28 ene. 2018

Investigando a (tu/nuestro) lado

Ya llevaba yo tiempo sin hacer referencia en este espacio al Cruce de Saberes y Prácticas, y no por falta de ganas. Más bien al contrario, el estar experimentando con este enfoque dentro del proyecto de "Comunidades Activas en Salud", promovido por Madrid Salud, Tesela Psicodrama y apoyado por ATD Cuarto Mundo, me ha ido permitiendo descubrir la potencia de esta propuesta, pero sin tiempo para aclarar y clarificar lo suficiente como para poder compartir aquí de manera ordenada.

Ahora, revisando la experiencia y materiales de otros grupos que han trabajado en esta línea, quiero aprovechar para entresacar algunas cuestiones que me parecen fundamentales. Por de pronto, para quien no haya participado nunca en un proyecto de Cruce de Saberes y Prácticas, acá va un vídeo en el que se recoge una de estas experiencias y que pone en claro algunas de las dinámicas que se suelen producir en ellas.

 

Por otro lado, hay varios artículos que recogen distintos aspectos de esta propuesta de trabajo, pero me ha llamado la atención uno especialmente: Les enjeux méthodologiques et épistémologiques du croisement des savoirs entre personnes en situation de pauvreté, praticien.ne.s et universitaires : Retours sur la recherche ÉQUIsanTÉ au Québec

En este artículo se recogen algunos aprendizajes del proyecto ÉQUIsanTÉ, desarrollado en Canadá, que creo que apuntan a algunas cuestiones clave en relación a la investigación militante y consciente de las desigualdades de saber y poder existentes entre los diferentes grupos. Y es que los dispositivos de democracia participativa pueden reforzar las desigualdades sociales cuando no transforman las formas prácticas de ejercicio del lenguaje y del poder (Young, 2000), así como la investigación participativa puede, paradójicamente, conducir a reforzar el poder de lxs científicxs para enunciar una ciencia única y objetiva (Coutellec, 2015). En este sentido, la propuesta del Cruce de Saberes y Prácticas se alínea con prácticas decolonialistas y feministas que tratan de producir y validar los conocimientos provenientes de las experiencias de resistencia de grupos sociales que han sufrido la injusticia y la opresión causada por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado.

Así, una condición primordial para que sea posible el Cruce de Saberes y Prácticas es partir del análisis de las vivencias, del saber y las experiencias de las personas en situación de pobreza, que este sea el punto de partida para una construcción de saberes cruzados.

Otra clave es que, previamente al trabajo colectivo entre personas con experiencia de pobreza, profesionales y académicos, haya etapas de reflexión y diálogo entre cada uno de estos grupos de pares. El cruce de saberes implica asumir ciertos riesgos para todos los participantes, al partir de la consciencia de las asimetrías de poder y de saber que existen entre ellos, por lo que hay que promover espacios de confianza y seguridad. No hay que tener prisa en mezclarse, ya que es necesario dar tiempo para una construcción colectiva de conocimiento. Esto es especialmente importante para las personas en situación de pobreza, cuya materia prima de saber es su propia experiencia, por lo que deben poder trabajarla para no quedarse en una mera enunciación de un testimonio, así como evitar exponerse demasiado personalmente en público. Pero este trabajo en grupos separados, donde se genera mucha información que no se comparte con el resto de participantes, es difícil de integrar para algunas de las personas investigadoras, que sienten estas precauciones metodológicas como una desposesión: su acceso a ciertos datos es limitado, se les impone una distancia con las personas en situación de pobreza y no tienen la libertad de poder utilizar por si mismas los productos de la investigación. En realidad es una consecuencia lógica, ya que la lucha contra las desigualdades genera inevitablemente conflictos al poner en cuestión las certidumbres y los hábitos.

"Lo que he vivido es más que una experiencia, es un saber. Es el saber de la vida a través de experimentar las consecuencias de un sistema".  Esto comentaba una de las personas participantes en situación de pobreza. Pero al mismo tiempo hay que recordar que lo que se ha vivido en estas situaciones es doloroso: la pobreza suscita la colera, la vergüenza, el rechazo frente a quienes se ven todavía más perjudicadxs que unx mismx. Todo esto es muy difícil de expresar, de valorar, y por eso suele permanecer generalmente invisible, ignorado y necesita ser trabajado colectivamente para llegar a estructurarse como un saber.

Y ahí es donde entran en juego los últimos personajes de esta aventura: lxs voluntarixs, en el caso de este trabajo de ÉQUIsanTÉ provenientes de ATD Cuarto Mundo y con años de compromiso y conocimiento sobre diferentes realidades de pobreza y exclusión. ¿Qué papel juegan en esta historia? Según una de las personas con experiencia de pobreza participantes "son como un puente. Sin el puente, se nos habría analizado. Pensamos por nosotras mismas, pero este puente permite clarificar, profundizar en nuestro pensamiento. No podría ser una investigadora quien hiciese ese puente. Hace falta alguien que conozca el mundo de la pobreza. Lo mejor es conocer los dos lados, el mundo de la pobreza y el mundo médico, que sean reconocidos por ambos lados.". Una explicación que no todas las personas voluntarias aceptan, ya que por ejemplo una de ellas sitúa su trabajo no tanto en el registro de la traducción y de la mediación sino más bien en el del apoyo, de estar al lado de las personas en situación de pobreza, con ellas, enteramente de su parte, asi como hay otra persona referente del lado de los profesionales. ¿Pero no es esto algo totalmente contrario a la pretendida objetividad científica e investigadora?¿Qué razón de ser tiene? Lxs voluntarixs explican que una parte de su trabajo consiste en evitar que las personas en situación de pobreza caigan en el silencio por la dificultad de compartir determinadas experiencias, y que puedan situarse en un diálogo de igual a igual con profesionales y académicxs, aunque esto choque con sus experiencias cotidianas de ser tratadxs como ignorantes e incapaces: "Podemos empujar a participar a las personas en situación de pobreza. Esto a veces se entiende como una manipulación. Pero nuestra experiencia de acompañarles desde hace años es la que hace que podamos empujarles cuándo se atascan, para que así puedan sacar sus saberes y también sus desacuerdos". Tema de delicados equilibrios este... ¿Cómo apoyar la toma de palabra cuando las experiencias de dolor y humillación en las que se basa el conocimiento de quienes las sufren empujan al silencio? ¿Cómo sostener y animar la participación garantizando la libertad, sin generar ni ahondar en dependencias que condicionan y amordazan?

Esto a su vez apunta a la última cuestión. Desde esta perspectiva, entonces, ¿el saber puesto en juego es un saber situado de personas en pobreza o un saber sobre la pobreza construido por estas personas en un espacio asociativo comprometido en la lucha contra la miseria? El concepto de saber situado de quienes viven en pobreza podría dar a entender que éste se construye solo, lo que es improbable en una sociedad tan desigual como la nuestra. Si Hartsock hablaba de un "punto de vista feminista" y no de un "punto de vista de las mujeres" lo hacía para marcar que el conocimiento construido es político y comprometido, no un conocimiento esencialista, reducido al testimonio de las mujeres. Lo mismo ocurre con el saber producido por y con las personas en pobreza en el seno de ATD Cuarto Mundo: un saber que podríamos calificar como "saber de lucha contra la pobreza".

Sin embargo, esta manera de plantear la investigación y el reconocimiento de su dimensión militante incomoda a algunxs investigadorxs. De hecho, sigue manteniéndose el modelo del "sociólogo comprometido" de Burawoy en la mayor parte de las situaciones de cooperación e investigación entre universitarios y sociedad civil: el profesional de la investigación desciende a la arena, escucha y se implica en los grupos que estudia, haciéndoles una devolución final sobre su acción, pero el análisis y la escritura continúan siendo su propiedad personal.

Como señala Boaventura Santos (2014), "hace falta decolonizar los metodos sociologicos". Lo que Wresinski, fundador de ATD Cuarto Mundo, explicaba así: "que los universitarios vayan a la calle, pero no para preguntar ni para acumular información para ellos mismos, sino para aprender, para dejarse corregir, dispuestos a que se les ponga en cuestión, no solamente en su saber, sino también sobre los fundamentos, el método y la significación del saber."





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