4 oct. 2012

Ni tontunas ni mal gobierno

Imprescindible el nuevo artículo de José Ramón Repullo, en el que vuelve a incidir en la necesidad de desinvertir en sanidad en lo no eficiente, pero esta vez de manera más clara y directa: Des-invertir en tontunas clínicas y en mal gobierno para reinvertir en salud. Para quien no tenga mucho tiempo para leerlo, acá va un resumen realizado por Joan Carles March Cerdà:
 
"José Ramón Repullo, Médico y experto en Planificación Sanitaria y Economía de la Salud, escribe en uno de sus artículos titulado: Des-invertir en tontunas clínicas y en mal gobierno para reinvertir en salud, algunos aspectos que nos gustaría destacar.

De todo el artículo nos quedamos en este aspecto con el que termina el artículo: Para desinvertir en bobadas y tontunas clínicas, vendría bien desinvertir también en mal gobierno, y dejar de exhibir malos modos.

¿Seremos capaces de rehacer esta senda? Esperemos que haya receptividad al mensaje y podamos empezar a andar hacia un nuevo contrato social por un Sistema Nacional de Salud sostenible.

Pero antes, J.R. Repullo, empieza el artículo con un brillante comentario: Es difícil orientarse cuando hay tormenta, nadie sabe dónde está el capitán y la brújula está enloquecida. Lo primero parece que depende de las fuerzas telúricas europeas; lo segundo de las preferencias electorales de la ciudadanía, ajustadas por la buena o mala fortuna en el sorteo que parece determinar qué oficiales comandan nuestra nave; y lo tercero… bueno, en esto ya creo que la marinería de abordo puede aportar su conocimiento y experiencia para indicar el rumbo.

Sigue J.R. hablando de los problemas de suficiencia a los problemas de sostenibilidad y afirma que a veces se confunden; la suficiencia sería la virtud de llegar a fin de mes, mientras que la sostenibilidad sería la capacidad de legar un sistema a la siguiente generación igual o mejor que lo recibimos.

Un tercer apartado habla de Desinvertir en bobadas y tontunas, en el que aborda el debate sobre cuál es el porcentaje de actividad o gasto inefectivo en el sector sanitario. Y comenta: Si se enteran ahí fuera que los propios médicos investigadores en servicios sanitarios lo estiman en el 30%, vendrán los señores de negro a cortar por lo sano (nunca mejor dicho). Yo no creo que todo ese 30% inefectivo sea “recortable”, aunque sea difícilmente justificable, ya que hay factores poco controlables: holgura en decisiones clínicas, variabilidad en competencias profesionales, y el propio coste de cambiar comportamientos en un sector de conocimiento muy dinámico. Poco controlables a corto plazo; pero modificables a medio plazo, sobre todo si se empieza a trabajar de forma diferente.

Y termina abordando el apartado del que hemos titulado este artículo Desinvertir en mal gobierno y malos modos:

¿Cómo conseguir que políticos, gestores, profesionales, pacientes y ciudadanos puedan remar en la misma dirección (o parecida), en tiempos de tormenta? No lo sabemos.

 Pero sí sabemos que hay que dejar de hacer algunas cosas:

  • sectarismo partidario
  • imposición autoritaria
  • ocultismo y falta de transparencia
  • falta de participación y diálogo
  • intolerancia a las críticas
  • amenazas a los disidentes, y
  • nunca reconocer las propias responsabilidades, substituir información pública por propaganda…

O peor aún, cuando se tuercen las políticas por un mal diseño o por una gestión apresurada, dejarse dominar por la tentación maniquea de culpabilizar a otros:

  • los diferentes (turismo sanitario)
  • los pobres (“cultura de la subvención”)
  • los parados (vagos o pícaros)
  • los de la periferia (falta de lealtad de algunos miniestados autonómicos)
  • los que no son del propio partido (si lo hago yo está bien, si lo hace otro está mal, aunque sea la misma acción), o
  • simplemente los que no aplauden las decisiones (“al indiferente el reglamento vigente”).

Con todo esto destruimos capital social, cohesión territorial, reciprocidad y ética de ayuda mutua, y también tejido económico y social.

Un gobierno ejecutivo no significa “gobernar sin complejos”, pues en “organizaciones complejas adaptativas” uno debe evitar la autocomplacencia y ser capaz de crecer a través del conocimiento, la evaluación y la comparación. Vivir acomplejados por lo que no sabemos sería una actitud recomendable para todos (políticos incluidos).

Y termina el artículo con: Para desinvertir en bobadas y tontunas clínicas, vendría bien desinvertir también en mal gobierno, y dejar de exhibir malos modos. ¿Seremos capaces de rehacer esta senda? Las organizaciones profesionales (como la Organización Médica Colegial) pueden jugar un importante papel de mediación institucional; y en mi opinión la OMC lo están haciendo. Esperemos que haya receptividad al mensaje y podamos empezar a andar hacia un nuevo contrato social por un Sistema Nacional de Salud sostenible."

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