No nos hablan más que de economía desde algunos lados, como si esa fuera la clave... Y resulta que no, que lo que más influye en el buen vivir y en el mal morir es la desigualdad y la clase social. Al menos eso dice alguien que sabe mucho del tema, Richard Wilkinson:
28 abr 2015
15 abr 2015
La expropiación de la salud
Ojo, ojo al libro que viene, un nuevo asalto de Gervás y Pérez Fernández. La presentación no tiene desperdicio:
La expropiación de la salud
La salud es la capacidad de disfrutar de la vida pese
a las adversidades diarias. Como tal, depende poco de los médicos y de
sus actividades por más que sea clave el contar con un sistema sanitario
de cobertura universal y accesible según necesidad.
En este libro se consideran los excesos de la
medicina, la práctica actual que “expropia” la salud a individuos y
poblaciones. Expropia la salud en el sentido de transferir de los
pacientes a los médicos, mediante el miedo al enfermar y al morir, gran
parte de su autonomía, de sus habilidades de autocontrol y de
autocuración y de sus capacidades para enfrentarse a la enfermedad, el
sufrimiento y la muerte.
Como en toda expropiación hay una compensación y en
el campo de salud se promete a cambio casi una juventud eterna mediante
la prevención sin límites ni prudencia. El resultado final es la
indignidad en el vivir como consecuencia de la insatisfacción en el
consumir.
La expropiación de la salud provoca que tanto sanos
como enfermos dependan en exceso de los médicos y de sus actividades y
medicamentos. El individuo precisa del médico para saber si está sano o
enfermo y sus recetas de vida conforman un museo de horrores sin ciencia
que se analizan en este texto. Por ejemplo, se emplean fármacos de
continuo y se drogan desde los niños con anfetaminas (por activos e
inquietos, pero normales) a los ancianos con anti-depresivos (sin tener
depresión sino simple angustia vital por su lucidez ante el desasosiego
que produce una sociedad puramente mercantil). En su versión extrema, la
medicina sin límites llega a expropiar la salud, el desánimo, el
sentimiento de vacío existencial, el miedo al futuro, el embarazo, el
parto, el dolor, la enfermedad, el envejecimiento y la muerte.
En un largo proceso de predominio médico, de
imposición de la visión médica, los sanos y los enfermos son cada vez
más «pacientes» que precisan del médico para saber qué grado de salud
tienen, para saber si los síntomas que les aquejan son
«normales/anormales» y para cumplir con las casi infinitas actividades
preventivas, diagnósticas, terapéuticas y rehabilitadoras. Este
monopolio médico explica la expropiación de la salud, de la enfermedad y
de la muerte.
De todo ello se trata en el libro, en teoría y en la
práctica, con los resultados de múltiples estudios pero sobre todo con
la presentación de casos clínicos que sirven de ejemplo y para
reflexión.
El libro estará disponible en las librerías a partir del 27 de abril.
- La expropiación de la salud. Gérvas, J., Pérez Fernández, M. Barcelona: Los libros del lince; 2015.
1 abr 2015
Sobre inmigración, documentos y tomaduras de pelo
Una vez más, en médico crítico explican mejor que nadie lo absurdo y demencial del brindis al sol sobre la atención primaria a personas migrantes no regularizadas. Lean, lean...
Inmigrantes indocumentados y Atención Primaria: 6 motivos para la indignación.
Hoy el Ministro de Sanidad ha anunciado que los inmigrantes indocumentados volverán a tener Atención Primaria
pero NO tarjeta sanitaria. Tras leer un "bueno, han dado un paso atrás"
nosotros damos 6 argumentos por los que su paso atrás nos parece una
mierda (podríamos ser más educadxs en el lenguaje, pero, eh, no somos
nosotrxs los que vamos quitando derechos...)*:
1. Los inmigrantes indocumentados NO saturan las Urgencias de los hospitales, tampoco saturan los centros de Atención Primaria ni las colas del banco o el supermercado. Los inmigrantes -tanto los que se encuentran en situación administrativa regular como los que no- llegan con un nivel de salud mejor que el de la población general, consumen menos recursos sanitarios que la población general y solo aumentan el nivel de recursos sanitarios utilizados según va pasando el tiempo que transcurren en nuestro país. Entonces... ¿si no son los inmigrantes indocumentados, qué es lo que satura nuestras urgencias? Básicamente la mala planificación y la gestión miope -que ve muy bien de cerca y fatal de lejos-. El número de estudios que atribuyen a los inmigrantes -documentados e indocumentados- los males estructurales de nuestro sistema es igual a CERO. Estudios afirmando lo contrario tenemos más... ya lo comentamos en su momento.
2. Hace 3 años teníamos una asistencia sanitaria pensada como derecho, financiada mediante impuestos y que caminaba, cada vez más, hacia una universalización efectiva. En tan solo tres años, mientras a nivel internacional se colocaba la cobertura sanitaria universal en el centro de las aspiraciones internacionales y crecían las voces pidiendo que la universalización se pensara también para otros determinantes sociales de salud, en España conseguimos revertir esta condición y rescatar el concepto de asegurado, para posteriormente dar más pasos hacia una concepción caritativa de la asistencia, concibiéndola como una limosna y no como un derecho y una herramienta de cohesión social.
3. La asistencia sanitaria es una parte fundamental de la justicia social, no tanto por su influencia en los resultados finales en salud y funcionalidad del individuo (que también), sino sobre todo por su papel frente a la desprotección imprevista. El RD 16/2012 atenta contra la sociedad a varios niveles: desde la justicia social, al robo vía negación del derecho a quienes contribuyen a financiar la sanidad, pasando por la instrumentalización de un colectivo en especial riesgo de exclusión o la construcción de un imaginario colectivo en el cual "los inmigrantes saturan nuestros servicios públicos".
4. "No les podemos dar derecho a asistencia sanitaria porque eso no ocurre en el resto de Europa", pensó (y dijo con otras palabras -pero muy parecidas-) Alfonso Alonso mientras golpeaba con el canto de una moneda de dos euros la barra del bar y pedía otro solysombra antes de entrar al Ministerio. "Europa" como concepto solo se utiliza para la restricción de derechos y nunca para el análisis detenido -y mucho menos para la expansión de prestaciones-. Europa es un revuelto de diferentes sistemas sanitarios y puestos a compararnos con alguno deberíamos hacerlo con los que tengan algún tipo de parecido con nosotros... no solo en lo que respecta a su sistema sanitario, sino también a nuestra situación en materia migratoria (¿qué sentido tiene compararse con Noruega?); además, en la reforma del sistema sanitario deberíamos intentar quedarnos con aquello que funciona y que ayuda a construir un sistema sanitario que cumpla con sus funciones de reversión de la ley de cuidados inversos, mantenimiento de la funcionalidad de los individuos, protección frente a gastos catastróficos... y todo ello con ganancia de una fuerte base de financiación... todas estas cosas suelen ir, en general, en contra de apartar del sistema sanitario a colectivos que ayudan a financiarla. Lo dijimos hace unos días y hoy rescatamos estas palabras:
1. Los inmigrantes indocumentados NO saturan las Urgencias de los hospitales, tampoco saturan los centros de Atención Primaria ni las colas del banco o el supermercado. Los inmigrantes -tanto los que se encuentran en situación administrativa regular como los que no- llegan con un nivel de salud mejor que el de la población general, consumen menos recursos sanitarios que la población general y solo aumentan el nivel de recursos sanitarios utilizados según va pasando el tiempo que transcurren en nuestro país. Entonces... ¿si no son los inmigrantes indocumentados, qué es lo que satura nuestras urgencias? Básicamente la mala planificación y la gestión miope -que ve muy bien de cerca y fatal de lejos-. El número de estudios que atribuyen a los inmigrantes -documentados e indocumentados- los males estructurales de nuestro sistema es igual a CERO. Estudios afirmando lo contrario tenemos más... ya lo comentamos en su momento.
2. Hace 3 años teníamos una asistencia sanitaria pensada como derecho, financiada mediante impuestos y que caminaba, cada vez más, hacia una universalización efectiva. En tan solo tres años, mientras a nivel internacional se colocaba la cobertura sanitaria universal en el centro de las aspiraciones internacionales y crecían las voces pidiendo que la universalización se pensara también para otros determinantes sociales de salud, en España conseguimos revertir esta condición y rescatar el concepto de asegurado, para posteriormente dar más pasos hacia una concepción caritativa de la asistencia, concibiéndola como una limosna y no como un derecho y una herramienta de cohesión social.
3. La asistencia sanitaria es una parte fundamental de la justicia social, no tanto por su influencia en los resultados finales en salud y funcionalidad del individuo (que también), sino sobre todo por su papel frente a la desprotección imprevista. El RD 16/2012 atenta contra la sociedad a varios niveles: desde la justicia social, al robo vía negación del derecho a quienes contribuyen a financiar la sanidad, pasando por la instrumentalización de un colectivo en especial riesgo de exclusión o la construcción de un imaginario colectivo en el cual "los inmigrantes saturan nuestros servicios públicos".
4. "No les podemos dar derecho a asistencia sanitaria porque eso no ocurre en el resto de Europa", pensó (y dijo con otras palabras -pero muy parecidas-) Alfonso Alonso mientras golpeaba con el canto de una moneda de dos euros la barra del bar y pedía otro solysombra antes de entrar al Ministerio. "Europa" como concepto solo se utiliza para la restricción de derechos y nunca para el análisis detenido -y mucho menos para la expansión de prestaciones-. Europa es un revuelto de diferentes sistemas sanitarios y puestos a compararnos con alguno deberíamos hacerlo con los que tengan algún tipo de parecido con nosotros... no solo en lo que respecta a su sistema sanitario, sino también a nuestra situación en materia migratoria (¿qué sentido tiene compararse con Noruega?); además, en la reforma del sistema sanitario deberíamos intentar quedarnos con aquello que funciona y que ayuda a construir un sistema sanitario que cumpla con sus funciones de reversión de la ley de cuidados inversos, mantenimiento de la funcionalidad de los individuos, protección frente a gastos catastróficos... y todo ello con ganancia de una fuerte base de financiación... todas estas cosas suelen ir, en general, en contra de apartar del sistema sanitario a colectivos que ayudan a financiarla. Lo dijimos hace unos días y hoy rescatamos estas palabras:
"Pudimos apostar porque nuestro sistema de universalidad de la asistencia sanitaria fuera un modelo a partir del cual construir la universalización de otros sistemas sanitarios; sin embargo, preferimos aludir al "es que en otros países de Europa no es como aquí" para hacer una regresión a la media (más regresiva que nunca) y anteponer el orden a la justicia, siendo la justicia el valor que debería centrar el debate en este aspecto,"
5. Esto no se hace tras pegarse un batacazo en unas elecciones
andaluzas, con las municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina y
con las elecciones generales en el horizonte. No solo por estética -que
también- sino porque es un mediopaso atrás -chiquito de la calzada
style- que deja claro que no hay ningún cambio de posicionamiento real.
Además, argumentar esto en base a una supuesta protección de la salud
pública nos lleva a pensar que durante los 3 años que hace desde la
aprobación del RD16/2012 esos problemas de salud pública fueron
desatendidos sin que nadie haya rendido cuentas ni dimitido por ello.
6. Hay quien argumenta que al menos se ha conseguido esto, que es mejor que tengan acceso a la Atención Primaria que lo contrario. Nosotros creemos que no debemos aplicar la visión utilitarista del Gobierno para esto. Cada persona, en relación con el sistema sanitario público, debe poder ser atendida en el nivel asistencial que mejor sea para su necesidad, y todo dentro del contexto de armonización del resto de necesidades. El apaño del Gobierno en el día de hoy siguen sin posibilitar eso y además viste de acto virtuoso algo que no es más que el equivalente sanitario del indulto semanasantero: caspa y mal gobierno. A los inmigrantes indocumentados se les sacó del sistema sanitario argumentando ahorro económico y en contra de la evidencia empírica disponible; unos meses después se presentaron unos datos inventados -no nos cabe otra explicación- argumentando dicho ahorro y desde entonces se les ha olvidado rendir cuentas del grandioso ahorro que ha supuesto dejar desprotegido a un sector de la población.
Asco y poco más. Bienvenidos a nuestro octavo año de andanzas medicocríticas.
* Creemos que sobre cobertura sanitaria y universalidad hay mucho que discutir, especialmente en relación con la articulación de los casos más extremos e infrecuentes, y son debates que andamos impulsando en algunos ámbitos... pero lo que abordamos aquí hoy son aspectos relacionados con el concepto y no tanto con su operativización, a la cual destinaremos lo suyo...
6. Hay quien argumenta que al menos se ha conseguido esto, que es mejor que tengan acceso a la Atención Primaria que lo contrario. Nosotros creemos que no debemos aplicar la visión utilitarista del Gobierno para esto. Cada persona, en relación con el sistema sanitario público, debe poder ser atendida en el nivel asistencial que mejor sea para su necesidad, y todo dentro del contexto de armonización del resto de necesidades. El apaño del Gobierno en el día de hoy siguen sin posibilitar eso y además viste de acto virtuoso algo que no es más que el equivalente sanitario del indulto semanasantero: caspa y mal gobierno. A los inmigrantes indocumentados se les sacó del sistema sanitario argumentando ahorro económico y en contra de la evidencia empírica disponible; unos meses después se presentaron unos datos inventados -no nos cabe otra explicación- argumentando dicho ahorro y desde entonces se les ha olvidado rendir cuentas del grandioso ahorro que ha supuesto dejar desprotegido a un sector de la población.
Asco y poco más. Bienvenidos a nuestro octavo año de andanzas medicocríticas.
* Creemos que sobre cobertura sanitaria y universalidad hay mucho que discutir, especialmente en relación con la articulación de los casos más extremos e infrecuentes, y son debates que andamos impulsando en algunos ámbitos... pero lo que abordamos aquí hoy son aspectos relacionados con el concepto y no tanto con su operativización, a la cual destinaremos lo suyo...
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