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17 jun 2026

Guía Salud y Vivienda para acompañar a personas en riesgo de desahucio

La imposibilidad de acceder a una vivienda tiene consecuencias sociales, pero también sobre la salud. Eso lo sabemos todxs, pero muchas veces no sabemos qué hacer frente a esta cuestión. Por eso es tan importante este documento que se presentó recientemente, la "GUIA SALUD Y VIVIENDA: acompañar a personas en riesgo de desahucio", generada tras varios meses de trabajo conjunto entre profesionales sanitarixs de Atención Primaria en Salud de Puente de Vallecas, el grupo de PAH Vallekas y el centro social la Villana, con el apoyo del Grupo de Inequidades en salud y salud internacional de la SOMAMFYC.

La guía ofrece orientación en el acompañamiento a la persona, la correcta realización de informes médicos, posibles iniciativas dentro del Equipo de Atención Primaria, o el trabajo con la comunidad. ¡A ponerla en práctica!





29 sept 2025

Autonomía, Interdependencia, vulnerabilidad... ¿Qué queremos?¿Qué podemos?

Una de las cuestiones más complicadas cuando te mueves en entornos de poblaciones excluidas es hacer entender que lo que les ocurre no es algo "al margen", sino que está conectado con las dinámicas estructurales que atraviesan nuestras sociedades, y por tanto con lo que somos y vivimos quienes nos colocamos bajo el ficticio paraguas de lo "normal". Además, estas situaciones de exclusión se llevan en algunos casos tan al extremo que terminan desvelando cuestiones que desde otros ámbitos resultan confusas o se intentan ocultar, quedando mucho más claras frente al negro sobre blanco ofrecido por las realidades identificadas como "marginales".

Esto me hacía pensar Sebastián Mora cuando presentaba algunas reflexiones a partir de su estudio "Voces insólitas. La participación de las personas en proceso de exclusión en el Tercer Sector de Acción Social como espacio político". No hablaba solo de participación, ese gran fetiche del que tanto se habla pero en el que cuesta tanto aterrizar de manera concreta y eficaz, sino que señalaba como, desde la experiencia de quienes viven en pobreza y exclusión, el poder participar choca con modelos habituales en la intervención social sobre los que es necesario reflexionar. Por ejemplo, señalaba las cuestiones de la autonomía y la vulnerabilidad. La vulnerabilidad aparece casi siempre como una dimensión clave de quienes acuden a las entidades sociales, algo que tienen que dejar atrás, marcando un camino hacia una autonomía entendida sobre todo en el ámbito personal, individual. De esta manera, según nos contaba Sebastián Mora, la vulnerabilidad, que es algo constitutivo del ser humano, deja de ser un punto posible de conexión, de reconocimiento mutuo ("todxs somos vulnerables", ¿no lo somos tú y yo?) en torno a lo que poder construir y reforzar dinámicas de interdependencia, de apoyo mutuo, para convertirse en algo a evitar, a esconder para poder perseguir un modelo de autonomía e independencia que tiene mucho de invisibilización y ocultamiento de los cuidados que lo hacen posible. 

Pero esto no ocurre solo en ámbitos de exclusión social. También permea muchos otros ámbitos, y de manera muy concreta en el ámbito de la salud, sobre todo en el ámbito sanitario, donde sigue primando la mirada sobre el individuo y el tratamiento de lo síntomas (manifestación de las "vulnerabilidades") que debilitan su funcionamiento habitual en el día a día, con el fetiche de la "autonomía" como algo a alcanzar o recuperar, sin mirar más en profundidad.

23 sept 2025

Cuentos para entender las cuentas

Hace ya unos años escuché a Pedro Cabrera, una de las personas que más ha investigado sobre sinhogarismo en España, terminar una presentación de todos los datos recopilados sobre personas en situación de calle diciendo: "nos sabemos las cuentas, pero nos faltan los cuentos". Y es que cuando se acumulan las cifras, los porcentajes, pero no escuchamos a quienes están detrás de esos números, perdemos no solo la experiencia personal, sino el sentido y el significado que a esta le da el ser humano que la vive. 

Esta frase me viene muchas veces a la cabeza mientras intento navegar en la consulta entre datos de analíticas, reseñas de síntomas diversos, exploraciones físicas, informes radiológicos, etc. Datos y más datos que se acumulan en lo que llamamos, curiosamente, "historia clínica", pero cuya parte narrativa parece siempre amputada.

26 dic 2024

Activación Comunitaria, Identidad y Conectores

Desde hace tiempo andamos dando vueltas al tema de la Acción Comunitaria en Salud, y la verdad es que en España hay mucho trabajo y experiencias interesantes en este sentido. Mucha de este conocimiento acumulado ha sido recogido en diversos materiales impulsados desde el área de Prevención y Promoción del Ministerio de Sanidad y la Escuela Andaluza de Salud Pública, como por ejemplo la guía Acción Comunitaria para Ganar Salud y Orientaciones didácticas para la Acción Comunitaria.

Pero siempre resulta enriquecedor abrir la mirada hacia nuevos horizontes, y en concreto el contexto latinoamericano suele aportar perspectivas interesantes. A partir de un exploración sobre el abordaje de los activos en salud en América Latina junto con Mariano Hernán y Patricia Pérez, esta última nos acercó a experiencias de diferentes territorios del continente, pero una de ellas me llamó especialmente la atención. Además, hemos tenido la suerte de que en este año hayan publicado un material sistematizando su propuesta de trabajo: "Activación Comunitaria desde sus recursos. Un enfoque participativo". Se trata de un documento sencillo pero muy trabajado y bien explicado, que pone de relieve algunas de las características que me parecen más innovadoras de su planteamiento.

En primer lugar, sitúan todo el trabajo en relación con procesos de construcción de la identidad comunitaria. Parten de una mirada hacia el pasado que permita recuperar elementos, personas y acontecimientos clave para poder entender mejor así la realidad presente y proyectar un horizonte futuro hacia el que se quiera avanzar. Esto permite enraizar y dar sentido colectivo e histórico a los diferentes proyectos que se puedan ir poniendo en marcha a lo largo del proceso.

Por otro lado, se distingue de manera clara el papel que pueden tener como facilitadores quienes ponen en marcha un proceso de este tipo, del protagonismo que deben ir asumiendo los miembros de la comunidad como parte esencial de estos procesos, con una función de conectores (de hecho se les nombra así, y no como promotores o agentes, como se hace en otros proyectos, lo cual creo que es un acierto, porque clarifica lo esencial de su tarea). Y es que la apuesta central de este modelo, concretada en los diferentes pasos que proponen en su sistematización, es la de generar encuentros, conexiones y diálogos, así como prácticas que permitan experimentar a los miembros de la comunidad sus capacidades para así poder fortalecerlas y potenciarlas colectivamente. Por eso, por ejemplo, inciden en la importancia de reflexionar bien sobre qué acciones pueden desarrollarse con éxito, aunque sean en un primer momento pequeñas, pero que permitan ir poniendo en marcha una dinámica participativa que se apoye en la confianza y reconocimiento mutuo del potencial que se tiene dentro de la comunidad.

Una propuesta interesante, en definitiva, y que puede enriquecer todo el trabajo que acá andamos haciendo sobre activos en salud y salutogénesis en el ámbito comunitario español. ¿Nos ponemos a ello?


5 sept 2024

Interseccionalidad, lugares y emociones (leyendo a Rodó-Zárate)

“Sin comunidad no hay liberación,
solo hay un armisticio vulnerable y temporal entre un individuo y su opresión. 
Pero la comunidad no puede significar la pérdida de nuestras diferencias, 
ni tampoco la patética pretensión de que esta diferencias no existen.

(...)

“Tardamos un poco hasta darnos cuenta
de que nuestro lugar era precisamente la casa de la diferencia, 
más que la seguridad de una diferencia concreta."

A. Lorde

Esta entrada podría ser un anexo a las anteriores, las que trataban sobre "Desigualdades, opresiones, resistencias, luchas", especialmente la que hablaba de tejidos de violencias y cuidados. Fue revisando materiales para esos textos que encontré el libro "Interseccionalidad. Desigualdades, lugares y emociones", de María Rodó-Zárate, y descubrí en él tantas ideas importantes que creo que merece la pena reseñarlas aunque sea de manera esquemática, y animar a quien tenga tiempo a profundizar más en el texto completo.

Por un lado, Rodó-Zárate clarifica qué es y que no es la interseccionalidad, cuál es su foco. El origen de este término, enraizado en las luchas de las mujeres negras americanas, y su apertura hacia otras realidades y colectivos, puede hacer pensar que la interseccionalidad sea una teoría sobre cómo comprender la configuración de la identidad o la subjetividad. Pero la cuestión central que aborda no es la de identidad, sino la del poder y la discriminación. La interseccionalidad es una perspectiva desde la cual poder pensar cómo se articulan diferentes ejes de desigualdad (el género, la orientación sexual, la clase social, la etnicidad, el origen, la nacionalidad, la religión, la edad, la discapacidad, etc.), poniendo el foco en cómo se materializa la discriminación sobre los cuerpos concretos a partir de su diferente posición en la organización social. Es, de esta manera, una propuesta para reflexionar sobre la semejanza, la diferencia y su relación con el poder. 

1 abr 2024

Para no perder el rumbo de la Acción Comunitaria en salud

¿Qué es y qué no es la Acción Comunitaria en Salud? ¿Cómo construir de manera colectiva las condiciones y contextos que nos permiten ganar salud no sólo a nivel individual, sino con una perspectiva amplia abierta a toda la comunidad (o a las diferentes comunidades, pero bueno, ese es otro debate). 

Releo estas preguntas y me vuelvo a encontrar con lo que ya hace 13 años me empujó a poner en marcha este blog, y que de manera irregular sigo tratando de recoger en él: la búsqueda de cómo avanzar hacia una visión más completa y compleja de la salud, que salga de la visión individualista que sigue primando hoy en día y que incorpore las evidencias cada vez más contrastadas del importante papel de lo colectivo y lo comunitario en la construcción de la salud.

En estos años he tenido la suerte de haber podido ir aprendiendo al lado de muchas personas referentes en salud comunitaria en España, y leyendo a muchas de otros lugares, especialmente de América Latina y Reino Unido. Mucho de todo lo aprendido lo volcamos en la el documento "Acción Comunitaria para ganar salud", en el que tratamos de recoger y poner al día las claves y el saber acumulado por tantas personas y grupos diversos a lo largo de las últimas décadas. También participé en la coordinación de un proyecto que profundizó en cómo abordar estas cuestiones en contextos de pobreza y exclusión, y del que recogimos muchos aprendizajes en "Tejiendo Salud, Guía para la Acción Colectiva desde realidades de pobreza".

Y, sin embargo, todo lo leído y escrito vuelve a tropezar con la práctica diaria. En el día a día muchas veces no es fácil, entre las prisas cotidianas y las demandas y exigencias que aparecen por doquier, centrar el paso para avanzar de verdad en una dinámica de salud comunitaria. A veces no es fácil saber si lo que haces de verdad construye más allá de lo inmediato, ni encontrar el tiempo para revisar y evaluar con cuidado los pasos.

Por eso, aunque no sea la panacea ni una respuesta universal frente a estas dificultades, me lanzo a compartir un par de herramientas. Son dos de brújulas que, como tales, lo que buscan es permitirnos no perder el paso ni el horizonte, ayudándonos a mantener la mirada en dos aspectos fundamentales de la acción comunitaria: la participación y los cambios que se busca generar. La idea es que estas brújulas sean compañeras de camino a lo largo de los diferentes procesos con dimensión comunitaria en los que nos impliquemos, y no solo una herramienta para planificar al principio o evaluar al final de los mismos.

a) Brújula de Participación. Nos permite abordar la perspectiva de la participación y la equidad, buscando los medios para llegar al conjunto de la población teniendo en cuenta la diversidad de realidades existentes. 




Hay tres dimensiones importantes en relación a la participación, cuyos niveles alcanzados pueden señalarse en el gráfico de la brújula, dibujando así un área triangular:
  • el grado de interacción: intercambio de información e influencia en la toma de decisiones de las distintas personas o grupos participantes.
  • el alcance: número de personas implicadas.
  • la amplitud: diversidad de personas y grupos que participan en relación a sus perfiles socioeconómicos, culturales y al tipo de conocimientos que aportan al proceso (académicos, prácticos, vivenciales).
b) Brújula de Horizontes de transformación. La acción comunitaria busca un triple efecto transformador: a) mejorar las condiciones de vida; b) reforzar los vínculos y la cohesión social; c) potenciar las capacidades de acción individual y colectiva. Estos cambios buscados se pueden dar en diferentes campos y, en ese sentido, puede ser útil el marco que proporciona la Carta de Otawa al señalar cinco estrategias para la promoción de la salud: la elaboración de una política pública favorable a la salud, la creación de entornos propicios, el reforzamiento de la acción comunitaria, el desarrollo de aptitudes personales y la reorientación de los servicios de salud.




En esta propuesta, la idea es dibujar el área de transformación que se abre con cada una de las acciones que estemos desarrollando, señalando la capacidad de incidencia en cada uno de los cinco campos (0- ninguna, 1- escasa, 2- bastante, 3- mucha). Esto nos puede ayudar a encuadrar mejor el horizonte de transformaciones posibles, así como la búsqueda de alianzas y herramientas específicas en función de estos. 

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Como decía Machado, se hace camino al andar... pero el andar comunitario en salud no se hace de cualquier manera, sino que es importante no perder el norte de con quién lo hacemos y qué buscamos. Ojalá estas dos brújulas puedan darnos alguna pista para ello. 

27 ene 2024

Homenajeand-amos (Gracias, Juan Luis)



Hoy, 27 de enero, es el cumpleaños de Juan Luis Ruiz-Giménez. Un cumpleaños especial de alguien muy especial. Hace ya tiempo que no está de cuerpo presente entre nosotrxs y, sin embargo hoy, en el acto de homenaje en el que nos hemos encontrado unas cuantas gentes en Vallecas, escuchábamos sus palabras, compartíamos lo aprendido a su lado, nos rebelábamos frente al abandono crónico en el que se encuentra el sistema público de salud y descubríamos que sigue estando muy presente, enredado y enredando en nuestras luchas, nuestros esfuerzos, nuestras esperanzas.. Él dio siempre lo mejor de si mismo, más allá de lo esperable, y también supo encontrar en quienes estábamos alrededor mucho más de lo que nosotrxs mismxs creíamos. Quizás es eso lo que permitió llegar tan lejos, resistir y crear tanto, esa capacidad contagiosa de compartir que nos permitía abrir nuevos caminos, paso a paso, hacia horizontes compartidos de justicia y dignidad. 

... y quizás es eso lo que nos permitía esta mañana, pese a todo, volver a decir juntxs que aquí estamos, que aquí seguiremos, buscando, resistiendo, abrazando... cuidando y promoviendo salud. ¡Gracias, Juan Luis!

P.D. Y por acá los vídeos que recogen su palabras, acciones y mensaje vital. 







22 ago 2023

Desigualdades, conocimiento, narrativas y acción (IV): condiciones para actuar

"Esfuérzate, hazlo lo mejor que puedas... ¿Que no puedes alcanzar a lo mejor la copa del árbol? Pues a lo mejor sí a las ramas, o al principio... o recoger las hojas".

Militante ATD Cuarto Mundo



En entradas anteriores de esta serie, nos asomamos lo que son las injusticias relativas al saber (aka epistémicas), vimos cómo estas aterrizan en las consultas sanitarias y empezamos a ver algunas claves para afrontarlas, fundamentalmente apostando por recuperar las narrativas como base para construir la historia propia y compartida. Queda un último paso, unas últimas preguntas a abordar, quizás las más complicadas: ¿Cómo actuamos, cómo pasamos a la acción para revertir estas injusticias y construir salud de manera más equitativa e integral? ¿Cuáles son las condiciones que nos permiten no quedarnos en la queja o lamento inmóvil y abrir caminos que nos puedan llevar a nuevos horizontes, tanto a nivel individual como colectivo?

Aquí, de primeras, propongo dar un salto. Quizás pueda parecer que pierdo el hilo, pero para mí tiene todo el sentido. Propongo saltar al mundo de la impro, del teatro de improvisación. ¿Pero esto de la medicina no tenía que ver con la ciencia seria, la evidencia y lo que se puede medir? ¿Qué puede aportar el teatro, y en concreto, la impro, en este campo? Veamos a ver...

Desde que comencé a ir a clases de impro hace unos años, encontré ahí muchas resonancias con lo que he vivido en las consultas, y he ido adquiriendo en ellas muchos aprendizajes y herramientas que creo que son realmente útiles. Sobre todo si hablamos, como se decía en la entrada anterior, de lo importante que son las narrativas y la construcción de un relato común entre profesional  y paciente, un relato que les sea útil de cara a entender cómo abordar de manera efectiva el cuidado de la salud y promover la capacidad creativa para afrontar la vida diaria. Algo parecido es lo que encuentras en la base de la impro: personas que se juntan para crear una historia común, sin más (y sin menos) que ellas mismas, con sus capacidades y limitaciones, alrededor de un punto de encuentro a partir del cual ir construyendo un camino compartido. 

6 ago 2023

Desigualdades, conocimiento, narrativas y acción (III): Haciendo historias (y poderes)

“Contar la historia duele, te recuerda cosas que te dejan la carne de gallina. Si explicas tu vida cada dos por tres, cada vez que vas a una trabajadora social, que vas a un médico, lo que sea… Es una herida que se abre, y que no tiene porqué abrirse. Eso es muy doloroso, y es que encima se te abren otras, sales peor. Explicar todos los días, todas las situaciones… 
Tenemos una herida que curar, que hay que cuidar pero no remover, para no dejarnos encerradas en ella. Queremos avanzar, soltar lastre del pasado, no repetir.”

Militante ATD Cuarto Mundo

Algunas notas para hacer historias...

1.- Las historias importan, y mucho. Por eso la historia clínica ocupa un lugar central en el modelo de atención médica. En ella se recogen los antecedentes de la persona, su motivo de consulta, las exploraciones que se realizan y se propone un diagnóstico y un tratamiento. Pero en realidad, aunque se llame así, su enfoque pierde de vista justamente la dinámica histórica, vital, de la salud y la enfermedad, al encajarse en procesos autolimitados con un principio y un final: se consulta por un problema y se propone una solución para el mismo, que se espera sea lo más adecuada posible a este (y en ello se invierte a través de formación y medios técnicos). Esta dinámica, más propio de la atención especializada (ajustada a un modelo de consultores a quienes se pide algo concreto en relación a un problema o área específica), ha ido invadiendo cada vez más el ámbito de la atención generalista propio de la Atención Primaria en salud.

De esta manera, en los centros de salud cada vez se habla más de problemas puntuales, de lo que ocurre en ese momento concreto, de lo que ha motivado la consulta. Y claro, cada vez entendemos menos, hasta el punto de que muchas veces se termina acusando a quien acude de venir sin un motivo suficientemente justificado, y así justificamos que la solución es "educar" a la población en relación al uso de los recursos sanitarios. Sin quitar que es importante el informar y formar en este sentido... ¿no es también fundamental el que los y las profesionales entendamos mejor las realidades que atendemos?

7 jul 2023

Desigualdades, conocimiento, narrativas y acción (I): Injusticias relativas al saber (aka injusticias epistémicas)

“Que nos podamos comunicar para que podáis entender cómo nos sentimos para así podernos ayudar mejor, y nosotros entender mejor cómo llega vuestra ayuda, y que no quede como que tú estás por encima de mí, que seamos de tú a tú.”


Hay quién sabe mucho de algunas cosas. Hay quien cree saberlo todo. Hay quien no es consciente de lo que sabe. Hay quien sabe cosas que nadie más conoce.

"¿Y tú qué sabes?". Cuando se usa esta frase, suele hacerse más en tono de descalificación o cuestionamiento que por curiosidad sana. Señala a la otra persona como ignorante de ciertas cosas esenciales sobre el tema del que se esté hablando. Y ese señalamiento individual puede empequeñecer a quien lo recibe, salvo que pueda justificar que sí que tiene conocimientos sobre la cuestión tratada (apoyándose en títulos o pruebas que tengan respaldo social). Frente a la ignorancia, que muchas veces se enfoca desde la perspectiva individual, el saber se construye y se reconoce colectivamente. 

Para poder decir que sabes algo, otras personas, grupos o instituciones tienen que reconocerte ese saber. ¿Pero qué pasa cuando esto no ocurre? Porque hay personas y grupos a quienes se reconocen sus saberes con títulos y respaldo social, de manera que su reflexión y su palabra son tomadas en cuentas a la hora de seguir construyendo conocimiento, pero hay quienes ven constantemente negados no ya solo lo que han aprendido a través de su experiencia, sino incluso su propia capacidad para reflexionar y analizar lo que viven. 

"No soy tonto / no soy tonta". Esto es lo que dicen quienes se ven fuera de juego en las cuestiones del saber reconocido como tal. Yo se la he escuchado a muchas personas en situación de pobreza que he ido conociendo a lo largo de los años en ATD Cuarto Mundo. Cuando no se te reconocen tus conocimientos porque estos se han ido construyendo fuera del mundo académico, lo que queda es defenderte de quienes te señalan como incapaz. ¿Y si lo miramos desde otra perspectiva más amplia? ¿Y si ponemos el foco en la incapacidad de la sociedad para reconocer determinados tipos de saberes y en la pérdida que eso supone para todos y todas? Lo que no se nombra no existe y, si no damos cabida a diferentes miradas sobre el mundo en el que vivimos, muchos aspectos de la realidad seguirán escondidos, acallados.  

12 may 2023

Álbum de fotos (de medicina) de familia

 


Otra tarde más en la que las citas en la consulta del centro de salud se multiplican y desbordan las horas. Una tarde más en la que toca demorar lo que se supone que puede esperar. Hace unos días, tuve una llamada telefónica en la que una mujer mayor me empezó a comentar sobre sus dolores y sobre los problemas de demencia de su marido. Alguna vez la había visto en la consulta, pero poco recordaba de ella, y dado lo complicado que parecía poder traer a su pareja al centro de salud le propuse ir a verles a su  domicilio otro día. Hoy era el día. Pero ya no da tiempo. Llamo a su hija para proponerle ir al día siguiente. Me dice que de acuerdo, pero que no la retrase más, que su madre necesita que la vea.

22 oct 2019

Exposición de Fotorelatos sobre Salud y Pobreza



Sin posibilidades económicas, las dificultades para comprar variedad de alimentos, medicamentos o poder acceder a una vivienda se convierten en un desafío a enfrentar en el día a día. Pero abordar la pobreza sólo desde esa perspectiva nubla muchos otros procesos que acompañan esa situación y que son vertebradores de esa realidad.

Desde el comienzo del proyecto de Comunidades Activas en Salud hemos buscado un camino que nos llevara a una comprensión más completa sobre la pobreza. Para abordar el análisis de lo que nos íbamos encontrando en las reuniones con profesionales, vecinas y vecinos, hemos utilizado el informe “Las Dimensiones Ocultas de la Pobreza”, realizado por ATD Cuarto Mundo Internacional y la Universidad de Oxford. Pero también hemos querido explorar nuevas formas de expresión con las personas con experiencia de pobreza y profesionales participantes, lo que se ha concretado en el proyecto de Fotorelatos que presentamos ahora.

Esta exposición, que recorre varios ejes temáticos (Contexto, Necesidades, Experiencia de Pobreza e Interacciones), estará en la Sala Primavera del Centro Cultural Casa del Reloj, en Madrid, hasta el próximo 31 de octubre.






¡A ver qué os parece!

20 oct 2018

Un propósito común

"Vemos que seguimos en el mismo lado... han pasado diez años, cinco años, y sigo con el mismo problema, sigo con el mismo dolor… Sí, vosotros avanzáis, desarrolláis, pero a la hora de la verdad nosotros estamos igual”.

Esto nos contaba Jesús, un vecino de Tetuán, cuando le invitamos a sumarse hace dos años al proyecto de Comunidades Activas en Salud. Nos conocíamos desde hacía tiempo, y la confianza construida permitía este cuestionamiento sincero, enraizado en anteriores experiencias en las que había participado en diferentes recursos por los que había pasado. En su vida, marcada por la lucha contra la pobreza y la exclusión sufrida en primera persona, se ha sentido muchas veces objeto en manos de otras personas o instituciones que han ganado siempre a su costa. Señalaba así una cuestión clave, a la que pocas veces prestamos atención: la mayor parte de proyectos y propuestas que se lanzan desde las instituciones arrancan a partir de la inquietud de determinados profesionales que buscan cómo hacer frente a cuestiones claves que es importante resolver, pero aunque puedan enfocarse a actuar sobre realidades más amplias, tanto sus objetivos como sus resultados terminan siendo determinados por quienes los ponen en marcha.

Este señalamiento que nos hacía Jesús nos ha marcado profundamente a lo largo de todo el proyecto. El punto de partida era claro: generar un proceso de diálogo colectivo entre profesionales y personas en situación de pobreza que permitiera identificar las barreras para el cuidado de la salud que encuentran estas últimas y elaborar propuestas para revertirlas. Pero, ¿cómo avanzar de manera que quienes viven en condiciones más precarias puedan sentir que sacan algo en claro a lo largo del proceso? ¿Qué debíamos intentar ganar colectivamente, que no supusiera solo una mejora para quienes estamos desde un rol profesional o para los colectivos o instituciones a los que pertenecemos? Hablando claro, ¿cómo hacer para que este proyecto no fuera sólo algo que sumar a nuestro currículum, personal e institucional, sino que personas como Jesús, Mª Ángeles, Estrella, Paloma, Nacho, Juan y Tamara sintieran que su participación en el mismo servía de verdad para cambiar sus vidas y la realidad social que les rodea? Un vecino de Vallecas nos dió una de las claves:

“De todo lo malo que hemos aprendido nosotros, los que hemos vivido los males de la miseria, hay que hacerles ver que no pueden seguir las cosas así, que no se pueden destruir las vidas como se han destruido las nuestras. Si lo ven se darían cuenta de que tienen que aprender de nosotros.”  

A lo largo de estos dos años de andadura de Comunidades Activas en Salud hemos buscando entendernos sobre cuáles podían ser los objetivos compartidos entre personas en situaciones tan diferentes como las vecinas y vecinos de Tetuán y Vallecas en situación de pobreza y profesionales de diferentes recursos de estos distritos. Hemos escuchado y recogido las diferentes miradas posibles sobre la salud y sus determinantes, así como propuestas para poder avanzar en una dinámica de salud comunitaria que no deje a nadie fuera. Un camino que hemos recorrido despacio, prestando atención para poder andarlo colectivamente, a un paso que no dejara a nadie atrás, y en el que hemos ido aprendiendo a mirar a nuevos lugares y con una perspectiva más amplia.


Así, al hablar de determinantes y desigualdades en salud, hablamos desde el principio de recursos, pero también de relaciones personales y de la distribución social del poder, como señalaba una de las mujeres que vino desde la Asociación Barró:

“Queremos que haya más recursos, pero también que se pongan más en nuestra situación los profesionales y voluntarios que están a nuestra altura. Si ellos no se ponen en nuestra situación, ¿cómo vamos a conseguir que nos entiendan los políticos, los que están más alto? Queremos que nos den un trato mejor, que nos abran las puertas, que nos sintamos queridas, que no tengamos que estar arrastrándonos para pedir una ayuda de libros, de comida para nuestros hijos. Nos asfixia, es agobiante. Esto hay que cambiarlo y hay que empezar por abajo y que nos entiendan ellos primero. Se tienen que poner en nuestra situación, entendernos y ayudarnos a subir un escaloncito más. Si no, ¿cómo lo hacemos solas?” 

También, frente a la impotencia tantas veces sentida por quienes hemos participado en el proyecto queriendo transformar realidades complejas y que parecían venirnos grandes, ha sido importante sentir que siempre es posible hacer algo, acompañarnos mutuamente, sostenernos para seguir en marcha. Jesús lo expresaba de esta manera tan clara y simbólica:

"Esfuérzate, hazlo lo mejor que puedas... ¿Que no puedes alcanzar a lo mejor la copa del árbol? Pues a lo mejor sí a las ramas, o al principio... o recoger las hojas".

Ahora, muchos de estos aprendizajes construidos colectivamente los hemos recogido en una Guía para la Acción Colectiva desde Realidades de Pobreza, "Tejiendo Salud". En ella hay herramientas y propuestas con las que esperamos contribuir a transformar la realidad de injusticia y desigualdad que nos rodea, partiendo de una premisa clara: apoyar cualquier proyecto de lucha contra la pobreza en la experiencia, el conocimiento y la participación efectiva de quienes la sufren. En ese sentido, aún sabiendo que hay muchas cosas que hemos podido hacer mejor, nos tranquiliza escuchar cómo muchas personas en situación precaria se reconocen en los materiales recogidos en esta Guía, así como al propio Jesús, que nos marcó hace dos años el reto de que con esto deberíamos ganar todos y todas:


“Para los que nos consideramos en esta situación hemos ganado el no estar solos en una lucha que nos afecta. Y conseguir unos lazos de confianza que hemos abierto. Hemos roto muchas barreras entre nosotros, tanto personales como profesionales. Y poder contar nuestras historias nos ha aportado mucha riqueza, ver que puedo expresarme y que puedo confiar. (...) Ver que la preocupación común está ahí, que nos preocupa a todos, que todos hemos participado, todos hemos manifestado esa inquietud que tenemos. Nos ha llamado a unirnos en un propósito que nos afecta a todos.”  

Esperamos que esta Guía estimule y ayude a poner en marcha procesos con ambiciones similares. Ya nos iréis diciendo...

Epílogo: durante todo el proceso hay muchas palabras que han hecho eco y que han invitado a profundizar en ellas, para entender mejor y alumbrar nuevas perspectivas hasta entonces desconocidas para algunas de las personas participantes sin experiencia de pobreza: herida, vergüenza, juicio, miedo... Pero hay una que cada vez que se ha pronunciado ha sido repetida como eco por unas y otros, como un latigazo que invitaba a ponerse en pie pese a todas las dificultades:

"Por encima de todo, la dignidad"



28 may 2018

Mismos valores, diferentes lógicas

Cuanto nos cuesta entender muchas veces a quienes parecen venir de otros mundos sociales distantes del nuestro. Tanto que a veces no terminamos de encontrar la lógica de sus acciones y elecciones, tapando nuestra incomprensión con razonamientos simples que terminan señalando a quienes nos desbordan con sus prácticas como incapaces de tomar buenas decisiones. Y en ese camino perdemos de vista las señales que nos dejan apuntando algunas cuestiones que es importante integrar y abordar.

Un ejemplo muy bien recogido en el informe final del proyecto "Equisanté" (realizado en Canadá siguiendo el enfoque del Cruce de Saberes y Prácticas), es el de la dificultad que hay para mantener la lactancia materna en situaciones de pobreza y precariedad. Algo que es común en todos los lugares que he tenido la oportunidad de conocer, y que genera gran cantidad de interrogantes entre profesionales sanitarios: "¿Cómo es posible que renuncien tan facilmente a la lactancia materna, en situaciones en las que además tienen pocos recursos y comprar leche artificial es un lujo que debería ser sólo el último recurso?". Parece además una especie de renuncia a vincularse con el/la bebé de manera fuerte, como si no se quisiera cargar con él o ella. Difícil de entender, difícil no juzgar...

Este fue uno de los temas que en este proceso de diálogo entre profesionales y personas con experiencia de pobreza surgió con fuerza. El diálogo permitió incorporar nuevos elementos. Así, una participante explicaba que el optar por la leche artificial es consecuencia en muchos casos del miedo a no ser capaz de aportar al bebé todos los nutrientes que necesita a través de la propia leche. Y esta idea no surge de la nada, sino de la experiencia real y cotidiana. En muchas ocasiones estas mujeres tienen dificultad para encontrar alimentación suficiente y variada que llevarse a la boca, y si no se alimentan bien, ¿cómo van a producir buena leche? Pero más allá de eso hay algo más profundo: la experiencia de años y años, de cientos de interacciones y encuentros (o desencuentros) en los que estas mujeres golpeadas por la pobreza han escuchado que no hacen lo correcto, que no son capaces, que no van a conseguir salir adelante. Esa dimensión histórica de la pobreza, incluso heredada de generación en generación, se nos escapa a quienes no la hemos vivido, nos resulta difícil de imaginar. Y frente a esta historia marcada día a día en la experiencia de estas mujeres, es difícil no sucumbir ante el mensaje claro y construido de manera sumamente atractiva de que la leche artificial tienen todo lo que una pequeña criatura puede necesitar.

Sin embargo, tras estas opciones tan diferentes por las que se apuesta desde el lado profesional o el de la vida precaria, hay más posibilidad de entendimiento de lo que se podría suponer en un principio. Los valores son los mismos: "Todas hablamos de ser una buena madre. Para el profesional, ser una buena madre es amamantar; para la mujer en pobreza, ser una buena madre es darle leche comprada. Al final estamos de acuerdo en los mismos valores: la importancia de ser una buena madre para los niños". Pero las lógicas y las elecciones que se derivan de estos valores comunes son diferentes, porque también lo son las experiencias en las que se anclan. Solo reconociendo esto como punto de partida podremos llegar a un punto de encuentro desde el cual construir una vía que recorrer en común, enriqueciendo mutuamente la mirada y el conocimiento.


28 ene 2018

Investigando a (tu/nuestro) lado

Ya llevaba yo tiempo sin hacer referencia en este espacio al Cruce de Saberes y Prácticas, y no por falta de ganas. Más bien al contrario, el estar experimentando con este enfoque dentro del proyecto de "Comunidades Activas en Salud", promovido por Madrid Salud, Tesela Psicodrama y apoyado por ATD Cuarto Mundo, me ha ido permitiendo descubrir la potencia de esta propuesta, pero sin tiempo para aclarar y clarificar lo suficiente como para poder compartir aquí de manera ordenada.

Ahora, revisando la experiencia y materiales de otros grupos que han trabajado en esta línea, quiero aprovechar para entresacar algunas cuestiones que me parecen fundamentales. Por de pronto, para quien no haya participado nunca en un proyecto de Cruce de Saberes y Prácticas, acá va un vídeo en el que se recoge una de estas experiencias y que pone en claro algunas de las dinámicas que se suelen producir en ellas.

 

Por otro lado, hay varios artículos que recogen distintos aspectos de esta propuesta de trabajo, pero me ha llamado la atención uno especialmente: Les enjeux méthodologiques et épistémologiques du croisement des savoirs entre personnes en situation de pauvreté, praticien.ne.s et universitaires : Retours sur la recherche ÉQUIsanTÉ au Québec

En este artículo se recogen algunos aprendizajes del proyecto ÉQUIsanTÉ, desarrollado en Canadá, que creo que apuntan a algunas cuestiones clave en relación a la investigación militante y consciente de las desigualdades de saber y poder existentes entre los diferentes grupos. Y es que los dispositivos de democracia participativa pueden reforzar las desigualdades sociales cuando no transforman las formas prácticas de ejercicio del lenguaje y del poder (Young, 2000), así como la investigación participativa puede, paradójicamente, conducir a reforzar el poder de lxs científicxs para enunciar una ciencia única y objetiva (Coutellec, 2015). En este sentido, la propuesta del Cruce de Saberes y Prácticas se alínea con prácticas decolonialistas y feministas que tratan de producir y validar los conocimientos provenientes de las experiencias de resistencia de grupos sociales que han sufrido la injusticia y la opresión causada por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado.

Así, una condición primordial para que sea posible el Cruce de Saberes y Prácticas es partir del análisis de las vivencias, del saber y las experiencias de las personas en situación de pobreza, que este sea el punto de partida para una construcción de saberes cruzados.

Otra clave es que, previamente al trabajo colectivo entre personas con experiencia de pobreza, profesionales y académicos, haya etapas de reflexión y diálogo entre cada uno de estos grupos de pares. El cruce de saberes implica asumir ciertos riesgos para todos los participantes, al partir de la consciencia de las asimetrías de poder y de saber que existen entre ellos, por lo que hay que promover espacios de confianza y seguridad. No hay que tener prisa en mezclarse, ya que es necesario dar tiempo para una construcción colectiva de conocimiento. Esto es especialmente importante para las personas en situación de pobreza, cuya materia prima de saber es su propia experiencia, por lo que deben poder trabajarla para no quedarse en una mera enunciación de un testimonio, así como evitar exponerse demasiado personalmente en público. Pero este trabajo en grupos separados, donde se genera mucha información que no se comparte con el resto de participantes, es difícil de integrar para algunas de las personas investigadoras, que sienten estas precauciones metodológicas como una desposesión: su acceso a ciertos datos es limitado, se les impone una distancia con las personas en situación de pobreza y no tienen la libertad de poder utilizar por si mismas los productos de la investigación. En realidad es una consecuencia lógica, ya que la lucha contra las desigualdades genera inevitablemente conflictos al poner en cuestión las certidumbres y los hábitos.

"Lo que he vivido es más que una experiencia, es un saber. Es el saber de la vida a través de experimentar las consecuencias de un sistema".  Esto comentaba una de las personas participantes en situación de pobreza. Pero al mismo tiempo hay que recordar que lo que se ha vivido en estas situaciones es doloroso: la pobreza suscita la colera, la vergüenza, el rechazo frente a quienes se ven todavía más perjudicadxs que unx mismx. Todo esto es muy difícil de expresar, de valorar, y por eso suele permanecer generalmente invisible, ignorado y necesita ser trabajado colectivamente para llegar a estructurarse como un saber.

Y ahí es donde entran en juego los últimos personajes de esta aventura: lxs voluntarixs, en el caso de este trabajo de ÉQUIsanTÉ provenientes de ATD Cuarto Mundo y con años de compromiso y conocimiento sobre diferentes realidades de pobreza y exclusión. ¿Qué papel juegan en esta historia? Según una de las personas con experiencia de pobreza participantes "son como un puente. Sin el puente, se nos habría analizado. Pensamos por nosotras mismas, pero este puente permite clarificar, profundizar en nuestro pensamiento. No podría ser una investigadora quien hiciese ese puente. Hace falta alguien que conozca el mundo de la pobreza. Lo mejor es conocer los dos lados, el mundo de la pobreza y el mundo médico, que sean reconocidos por ambos lados.". Una explicación que no todas las personas voluntarias aceptan, ya que por ejemplo una de ellas sitúa su trabajo no tanto en el registro de la traducción y de la mediación sino más bien en el del apoyo, de estar al lado de las personas en situación de pobreza, con ellas, enteramente de su parte, asi como hay otra persona referente del lado de los profesionales. ¿Pero no es esto algo totalmente contrario a la pretendida objetividad científica e investigadora?¿Qué razón de ser tiene? Lxs voluntarixs explican que una parte de su trabajo consiste en evitar que las personas en situación de pobreza caigan en el silencio por la dificultad de compartir determinadas experiencias, y que puedan situarse en un diálogo de igual a igual con profesionales y académicxs, aunque esto choque con sus experiencias cotidianas de ser tratadxs como ignorantes e incapaces: "Podemos empujar a participar a las personas en situación de pobreza. Esto a veces se entiende como una manipulación. Pero nuestra experiencia de acompañarles desde hace años es la que hace que podamos empujarles cuándo se atascan, para que así puedan sacar sus saberes y también sus desacuerdos". Tema de delicados equilibrios este... ¿Cómo apoyar la toma de palabra cuando las experiencias de dolor y humillación en las que se basa el conocimiento de quienes las sufren empujan al silencio? ¿Cómo sostener y animar la participación garantizando la libertad, sin generar ni ahondar en dependencias que condicionan y amordazan?

Esto a su vez apunta a la última cuestión. Desde esta perspectiva, entonces, ¿el saber puesto en juego es un saber situado de personas en pobreza o un saber sobre la pobreza construido por estas personas en un espacio asociativo comprometido en la lucha contra la miseria? El concepto de saber situado de quienes viven en pobreza podría dar a entender que éste se construye solo, lo que es improbable en una sociedad tan desigual como la nuestra. Si Hartsock hablaba de un "punto de vista feminista" y no de un "punto de vista de las mujeres" lo hacía para marcar que el conocimiento construido es político y comprometido, no un conocimiento esencialista, reducido al testimonio de las mujeres. Lo mismo ocurre con el saber producido por y con las personas en pobreza en el seno de ATD Cuarto Mundo: un saber que podríamos calificar como "saber de lucha contra la pobreza".

Sin embargo, esta manera de plantear la investigación y el reconocimiento de su dimensión militante incomoda a algunxs investigadorxs. De hecho, sigue manteniéndose el modelo del "sociólogo comprometido" de Burawoy en la mayor parte de las situaciones de cooperación e investigación entre universitarios y sociedad civil: el profesional de la investigación desciende a la arena, escucha y se implica en los grupos que estudia, haciéndoles una devolución final sobre su acción, pero el análisis y la escritura continúan siendo su propiedad personal.

Como señala Boaventura Santos (2014), "hace falta decolonizar los metodos sociologicos". Lo que Wresinski, fundador de ATD Cuarto Mundo, explicaba así: "que los universitarios vayan a la calle, pero no para preguntar ni para acumular información para ellos mismos, sino para aprender, para dejarse corregir, dispuestos a que se les ponga en cuestión, no solamente en su saber, sino también sobre los fundamentos, el método y la significación del saber."





31 dic 2017

Pura determinación

Un año más se cierra, un año lleno de aprendizajes y sorpresas (y es que lo primero no puede no ir acompañado de lo segundo cuando nos atrevemos a transitar nuevos caminos). En mi caso, cierro recogiendo cabos que me han ido lanzando estos meses y que hasta ahora no he tenido tiempo de recoger, impactado y con muchas ganas de profundizar en la propuesta, nada nueva, pero si bastante  desconocida por estos lares, de la epidemiología crítica latinoamericana, su apuesta por la salud colectiva y el foco que sitúan en la Determinación Social de la Salud. No confundir, como me ha pasado a mí, con el paradigma de los Determinantes Sociales en Salud, que parece lo mismo pero no es igual.

Recojo algunos retazos de textos de Jaime Breilh, para tratar de ordenar un poco lo que me interpela de esta propuesta y animar a ver si a alguien más se le despiertan las ganas de profundizar en este tema.

Nada como empezar poniendo en su sitio las limitaciones del enfoque mayoritario de la ciencia:

"La epidemiología convencional, incluso con las mejores intenciones, estructura su discurso metódico de manera que hace invisibles las relaciones de determinación generadas por el sistema económico de acumulación de capital, las relaciones de inequidad que lo reproducen y la destrucción de la naturaleza.

Es decir, el análisis de los paradigmas y modelos con los que ha trabajado la epidemiología, se encuentra inevitablemente atravesado por las tensiones, impulsos y obstáculos que resultan de esas relaciones de la ciencia con el poder, de lo cual ha resultado una secuencia de confrontaciones en cada período histórico. Confrontaciones que no se subsanan con la adición de un reconocimiento de “causas de las causas” y de los “determinantes estructurales”, mientras sigue inserta en la misma lógica empírico-funcional.

El paradigma de la llamada epidemiología social propugnado por la Comisión Mundial de la OMS sobre “determinantes sociales de la salud” es otro causalismo que explica también el orden bajo la noción causal. Representa un paradigma de transición crítica por que se abre a lo estructural, rompiendo el cerco de la visión más restrictiva de la epidemiología convencional, sin que represente un cambio de paradigma, en tanto convierte las estructuras sociales en variables y no en categorías de análisis del movimiento histórico de la acumulación.

Con esto no es posible ofrecer una crítica directa de la organización social de la sociedad de mercado y de sus rotundas consecuencias en la salud; ni analizar el proceso radical de acumulación económica/exclusión social, como eje de una reproducción ampliada de la inequidad social, ni abordar el metabolismo sociedad naturaleza . Escogen la vía causal deificando categorías analíticas en factores o
causas estructurales, que aparecen como abstracciones sonoras pero vaciadas de contenido crítico y de movimiento: determinantes estructurales de inequidades (gobernanza, políticas, cultura) y unos determinantes intermedios (circunstancias materiales, conductas y factores biológicos).

El paradigma de los determinantes sociales es la perspectiva del sujeto institucional, enrolado en el poder público o en las agencias internacionales y que tiene como meta el logro de realizaciones técnicas (tipo metas del milenio) y se propone mejorar una gobernanza, corrigiendo las distorsiones mayores, o estructurales, que amenazan la legitimidad del orden social."

¿Y entonces cómo se propone como alternativa? ¿En qué consiste el paradigma de la determinación social?

"El paradigma de la determinación social se plantea en la interfase del materialismo crítico, la economía política y la ecología política en su diálogo con una versión crítica de las ciencias de la salud, el ambiente y la sociedad. Se propone descifrar el movimiento de la vida, de su metabolismo histórico en la naturaleza, de los modos de vivir típicos (económicos, políticos, culturales) y del movimiento de los geno-fenotipos humanos, en el marco del movimiento de la materialidad social cuyo eje es la acumulación de capital, nombre que toma en nuestras sociedades la reproducción social. 

No hay cabida en el eje vertebrador de este paradigma para colocar como objetivos estratégicos y centrales: ni la redistribución de ingreso y acceso a servicios; ni las medidas limitadas de gobernanza; ni las reivindicaciones aisladas culturales; ni las propuestas de negocio ecológico, es un paradigma que busca acompañar el esfuerzo histórico de los pueblos por derrotar y desmontar el sistema actual de acelerada acumulación de capital, exclusión social y destrucción de la naturaleza, con su modo civilizatorio consumista, contaminante y derrochador. Un paradigma que se piensa y avanza en trance de transformación integral de la sociedad capitalista no sólo para conseguir metas puntuales convencionalmente medidas en indicadores de calidad de vida, como los de ingreso, educativos, y sanitarios- sino para  emancipar a la sociedad y conseguir la vigencia plena de los 4 rubros de la vida: sustentabilidad, soberanía, solidaridad y salud/bioseguridad integral."


Para entender mejor hacia adonde apunta:

"El paradigma de la epidemiología crítica trabaja, en la construcción popular-académica de una sociedad centrada en la vida, la equidad y la plena bioseguridad (socio-biocéntrica), mediante una investigación intercultural, interdisciplinaria y basada en la comunidad, que busca alimentar un proceso de reforma crítica, cuyo eje estratégico es el apoyo desde la ciencia epidemiológica a la defensa de los derechos. Una investigación y monitoreo enfocados en los procesos críticos de la salud, y proyectados hacia el horizonte de una nueva civilización que pueda ser saludable y biosegura, produciendo conocimientos críticos, instrumentos técnicos y herramientas para la rendición de cuentas y control social sobre los grandes dominios de la determinación social general que se expresan en las 4 “S” de la vida (civilización sustentable, soberana, solidaria, saludable/biosegura). 

En el marco de este paradigma, se asume como meta fundamental e irrenunciable de la lucha sanitaria la denuncia y proposición de alternativas frente a la acumulación de capital como principio rector, de los sistemas laborales que destruyen masivamente la salud en los espacios de trabajo, de los patrones consumistas que degradan los modos de vivir, y para lograr el control y un giro total de la lógica extractivista y derrochadora de la industria que degrada también la relación sociedad - naturaleza.

No es posible lograr estas metas actuando sobre factores, ni ajustando artifcialmente sistemas, ni tampoco buscando mejoras en la gobernanza. Por ello el paradigma de la determinación social es una herramienta para el avance de la justiciabilidad y exigibilidad de derechos sistemáticamente conculcados."

¿Y cómo se consigue avanzar en esta vía? Acá va una propuesta muy sugerente y que descoloca nuestras maneras de hacer mayoritariamente desde el campo profesional:

"Para ubicar su abordaje o proyección práctica podemos situarlo en relación con los tres elementos del triángulo de la política: 

a) un proyecto emancipador para la salud (teoría crítica sanitaria y proyecto estratégico de incidencia sobre los procesos críticos de la determinación social).

b) un bloque social articulado de sujetos-comunidades afectados y movilizados

c) un cuerpo de conocimientos científicos y herramientas técnicas usadas y rediseñadas en dirección al avance de los dos otros elementos."
  
Generar conocimiento que permitan generar teoría y proyecto, pero no solo, sino también construir un movimiento de sujetos y comunidades afectados... 

¿Nos atrevemos? 

No es mala propuesta para el año que empieza...




6 dic 2017

Amor prohibido

Hace unas semanas asistí a una Universidad Popular Cuarto Mundo cuyo tema en un principio me animaba poco a participar: el amor. No sé muy porqué, pero al pensar en hablar de ese tema me parecía que podía ser un poco pueril, difícil de profundizar, poco útil de cara a nuestro objetivo en ATD Cuarto Mundo de luchar contra la pobreza...

Nada más lejos de la realidad. Asistí durante dos horas a un torrente de intervenciones de las diferentes personas participantes, especialmente de aquellas en situación de mayor pobreza, espoleadas como si llevaran años esperando poder abordar este tema que tanto parecía resonarles, y cuyo compartir se enriquecía en una espiral de diálogos y reconocimiento mutuo que parecía no tener fin.

Por una vez en estas reuniones, callé. Solo abrí la boca para dar las gracias al final de la sesión por todo lo que me llevaba, mucho todavía sin digerir. Escuchar sobre las experiencias concretas en este campo, especialmente aquellas que ancladas en la primera infancia, de aquellas personas cuya realidad había sido (y en muchos casos seguía siendo) tan complicada que el amor parecía un lujo del que, sin embargo, nadie estaba dispuesto a desprenderse. De repente resonaban con fuerza esas palabra de Wresinski, fundador de ATD Cuarto Mundo "el amor, en todas sus dimensiones y formas, es un proyecto que requiere de libertad de elección, distancia y tiempo. Para descubrir cómo los más pobres crean esos márgenes de libertad, distancia y tiempo hay que arrodillarse, pues esta libertad se produce a un nivel muy bajo". Y ahí estaba yo, con la oportunidad de poner pie a tierra, acercar el oído y escuchar, ávido de seguir aprendiendo sobre algo que descubría de repente como apasionante y necesario.

Sí, es necesario que hablemos del amor. Pero no como suele aparecer en contextos profesionales, encuadrado en sus manifestaciones más aberrantes, como una enfermedad que amenaza con desequilibrar la vida y sus fragilidades. Se multiplican los cursos, formaciones y alarmas sobre patologías relacionadas con el amor y las relaciones, y es importante, no voy a decir que no. Pero si el amor es reconocido por muchas personas como un motor fundamental para sus vidas, como un activo en salud esencial, ¿no deberíamos abordarlo también desde ese punto de vista, desde lo que aporta, construye y sana?

Sí, es difícil, hablar del amor cuando la legitimidad del conocimiento parece provenir sólo del ámbito científico y de lo cuantificable. Pero es un reto que debemos abordar si queremos acompañar realmente procesos de promoción de la salud y de cuidado de la vida. Y con él otros temas, como el perdón, la fraternidad, la esperanza... Sí, puede sonar un poco a catequesis y a más de uno/a se le pondrán los pelos de punta con esta secuencia. Pero el otro día lo decía muy claramente una militante Cuarto Mundo hablando de lo que les pide a los/as profesionales: "Por lo menos que nos den esperanza para poder cambiar". Esa, y no otra, es la prioridad que señalaba.

¿Cómo ofrecer algo a lo que no nos atrevemos a mirar de frente?

Amor, perdón, fraternidad, esperanza... deberes pendientes que tenemos.

16 nov 2017

¿Quién te hago ser?

Recién comienzo a leer el libro de "El burócrata y el pobre. Relación administrativa y tratamiento de la miseria", de Vincent Dubois y ya se agolpan algunas ideas que señalan algunos espacios y relaciones sobre los que no suele ponerse el foco y que sin embargo son fundamentales para entender el papel que como profesionales jugamos entre la institución y la ciudadanía.

Porque mucho se viene hablando sobre la disolución de las identidades clásicas en la sociedad actual, en la que el trabajo (y el papel que juega en relación a construir el "quien soy") está en crisis, los roles familiares y relacionales se transforman a toda velocidad y la tradición es vista muchas veces más como algo a lo que enfrentarse que como un pozo del que nutrirse. Pero pocas veces se aborda cómo ante esta falta de referentes la administración y la relación que que la ciudadanía tiene con ella termina jugando un papel cada vez más importante a la hora de definir la identidad personal, especialmente en el caso de quienes van a pedir ayuda a los diferentes dispositivos que en algún momento se alinearon con el "estado del bienestar".

Porque en este momento de debilitamiento de los espacios y redes de socialización comunitaria, las administraciones abiertas al público terminan apareciendo como espacios privilegiados de relación humana y de identificación de uno/a mismo/a. Así, la puerta de la consulta de atención primaria o del despacho de Servicios Sociales se abre a unas realidades que desbordan muchas veces su supuesto papel, y al mismo tiempo contribuyen a moldearlas dentro del sistema del que forman parte.

Esto es especialmente significativo en los casos en los que la relación se articula en torno al señalamiento de una necesidad, limitación o dificultad, siendo ésta la que justifica el ser atendido, y como tal es analizada, medida y juzgada, de manera que esta "tara" termina siendo la carta de presentación de cara a la administración, pero "encarnándose" de alguna manera y modelando la identidad de la persona, que termina interiorizando su situación a partir de ella, en una posición de inferioridad respecto al resto de la sociedad.

Al mismo tiempo, el paso de un abordaje más colectivo de los problemas sociales a una mayor individualización, como se ha producido en las últimas décadas, termina reforzando un enfoque más personalizado y biográfico que se construye en diálogo con las categorías fijadas por la administración, que tiene el poder de definir si eres "víctima", "persona en riesgo", "discapacitado", "dependiente", etc. Esta identificación por categorización termina imponiendo a las personas la manera en la que deben vivir su propia vida, asignándoles un lugar, aunque no sea el que ellas mismas reivindican.  Una categorías que no son solamente rúbricas de una nomenclatura administrativa, sino que son también categorías de juicio, y que por tanto a la hora de aplicarse pueden potenciar el rol de superioridad y dominación por parte del personal administrativo que las prescribe.

De esta manera, la relación con la administración y el proceso identitario que genera termina siendo ambivalente, ya que produce al mismo tiempo relación social y coerción, contribuye a ayudar a las personas en situación difícil a salir adelante al mismo tiempo que les mantiene en su lugar dificultando su promoción. Así, los papeles que fijan la situación (y de esta manera la identidad) de una persona, resultan ser al mismo tiempo vectores de imposición normativa y de integración.

Un militante de ATD Cuarto Mundo comentaba una Universidad Popular hace unos meses "¿Porqué están todo el día preguntando a ver si mi mujer es puta o mi hijo se droga?¿Es lo único que les interesa?". Otra comentaba "Para obtener ayudas tengo que decir que soy víctima de violencia de género. Pero ya no lo soy, ya superé esa etapa. Pero es la única manera de conseguir lo que necesito".

¿Qué papel queremos jugar? ¿Cómo revisar nuestro papel como profesionales de manera que podamos potenciar el vínculo social que se ofrece en los dispositivos en los que estamos sin encerrar en categorias estancas y marginadoras? Todo un tema a ir revisando...


16 oct 2017

7 Razones por las que apoyar #LosCuidados

Llevamos ya algo más de 30 días en campaña de crowdfunding de #LosCuidados, y este tiempo de presentar el proyecto y dialogarlo ha sido, como siempre que se abre algo a compartir, muy rico e interesante, y me ha ayudado a entender mejor el porqué tiene sentido apoyar una aventura como esta. Así que ahora que estamos en la recta final de cara a conseguir el mínimo presupuesto para hacerlo posible, acá lanzo las 7 principales razones que encuentro para apoyar este proyecto, por si pueden animar a alguien indeciso en estos días finales.


1.- La salud no debe ser un negocio, pero se hacen muchos negocios (cada vez más), con la salud. Las industrias farmacológicas y tecnológicas nos avasallan con mensajes constantes vendiéndonos las bondades de sus productos, tergiversando el sentido de lo que es la salud. Para recuperar este sentido es necesario recuperar las narrativas a pie de barrio, una búsqueda en la que ha participado desde hace años el C.S. Vicente Soldevilla y de la que se hace eco este proyecto de #LosCuidados.

2.- Se acumulan desde hace tiempo los datos sobre la influencia de los Determinantes Sociales en la Salud. Pero este saber se puede conseguir también de una manera más directa, preguntando directamente a la población, como hicieron los profesionales del C.S. Vicente Soldevilla en los años 90, lo que les llevó a escuchar con claridad el mensaje de gran parte del vecindario de San Diego: "sin vivienda digna, no hay salud". Eso cambió para siempre la práctica de algunxs de estxs profesionales y sus vínculos con la comunidad. Y de esta historia podemos seguir aprendiendo muchxs otrxs.

3.- Esta práctica que se puso en marcha en torno al C.S. Vicente Soldevilla permite recuperar muchas claves de cómo establecer una colaboración fructífera entre un colectivo profesional y el vecindario para garantizar los derechos y la salud de todxs. Una oportunidad para entender mejor qué es la participación y como entrelazar luchas entre instituciones y ciudadanía, algo tan en la picota ahora mismo.

4.- Al mismo tiempo, los encuentros cotidianos que han ido entrelazando las vidas de esta gente se han entroncado en torno a una dimensión frecuentemente olvidada, invisibilizada o tergiversada: la de los cuidados. Por eso es necesario poder reconstruir esta historia común poniendo bajo los focos lo que ha sido su núcleo vital, esta búsqueda compartida en torno a cómo sostener y acariciar la vida.

5.- Cada vez se toma más conciencia, dentro de algunos colectivos profesionales y activistas, de la importancia de las dimensiones comunitarias de la salud y de la centralidad de los cuidados. Pero en otros ámbitos estos temas siguen siendo minoritarios, incluso marginales. Por eso creemos que es necesario apostar por contar, de manera atractiva y accesible para todo el mundo, las claves de esta historia, en un documental y un libro que sea bonito al mismo tiempo que cargado de significado. 

6.- Pero más allá, o más acá, de estas razones, la más importante para mí es que detrás de este proyecto y de esta experiencia hay nombres muy concretos y muy reales, de personas por las que merece la pena apostar porque ellas han apostado siempre por otrxs: Juan Luis, Mª José, Antonio, Jara, Mar, María, Edith, Luis, Jesús, Marta, Victoria, Diego... Y tantas otras, como tú, como yo, gente dispuesta a creer, a soñar y a hacer realidad esos sueños.

7.- La última... Que ahora que queda tan poco para poder hacerlo posible, cuando casi 200 personas se han dejado conquistar por esta propuesta, sería una pena que con lo poco que queda no lo lográramos, ¿verdad?

1 sept 2017

La vulnerabilidad y el compromiso

En esta medicina nuestra tan abrazada al ideal de inmunidad y tan perseguidora de vulnerabilidades, ¿nos atrevemos a profundizar en cómo se construyen estos conceptos y qué esconden detrás? Lo mismo nos animamos a revisar desde ahí nuestro hacer en el mundo desde lo común...

Imprescindible este vídeo de la imprescindible Marina Garcés.