Una vez más, nos vemos en las calles...
14 dic 2012
12 dic 2012
Paso a paso...
Acá dejo copiado un muy buen resumen del proceso de privatización progresiva del sistema sanitario español, vía Grupo de Economía Sol:
Los presupuestos de la Comunidad de Madrid para el año 2013 suponen para la sanidad pública la privatización total de los seis hospitales de modelo semiprivado que ya existían, el desmantelamiento de los hospitales de La Princesa y Carlos III, la privatización de todos los servicios no sanitarios (cocinas, lavanderías, almacenes y mantenimiento, etc.) de toda la red de hospitales públicos, así como la fusión de sus servicios sanitarios. También imponen la privatización de la gestión de 27 centros de atención primaria y la implantación del euro por receta.
Manifiesto de Economía Sol en apoyo a la Sanidad Pública
Los presupuestos de la Comunidad de Madrid para el año 2013 suponen para la sanidad pública la privatización total de los seis hospitales de modelo semiprivado que ya existían, el desmantelamiento de los hospitales de La Princesa y Carlos III, la privatización de todos los servicios no sanitarios (cocinas, lavanderías, almacenes y mantenimiento, etc.) de toda la red de hospitales públicos, así como la fusión de sus servicios sanitarios. También imponen la privatización de la gestión de 27 centros de atención primaria y la implantación del euro por receta.
Estas medidas son un paso más en un proceso de privatización
previamente planificado que se inicia en 1991 con el Informe Martorell,
encargado por el gobierno del PSOE a una comisión presidida por Fernando
Abril Martorell, empresario, banquero y exprocurador en las Cortes
franquistas, y a nueve vicepresidentes, de los cuales siete estaban
relacionados con la sanidad privada y la industria farmacéutica. Las
recomendaciones más destacadas del informe fueron la reducción de las
prestaciones sanitarias, la introducción del repago por acudir a
consultas, urgencias o por pruebas diagnósticas, extender a los
pensionistas el pago del 40% de las recetas, y potenciar la
participación de la empresa privada en el sistema sanitario público.
Cuando se hizo público el informe, una intensa movilización social que
culminó en una Huelga General hizo que fuera descartado de forma
oficial, a pesar de lo cual, como se puede comprobar, se convirtió en la
hoja de ruta del proceso de privatización.
En 1997 se aprueba, con los votos de PP, PSOE, CiU, PNV y CC, la Ley 15/97 sobre habilitación de nuevas formas de gestión en el Sistema Nacional de Salud, que
permite que los centros sanitarios y socio sanitarios sean gestionados
por cualquier tipo de entidad, pública o privada. Con ello se da entrada
al ánimo de lucro en la sanidad pública.
El primer hospital de financiación pública y gestión privada se
inauguró en 1999 en Alcira, tras lo cual este modelo se ha extendido por
diferentes comunidades autónomas, siendo en Madrid donde ha alcanzado
su mayor desarrollo. El modelo consiste en que una empresa privada
recibe gratuitamente miles de metros cuadrados de suelo público donde
construye el hospital y dispone el equipamiento básico. Una vez
finalizada la obra se lo alquila a la Administración correspondiente por
un canon anual durante un periodo aproximado de 30 años.
Los estudios realizados en Gran Bretaña, donde este modelo lleva más
tiempo implantado, demuestran que los costes se multiplican por 6
respecto a los de un hospital de gestión pública. Un estudio comparativo
entre la Fundación Jiménez Díaz, de gestión privada, y el Hospital
Ramón y Cajal, de gestión enteramente pública, en relación a la gestión
de servicios sanitarios demuestra que este último, con un presupuesto
solo superior en un 13%, gestiona el doble de camas y de quirófanos, con
pacientes con patologías mucho más complejas.
Este modelo no solo incrementa los gastos públicos sino que presenta
otros inconvenientes económicos. A pesar de que la gestión es privada y
los beneficios obtenidos también, en caso de pérdidas estas son
cubiertas por las administraciones públicas. En 2011 siete hospitales de
gestión privada de la Comunidad de Madrid reclamaron 80 millones de
euros por gastos no esperados y un aumento en la asignación anual de 9,8
millones.
En 2003 el hospital de Alcira presenta pérdidas superiores a los 5
millones de euros. El gobierno del PP de la comunidad valenciana fue al
rescate de la empresa gestora pagando 43,9 millones de euros en concepto
de bienes y 26 millones en concepto de indemnización para cubrir el
lucro cesante de los 6 años de explotación que restaban. El contrato de
gestión se rescindió, pero la nueva adjudicación, un contrato en el que
se sumaban a este hospital 13 Centros de Salud y una mejora de las
condiciones económicas, recayó sobre la misma empresa.
La gestión privada de los hospitales termina en manos de empresas
constructoras, aseguradoras o financieras, en muchos casos vinculadas a
tramas de corrupción o ligadas a fondos de capital riesgo, que pasan de
la burbuja inmobiliaria a la burbuja sanitaria. Nuestra salud queda en
manos de empresas privadas sin ninguna experiencia en el ámbito de la
sanidad, que sólo buscan un nuevo espacio de benéfico económico. Esto
ocurre, al igual que en los procesos de privatización de otros servicios
públicos, en connivencia de las élites económicas con los poderes
políticos.
Pero lo más grave es que la gestión privada no solo es más cara, sino
que revierte en servicios de peor calidad, como denuncia la propia
Organización Mundial de la Salud. Los hospitales de gestión privada
presentan mayores porcentajes de mortalidad y de complicaciones
post-operatorias (neumonía, insuficiencia respiratoria e infecciones
urinarias) aún a pesar de que en ellos se realiza un menor número de
intervenciones de riesgo. Por otra parte, cuando se analizan los niveles
de esperanza de vida se comprueba que son más elevados en países con
sistemas sanitarios con un fuerte componente público, frente a aquellos
en los que predomina el sector privado.
Es lógico que cuando los servicios públicos (sanidad, educación,
energía, agua, transportes…) pasan a ser gestionados por una empresa
privada con ánimo de lucro, sean más caros y/o de peor calidad pues al
coste de cubrir el servicio hay que añadirle el beneficio. Esto
normalmente se hace a costa de incrementar el gasto final o bien de
reducir la inversión (personal, materiales, mantenimiento, etc.). O
incluso de ambas cosas cuando el objetivo no solo es el beneficio sino
el beneficio creciente. Las empresas privadas no buscan ofrecer
servicios públicos de calidad a la población, sino repartir beneficios
entre sus accionistas.
La justificación para la privatización de la sanidad se basa en la
mentira de que la sanidad pública española es insostenible debido a su
elevado gasto y que la gestión privada nos permite obtener mejores
resultados reduciendo costes. Pero como hemos comprobado, la gestión
privada ofrece peores servicios e incrementa el gasto, a lo que hay que
añadir que si hay pérdidas o no se obtienen los beneficios esperados,
como ocurre en muchos casos, somos los ciudadanos los que pagamos por
medio de nuestros impuestos. A lo que hay que añadir que hasta hace
pocos años el Sistema Nacional Público de Salud español aparecía como
referente a nivel mundial y dentro de la Unión Europea situándose entre
los más eficientes.
Además es importante saber que en el Estado español el gasto
sanitario (al igual que el gasto en educación y prestaciones sociales)
es inferior a la media de la Unión Europea y está por debajo del
promedio de la OCDE en gasto per cápita. El problema del déficit público
no es el elevado gasto, como nos hacen creer, sino los ingresos
insuficientes. España es uno de los países de la Unión Europea donde los
ingresos son más bajos, porque las grandes empresas y fortunas pagan
menos impuestos y el fraude fiscal anual se eleva a unos 90 mil millones
de euros, de los cuales 3/4 partes proviene de estas mismas grandes
empresas y grandes fortunas, en manos de las cuales se pretenden dejar
los servicios públicos.
10 dic 2012
Las razones no entran
Está mañana en la manifestación en favor de la sanidad pública un grupo de mujeres llevaban un gran cartel en el que mostraban la ecuación básica que muestra por donde hace aguas el discurso privatizador/"externalizador de la gestión" de quienes gobiernan en la Comunidad de Madrid. La cosa es bien sencilla:
Pero nada de eso parece que vaya a ocurrir. Y es que hay elementos más potentes que la razón, como es la ideología, ese prisma que deforma la realidad anulando nuestra capacidad de analizarla con criterio y sensatez. No hay otra explicación para lo que está pasando en Madrid que la aplicación cual rodillo de esa visión prejuiciosa que parte de que la única vía de desarrollo posible para la humanidad es la competencia y la supervivencia de los menos dependientes (que son quienes pueden desarrollar más su "libre iniciativa"). Y no hay más razones que valgan.
Desgraciadamente, esta "verdad revelada" ha calado más de lo que nos gustaría, deformando nuestra percepción del mundo y nuestra práctica cotidiana. No es tan fácil escapar de ella. Incluso "la ciencia", esa entidad sacralizada en el mundo sanitario, la ha abrazado sin reconocerlo, de manera que ha permitido el desarrollo de una teoría de la construcción de la vida que ahora se va desmontando, como muestra Máximo Sandín en sus escritos, recogidos en el libro "Pensando la evolución, pensando la vida", muy recomendable. Por si quienes sigan con la huelga indefinida esta semana quieren aprovechar para profundizar en los cuestionamientos propios y ajenos...
- Si dejamos la gestión de lo público en manos de empresas privadas, es porque podrán sacar beneficio de esa gestión (porque no se ofrecen por caridad, sino por interés)
- Si es posible sacar beneficio de la gestión de bienes comunes, lo lógico sería que estos se reinvirtieran en la mejora del sistema de gestión de bienes comunes.
- Si esto no se hace así, es por dos posibles razones:
- porque el gestor público es incapaz de hacer bien su trabajo.
- porque hay una voluntad política clara de permitir que intereses privados se aprovechen y enriquezcan a partir de los bienes comunes, como es la sanidad en este caso.
Pero nada de eso parece que vaya a ocurrir. Y es que hay elementos más potentes que la razón, como es la ideología, ese prisma que deforma la realidad anulando nuestra capacidad de analizarla con criterio y sensatez. No hay otra explicación para lo que está pasando en Madrid que la aplicación cual rodillo de esa visión prejuiciosa que parte de que la única vía de desarrollo posible para la humanidad es la competencia y la supervivencia de los menos dependientes (que son quienes pueden desarrollar más su "libre iniciativa"). Y no hay más razones que valgan.
Desgraciadamente, esta "verdad revelada" ha calado más de lo que nos gustaría, deformando nuestra percepción del mundo y nuestra práctica cotidiana. No es tan fácil escapar de ella. Incluso "la ciencia", esa entidad sacralizada en el mundo sanitario, la ha abrazado sin reconocerlo, de manera que ha permitido el desarrollo de una teoría de la construcción de la vida que ahora se va desmontando, como muestra Máximo Sandín en sus escritos, recogidos en el libro "Pensando la evolución, pensando la vida", muy recomendable. Por si quienes sigan con la huelga indefinida esta semana quieren aprovechar para profundizar en los cuestionamientos propios y ajenos...
8 dic 2012
Como en la aldea de Asterix
Genial adaptación, ¡¡tomemos de la poción mágica!! Nos vemos el domingo 9 a las 12:00 h en la marea blanca de Neptuno a Sol.
Asterix Contra Las Privatizaciones
Asterix Contra Las Privatizaciones
7 dic 2012
Guía para no pagar el euro por receta
Material actualizado para difundir la campaña de...
¿POR
QUÉ?
Pagar 1€ por receta es una
medida injusta. Su deuda... ¡los enfermos no la pagamos!
PASO 1 ¿QUÉ
NECESITO?
-DNI y
fotocopia
-TARJETA
SANITARIA
-RECETA
PASO 2 ¿CÓMO SE
HACE?
Ve a la farmacia, di al
farmaceútico/a... “no voy a re-pagar el € por
receta”
-Entrega la
RECETA
-Enseñamos el DNI y entregamos
una fotocopia
-Rellena el formulario, son 3
copias (2 para el farmaceútico/a 1 para ti)
-Coge tus
medicamentos
¡ESO ES
TODO!
¿EL FARMACÉUTICO/A TIENE QUE
DARNOS LOS MEDICAMENTOS?
SÍ esta OBLIGADO a darte tus
medicamentos. En ningún caso actuamos contra los farmacéuticos, sino contra su
función recaudatoria forzosa. Si no te da tus
medicamentos, incumple un delito “Denegación
de Asistencia”. ¡Denúncialo en la comisaría más cercana!
¿QUÉ CONSECUENCIAS
TIENE?
Pueden ponernos una falta
admistrativa, un recargo del 20% de la cantidad
demandada. Es decir el euro que no
pagamos puede acabar convirtiéndose en 1,20 €. Si somos muchos las personas
que NO pagamos, no podrán tramitarlas ¡será inviable! No podrán recaudar más dinero
de las personas enfermas ¡SÍ SE PUEDE!
¿A dónde queremos llegar con esto?
Hoy era día de descanso, pero el run-run del conflicto sanitario en Madrid sigue muy presente. Ya se acumulan casi dos semanas de huelga, manifestaciones y asambleas, y el cansancio y la incertidumbre van haciendo mella, aunque la ilusión y la energía puesta en marcha por esta dinámica de lucha colectiva que ha unido a tanta gente habitualmente dispersa aún es más fuerte.
¿Se conseguirá que quienes siguen haciendo oídos sordos a este clamor prácticamente unánime acepten dar marcha atrás en su huida hacia adelante y, por de pronto, sentarse a hablar con profesionales y ciudadan@s?
Esta es quizás la pregunta que más se plantea ahora mismo. La más obvia, la más urgente, la que necesitamos ver respondida cuanto antes. Pero no es la mejor pregunta. No podemos quedarnos encerrad@s en los límites del aquí y ahora de los presupuestos de la Comunidad de Madrid para el año que viene.
Por un lado, esto no es algo nuevo, aunque pudiese parecerlo por la movilización que ha generado. Es un proceso que viene de lejos, tanto en el tiempo (en España las bases se plantearon con la aprobación de la ley 15/97) como en el espacio, ya que se trata de un paso más dentro de un proceso de desmantelamiento y venta de los bienes públicos y comunes puesto en marcha allá por los años ochenta a nivel global, con su epicentro en ese momento en Estados Unidos y Reino Unido, y recrudecido con ocasión de la crisis global que se viene dando desde el 2008.
Por otro lado, no se trata de un problema exclusivo de la sanidad, sino que éste es una faceta más de un prisma que se complementa con los ataques a nivel de educación, trabajo, justicia... Además, si de verdad el objetivo de la #mareablanca es la mejora de la salud de la población, es necesario poner en primera línea el papel fundamental que juegan en la construcción de la misma estos determinantes sociales (educación, trabajo, desigualdad, etc.).
El objetivo de conseguir dar marcha atrás al proceso de venta del sistema sanitario es complicado, no podemos negarlo. Por eso es importante mirar más allá y no quedarnos encerrados en él, para escapar de la frustración que puede generar el no conseguir el éxito a corto plazo y poder abrirnos a la esperanza de poder conseguir cambios más profundos a largo plazo. Hay que ir a la mayor, y esta no es otra que conseguir entrelazar las luchas que en los distintos campos atacados se han puesto en marcha y ganar así en potencia transformadora.
Quizás uno de los mayores logros, ya conseguido, de estas movilizaciones, es el salto cualitativo que ha habido a nivel de conciencia sobre este proceso de apropiación de bienes comunes que se está dando desde hace tiempo. El que tantos profesionales sanitarios consigan sostener esta lucha colectiva y contar con la comprensión y el apoyo de tanta parte de la ciudadanía, pese a verse tan afectada por la paralización de unos servicios tan fundamentales para ella, implica que algo ha cambiado a este nivel. Creo que esta es la linea a seguir: comprender y hacer comprender lo que está pasando, cada vez de manera más completa, cada vez más unid@s, cada vez más conscientes de nuestra responsabilidad para generar una respuesta común.
Queda mucho por andar, así que sigamos poniendo unas buenas bases entre tod@s.
¿Se conseguirá que quienes siguen haciendo oídos sordos a este clamor prácticamente unánime acepten dar marcha atrás en su huida hacia adelante y, por de pronto, sentarse a hablar con profesionales y ciudadan@s?
Esta es quizás la pregunta que más se plantea ahora mismo. La más obvia, la más urgente, la que necesitamos ver respondida cuanto antes. Pero no es la mejor pregunta. No podemos quedarnos encerrad@s en los límites del aquí y ahora de los presupuestos de la Comunidad de Madrid para el año que viene.
Por un lado, esto no es algo nuevo, aunque pudiese parecerlo por la movilización que ha generado. Es un proceso que viene de lejos, tanto en el tiempo (en España las bases se plantearon con la aprobación de la ley 15/97) como en el espacio, ya que se trata de un paso más dentro de un proceso de desmantelamiento y venta de los bienes públicos y comunes puesto en marcha allá por los años ochenta a nivel global, con su epicentro en ese momento en Estados Unidos y Reino Unido, y recrudecido con ocasión de la crisis global que se viene dando desde el 2008.
Por otro lado, no se trata de un problema exclusivo de la sanidad, sino que éste es una faceta más de un prisma que se complementa con los ataques a nivel de educación, trabajo, justicia... Además, si de verdad el objetivo de la #mareablanca es la mejora de la salud de la población, es necesario poner en primera línea el papel fundamental que juegan en la construcción de la misma estos determinantes sociales (educación, trabajo, desigualdad, etc.).
El objetivo de conseguir dar marcha atrás al proceso de venta del sistema sanitario es complicado, no podemos negarlo. Por eso es importante mirar más allá y no quedarnos encerrados en él, para escapar de la frustración que puede generar el no conseguir el éxito a corto plazo y poder abrirnos a la esperanza de poder conseguir cambios más profundos a largo plazo. Hay que ir a la mayor, y esta no es otra que conseguir entrelazar las luchas que en los distintos campos atacados se han puesto en marcha y ganar así en potencia transformadora.
Quizás uno de los mayores logros, ya conseguido, de estas movilizaciones, es el salto cualitativo que ha habido a nivel de conciencia sobre este proceso de apropiación de bienes comunes que se está dando desde hace tiempo. El que tantos profesionales sanitarios consigan sostener esta lucha colectiva y contar con la comprensión y el apoyo de tanta parte de la ciudadanía, pese a verse tan afectada por la paralización de unos servicios tan fundamentales para ella, implica que algo ha cambiado a este nivel. Creo que esta es la linea a seguir: comprender y hacer comprender lo que está pasando, cada vez de manera más completa, cada vez más unid@s, cada vez más conscientes de nuestra responsabilidad para generar una respuesta común.
Queda mucho por andar, así que sigamos poniendo unas buenas bases entre tod@s.
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Público-Privado,
Sistema sanitario
6 dic 2012
... ¡Es el compromiso, estúpido!
Es difícil saber cómo acabará este proceso de derribo vs defensa de la sanidad pública. De un lado los oídos sordos y la prepotencia, del otro una dinámica sorprendente de unidad y lucha continuamente renovada en un ámbito habitualmente bastante tibio, como ha sido siempre el sanitario, especialmente en el mundo médico. La verdad es que si alguien me hubiera contado que esto se produciría, no le habría creído. Y sin embargo, hoy de nuevo se ha manifestado la voluntad practicamente unánime de proteger lo conseguido por nuestro sistema sanitario. Con sus fallos, con sus deficiencias, pero con sus logros también.
Porque aunque pueda haber quién se movilice por ver peligrar su estabilidad laboral sin más, no vamos a negarlo, hoy la concentración frente a la ¿Asamblea de Madrid? me ha regalado reencuentros con algunas de las personas con las que más he aprendido sobre salud y cuidados sanitarios, y que son un buen ejemplo del tipo de profesional que ha contribuido a que nuestro sistema se haya convertido en un bien común: el intensivista que se volvió familiólogo y comunitólogo, siempre dispuesto a la escucha atenta y a dinamizar los encuentros entre vecin@s y sanitari@s, el infectólogo que construyó su carrera profesional a partir de la preocupación por llegar a quiénes no estaban siendo atendidos adecuadamente por los servicios sanitarios, la enfermera que trabajó y trabajó en colegios e institutos para educar en la promoción de la salud, las compañeras de residencia con quiénes compartí inquietudes, busquedas y esfuerzos por entender mejor la vivencia de quienes acuden a las consultas, especialmente de aquell@s que viven en situación de exclusión...
Hablamos de un sistema, y esa es una palabra muy fría. En realidad se trata de una red de compromisos entrelazados en torno a una idea común: proteger, cuidar y promover la salud de tod@s, sin exclusión y con equidad. Así se ha construido un modelo sanitario con muchos elementos de los que sentirnos orgullosos.
Ahora nos hablan de que nuestro compromiso debe girar en torno a los presupuestos y los gastos, y en vez de hablar de la salud de tod@s se subrayan la comodidad y la rapidez, pidiendonos que nos olvidemos de quienes quedan excluidos de este sistema, borrando de un plumazo la palabra equidad del horizonte.
De ahí la revuelta. De ahí el consenso alcanzado entre tantos profesionales y ciudadan@s diferentes. No es un simple cambio de gestión. Se trata de algo mucho más grave, mucho más profundo...
Porque aunque pueda haber quién se movilice por ver peligrar su estabilidad laboral sin más, no vamos a negarlo, hoy la concentración frente a la ¿Asamblea de Madrid? me ha regalado reencuentros con algunas de las personas con las que más he aprendido sobre salud y cuidados sanitarios, y que son un buen ejemplo del tipo de profesional que ha contribuido a que nuestro sistema se haya convertido en un bien común: el intensivista que se volvió familiólogo y comunitólogo, siempre dispuesto a la escucha atenta y a dinamizar los encuentros entre vecin@s y sanitari@s, el infectólogo que construyó su carrera profesional a partir de la preocupación por llegar a quiénes no estaban siendo atendidos adecuadamente por los servicios sanitarios, la enfermera que trabajó y trabajó en colegios e institutos para educar en la promoción de la salud, las compañeras de residencia con quiénes compartí inquietudes, busquedas y esfuerzos por entender mejor la vivencia de quienes acuden a las consultas, especialmente de aquell@s que viven en situación de exclusión...
Hablamos de un sistema, y esa es una palabra muy fría. En realidad se trata de una red de compromisos entrelazados en torno a una idea común: proteger, cuidar y promover la salud de tod@s, sin exclusión y con equidad. Así se ha construido un modelo sanitario con muchos elementos de los que sentirnos orgullosos.
Ahora nos hablan de que nuestro compromiso debe girar en torno a los presupuestos y los gastos, y en vez de hablar de la salud de tod@s se subrayan la comodidad y la rapidez, pidiendonos que nos olvidemos de quienes quedan excluidos de este sistema, borrando de un plumazo la palabra equidad del horizonte.
De ahí la revuelta. De ahí el consenso alcanzado entre tantos profesionales y ciudadan@s diferentes. No es un simple cambio de gestión. Se trata de algo mucho más grave, mucho más profundo...
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Promoción de Salud,
Público-Privado,
Sistema sanitario
5 dic 2012
Sigue la lucha
Sigue el torrente de información sobre la (contra)reforma sanitaria en Madrid, acá van algunos de los últimos artículos interesantes, y de postre una convocatoria: miércoles 5 a las 17 h, concentración en la Asamblea de Madrid aprovechando que hay pleno de la cámara.
- Porqué privatizar la gestión de la sanidad pública es una mala idea
- 9 cosas que un ciudadano madrileñi debe conocer acerca de las protestas en contra de laprivatización de la gestión sanitaria en la Comunidad de Madrid
- El dinero sigue al paciente: ejemplo práctico
- Lectura crítica del informe IASIST (presentado para avalar la gestión privada)
3 dic 2012
Definiciones
Algunas definiciones de la Real Academia de la Lengua sobre sobre los que se está discutiendo mucho en estos tiempos:
Público: Perteneciente o relativo a todo el pueblo // Común del pueblo o ciudad.
Privado: Particular y personal de cada individuo // Que no es de propiedad pública o estatal, sino que pertenece a particulares.
No confundir ninguno de estos dos términos con este otro, que se usa de muletilla en relación a ambos:
Universal: Perteneciente o relativo al universo // Que comprende o es común a todos en su especie, sin excepción de ninguno // Que pertenece o se extiende a todo el mundo, a todos los países, a todos los tiempos.
En realidad, este último término es tan amplio que se nos escapa de las manos y de la realidad concreta diaria. Quizás sería más interesante confrontar las dos primeras palabras a este otra:
Cualquiera: Una persona indeterminada, alguno, sea el que fuere.
Es decir, ¿en un sistema público o privado "cualquiera" puede ver reconocidos sus derechos? Esta era una de las fortalezas del sistema sanitario hasta hace poco, esa apertura a "cualquiera". Pero poco a poco se van cerrando las puertas: primero con la exclusión de los migrantes no regularizados, después con la anunciada privatización de la gestión (ya que el interés de las empresas "gestoras" no será atender "a cualquiera", sino a aquellas personas por las que van a recibir una dotación económica (y esta selección de por quién se va a pagar puede variar según el momento).
Por otro lado, durante años una de las quejas respecto al sistema público se ha establecido en torno a este término de "cualquiera". A mi alrededor he oído muchas veces esa queja, expresada de diferentes maneras, de haberse sentido tratad@s como un "cualquiera", es decir, sin haberse sentido acompañados o cuidados de acuerdo a sus particularidades. Mirando las definiciones de ambas palabras, esta parece la verdadera dicotomía: cualquiera/privada. Es decir, la atención a quién sea, abierta al pueblo o al mundo (pública o universal), frente a la atención a las particularidades de cada persona.
Este ha sido el terreno sobre el que se ha potenciado la sanidad privada, ofreciendo esta atención personalizada y exclusiva frente a la garantia de atención a tod@s aunque de manera más masificada del sistema público. Y esto es lo que se quiere potenciar ahora, entregando la gestión sanitaria a l@s expert@s en el cuidado individual, dejando de lado los aspectos socio-comunitarios, y abriendo la puerta a que los "cualquieras" se queden por el camino, volviendo al modelo sanitario de dos velocidades: una atención de calidad para l@s asegurad@s y una de beneficencia para l@s que poco importan.
Más que privatizar, verbo que tanto molesta a quienes han diseñado este proceso, quizás sea más interesante utilizar este otro verbo de la misma familia para describir lo que están haciendo:
Privar: Despojar a alguien de algo que poseía // Destituir a alguien de un empleo, ministerio, dignidad, etc.// Prohibir o vedar // Quitar o perder el sentido, como sucede con un golpe violento u olor sumamente vivo.
1 dic 2012
Pro-común: Más allá del debate público/privado
En estos días de movilizaciones en torno a la sanidad el debate entre los modelos de gestión no cesa. Por un lado, la empresa privada abraza a los gestores que ha colocado al frente del gobierno de la Comunidad de Madrid ofreciendo un informe a mayor gloria de la gestión que ellos defienden. Otro más de esos informes no muy rigurosos y llenos de "efectos especiales". Por otro lado, profesionales sanitarios difunden materiales que muestran que no hay ninguna evidencia probada a favor de la gestión privada, además de ayudarnos a entender todo este proceso en un contexto más amplio (Javier Padilla: ¿Qué nos dice la evidencia sobre los modelos de gestión sanitaria? y Carlos Navarro: Reforma, te quiero). Un debate interesante y necesario, sobre todo para desmontar las mentiras sobre las que se está apoyendo este proceso de venta del sistema sanitario.
Sin embargo, corremos el peligro de encerrarnos en esta dicotomía, que nos desenfoca de lo que debe ser el objetivo prioritario: el cuidado y la promoción de la salud de todos y todas. Una amiga me comentaba el otro día que echaba en menos que se hablara de manera clara no sólo de la defensa de un sistema público, sino de un sistema universal. Desgraciadamente, esa universalidad ya se ha roto hace unos meses con la exclusión de las personas migrantes no regularizadas. Desgraciadamente, en ese momento hubo algunas protestas, pero que no fueron ni de lejos tan masivas como lo están siendo estas. Una verdadera pena, porque nos indica cómo la defensa de lo público y de lo universal pueden ir por lugares diferentes y encontrarse o no.
¿Porqué se produce esto? Para responder a esta pregunta creo que es interesante rescatar una explicación de Michael Hardt en torno a esta dicotomía público/privado en la que propone escapar de ella a través del rescate de "lo común":
"Tenemos la mala costumbre de ver al mundo dividido entre privado y público, ya que parecen ser las dos únicas posibilidades. La tierra, por ejemplo, o era propiedad pública o era propiedad privada. Lo mismo también si hablamos de otros bienes, por ejemplo bienes inmateriales como las ideas, la música, etcétera. Así que si queremos atacar la estrategia neoliberal de privatizar todo parece que la única arma que tenemos es la propiedad pública, el control estatal.
Pero también stá claro que hay mucho mundo natural, y también muchas ideas y muchas prácticas, que no son ni públicas ni privadas, es decir, son parte de una autorganización de la comunidad o de diversas comunidades."
Pero, ¿en qué consiste esto de "lo común", también denomidado "pro-común" o "bien comunal"? Así lo cuentan en Colaborabora:
El “procomún” (traducción al castellano del “commons” anglosajón), es un modelo de gobernanza para el bien común. La manera de producir y gestionar en comunidad bienes y recursos, tangibles e intangibles, que nos pertenecen a tod*s, o mejor, que no pertenecen a nadie. Un antiguo concepto jurídico-filosófico, que en los últimos años ha vuelto a coger vigencia y repercusión pública, gracias al software libre y al movimiento open source o al premio Nobel de Economía concedido a Elinor Ostrom en 2009, por sus aportaciones al gobierno de los bienes comunes.
El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras. Una gran diversidad de bienes naturales, culturales o sociales, como por ejemplo: la biodiversidad, las semillas, Internet, el folclore, el agua potable, el genoma, el espacio público, etc. Bienes que muchas veces sólo percibimos cuando están amenazados o en peligro de desaparición o privatización. Tod*s pueden acceder al procomún, es un derecho civil más y no sólo quienes pueden pagárselo.
El procomún es creado y recreado, conectado y reconectado. Nace de la interacción entre los miembros de una comunidad (comunidades distribuidas y/o de extrañ*s hasta ese momento) reunidas alrededor de un tema o de un problema. El procomún es un estado de emergencia (por imprevisible y por urgente), surge del empoderamiento de l*s “afectad*s” que reclaman derechos amenazados o destruidos. No hay procomún sin comunidad, y viceversa. Por tanto, el objetivo principal es hacer visibles comunidades emergentes de personas afectadas -darles el tiempo, darles la experiencia, darles la tecnología, darles los media, darles la palabra-, con la voluntad de construir entre tod*s un mundo más justo, un mundo común.
De alguna manera, nuestro sistema sanitario tiene algo de pro-común, aunque con grandes carencias en la dimensión comunitaria, precisamente por encontrarse encerrado en ese debate bipolar de modelos público/privado. Quizás por eso también se produce esa distancia entre los profesionales sanitarios y "los pacientes" para quienes se supone que es el servicio ofrecido. Esta es quizás la señal más clara de los límites de este modelo en cuanto a sus posibilidades de cuidar y promocionar la salud, y no solo de gestionar la enfermedad.
Efectivamente, nos encontramos en momentos en los que tenemos que defendernos de las dinámicas privatizadoras y empobrecedoras. Pero no perdamos la oportunidad de aprovechar estos movimientos para también avanzar hacia modelos más humanos y eficientes al mismo tiempo, superando las limitaciones de los modelos conocidos y abriendo nuevas vías comunes de construcción colectiva.
Sin embargo, corremos el peligro de encerrarnos en esta dicotomía, que nos desenfoca de lo que debe ser el objetivo prioritario: el cuidado y la promoción de la salud de todos y todas. Una amiga me comentaba el otro día que echaba en menos que se hablara de manera clara no sólo de la defensa de un sistema público, sino de un sistema universal. Desgraciadamente, esa universalidad ya se ha roto hace unos meses con la exclusión de las personas migrantes no regularizadas. Desgraciadamente, en ese momento hubo algunas protestas, pero que no fueron ni de lejos tan masivas como lo están siendo estas. Una verdadera pena, porque nos indica cómo la defensa de lo público y de lo universal pueden ir por lugares diferentes y encontrarse o no.
¿Porqué se produce esto? Para responder a esta pregunta creo que es interesante rescatar una explicación de Michael Hardt en torno a esta dicotomía público/privado en la que propone escapar de ella a través del rescate de "lo común":
"Tenemos la mala costumbre de ver al mundo dividido entre privado y público, ya que parecen ser las dos únicas posibilidades. La tierra, por ejemplo, o era propiedad pública o era propiedad privada. Lo mismo también si hablamos de otros bienes, por ejemplo bienes inmateriales como las ideas, la música, etcétera. Así que si queremos atacar la estrategia neoliberal de privatizar todo parece que la única arma que tenemos es la propiedad pública, el control estatal.
Pero también stá claro que hay mucho mundo natural, y también muchas ideas y muchas prácticas, que no son ni públicas ni privadas, es decir, son parte de una autorganización de la comunidad o de diversas comunidades."
Pero, ¿en qué consiste esto de "lo común", también denomidado "pro-común" o "bien comunal"? Así lo cuentan en Colaborabora:
El “procomún” (traducción al castellano del “commons” anglosajón), es un modelo de gobernanza para el bien común. La manera de producir y gestionar en comunidad bienes y recursos, tangibles e intangibles, que nos pertenecen a tod*s, o mejor, que no pertenecen a nadie. Un antiguo concepto jurídico-filosófico, que en los últimos años ha vuelto a coger vigencia y repercusión pública, gracias al software libre y al movimiento open source o al premio Nobel de Economía concedido a Elinor Ostrom en 2009, por sus aportaciones al gobierno de los bienes comunes.
El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras. Una gran diversidad de bienes naturales, culturales o sociales, como por ejemplo: la biodiversidad, las semillas, Internet, el folclore, el agua potable, el genoma, el espacio público, etc. Bienes que muchas veces sólo percibimos cuando están amenazados o en peligro de desaparición o privatización. Tod*s pueden acceder al procomún, es un derecho civil más y no sólo quienes pueden pagárselo.
El procomún es creado y recreado, conectado y reconectado. Nace de la interacción entre los miembros de una comunidad (comunidades distribuidas y/o de extrañ*s hasta ese momento) reunidas alrededor de un tema o de un problema. El procomún es un estado de emergencia (por imprevisible y por urgente), surge del empoderamiento de l*s “afectad*s” que reclaman derechos amenazados o destruidos. No hay procomún sin comunidad, y viceversa. Por tanto, el objetivo principal es hacer visibles comunidades emergentes de personas afectadas -darles el tiempo, darles la experiencia, darles la tecnología, darles los media, darles la palabra-, con la voluntad de construir entre tod*s un mundo más justo, un mundo común.
De alguna manera, nuestro sistema sanitario tiene algo de pro-común, aunque con grandes carencias en la dimensión comunitaria, precisamente por encontrarse encerrado en ese debate bipolar de modelos público/privado. Quizás por eso también se produce esa distancia entre los profesionales sanitarios y "los pacientes" para quienes se supone que es el servicio ofrecido. Esta es quizás la señal más clara de los límites de este modelo en cuanto a sus posibilidades de cuidar y promocionar la salud, y no solo de gestionar la enfermedad.
Efectivamente, nos encontramos en momentos en los que tenemos que defendernos de las dinámicas privatizadoras y empobrecedoras. Pero no perdamos la oportunidad de aprovechar estos movimientos para también avanzar hacia modelos más humanos y eficientes al mismo tiempo, superando las limitaciones de los modelos conocidos y abriendo nuevas vías comunes de construcción colectiva.
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dandindan
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