La guía ofrece orientación en el acompañamiento a la persona, la correcta realización de informes médicos, posibles iniciativas dentro del Equipo de Atención Primaria, o el trabajo con la comunidad. ¡A ponerla en práctica!
17 jun 2026
Guía Salud y Vivienda para acompañar a personas en riesgo de desahucio
La guía ofrece orientación en el acompañamiento a la persona, la correcta realización de informes médicos, posibles iniciativas dentro del Equipo de Atención Primaria, o el trabajo con la comunidad. ¡A ponerla en práctica!
29 sept 2025
Autonomía, Interdependencia, vulnerabilidad... ¿Qué queremos?¿Qué podemos?
23 sept 2025
Cuentos para entender las cuentas
Esta frase me viene muchas veces a la cabeza mientras intento navegar en la consulta entre datos de analíticas, reseñas de síntomas diversos, exploraciones físicas, informes radiológicos, etc. Datos y más datos que se acumulan en lo que llamamos, curiosamente, "historia clínica", pero cuya parte narrativa parece siempre amputada.
26 dic 2024
Activación Comunitaria, Identidad y Conectores
5 sept 2024
Interseccionalidad, lugares y emociones (leyendo a Rodó-Zárate)
1 abr 2024
Para no perder el rumbo de la Acción Comunitaria en salud
¿Qué es y qué no es la Acción Comunitaria en Salud? ¿Cómo construir de manera colectiva las condiciones y contextos que nos permiten ganar salud no sólo a nivel individual, sino con una perspectiva amplia abierta a toda la comunidad (o a las diferentes comunidades, pero bueno, ese es otro debate).
Releo estas preguntas y me vuelvo a encontrar con lo que ya hace 13 años me empujó a poner en marcha este blog, y que de manera irregular sigo tratando de recoger en él: la búsqueda de cómo avanzar hacia una visión más completa y compleja de la salud, que salga de la visión individualista que sigue primando hoy en día y que incorpore las evidencias cada vez más contrastadas del importante papel de lo colectivo y lo comunitario en la construcción de la salud.
En estos años he tenido la suerte de haber podido ir aprendiendo al lado de muchas personas referentes en salud comunitaria en España, y leyendo a muchas de otros lugares, especialmente de América Latina y Reino Unido. Mucho de todo lo aprendido lo volcamos en la el documento "Acción Comunitaria para ganar salud", en el que tratamos de recoger y poner al día las claves y el saber acumulado por tantas personas y grupos diversos a lo largo de las últimas décadas. También participé en la coordinación de un proyecto que profundizó en cómo abordar estas cuestiones en contextos de pobreza y exclusión, y del que recogimos muchos aprendizajes en "Tejiendo Salud, Guía para la Acción Colectiva desde realidades de pobreza".
Y, sin embargo, todo lo leído y escrito vuelve a tropezar con la práctica diaria. En el día a día muchas veces no es fácil, entre las prisas cotidianas y las demandas y exigencias que aparecen por doquier, centrar el paso para avanzar de verdad en una dinámica de salud comunitaria. A veces no es fácil saber si lo que haces de verdad construye más allá de lo inmediato, ni encontrar el tiempo para revisar y evaluar con cuidado los pasos.
Por eso, aunque no sea la panacea ni una respuesta universal frente a estas dificultades, me lanzo a compartir un par de herramientas. Son dos de brújulas que, como tales, lo que buscan es permitirnos no perder el paso ni el horizonte, ayudándonos a mantener la mirada en dos aspectos fundamentales de la acción comunitaria: la participación y los cambios que se busca generar. La idea es que estas brújulas sean compañeras de camino a lo largo de los diferentes procesos con dimensión comunitaria en los que nos impliquemos, y no solo una herramienta para planificar al principio o evaluar al final de los mismos.
a) Brújula de Participación. Nos permite abordar la perspectiva de la participación y la equidad, buscando los medios para llegar al conjunto de la población teniendo en cuenta la diversidad de realidades existentes.
Hay tres dimensiones importantes en relación a la participación, cuyos niveles alcanzados pueden señalarse en el gráfico de la brújula, dibujando así un área triangular:
- el grado de interacción: intercambio de información e influencia en la toma de decisiones de las distintas personas o grupos participantes.
- el alcance: número de personas implicadas.
- la amplitud: diversidad de personas y grupos que participan en relación a sus perfiles socioeconómicos, culturales y al tipo de conocimientos que aportan al proceso (académicos, prácticos, vivenciales).

En esta propuesta, la idea es dibujar el área de transformación que se abre con cada una de las acciones que estemos desarrollando, señalando la capacidad de incidencia en cada uno de los cinco campos (0- ninguna, 1- escasa, 2- bastante, 3- mucha). Esto nos puede ayudar a encuadrar mejor el horizonte de transformaciones posibles, así como la búsqueda de alianzas y herramientas específicas en función de estos.
27 ene 2024
Homenajeand-amos (Gracias, Juan Luis)
Hoy, 27 de enero, es el cumpleaños de Juan Luis Ruiz-Giménez. Un cumpleaños especial de alguien muy especial. Hace ya tiempo que no está de cuerpo presente entre nosotrxs y, sin embargo hoy, en el acto de homenaje en el que nos hemos encontrado unas cuantas gentes en Vallecas, escuchábamos sus palabras, compartíamos lo aprendido a su lado, nos rebelábamos frente al abandono crónico en el que se encuentra el sistema público de salud y descubríamos que sigue estando muy presente, enredado y enredando en nuestras luchas, nuestros esfuerzos, nuestras esperanzas.. Él dio siempre lo mejor de si mismo, más allá de lo esperable, y también supo encontrar en quienes estábamos alrededor mucho más de lo que nosotrxs mismxs creíamos. Quizás es eso lo que permitió llegar tan lejos, resistir y crear tanto, esa capacidad contagiosa de compartir que nos permitía abrir nuevos caminos, paso a paso, hacia horizontes compartidos de justicia y dignidad.
... y quizás es eso lo que nos permitía esta mañana, pese a todo, volver a decir juntxs que aquí estamos, que aquí seguiremos, buscando, resistiendo, abrazando... cuidando y promoviendo salud. ¡Gracias, Juan Luis!
P.D. Y por acá los vídeos que recogen su palabras, acciones y mensaje vital.
22 ago 2023
Desigualdades, conocimiento, narrativas y acción (IV): condiciones para actuar
6 ago 2023
Desigualdades, conocimiento, narrativas y acción (III): Haciendo historias (y poderes)
De esta manera, en los centros de salud cada vez se habla más de problemas puntuales, de lo que ocurre en ese momento concreto, de lo que ha motivado la consulta. Y claro, cada vez entendemos menos, hasta el punto de que muchas veces se termina acusando a quien acude de venir sin un motivo suficientemente justificado, y así justificamos que la solución es "educar" a la población en relación al uso de los recursos sanitarios. Sin quitar que es importante el informar y formar en este sentido... ¿no es también fundamental el que los y las profesionales entendamos mejor las realidades que atendemos?
7 jul 2023
Desigualdades, conocimiento, narrativas y acción (I): Injusticias relativas al saber (aka injusticias epistémicas)
12 may 2023
Álbum de fotos (de medicina) de familia
22 oct 2019
Exposición de Fotorelatos sobre Salud y Pobreza
Sin posibilidades económicas, las dificultades para comprar variedad de alimentos, medicamentos o poder acceder a una vivienda se convierten en un desafío a enfrentar en el día a día. Pero abordar la pobreza sólo desde esa perspectiva nubla muchos otros procesos que acompañan esa situación y que son vertebradores de esa realidad.
Desde el comienzo del proyecto de Comunidades Activas en Salud hemos buscado un camino que nos llevara a una comprensión más completa sobre la pobreza. Para abordar el análisis de lo que nos íbamos encontrando en las reuniones con profesionales, vecinas y vecinos, hemos utilizado el informe “Las Dimensiones Ocultas de la Pobreza”, realizado por ATD Cuarto Mundo Internacional y la Universidad de Oxford. Pero también hemos querido explorar nuevas formas de expresión con las personas con experiencia de pobreza y profesionales participantes, lo que se ha concretado en el proyecto de Fotorelatos que presentamos ahora.
Esta exposición, que recorre varios ejes temáticos (Contexto, Necesidades, Experiencia de Pobreza e Interacciones), estará en la Sala Primavera del Centro Cultural Casa del Reloj, en Madrid, hasta el próximo 31 de octubre.
¡A ver qué os parece!
20 oct 2018
Un propósito común
Esto nos contaba Jesús, un vecino de Tetuán, cuando le invitamos a sumarse hace dos años al proyecto de Comunidades Activas en Salud. Nos conocíamos desde hacía tiempo, y la confianza construida permitía este cuestionamiento sincero, enraizado en anteriores experiencias en las que había participado en diferentes recursos por los que había pasado. En su vida, marcada por la lucha contra la pobreza y la exclusión sufrida en primera persona, se ha sentido muchas veces objeto en manos de otras personas o instituciones que han ganado siempre a su costa. Señalaba así una cuestión clave, a la que pocas veces prestamos atención: la mayor parte de proyectos y propuestas que se lanzan desde las instituciones arrancan a partir de la inquietud de determinados profesionales que buscan cómo hacer frente a cuestiones claves que es importante resolver, pero aunque puedan enfocarse a actuar sobre realidades más amplias, tanto sus objetivos como sus resultados terminan siendo determinados por quienes los ponen en marcha.
Este señalamiento que nos hacía Jesús nos ha marcado profundamente a lo largo de todo el proyecto. El punto de partida era claro: generar un proceso de diálogo colectivo entre profesionales y personas en situación de pobreza que permitiera identificar las barreras para el cuidado de la salud que encuentran estas últimas y elaborar propuestas para revertirlas. Pero, ¿cómo avanzar de manera que quienes viven en condiciones más precarias puedan sentir que sacan algo en claro a lo largo del proceso? ¿Qué debíamos intentar ganar colectivamente, que no supusiera solo una mejora para quienes estamos desde un rol profesional o para los colectivos o instituciones a los que pertenecemos? Hablando claro, ¿cómo hacer para que este proyecto no fuera sólo algo que sumar a nuestro currículum, personal e institucional, sino que personas como Jesús, Mª Ángeles, Estrella, Paloma, Nacho, Juan y Tamara sintieran que su participación en el mismo servía de verdad para cambiar sus vidas y la realidad social que les rodea? Un vecino de Vallecas nos dió una de las claves:
“De todo lo malo que hemos aprendido nosotros, los que hemos vivido los males de la miseria, hay que hacerles ver que no pueden seguir las cosas así, que no se pueden destruir las vidas como se han destruido las nuestras. Si lo ven se darían cuenta de que tienen que aprender de nosotros.”
Así, al hablar de determinantes y desigualdades en salud, hablamos desde el principio de recursos, pero también de relaciones personales y de la distribución social del poder, como señalaba una de las mujeres que vino desde la Asociación Barró:
“Queremos que haya más recursos, pero también que se pongan más en nuestra situación los profesionales y voluntarios que están a nuestra altura. Si ellos no se ponen en nuestra situación, ¿cómo vamos a conseguir que nos entiendan los políticos, los que están más alto? Queremos que nos den un trato mejor, que nos abran las puertas, que nos sintamos queridas, que no tengamos que estar arrastrándonos para pedir una ayuda de libros, de comida para nuestros hijos. Nos asfixia, es agobiante. Esto hay que cambiarlo y hay que empezar por abajo y que nos entiendan ellos primero. Se tienen que poner en nuestra situación, entendernos y ayudarnos a subir un escaloncito más. Si no, ¿cómo lo hacemos solas?”

“Para los que nos consideramos en esta situación hemos ganado el no estar solos en una lucha que nos afecta. Y conseguir unos lazos de confianza que hemos abierto. Hemos roto muchas barreras entre nosotros, tanto personales como profesionales. Y poder contar nuestras historias nos ha aportado mucha riqueza, ver que puedo expresarme y que puedo confiar. (...) Ver que la preocupación común está ahí, que nos preocupa a todos, que todos hemos participado, todos hemos manifestado esa inquietud que tenemos. Nos ha llamado a unirnos en un propósito que nos afecta a todos.”
Esperamos que esta Guía estimule y ayude a poner en marcha procesos con ambiciones similares. Ya nos iréis diciendo...
Epílogo: durante todo el proceso hay muchas palabras que han hecho eco y que han invitado a profundizar en ellas, para entender mejor y alumbrar nuevas perspectivas hasta entonces desconocidas para algunas de las personas participantes sin experiencia de pobreza: herida, vergüenza, juicio, miedo... Pero hay una que cada vez que se ha pronunciado ha sido repetida como eco por unas y otros, como un latigazo que invitaba a ponerse en pie pese a todas las dificultades:
28 may 2018
Mismos valores, diferentes lógicas
Un ejemplo muy bien recogido en el informe final del proyecto "Equisanté" (realizado en Canadá siguiendo el enfoque del Cruce de Saberes y Prácticas), es el de la dificultad que hay para mantener la lactancia materna en situaciones de pobreza y precariedad. Algo que es común en todos los lugares que he tenido la oportunidad de conocer, y que genera gran cantidad de interrogantes entre profesionales sanitarios: "¿Cómo es posible que renuncien tan facilmente a la lactancia materna, en situaciones en las que además tienen pocos recursos y comprar leche artificial es un lujo que debería ser sólo el último recurso?". Parece además una especie de renuncia a vincularse con el/la bebé de manera fuerte, como si no se quisiera cargar con él o ella. Difícil de entender, difícil no juzgar...
Este fue uno de los temas que en este proceso de diálogo entre profesionales y personas con experiencia de pobreza surgió con fuerza. El diálogo permitió incorporar nuevos elementos. Así, una participante explicaba que el optar por la leche artificial es consecuencia en muchos casos del miedo a no ser capaz de aportar al bebé todos los nutrientes que necesita a través de la propia leche. Y esta idea no surge de la nada, sino de la experiencia real y cotidiana. En muchas ocasiones estas mujeres tienen dificultad para encontrar alimentación suficiente y variada que llevarse a la boca, y si no se alimentan bien, ¿cómo van a producir buena leche? Pero más allá de eso hay algo más profundo: la experiencia de años y años, de cientos de interacciones y encuentros (o desencuentros) en los que estas mujeres golpeadas por la pobreza han escuchado que no hacen lo correcto, que no son capaces, que no van a conseguir salir adelante. Esa dimensión histórica de la pobreza, incluso heredada de generación en generación, se nos escapa a quienes no la hemos vivido, nos resulta difícil de imaginar. Y frente a esta historia marcada día a día en la experiencia de estas mujeres, es difícil no sucumbir ante el mensaje claro y construido de manera sumamente atractiva de que la leche artificial tienen todo lo que una pequeña criatura puede necesitar.
Sin embargo, tras estas opciones tan diferentes por las que se apuesta desde el lado profesional o el de la vida precaria, hay más posibilidad de entendimiento de lo que se podría suponer en un principio. Los valores son los mismos: "Todas hablamos de ser una buena madre. Para el profesional, ser una buena madre es amamantar; para la mujer en pobreza, ser una buena madre es darle leche comprada. Al final estamos de acuerdo en los mismos valores: la importancia de ser una buena madre para los niños". Pero las lógicas y las elecciones que se derivan de estos valores comunes son diferentes, porque también lo son las experiencias en las que se anclan. Solo reconociendo esto como punto de partida podremos llegar a un punto de encuentro desde el cual construir una vía que recorrer en común, enriqueciendo mutuamente la mirada y el conocimiento.
28 ene 2018
Investigando a (tu/nuestro) lado
En este artículo se recogen algunos aprendizajes del proyecto ÉQUIsanTÉ, desarrollado en Canadá, que creo que apuntan a algunas cuestiones clave en relación a la investigación militante y consciente de las desigualdades de saber y poder existentes entre los diferentes grupos. Y es que los dispositivos de democracia participativa pueden reforzar las desigualdades sociales cuando no transforman las formas prácticas de ejercicio del lenguaje y del poder (Young, 2000), así como la investigación participativa puede, paradójicamente, conducir a reforzar el poder de lxs científicxs para enunciar una ciencia única y objetiva (Coutellec, 2015). En este sentido, la propuesta del Cruce de Saberes y Prácticas se alínea con prácticas decolonialistas y feministas que tratan de producir y validar los conocimientos provenientes de las experiencias de resistencia de grupos sociales que han sufrido la injusticia y la opresión causada por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado.
Otra clave es que, previamente al trabajo colectivo entre personas con experiencia de pobreza, profesionales y académicos, haya etapas de reflexión y diálogo entre cada uno de estos grupos de pares. El cruce de saberes implica asumir ciertos riesgos para todos los participantes, al partir de la consciencia de las asimetrías de poder y de saber que existen entre ellos, por lo que hay que promover espacios de confianza y seguridad. No hay que tener prisa en mezclarse, ya que es necesario dar tiempo para una construcción colectiva de conocimiento. Esto es especialmente importante para las personas en situación de pobreza, cuya materia prima de saber es su propia experiencia, por lo que deben poder trabajarla para no quedarse en una mera enunciación de un testimonio, así como evitar exponerse demasiado personalmente en público. Pero este trabajo en grupos separados, donde se genera mucha información que no se comparte con el resto de participantes, es difícil de integrar para algunas de las personas investigadoras, que sienten estas precauciones metodológicas como una desposesión: su acceso a ciertos datos es limitado, se les impone una distancia con las personas en situación de pobreza y no tienen la libertad de poder utilizar por si mismas los productos de la investigación. En realidad es una consecuencia lógica, ya que la lucha contra las desigualdades genera inevitablemente conflictos al poner en cuestión las certidumbres y los hábitos.
Y ahí es donde entran en juego los últimos personajes de esta aventura: lxs voluntarixs, en el caso de este trabajo de ÉQUIsanTÉ provenientes de ATD Cuarto Mundo y con años de compromiso y conocimiento sobre diferentes realidades de pobreza y exclusión. ¿Qué papel juegan en esta historia? Según una de las personas con experiencia de pobreza participantes "son como un puente. Sin el puente, se nos habría analizado. Pensamos por nosotras mismas, pero este puente permite clarificar, profundizar en nuestro pensamiento. No podría ser una investigadora quien hiciese ese puente. Hace falta alguien que conozca el mundo de la pobreza. Lo mejor es conocer los dos lados, el mundo de la pobreza y el mundo médico, que sean reconocidos por ambos lados.". Una explicación que no todas las personas voluntarias aceptan, ya que por ejemplo una de ellas sitúa su trabajo no tanto en el registro de la traducción y de la mediación sino más bien en el del apoyo, de estar al lado de las personas en situación de pobreza, con ellas, enteramente de su parte, asi como hay otra persona referente del lado de los profesionales. ¿Pero no es esto algo totalmente contrario a la pretendida objetividad científica e investigadora?¿Qué razón de ser tiene? Lxs voluntarixs explican que una parte de su trabajo consiste en evitar que las personas en situación de pobreza caigan en el silencio por la dificultad de compartir determinadas experiencias, y que puedan situarse en un diálogo de igual a igual con profesionales y académicxs, aunque esto choque con sus experiencias cotidianas de ser tratadxs como ignorantes e incapaces: "Podemos empujar a participar a las personas en situación de pobreza. Esto a veces se entiende como una manipulación. Pero nuestra experiencia de acompañarles desde hace años es la que hace que podamos empujarles cuándo se atascan, para que así puedan sacar sus saberes y también sus desacuerdos". Tema de delicados equilibrios este... ¿Cómo apoyar la toma de palabra cuando las experiencias de dolor y humillación en las que se basa el conocimiento de quienes las sufren empujan al silencio? ¿Cómo sostener y animar la participación garantizando la libertad, sin generar ni ahondar en dependencias que condicionan y amordazan?
Esto a su vez apunta a la última cuestión. Desde esta perspectiva, entonces, ¿el saber puesto en juego es un saber situado de personas en pobreza o un saber sobre la pobreza construido por estas personas en un espacio asociativo comprometido en la lucha contra la miseria? El concepto de saber situado de quienes viven en pobreza podría dar a entender que éste se construye solo, lo que es improbable en una sociedad tan desigual como la nuestra. Si Hartsock hablaba de un "punto de vista feminista" y no de un "punto de vista de las mujeres" lo hacía para marcar que el conocimiento construido es político y comprometido, no un conocimiento esencialista, reducido al testimonio de las mujeres. Lo mismo ocurre con el saber producido por y con las personas en pobreza en el seno de ATD Cuarto Mundo: un saber que podríamos calificar como "saber de lucha contra la pobreza".
Sin embargo, esta manera de plantear la investigación y el reconocimiento de su dimensión militante incomoda a algunxs investigadorxs. De hecho, sigue manteniéndose el modelo del "sociólogo comprometido" de Burawoy en la mayor parte de las situaciones de cooperación e investigación entre universitarios y sociedad civil: el profesional de la investigación desciende a la arena, escucha y se implica en los grupos que estudia, haciéndoles una devolución final sobre su acción, pero el análisis y la escritura continúan siendo su propiedad personal.
Como señala Boaventura Santos (2014), "hace falta decolonizar los metodos sociologicos". Lo que Wresinski, fundador de ATD Cuarto Mundo, explicaba así: "que los universitarios vayan a la calle, pero no para preguntar ni para acumular información para ellos mismos, sino para aprender, para dejarse corregir, dispuestos a que se les ponga en cuestión, no solamente en su saber, sino también sobre los fundamentos, el método y la significación del saber."
31 dic 2017
Pura determinación
Recojo algunos retazos de textos de Jaime Breilh, para tratar de ordenar un poco lo que me interpela de esta propuesta y animar a ver si a alguien más se le despiertan las ganas de profundizar en este tema.
Nada como empezar poniendo en su sitio las limitaciones del enfoque mayoritario de la ciencia:
"La epidemiología convencional, incluso con las mejores intenciones, estructura su discurso metódico de manera que hace invisibles las relaciones de determinación generadas por el sistema económico de acumulación de capital, las relaciones de inequidad que lo reproducen y la destrucción de la naturaleza.
Con esto no es posible ofrecer una crítica directa de la organización social de la sociedad de mercado y de sus rotundas consecuencias en la salud; ni analizar el proceso radical de acumulación económica/exclusión social, como eje de una reproducción ampliada de la inequidad social, ni abordar el metabolismo sociedad naturaleza . Escogen la vía causal deificando categorías analíticas en factores o causas estructurales, que aparecen como abstracciones sonoras pero vaciadas de contenido crítico y de movimiento: determinantes estructurales de inequidades (gobernanza, políticas, cultura) y unos determinantes intermedios (circunstancias materiales, conductas y factores biológicos).
No es posible lograr estas metas actuando sobre factores, ni ajustando artifcialmente sistemas, ni tampoco buscando mejoras en la gobernanza. Por ello el paradigma de la determinación social es una herramienta para el avance de la justiciabilidad y exigibilidad de derechos sistemáticamente conculcados."
6 dic 2017
Amor prohibido
Nada más lejos de la realidad. Asistí durante dos horas a un torrente de intervenciones de las diferentes personas participantes, especialmente de aquellas en situación de mayor pobreza, espoleadas como si llevaran años esperando poder abordar este tema que tanto parecía resonarles, y cuyo compartir se enriquecía en una espiral de diálogos y reconocimiento mutuo que parecía no tener fin.
Por una vez en estas reuniones, callé. Solo abrí la boca para dar las gracias al final de la sesión por todo lo que me llevaba, mucho todavía sin digerir. Escuchar sobre las experiencias concretas en este campo, especialmente aquellas que ancladas en la primera infancia, de aquellas personas cuya realidad había sido (y en muchos casos seguía siendo) tan complicada que el amor parecía un lujo del que, sin embargo, nadie estaba dispuesto a desprenderse. De repente resonaban con fuerza esas palabra de Wresinski, fundador de ATD Cuarto Mundo "el amor, en todas sus dimensiones y formas, es un proyecto que requiere de libertad de elección, distancia y tiempo. Para descubrir cómo los más pobres crean esos márgenes de libertad, distancia y tiempo hay que arrodillarse, pues esta libertad se produce a un nivel muy bajo". Y ahí estaba yo, con la oportunidad de poner pie a tierra, acercar el oído y escuchar, ávido de seguir aprendiendo sobre algo que descubría de repente como apasionante y necesario.
Sí, es necesario que hablemos del amor. Pero no como suele aparecer en contextos profesionales, encuadrado en sus manifestaciones más aberrantes, como una enfermedad que amenaza con desequilibrar la vida y sus fragilidades. Se multiplican los cursos, formaciones y alarmas sobre patologías relacionadas con el amor y las relaciones, y es importante, no voy a decir que no. Pero si el amor es reconocido por muchas personas como un motor fundamental para sus vidas, como un activo en salud esencial, ¿no deberíamos abordarlo también desde ese punto de vista, desde lo que aporta, construye y sana?
Sí, es difícil, hablar del amor cuando la legitimidad del conocimiento parece provenir sólo del ámbito científico y de lo cuantificable. Pero es un reto que debemos abordar si queremos acompañar realmente procesos de promoción de la salud y de cuidado de la vida. Y con él otros temas, como el perdón, la fraternidad, la esperanza... Sí, puede sonar un poco a catequesis y a más de uno/a se le pondrán los pelos de punta con esta secuencia. Pero el otro día lo decía muy claramente una militante Cuarto Mundo hablando de lo que les pide a los/as profesionales: "Por lo menos que nos den esperanza para poder cambiar". Esa, y no otra, es la prioridad que señalaba.
¿Cómo ofrecer algo a lo que no nos atrevemos a mirar de frente?
Amor, perdón, fraternidad, esperanza... deberes pendientes que tenemos.
16 nov 2017
¿Quién te hago ser?
Porque mucho se viene hablando sobre la disolución de las identidades clásicas en la sociedad actual, en la que el trabajo (y el papel que juega en relación a construir el "quien soy") está en crisis, los roles familiares y relacionales se transforman a toda velocidad y la tradición es vista muchas veces más como algo a lo que enfrentarse que como un pozo del que nutrirse. Pero pocas veces se aborda cómo ante esta falta de referentes la administración y la relación que que la ciudadanía tiene con ella termina jugando un papel cada vez más importante a la hora de definir la identidad personal, especialmente en el caso de quienes van a pedir ayuda a los diferentes dispositivos que en algún momento se alinearon con el "estado del bienestar".
Porque en este momento de debilitamiento de los espacios y redes de socialización comunitaria, las administraciones abiertas al público terminan apareciendo como espacios privilegiados de relación humana y de identificación de uno/a mismo/a. Así, la puerta de la consulta de atención primaria o del despacho de Servicios Sociales se abre a unas realidades que desbordan muchas veces su supuesto papel, y al mismo tiempo contribuyen a moldearlas dentro del sistema del que forman parte.
Esto es especialmente significativo en los casos en los que la relación se articula en torno al señalamiento de una necesidad, limitación o dificultad, siendo ésta la que justifica el ser atendido, y como tal es analizada, medida y juzgada, de manera que esta "tara" termina siendo la carta de presentación de cara a la administración, pero "encarnándose" de alguna manera y modelando la identidad de la persona, que termina interiorizando su situación a partir de ella, en una posición de inferioridad respecto al resto de la sociedad.
Al mismo tiempo, el paso de un abordaje más colectivo de los problemas sociales a una mayor individualización, como se ha producido en las últimas décadas, termina reforzando un enfoque más personalizado y biográfico que se construye en diálogo con las categorías fijadas por la administración, que tiene el poder de definir si eres "víctima", "persona en riesgo", "discapacitado", "dependiente", etc. Esta identificación por categorización termina imponiendo a las personas la manera en la que deben vivir su propia vida, asignándoles un lugar, aunque no sea el que ellas mismas reivindican. Una categorías que no son solamente rúbricas de una nomenclatura administrativa, sino que son también categorías de juicio, y que por tanto a la hora de aplicarse pueden potenciar el rol de superioridad y dominación por parte del personal administrativo que las prescribe.
De esta manera, la relación con la administración y el proceso identitario que genera termina siendo ambivalente, ya que produce al mismo tiempo relación social y coerción, contribuye a ayudar a las personas en situación difícil a salir adelante al mismo tiempo que les mantiene en su lugar dificultando su promoción. Así, los papeles que fijan la situación (y de esta manera la identidad) de una persona, resultan ser al mismo tiempo vectores de imposición normativa y de integración.Un militante de ATD Cuarto Mundo comentaba una Universidad Popular hace unos meses "¿Porqué están todo el día preguntando a ver si mi mujer es puta o mi hijo se droga?¿Es lo único que les interesa?". Otra comentaba "Para obtener ayudas tengo que decir que soy víctima de violencia de género. Pero ya no lo soy, ya superé esa etapa. Pero es la única manera de conseguir lo que necesito".
¿Qué papel queremos jugar? ¿Cómo revisar nuestro papel como profesionales de manera que podamos potenciar el vínculo social que se ofrece en los dispositivos en los que estamos sin encerrar en categorias estancas y marginadoras? Todo un tema a ir revisando...
16 oct 2017
7 Razones por las que apoyar #LosCuidados
1.- La salud no debe ser un negocio, pero se hacen muchos negocios (cada vez más), con la salud. Las industrias farmacológicas y tecnológicas nos avasallan con mensajes constantes vendiéndonos las bondades de sus productos, tergiversando el sentido de lo que es la salud. Para recuperar este sentido es necesario recuperar las narrativas a pie de barrio, una búsqueda en la que ha participado desde hace años el C.S. Vicente Soldevilla y de la que se hace eco este proyecto de #LosCuidados.
2.- Se acumulan desde hace tiempo los datos sobre la influencia de los Determinantes Sociales en la Salud. Pero este saber se puede conseguir también de una manera más directa, preguntando directamente a la población, como hicieron los profesionales del C.S. Vicente Soldevilla en los años 90, lo que les llevó a escuchar con claridad el mensaje de gran parte del vecindario de San Diego: "sin vivienda digna, no hay salud". Eso cambió para siempre la práctica de algunxs de estxs profesionales y sus vínculos con la comunidad. Y de esta historia podemos seguir aprendiendo muchxs otrxs.
3.- Esta práctica que se puso en marcha en torno al C.S. Vicente Soldevilla permite recuperar muchas claves de cómo establecer una colaboración fructífera entre un colectivo profesional y el vecindario para garantizar los derechos y la salud de todxs. Una oportunidad para entender mejor qué es la participación y como entrelazar luchas entre instituciones y ciudadanía, algo tan en la picota ahora mismo.
4.- Al mismo tiempo, los encuentros cotidianos que han ido entrelazando las vidas de esta gente se han entroncado en torno a una dimensión frecuentemente olvidada, invisibilizada o tergiversada: la de los cuidados. Por eso es necesario poder reconstruir esta historia común poniendo bajo los focos lo que ha sido su núcleo vital, esta búsqueda compartida en torno a cómo sostener y acariciar la vida.
5.- Cada vez se toma más conciencia, dentro de algunos colectivos profesionales y activistas, de la importancia de las dimensiones comunitarias de la salud y de la centralidad de los cuidados. Pero en otros ámbitos estos temas siguen siendo minoritarios, incluso marginales. Por eso creemos que es necesario apostar por contar, de manera atractiva y accesible para todo el mundo, las claves de esta historia, en un documental y un libro que sea bonito al mismo tiempo que cargado de significado.
6.- Pero más allá, o más acá, de estas razones, la más importante para mí es que detrás de este proyecto y de esta experiencia hay nombres muy concretos y muy reales, de personas por las que merece la pena apostar porque ellas han apostado siempre por otrxs: Juan Luis, Mª José, Antonio, Jara, Mar, María, Edith, Luis, Jesús, Marta, Victoria, Diego... Y tantas otras, como tú, como yo, gente dispuesta a creer, a soñar y a hacer realidad esos sueños.
7.- La última... Que ahora que queda tan poco para poder hacerlo posible, cuando casi 200 personas se han dejado conquistar por esta propuesta, sería una pena que con lo poco que queda no lo lográramos, ¿verdad?




















