15 may. 2017

Comunidad, ese misterio

Sigo recogiendo algunos retazos de ese libro a partir de ahora imprescindible para mí, "The careless society", de John Mcknight. Mira que es interesante todo él, pero el capítulo en el que explora qué es la comunidad me parece que debería ser de estudio obligatorio para todas aquellas personas comprometidas a pie de barrio (o pueblo). Acá van algunos retazos con traducción libre (aunque espero que fiel en su esencia):

" Cuando Tocqueville visitó Estados Unidos en 1831, encontró que los colonos europeos estaban creando una sociedad diferente de la que conocían en Europa (...) Observó tres características con las que estos grupso operaban: Primero, eran grupos de ciudadanos que decidieron que tenían el poder para decidir cuál era el problema. Segundo, decidieron que tenían el poder para decidir cómo enfrentar el problema. Tercero, frecuentemente decidían que debían convertirse en actores clave para poner en marcha la solución.

(...)

Una comunidad es más que un lugar. Comprende diversos grupos de personas que trabajan juntas cara a cara en la vida pública, no solo en privado.

(...)

Los tipos de asociaciones que expresan y crean comunidad toman diversas formas. Muchas de ellas son relativamente formales (...) Un segundo tipo de asociación no es tan formal, frecuentemente no tiene nombre, pero representa una reunión de ciudadanos que resuelven problemas, celebran juntos o disfrutan de su cohesión social (...) Una tercera forma de asociación desarrolla su actividad en restaurantes, peluquerías, bares, tiendas... (...) Estos tres tipos de asociaciones representan la comunidad de la que mucha de la gente "etiquetada" es excluida, y en la que necesitan ser incorporados para convertirse en ciudadanos activos de una sociedad democrática (...) La incorporación como ciudadanos para por establecer relaciones en las que sus capacidades pueden ser expresadas, en las que no sean definidos solamente por sus "deficiencias". 


Para esto es importante que haya "guías" que acompañen este proceso, personas con un ojo especial para ver los dones, el potencial, el interés, las habilidades, la sonrisa, la capacidad de aquellos de quienes se dice que están en "especial necesidad" (...) Estos guías están bien conectados en las interrelaciones de la vida comunitaria (...) Consiguen sus objetivos porque tienen la confianza de sus pares en la comunidad, no porque tengan autoridad institucional (...) No piden caridad o ayuda, sino que en vez de eso presentan de manera entusiasta el regalo de una persona excluida a la hospitalidad de una persona activa en la comunidad (...) Por último, un guía comunitario efectivo aprende que debe decir adiós a la persona a la que guía dentro de la vida comunitaria. Esto no es un paso natural. Pero es necesario para que la hospitalidad de la comunidad se manifieste de manera plena y la persona excluida pueda incorporarse plenamente como ciudadana. Es un guía, no un sirviente.

(...)

La crisis que hemos creado en las vidas de la gente excluida es que ya no están más asociados a sus compañeros ciudadanos. No podemos deshacer esta terrible exclusión mediante un intento mal pensado de crear independencia ilusoria. Tampoco creando una amistad con una persona que vive en exclusión.

Nuestro objetivo debe estar claro. Estamos buscando nada menos que una vida rodeada de la riqueza y de la diversidad de la comunidad. Una vida colectiva. Una vida común. Una vida del día a día. Una vida poderosa que consigue su alegría de la creatividad y la conexión que aparece cuando nos unimos en asociación para crear un mundo inclusivo"



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