamente también. No queremos ser dogmáticos con lo que hacemos. Hay gente que sí tenemos un compromiso más político, de teorizar, y hay gente que va más a su aire. Para mí, uno de los problemas de los movimientos sociales es el de encajonar la lucha. En nuestro caso, luchamos por nuestra salud, y eso es lo más importante", apunta.

22 ene 2016

#TeQueremosJLRG

En estos días se jubila un gran maestro, un enamorado constructor de la Atención Primaria y luchador incansable de lo comunitario y universal: Juan Luis Ruíz Jiménez. Acá un prequeño homenaje agradecido:

Diez años hace que escuché hablar de tí por primera vez. 
Diez años desde que recibí ese consejo: 
 “Si quieres aprender sobre medicina y comunidad, 
no puedes ir con otra persona”. 

Diez años en los que la incertidumbre del principio 
se fue transformando poco a poco, 
a través del aprendizaje y el compromiso compartido. 
 Y es que ha sido mucho lo que he podido descubrir en este tiempo… 

 … Un devorador de conocimiento, 
siempre buscando evidencias y claves 
para poder avanzar. 

 … Un inagotable trabajador, 
consciente de que para construir salud 
es necesario el compromiso constante a pie de barrio. 

 … Un entusiasta maestro, 
que no solo comparte lo que sabe 
sino que nos empuja a cada uno 
en nuestras propias búsquedas. 

… Un ciudadano responsable, 
dando siempre un paso al frente para asumir la tarea 
que le (nos) corresponde para hacer sociedad. 

 … Un cuidador entrañable 
de cada persona que encuentra de frente, 
con la mano siempre dispuesta para acoger y acariciar. 

 … Un constructor de relaciones, 
de poder profesional y ciudadano, 
 de SALUD por todos/as y para todos/as. 

 … Un profesor, 
un amigo, 
un apasionado por la vida. 

 … Un MEDICO, en definitiva. 

 Gracias, Juan Luis. 
Gracias por todo lo compartido. 
Gracias por todo lo que nos queda pendiente 
por hacer juntos.

19 ene 2016

El poder de los filántropos


Aparece ahora una investigación sobre Filantropía, Poder y Desarrollo, en la que se estudia cómo desde las fundaciones benéficas de las grandes fortunas del planeta se terminan marcando las prioridades del mundo empobrecido economicamente, potenciando al mismo tiempo un modelo de negocio abanderado por las empresas tecnológicas y farmacológicas. Algo que desgraciadamente no es nuevo, como bien recogía Javier Segura en su blog al sintetizar un artículo tambien esencial para entender este asunto: “Philantrocapitalism, past and present….” de Anne-Emanuelle Birn, en el que se compara la acción de la Fundación Rockefeller (FR), en la primera mitad del siglo XX, con la de la Fundación Bill y Melinda Gates (FBMG), concluyendo que el filantrocapitalismo del siglo XXI está desplazando a la OMS como actor fundamental en la salud publica internacional.

Copio aquí las dos partes del artículo que recoge Javier, porque no tiene desperdicio: