24 oct. 2013

Hay estatus... y estatus

Tras un par de post sugeridos por la lectura del libro de Michal Marmot  "The status syndrome", acabo con una reflexión sobre uno de los aspectos que más incómodos me han resultado durante toda la lectura del mismo. Marmot insiste en varios momentos en que las desigualdades sociales en salud forman un gradiente, de manera que el más pobre tiene peor salud que el menos pobre,  el subalterno menos que su jefe, éste menos que el presidente o responsable de la compañía, etc. Viendo las gráficas, efectivamente se ve este gradiente, una pendiente en la que el estado de salud desciende desde quiénes tienen un status mayor hacia quienes son colocados en lo más bajo de la escala social. Así, parece que todas estas diferencias son iguales, sin soluciones de continuidad entre ellas.

Sin embargo, creo que este planteamiento puede ser falaz y peligroso, ya que permite pensar que la lucha contra las desigualdades en salud es la misma independientemente de la altura del gradiente a la que se produzca. Pero no es la misma diferencia la que hay entre un alto ejecutivo y un cargo medio de una compañía, pudiendo ambos ver aseguradas unas condiciones de vida dignas, que entre un trabajador temporal y quién se busca la vida en trabajos informales, como la recogida de chatarra, ambos en el alambre de la precariedad y en la lucha permanente por poder sobrevivir pese a todas las dificultades.

¿Cómo incorporar los umbrales por debajo de los cuales no se dan las condiciones para una vida digna a esta visión de las desigualdades en salud? ¿Cómo hacer presente lo inaceptable de tantas situaciones cada vez vividas por más personas y familias en nuestra sociedad?

Es importante este tema de las desigualdades sociales en salud. Sobre todo para entender las claves que pueden permitirnos trabajar de manera efectiva por la salud de tod@s. Luego toca plantearse por donde empezar a luchar por hacerlas frente. Yo, personalmente, creo que si no lo hacemos de abajo a arriba, habrá much@s que nunca les llegará el turno de vivir en condiciones de vida dignas.

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