Mostrando entradas con la etiqueta Salud Mental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salud Mental. Mostrar todas las entradas

25 nov 2025

¿Hay otros modelos de cuidados posibles?

 Cada vez hablamos más de cuidados, al tiempo que cada vez es más difícil sostenerlos y se construyen modelos profesionalizados que, prometiendo asegurarlos, va minando nuestras propias redes y capacidades para hacerlo. Una tensión constante se va apropiando de este espacio tan importante, generando una sensación de impotencia creciente y desesperante. ¿Hay otras maneras de hacer? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde ponerlas en práctica?

En este sentido, es interesante echar un vistazo a la propuesta lanzada en Hologramas. Salud feminista entre pares para un futuro postcapitalista. No tanto porque ofrezca un modelo cerrado con respuestas a todo, sino más bien porque ayuda a recentrar el foco en torno la pregunta clave de cómo promover redes horizontales de cuidado que ayuden a abrir espacios y tiempos para mirarse (y hablarse) a unx mismx y a lxs demás. 


https://craterinvertido.org/wp-content/uploads/2024/10/Holograma-Cassie-Thornton-Espanol-1.pdf 


13 feb 2025

Reflejos desde la consulta - La urgencia

Viniste de urgencias. En la historia clínica veo que por la mañana habías tenido una consulta con tu médico, que te había recetado algunas cosas para manejar la gastroenteritis. Y aquí estabas, a última hora de una tarde en la que a las citas habituales se sumaron unas cuentas más, por lo que el cansancio ya hacía mella. Me cuesta poner buena cara, y te lanzo un "¿Por qué has venido de urgencias?" que soy consciente de que suena más cuestionamiento que a interés. Me cuentas lo que esperaba escuchar, la diarrea, los vómitos, ausencia de fiebre... Pero mientras me lo cuentas te tiembla la voz, cada vez un poco más. Trato de tranquilizare, no parece nada importe, hay muchos otros casos como el tuyo, durará poco tiempo... Te lo digo de varias maneras, pero no parece cambiar nada... Sigue temblando tu voz, cada vez más tensa y distante... Me cuentas que la consulta de la mañana fue telefónica, ni siquiera habías entendido que tuvieras medicamentos recetados que pudieras recoger en la farmacia... "¿Y si me pongo muy tan mal que no puedo cuidar a mi hija, si me desmayo y ella me ve en el suelo?". Vuelvo a explicarte que eso es muy raro que ocurra, que parece un cuadro leve... Agachas la cabeza mientras escribo en el ordenador...  Y pienso... Tengo ganas de acabar, pero has hecho presente una incomodidad que no me lo permite...

6 ago 2023

Desigualdades, conocimiento, narrativas y acción (III): Haciendo historias (y poderes)

“Contar la historia duele, te recuerda cosas que te dejan la carne de gallina. Si explicas tu vida cada dos por tres, cada vez que vas a una trabajadora social, que vas a un médico, lo que sea… Es una herida que se abre, y que no tiene porqué abrirse. Eso es muy doloroso, y es que encima se te abren otras, sales peor. Explicar todos los días, todas las situaciones… 
Tenemos una herida que curar, que hay que cuidar pero no remover, para no dejarnos encerradas en ella. Queremos avanzar, soltar lastre del pasado, no repetir.”

Militante ATD Cuarto Mundo

Algunas notas para hacer historias...

1.- Las historias importan, y mucho. Por eso la historia clínica ocupa un lugar central en el modelo de atención médica. En ella se recogen los antecedentes de la persona, su motivo de consulta, las exploraciones que se realizan y se propone un diagnóstico y un tratamiento. Pero en realidad, aunque se llame así, su enfoque pierde de vista justamente la dinámica histórica, vital, de la salud y la enfermedad, al encajarse en procesos autolimitados con un principio y un final: se consulta por un problema y se propone una solución para el mismo, que se espera sea lo más adecuada posible a este (y en ello se invierte a través de formación y medios técnicos). Esta dinámica, más propio de la atención especializada (ajustada a un modelo de consultores a quienes se pide algo concreto en relación a un problema o área específica), ha ido invadiendo cada vez más el ámbito de la atención generalista propio de la Atención Primaria en salud.

De esta manera, en los centros de salud cada vez se habla más de problemas puntuales, de lo que ocurre en ese momento concreto, de lo que ha motivado la consulta. Y claro, cada vez entendemos menos, hasta el punto de que muchas veces se termina acusando a quien acude de venir sin un motivo suficientemente justificado, y así justificamos que la solución es "educar" a la población en relación al uso de los recursos sanitarios. Sin quitar que es importante el informar y formar en este sentido... ¿no es también fundamental el que los y las profesionales entendamos mejor las realidades que atendemos?

5 oct 2022

Fuera de mi

 Algunas ideas y ecos entresacados de la lectura de "La expulsión de lo distinto", de Byung-Chul Han, que me parecen muy sugerentes para enfrentar diferentes crisis en torno a la salud mental en el momento actual.  

Cada vez más, el ego se sitúa en el lugar central de nuestra experiencia vital. Un lugar central desde el que se expulsa lo distinto y se niega la distancia necesaria para reconocer y encontrarse con el otro. La inmediatez y la transparencia del mundo virtual y sus conexiones impiden generar la distancia que permite ver a la otra persona, a la que es diferente, enfrente nuestra. Todo es igual, todo es yo, todo es lo mismo... Y a la vez se derrumba la autoestima, aumentan las autolesiones. ¿Cómo es posible? Va a resultar que necesito la mirada de la otra persona, su reconocimiento, su aprecio para poder así apreciarme. Sin esa mirada que confirma ¿quién es capaz de sostenerse? ¿quién puede respirar sin amor? ¿y si el daño a una misma fuera una llamada de auxilio pidiendo ser amada?

6 dic 2017

Amor prohibido

Hace unas semanas asistí a una Universidad Popular Cuarto Mundo cuyo tema en un principio me animaba poco a participar: el amor. No sé muy porqué, pero al pensar en hablar de ese tema me parecía que podía ser un poco pueril, difícil de profundizar, poco útil de cara a nuestro objetivo en ATD Cuarto Mundo de luchar contra la pobreza...

Nada más lejos de la realidad. Asistí durante dos horas a un torrente de intervenciones de las diferentes personas participantes, especialmente de aquellas en situación de mayor pobreza, espoleadas como si llevaran años esperando poder abordar este tema que tanto parecía resonarles, y cuyo compartir se enriquecía en una espiral de diálogos y reconocimiento mutuo que parecía no tener fin.

Por una vez en estas reuniones, callé. Solo abrí la boca para dar las gracias al final de la sesión por todo lo que me llevaba, mucho todavía sin digerir. Escuchar sobre las experiencias concretas en este campo, especialmente aquellas que ancladas en la primera infancia, de aquellas personas cuya realidad había sido (y en muchos casos seguía siendo) tan complicada que el amor parecía un lujo del que, sin embargo, nadie estaba dispuesto a desprenderse. De repente resonaban con fuerza esas palabra de Wresinski, fundador de ATD Cuarto Mundo "el amor, en todas sus dimensiones y formas, es un proyecto que requiere de libertad de elección, distancia y tiempo. Para descubrir cómo los más pobres crean esos márgenes de libertad, distancia y tiempo hay que arrodillarse, pues esta libertad se produce a un nivel muy bajo". Y ahí estaba yo, con la oportunidad de poner pie a tierra, acercar el oído y escuchar, ávido de seguir aprendiendo sobre algo que descubría de repente como apasionante y necesario.

Sí, es necesario que hablemos del amor. Pero no como suele aparecer en contextos profesionales, encuadrado en sus manifestaciones más aberrantes, como una enfermedad que amenaza con desequilibrar la vida y sus fragilidades. Se multiplican los cursos, formaciones y alarmas sobre patologías relacionadas con el amor y las relaciones, y es importante, no voy a decir que no. Pero si el amor es reconocido por muchas personas como un motor fundamental para sus vidas, como un activo en salud esencial, ¿no deberíamos abordarlo también desde ese punto de vista, desde lo que aporta, construye y sana?

Sí, es difícil, hablar del amor cuando la legitimidad del conocimiento parece provenir sólo del ámbito científico y de lo cuantificable. Pero es un reto que debemos abordar si queremos acompañar realmente procesos de promoción de la salud y de cuidado de la vida. Y con él otros temas, como el perdón, la fraternidad, la esperanza... Sí, puede sonar un poco a catequesis y a más de uno/a se le pondrán los pelos de punta con esta secuencia. Pero el otro día lo decía muy claramente una militante Cuarto Mundo hablando de lo que les pide a los/as profesionales: "Por lo menos que nos den esperanza para poder cambiar". Esa, y no otra, es la prioridad que señalaba.

¿Cómo ofrecer algo a lo que no nos atrevemos a mirar de frente?

Amor, perdón, fraternidad, esperanza... deberes pendientes que tenemos.

24 oct 2017

De riesgos y solidaridades

Uno de los textos que más me ha impactado últimamente por su capacidad de iluminar algunos aspectos sobre los que se suele pasar de puntillas, pero que son fundamentales para poder entender nuestra manera de situarnos en relación a la salud, es el de "Viejos y nuevos riesgos: en busca de otras protecciones", de Sandra Caponi. Pero cuando además se pone en diálogo con Raúl Zibechi y su propuesta de "La mirada horizontal", merece la pena pararse, escuchar y buscar cómo resituarse.

Y es que el tema de los riesgos, su utilización en el mundo sanitario y el cómo se han enfrentado a lo largo de la historia es un tema a revisar:

"En la sociedad industrial el riesgo se asocia con los accidentes de trabajo y con la pobreza y paralelamente se vincula con las ideas de protección social y seguridad. El reconocimiento de los riesgos llevó a que fueran creadas, estimuladas y organizadas nuevas formas de solidaridad popular tales como asociaciones de ayuda mutua, las cajas obreras, las cooperativas y mutuales, redefiniéndose los roles y las nuevas funciones del Estado. Así, la protección contra los riesgos implicó, en las sociedades modernas organizadas, la construcción de redes de solidaridad profesional integradas con un Estado capaz de garantizar la existencia de estrategias de protección contra fenómenos tales como los accidentes de trabajo, el desempleo, la enfermedad o la vejez. El Estado y las categorías socio-profesionales homogéneas son las bases sobre las que se han edificado los sistemas de protección colectiva.

(...)

Mientras los riesgos clásicos se refieren a contingencias de la vida cuyas consecuencias pueden ser "dominadas porque se socializan", tales como la vejez o el desempleo, los nuevos riesgos se refieren a una serie de amenazas difusas que se confunden con las debilidades y las dificultades propias de la condición humana. A lo mejor porque estos nuevos riesgos se asocian a catástrofes naturales o a conductas individuales (el número de compañeros sexuales), y por tanto parecen llevar la marca de lo incontrolable, y consecuentemente de la frustración y el fracaso.

(...)

Si los múltiples riesgos a los que estamos expuestos en la vida moderna no son mutualizables, si su control depende de cambios de comportamiento individuales, el traslado de esta lógica a los riesgos clásicos significará necesariamente un aumento de la desprotección y el aislamiento. Trasladar esa lógica a los accidentes de trabajo, a la vejez, a la enfermedad, a la violencia o al desempleo significa retirar las protecciones sociales y substituirlas por la lógica de la responsabilidad individual. Por esa razón "la ideología generalizada e indiferenciada del riesgo [la llamada "sociedad del riesgo"] se ofrece hoy como la referencia teórica privilegiada para enunciar la insuficiencia, el carácter obsoleto, de los dispositivos clásicos de protección".

(...)

La relación entre riesgo, accidente y pobreza estudiada por los higienistas del siglo XIX se ha subordinado a una nueva percepción sobre los riesgos, la de una amenaza difusa y permanente que nos condena inevitablemente al fracaso. La desaparición y el debilitamiento de las protecciones sociales clásicas dan testimonio de esa subordinación, que no por haber sido reiteradamente denunciada ha dejado de ser verdadera. El repliegue de las clásicas protecciones estatales contra la vejez o contra la violencia, y la inevitable consecuencia de que esas protecciones están en nuestras manos (como controlar el estrés o la taza de colesterol) genera monstruosidades."


Una perspectiva que nos permite resituar el concepto de riesgo y abordar los problemas que conlleva su enfoque actual mayoritario, ¿no? Pues actuemos en consecuencia, así debería ser... Y ahí es donde Zibechi muestra un camino que aunque es bastante evidente tras leer lo anterior, nos cuesta asumir desde nuestras tradiciones de lucha colectiva:

"Otro de los errores que parece necesario combatir es la obsesión por el estado. Este aspecto tiene dos vertientes. Por un lado, el estado sigue siendo un referente esencial para el movimiento popular, que sigue pretendiendo -como en el período del estado benefactor- que resuelva los problemas acuciantes de la gente. La mayor parte de las energías de los movimientos aparecen destinadas a exigir que el estado cumpla un papel que ya ni quiere ni puede cumplir. La mayoría de las luchas tienen como destinatario al aparato estatal, en sus diferentes ramas o poderes. 

Esto provoca tanto la subordinación de los movimientos a la lógica del poder estatal como dificulta que esos movimientos se concentren en la autoayuda en los niveles de base, única forma de recrear las redes de solidaridad entre los de abajo. 

(...)

Parece necesario, para trabajar por la emancipación social, abrir espacios propios fuera del alcance y de la lógica del mercado, donde construir poderes locales democráticos y autónomos. Espacios en los que sea posible ensayar nuevas formas de vida, como fueron los sindicatos, las organizaciones obreras y los barrios proletarios. Deberían ser una suerte de “laboratorios culturales” en los que hombres y mujeres sean capaces de tejer vínculos cara a cara, directos y sin intermediaciones. Espacios que sean lo suficientemente libres y abiertos como para permitir experimentar sin temor a los errores y fracasos, única forma de crear las condiciones para que se inviertan, o subviertan, los valores dominantes. Una larga práctica en espacios no contaminados, o escasamente contaminados, por la lógica dominante (incluso por el mercadeo político), puede dar pie a que se practiquen y reflexionen nuevas formas de vida, códigos propios, que vayan dando origen a una cultura política diferente, basada en la autonomía. 

(...)

Demasiado tiempo lleva el movimiento social mirando hacia afuera, hacia el estado, las instituciones, los poderes públicos o los llamados países socialistas. Mirar hacia afuera es lo que aprendimos, lo que la sociedad moderna exige; salir hacia afuera para construir otro mundo, una correlación de fuerzas más favorable. Nuestro propio mundo se ha evaporado -entre otras razones- por no prestarle la suficiente atención. Esta tendencia debe invertirse. 

(...)

Se trata de luchar, en cada lugar, por más democracia: en el barrio, en la fábrica, en el centro de estudio, en la familia. Sólo así podremos construir poderes democráticos en base a vínculos sociales solidarios y abrir espacios de sociabilidad popular. En esta lucha, debería ir tomando cuerpo una ética de la autonomía y de la diferencia, relaciones intersubjetivas que consideren a todos y todas sujetos iguales que colaboren y cooperen entre sí, rehuyendo la competencia que alienta el sistema."

Es importante revisar y calibrar nuestras brújulas... Y a mí esta pareja me ayuda a centrarla en torno a unas referencias que me parecen esenciales. A seguir caminando pues...

17 ago 2016

Cuando brota la vida

Información extraída del artículo "La Geria o el viñedo surrealista"

"Entre 1730 y 1736, una sucesión de erupciones volcánicas cubrió de lavas y cenizas gran parte de la isla de Lanzarote. Lejos de amilanarse por la contrariedad que supuso la desaparición de las mejores tierras de cultivo, los isleños buscaron ingeniosas soluciones que acabaron por mejorar la producción agrícola local.

Una de las zonas más afectadas por las erupciones fueron los valles interiores. Algunas zonas se cubrieron con más de dos metros de lapilli (pequeñas piedrecitas volcánicas de color negro que los locales llaman picón). A través de pruebas, los campesinos descubrieron que los restos de las erupciones ayudaban a conservar la escasa humedad que riega los campos de la isla. Estas piedrecitas son higroscópicas, esto es, atraen al agua y la conservan en su interior. Los cultivos cubiertos con este tipo de materiales mantienen de manera natural la humedad; algo muy valioso en un lugar como Canarias.

En La Geria, paisaje protegido por el Gobierno de Canarias, había que solventar, a parte de la secular racanería de las nubes, otro problema: el viento. La solución fue ingeniosa. Había que cavar agujeros de hasta dos metros de profundidad para buscar el suelo agrícola primitivo. Los agricultores aprovecharon esta contingencia para proteger, de esta manera, los cultivos de la acción del viento. Una complicada red de muros y barreras de piedra completan el ingenio. El resultado es un mosaico increíble que convierte al lugar en uno de esos sitios casi surreales de los que hay pocos."



Leyendo estas líneas, que tan bien recogen no solo el paisaje, 
sino la capacidad de diálogo del ser humano con la naturaleza 
para conseguir que brote la vida incluso en las condiciones más adversas, 
no hago más que preguntarme si no es este un modelo a seguir y promover como ejemplo y no sólo como excepción curiosa. 

¿Cuándo nos decidiremos a apostar por unos cuidados que nos permitan profundizar en nuestras raíces, más allá de la tierra quemada que pueda haber, con una protección suficiente frente a la intemperie, pero que al mismo tiempo nos permita crecer en libertad?

¿Cuando apostaremos de verdad no sólo por solventar lo aparente, 
sino por crear las condiciones que nos permitan 
a cada uno y a cada una 
generar vida a nuestro alrededor? 

¿Cuándo? 

12 mar 2016

Salud, Pobreza y Cuidados (II): Cuando no se puede, no se puede

"Ya no tengo fuerzas. Llevo tantos años luchando por encontrar una solución, por encontrar una salida, que ya estoy agotado. Cada vez que intento dar un paso adelante, no sólo no lo consigo, sino que muchas veces las cosas se vuelven contra mí y termino peor de lo que empecé"

Quien me contaba esto ha vivido en los lugares más insospechados: en una chabola, debajo de un puente, en una caseta de obra, ocupando un piso vacío... Pero, aunque lleva luchando por ello desde hace quince años, todavía no ha podido experimentar lo que es vivir en una vivienda digna, de manera legal y con la seguidad de poder permanecer a largo plazo.

"¿Sabes lo que significaría para mí poder salir a buscarme la vida sabiendo que cuando vuelva mis hijos estarán allí, seguros, jugando o durmiendo, pero protegidos? ¿Sabes lo que sería poder irme sin miedo a que les pase algo, o a que venga la policía? ¿Poder cerrar y abrir la puerta con confianza?".

Esto me lo contaba hace ya más de un año. En los últimos meses no ha vuelto a compartirme este sueño. No. Sigue luchando por encontrar una salida a su situación, pero son tantas las dificultades, las barreras, los desencuentros con los profesionales que se supone que están para apoyar, y en los que tan solo encuentra palabras de reproche y cuestionamiento en vez de comprensión y disponibilidad para sumar fuerzas, que ya no me comenta más que su rabia y sus dolores.

"Mi cuerpo ya no puede más. Muchas veces siento un dolor fuerte aquí, donde el corazón, como si me fuera a explotar. Y siempre estoy de mal humor, ya no tengo ganas de nada, ni siquiera de estar con mis hijos, que son los que siempre me han hecho que siguiera hacia adelante. Esto me está matando. No se puede vivir así, de esta manera."

Durante mucho tiempo no ha querido ir a ver a su médica. Pero finalmente, tras un par de sustos que terminaron en Urgencias del hospital, ha entrado en la rueda diagnóstica, que por el momento no ha señalado ninguna patología cardiaca, que es lo que más preocupa. Todo apunta a que en pocos meses saldrá de este proceso de estudio con buenas palabras y pocas soluciones. Él lo sabe:

"Es todo esto que vivimos, esta impotencia. Eso es lo que me está matando."

Pero hablar de eso en la consulta es difícil que lleve más allá del compartir la impotencia. Como profesionales sentimos muchas veces la frustración de no poder hacer más, de no poder dar una respuesta frente a estas realidades que nos desbordan a todxs. Pero aún así, entrenadxs como estamos a dar respuestas siempre y en todo lugar, terminamos frecuentemente lanzando propuestas a sabiendas (o no, porque también podemos cerrar los ojos y quedarnos en el "yo hago lo que tengo que hacer") de que van a caer en saco roto, o que incluso no hay saco en el que recogerlas.

Así pasa por ejemplo con los protocolos de dietas que recomendamos a diestro y siniestro, cuando siendo los problemas de sobrepeso y diabetes, por ejemplo, más frecuentes en población con menos recursos económicos es probable que muchos de los alimentos indicados no los puedan conseguir. ¿Somos conscientes de que la dieta básica cuando recibes ayuda de un banco de alimentos consiste en pasta y legumbres, en muchos casos sin alimentos frescos a la vista? ¿O de que cuando vas a un comedor social no hay dietas adaptadas a cada situación personal? Esto es algo que además no es fácil de hablar en la consulta, pues hace falta mucha confianza para poder reconocer a un profesional que vas a un comedor o que la única comida que entra en casa es a través de alguna organización caritativa. A nadie le gusta compartir sus vergüenzas.

Michael Marmot explica muy bien en su libro "The Status Syndrome" cómo esta lucha por salir adelante cuando se vive en condiciones muy difíciles afecta a la salud y consume el cuerpo humano. Nuestros organismos están preparados para hacer frente a situaciones que necesitan de nuestra activación a través del sistema nervioso autónomo y del metabolismo del cortisol. Sin embargo, esta situación de activación, si se mantiene en el tiempo, termina generando problemas por la excesiva acción de estos dos sistemas, generando alteraciones en el manejo de la glucosa y los lípidos, por poner un ejemplo, lo que puede terminar teniendo consecuencias a largo plazo. Y aunque la imagen que tengamos más asociada al estrés sea la de altos ejecutivos, Marmot hace un repaso a diferentes estudios que terminan apuntando más bien a que lo que justamente lo que más afecta en este sentido es la falta de control sobre la propia vida. ¿Algo como esto?

“No todos avanzamos en la vida de la misma manera. Algunas personas, pocas, tienen un camino llano delante de ellas, sin obstáculos. Otras tienen algunas cuestas que subir. Pero algunos tenemos que subir constantemente montañas, bien empinadas. Y no nos podemos parar. Si te paras, te caes abajo.”

No se puede parar. Aunque el esfuerzo quizás no te haga avanzar, pero al menos te permite resistir, o retroceder lo menos posible. No desplomarte. Me resulta imposible imaginar lo que tiene que suponer esta constatación de que no es posible dejar de luchar, descansar, sin desplomarse. Además, soportando al mismo tiempo comentarios de unos y otras señalando que no estás haciendo lo suficiente para subir como deberías.

Con razón hay personas que en un momento determinado revientan y se dejan ir, cuesta abajo, al fin liberadas hacia la muerte, que llega antes o después, pero aceptando que es la única que les permitirá al fin el descanso y la paz.

¿Cómo acompañar y ayudar a evitar esta derrota absoluta a quiénes tienen una vida tan difícil y tan pocos medios para transformarla? Por de pronto partiendo de su realidad, buscando como compartir el paso y, también, la impotencia. Aunque nos duela, pero es desde vínculo que se establece desde donde podemos sacar la determinación para buscar a otros con los que abrir nuevos horizontes.





Otras entradas

Salud, Pobreza y Cuidados (I): Empecemos a hablar

27 ene 2016

Frente a la medicalización, apoyo mutuo

Cada vez se exploran pistas más interesantes en el mundo de la salud mental construidas por personas diagnosticadas, como esta que se recoge en Diagonal:


"Desde hace ya casi dos años nos hemos ido juntando personas disidentes y fugadas del sistema psiquiátrico con el propósito de cuidarnos mutuamente y politizar nuestros ­malestares. Creamos un grupo de apoyo mutuo, sin jerarquías ni profesionales, un grupo de afectadas que querían y queremos hablar en primera persona (del plural) de la salud y de cómo nos desquiciamos y, también de cómo autogestionarla y combatir por nuestras vidas".

Así se presenta en su web la Red de Grupos de Apoyo Mutuo (Xarxa GAM) de Bar­ce­lona, grupos que surgen desde "la necesidad de compartir con pares, con gente a la que le ha pasado algo parecido", señala Germán, uno de sus integrantes, a Diagonal.

La Xarxa GAM se caracteriza por un funcionamiento asambleario, autónomo de las instituciones y alejado de la dirección de "expertos". Los grupos están integrados por personas diagnosticadas y críticas con el sistema de salud mental que, "cansadas de ser el objeto del saber experto de otros, han decidido ser el sujeto de su propia experiencia vivida", explican.

En sus charlas y talleres hacen hincapié, sobre todo, en que lo suyo es apoyo y no ayuda: "Estamos hartos de asistencialismo, porque ya hemos tenido bastante. No es una cuestión de hablar una vez a la semana y sentirnos bien y ya está. Eso no es lo que queremos hacer", relata Germán.

Para él, la diferencia está en politizar ese malestar. "Partimos de la base de que el patriarcado y el capitalismo enferman y quiebran a las personas. Nosotras oponemos al individualismo capitalista y al sexismo, que transforma todo en mercancía y sojuzga, el apoyo mutuo, la solidaridad de los iguales, la alegría de luchar juntas, compartir y cuidarnos", explican.

Un pilar importante de los grupos, junto a la escucha, es el cuidado entre sus miembros. "Si a alguien lo ingresan, vamos e intentamos hablar con los psiquiatras que lo atienden".

Muchos integrantes del grupo han establecido qué quieren hacer si tienen una crisis. "Si yo me pongo mal, llaman a los compas y yo he establecido a quién quiero ver, con quién quiero hablar, de qué manera quiero que se me trate", nos cuenta Germán, indicaciones que previamente ha dado en base a sus propias experiencias. Esa resistencia desde el día a día ya ha dado sus frutos. "La gente ingresa mucho menos que antes", y eso es todo un logro para el colectivo.

Las personas que integran la Xarxa son muy distintas. "Acaba de entrar una mujer que tendrá 70 años", ponen como ejemplo. "Incluso políticamente también. No queremos ser dogmáticos con lo que hacemos. Hay gente que sí tenemos un compromiso más político, de teorizar, y hay gente que va más a su aire. Para mí, uno de los problemas de los movimientos sociales es el de encajonar la lucha. En nuestro caso, luchamos por nuestra salud, y eso es lo más importante", apunta.

19 ene 2016

El poder de los filántropos


Aparece ahora una investigación sobre Filantropía, Poder y Desarrollo, en la que se estudia cómo desde las fundaciones benéficas de las grandes fortunas del planeta se terminan marcando las prioridades del mundo empobrecido economicamente, potenciando al mismo tiempo un modelo de negocio abanderado por las empresas tecnológicas y farmacológicas. Algo que desgraciadamente no es nuevo, como bien recogía Javier Segura en su blog al sintetizar un artículo tambien esencial para entender este asunto: “Philantrocapitalism, past and present….” de Anne-Emanuelle Birn, en el que se compara la acción de la Fundación Rockefeller (FR), en la primera mitad del siglo XX, con la de la Fundación Bill y Melinda Gates (FBMG), concluyendo que el filantrocapitalismo del siglo XXI está desplazando a la OMS como actor fundamental en la salud publica internacional.

Copio aquí las dos partes del artículo que recoge Javier, porque no tiene desperdicio:

8 dic 2015

La pobreza (también la energética) mata

Hay datos que hay que compartir y poner encima de la mesa siempre que se pueda. Porque cuando decimos que la pobreza mata, no son palabras vacías. Hay cifras que lo demuestran, como bien recoge Javier Segura en su blog.

Impacto de la pobreza energética en la salud

Por Javier Segura del Pozo Médico salubrista

Ha llegado el frío y se acerca otro invierno, en que los hogares donde la crisis ha dado una mayor dentellada, van a tener que volver a pensárselo dos veces antes de encender la calefacción. La pobreza energética (neologismo para muchos y muchas)  forma parte de la vida de los invisibles de la crisis, aunque afortunadamente es cada vez menos invisible ¿Cuál es el impacto de la llamada pobreza energética sobre la salud? ¿Cuál es el coste en términos de gasto sanitario y farmacéutico? ¿Y sobre el rendimiento escolar y la igualdad de oportunidades de estudio y trabajo? ¿Cuáles son las intervenciones públicas más eficientes para proteger la salud? ¿Qué podemos hacer además de preocuparnos?

Introducción y Resumen

Residir en un hogar que no alcanza el nivel térmico recomendado por la OMS (18ºC en el dormitorio y 21º en el cuarto de estar) tiene importantes efectos directos e indirectos sobre la salud. Los efectos directos son un incremento del riesgo de morir y de enfermar, especialmente por enfermedades respiratorias (constipados, neumonía, asma), circulatorias (hipertensión, infarto miocardio, ictus, etc.), articulares (artritis y artrosis) y problema de salud mental (ansiedad y depresión).

Los efectos indirectos son las complicaciones de enfermedades preexistentes (como la diabetes, ulceras, osteoartritis, problemas de rodilla o cadera, Parkinson, demencia, etc.), el retraso en la recuperación de las personas que han sido intervenidos quirúrgicamente, el dilema entre calefacción o alimentación (“heat or eat”), el incremento de accidentes domésticos, el empeoramiento del rendimiento escolar (aumento del absentismo escolar), la sensación de inseguridad e infelicidad, y el aislamiento social. Es notable el gasto sanitario y farmacéutico asociado a la pobreza energética.

09_pobreza_energetica_david_fernandez
Vivienda en el barrio de Tetuán, Madrid. / Foto: DAVID FERNÁNDEZ (https://www.diagonalperiodico.net/global/24348-espana-cuarto-pais-la-ue-pobreza-energetica.html)

Vivir en una casa fría mata

Es sabido que durante el invierno hay un exceso de mortalidad y también que el frio exterior mata, pero no es tan conocido el hecho de que también mata el vivir en casas frías, es decir el frio del interior de las viviendas. La pregunta es qué proporción de la sobremortalidad de invierno (diciembre a marzo), es debida a la mortalidad debida a la pobreza energética. Una pista de su importancia es que esta sobremortalidad invernal es más importantes en los países del sur de Europa (Portugal, España) y aquellos que han sufrido más la crisis (Irlanda), en comparación  con los países del norte, con climas mucho más fríos (países escandinavos)[1]. Es decir, que las condiciones de los hogares (baja eficiencia térmica y pobreza energética) pueden jugar un papel importante en este exceso de mortalidad invernal.

En el estudio anteriormente mencionado, se estimaba que la sobremortalidad invernal en España es de 21%, de las mas altas de Europa (solo superada por Portugal: 28%), lo que en 2012 supuso unas 24.000 muertes extras. Diferentes estudios estiman que entre 20% y 50% del exceso de muertes invernales son debidas a la pobreza térmica. En la revisión que hizo hace 4 años el equipo de Michael Marmot[2], se llega a la conclusión que al menos un 20% de este pico invernal puede ser atribuido a la pobreza energética. Lo que supondría en el caso de España unas 4.800 muertes anuales por pobreza energética, si tomamos esta estimación más conservadora. Lo que equivale casi a 3 veces la mortalidad por accidentes de trafico (1800 muertes anuales).

——-

Según algunas estimaciones, en España se produce cada invierno al menos 4.800 muertes por pobreza energética, tres veces más que la debida a los accidentes de tráfico

——–
Otro indicio de la importancia de la temperatura interior en el exceso de mortalidad invernal, es la diferencia en el exceso de mortalidad invernal en el 10% de hogares más fríos (aumento de 2,8% mortalidad por cada descenso de temperatura exterior de 1ºC debajo de los -5ºC), en relación al 10% de los hogares más cálidos (aumento del 0,9% de mortalidad), evidenciado en el estudio inglés de Wilkinson de 2001[3].

En cuanto a las causas de muerte, se estima que del 30-40% de sobremortalidad invernal es debida a las enfermedades respiratorias y circulatorias

En países como España hay que considerar también que la asociación entre pobreza energética y hogares con peor asilamiento térmico, supone no solo vulnerabilidad frente al frio, sino frente al calor extremo en verano. El otro pico de mortalidad se da en el verano y son los residentes de las casas de baja calidad térmica y sin sistemas de refrigeración (especialmente personas mayores que viven solas),  las victimas de esta sobremortalidad asociada a las olas de calor. Por ello en España, la inversión en rehabilitación de viviendas para mejorar el aislamiento térmico tendría un impacto doble: en disminuir la sobremortalidad invernal y la estival.

Vivir en una casa fría enferma

Por debajo de 16ºC de temperatura interior, se afectan las funciones respiratorias, y por debajo de 12º C, el sistema cardiovascular. El frio produce broncoconstricción, aumento de la producción de moco, disminuye la limpieza mucociliar y la resistencia a las infecciones respiratorias. Lo que supone más probabilidad de constipados, bronquitis y neumonías. Además, los ambientes fríos van asociados a la humedad, y esta al moho y al polvo de ácaros, lo que a su vez se asocia a crisis asmáticas y alergias. Los niños que viven en hogares fríos y húmedos tienen el doble de probabilidades de tener enfermedades respiratorias, asma, bronquitis y alergias[4]

El frio produce estrechamiento de los vasos sanguíneos, aumenta la viscosidad de la sangre y empeora la circulación sanguínea; por lo tanto, incrementa el riesgo de hipertensión arterial, infartos de miocardio e ictus. Un estudio[5] con personas mayores (65 a 74 años) estimaba que por cada descenso de 1ºC de temperatura interior de la vivienda, aumenta 1,3 mm Hg la tensión sistólica y 0,6mm Hg de diastólica.

———

Por cada descenso de 1ºC de temperatura interior de la vivienda, aumenta 1,3 mm Hg la tensión sistólica y 0,6mm Hg de diastólica

—————–

También es conocido el efecto de vivir en ambientes fríos sobre los procesos reumáticos y osteoarticulares en general. No menos importante es el efecto del frio sobre el bienestar y la salud mental. Vivir en una casa fría aumenta los síntomas de ansiedad y depresión, especialmente en adolescentes. Como ya mencionamos en otros artículos, las personas paradas de larga duración (especialmente, los hombres parados) son las que han empeorado mas su salud mental durante esta crisis. Es difícil distinguir el efecto sobre la salud mental por estar parado, del efecto de vivir en una casa fría. Ambos se potencian y desembocan en depresiones y riesgos de suicidio.

33ba8118e538fd9a2dd0c36de25e38a5

Las casas frías aumentan el gasto sanitario y farmacéutico 

Los hogares que son intervenidos para aumentar la eficiencia energética disminuyen su gasto sanitario (menos hospitalizaciones, visitas a urgencias hospitalarias, menos consumo de medicamentos) frente a los hogares que no son intervenidos. Hay pocos estudios coste-beneficio sobre los programas de mejora de la eficiencia energética. El programa del norte de Irlanda “Warm Houses” que invirtió en un año (2008-2009) 109 millones de libras, estimó que recuperó un 42% en menor gasto sanitario. Otro en Inglaterra estimó [6]que por cada libra invertida en evitar la pobreza energética, el NHS recupera 40 peniques en ahorro en gasto sanitario[7].
—–

Algunos estudios estiman que entre un 40 y 50% de la inversión en mejora de la eficiencia térmica de las viviendas, se recupera por el ahorro asociado en gasto sanitario y farmacéutico.

———

Los efectos indirectos sobre la salud de la pobreza energética

Son más importantes que los directos. Se podrían resumir en:

1º El frio complica las patologías preexistentes (diabetes, ulceras, osteoartritis, problemas de rodilla o cadera, Parkinson, demencia, etc.) y retrasa las recuperación post-cirugía.

El dilema “Heat-Eat” (calefacción o alimentación). La familias en pobreza energética reducen su alimentación para asegurar un mínimo de confort térmico. Un estudio [6] señalaba que mientras las familias de EE.UU de clases media y alta aumentan su gasto de la cesta de la compra en invierno, las de clase baja la disminuyen. Se estima que eso supone un 10% menos de ingesta calórica (de media unos 200 calorías diaria menos). Además, ahorrar energía también implica cocinar menos, comer alimentos que necesitan poca preparación y que suelen ser menos sanos (comida basura). Esta situación pone en peligro el crecimiento de los niños (un hogar frio aumenta las necesidades calóricas para mantener la temperatura corporal, por lo que si se añade además una menor ingesta calórica, el efecto sobre el crecimiento y la formación del sistema inmunológico es importante)

3º Aumenta el riesgo de accidentes domésticos en personas mayores, por perdida de la destreza y fuerza en las manos y por usar sistemas de calefacción abiertos (estufas de resistencia eléctrica, infernillos, braseros, etc.), de mas riesgo de accidentes e incendios, como bien saben los bomberos.

Rendimiento escolar: los hogares en pobreza energética tienen mas absentismo escolar por infeccione respiratorias. Además, es frecuente que en ellos solo se calienta una habitación donde se hace toda la vida, por lo que es la más ruidosa y donde es difícil estudiar. La pobreza energética es otra losa en la desigualdad de oportunidades de estudio y de futuro profesional para las familias que caen en la pobreza.

5º Sensación de inseguridad e infelicidad. Los adolescentes son especialmente sensibles a la merma en la salud mental asociado a vivir en casas donde se está a disgusto.

Aislamiento social: la pobreza energética produce vergüenza. Se evita invitar a gente a casa, no se sale a la calle para evitar la sensación de volver del frio exterior a una casa fría, se va uno o una pronto a la cama para calentarse bajo las mantas. Se hace menos vida social y se está mas aislado del vecindario.

familia-teresa-medina

Quiénes son los mas vulnerables y qué intervenciones son más eficientes

La respuesta es simple: los que aguantan peor el frio y los que pasan más tiempo en casa. Es decir, mayores de 70 años, enfermos crónicos y discapacitados (mejor dicho, con diversidad funcional). Sin embargo, cada vez hay más preocupación por el efecto acumulativo de la pobreza energética en los niños y adolescentes y el impacto en su salud futura. No olvidemos tampoco las familias con parados de larga duración, más vulnerables a los problemas de salud mental. Los programas contra la pobreza energéticas deben dar prioridad a proteger a estos colectivos.

Las intervenciones mas eficientes frente a la pobreza energética son las que rehabilitan las viviendas para aumentar la eficiencia térmica, frente a las ayudas para el pago de los recibos o la compra de calefactores. Inciden positivamente y permanentemente sobre la salud de sus residentes, pero también sobre la del planeta al reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

—–

Si quieres saber más, te recomiendo:

En español:
  1. Informe sostenibilidad en España 2012. Capítulo Especial. Energía sostenible para todos. Pág. 291-326: Efectos de la pobreza energética en la salud. Accesible en: http://www.upv.es/contenidos/CAMUNISO/info/U0637061.pdf
  1. Javier Padilla. “La pobreza energética, un problema de salud pública”. Blog Médico critico: http://medicocritico.blogspot.com.es/2014/11/la-pobreza-energetica-un-problema-de.html
  2. El programa “Salvados” de la Sexta, dirigido por Jordi Evole, emitirá probablemente el domingo 13 de diciembre de 2015 un reportaje titulado: “la Pobreza energética”, en el que colaboré (http://www.lasexta.com/programas/salvados/)
En inglés:
  1. Marmot Review Team for Friends of Earth. The Health Impacts of Cold Homes and Fuel Poverty. May 2011 http://www.foe.co.uk/sites/default/files/downloads/cold_homes_health.pdf
  1. SOPHIE Project conclusions. “Social and economic policies matter for health equity” Pag 41 a 46: Housing policies can reduce health inequalities. Accesible en: http://www.sophie-project.eu/pdf/conclusions.pdf
  1. Joe Butcher. Fuel poverty: how to improve health and wellbeing through action on affordable warmth. A guide to delivering action on fuel poverty for public health professionals, health and wellbeing boards, and local authorities in England. UK Health Forum 2014. Accesible en: http://www.fph.org.uk/uploads/UKHF-HP_fuel%20poverty_report.pdf
  2. Fuel poverty+health. A guide for primary care organisations, and public health and primary care professionals. By Dr Vivienne Press. Produced by the National Heart Forum, the Eaga Partnership Charitable Trust, the Faculty of Public Health Medicine, Help the Aged and the Met Office. 2003. Accesible en: http://www.fph.org.uk/uploads/toolkit_fuel_poverty.pdf
—————–
REFERENCIAS DEL TEXTO (0s dejo los enlaces para descargaros los artículos accesibles:
[3] Wilkinson P, Landon M, Armstrong
B, Stevenson S, Pattenden S, McKee M and Fletcher T (2001) Cold Comfort: The Social and Environmental Determinants of Excess Winter Deaths in England, 1986–96. Bristol: The Policy Press.
[4] Barnes M, Butt S, and Tomaszewski W (2008) The Dynamics of Bad Housing: The Impact of Bad Housing on the Living Standards of Children. London: National Centre for Social Research.

13 nov 2015

16 jun 2015

Tejiendo salud(os)

Hay que seguir la línea marcada por Miguel Ángel Mañez en su blog Salud con Cosas:

Ganchillo basado en la evidencia: la prescripción social


Algo falla... Ya casi hemos asumido como un mantra que la mayor parte de los determinantes de la salud son sociales o dependen de nuestro entorno, y que el sistema sanitario solo contribuye en un 20% a la salud de la población. Sin embargo, la mayor parte de nuestras intervenciones como organización y como profesionales son puramente sanitarias. Ojo, no dudamos de su utilidad y de qué funcionan en los momentos más agudos de una patología, pero hace falta algo más.

Revisando la prensa nos tropezamos con esta noticia de la BBC: "Why the NHS could soon prescribe home improvements and knitting". El texto resume las nuevas tendencias en materia de salud comunitaria, centradas en promover actividades sociales como el ganchillo, la pesca o los paseos colectivos, o las mejoras estructurales como los arreglos de la vivienda del paciente. Dado que en este último tema (vivienda), entran en juego diversos organismos la estrategia debe ser mixta para obtener planes del tipo Healthy Homes Programme que han lanzado en Liverpool. Pero, ¿y eso del ganchillo o la pesca?


1 jun 2015

Vamos

Acababa de fallecer su marido hacía pocos días, y me pidió que la acompañara a la cita con su trabajadora social. Al dolor por la pérdida se unía la angustia por no saber cómo poder salir adelante, ya que todos los ingresos que tenía hasta ese momento provenían de la pensión no contributiva de su pareja y de la ayuda que ella cobraba al estar reconocido él como dependiente. Necesitaba una respuesta, una ayuda, un horizonte con un mínimo de seguridad para poder seguir adelante, más sabiendo que a su cargo hay varios niños pequeños.

La acogida de la trabajadora social fue cálida y amable. Enseguida le dijo que no tenía porqué haber venido, que lo hubiera retrasado un par de semanas y así se recuperaba, tenía un poco de tranquilidad, etc. Pero, ¿qué tranquilidad y descanso se puede tener cuando no sabes cómo hacer para hacer frente a ninguna factura, cuando no tienes ni para hacer una comida decente al día? ¿Cómo cruzarse de brazos cuando te sientes en un agujero sin salida al que nadie va a acudir a rescatarte si no pides auxilio bien fuerte para hacerte notar?

Ella intentaba explicarle a la trabajadora social que necesitaba una ayuda, un apoyo que le diera cierta certidumbre de que salir adelante iba a ser posible. Eso es lo que a ella le permitiría reposar un poco tanto dolor. Pero sus palabra parecían caer en saco roto. A cambio, escuchaba: "Lo que tienes que hacer es ir al médico, que te mande una pastilla para estar más tranquila y mejor...".

Para eso parece que queda nuestro sistema sanitario: "Una pastilla y te sentirás mejor". Sin espacio ni tiempo para otra cosa, sin poder dejarse acompañar de manera colectiva, ni asumir los elementos inevitables de la vida (como por ejemplo el fallecimiento de gente cercana). De esta manera el sanitario de turno se convierte en domesticador de frustraciones ciudadanas, para que la cosa no vaya a más, para que el sufrimiento y la angustia no estallen rabiosamente.

Qué absurda cortedad de miras. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que si de verdad queremos trabajar por la salud, por mejorar la vida de la gente, necesitamos escapar del rol en el que nos encierra esta visión tan limitada de la atención sanitaria?

Por suerte, cada vez hay más gentes que quieren atreverse a jugar, a inventar otras maneras de estar con la gente, de formar parte de redes de cuidado y empoderamiento mutuo. No hay más que mirar y dejarse contagiar por los ritmos del grupo que anima La Cabecera, con energía e ideas para revolucionar un poco el panorama a este nivel.

LA SUERTE DE LA PRIMARIA from Producciones Pelvis on Vimeo.




23 may 2015

La salud es algo a tomarse muy en serio

Un grupo de residentes de Medicina Familiar y Comunitaria están dispuestas a abordar las claves de la construcción de la salud en un barrio muy desfavorecido de Granada. Y para ello, utilizan el vídeo como herramienta a través de la cual identificar, visibilizar y poner en diálogo lo problemas y activos del barrio. Un línea a seguir...

LAS VOCES DEL BARRIO from Producciones Pelvis on Vimeo.


"Las personas nacen, crecen, trabajan, envejecen... en un barrio concreto que influye de forma significativa en su salud (1), por lo que como agentes sanitarios, tratar de conocer y comprender este entorno puede resultarnos de gran relevancia y utilidad.

La identificación de indicadores que recogen tanto las carencias como los recursos y virtudes del barrio puede ayudarnos a reconocer aquellos determinantes de la salud compartidos por el  conjunto de la población en tanto que vecinos de una misma área de residencia (2).

Sin embargo, la percepción de cada vecino con respecto al mismo entorno puede llegar a ser muy diferente. El riesgo, la amenaza, la seguridad, la confianza... son términos subjetivos que se expresan de forma distinta y adquieren un valor particular en cada persona, determinando también
su nivel de bienestar o salud. (3, 4)

Esta última aproximación implica, por una parte, rescatar la narrativa de nuestros pacientes como fuente de información insustituible, prestado especial atención a sus relatos y a las implicaciones emocionales que esconden sus palabras, gestos y silencios (5).

Por otra parte, supone considerar aquellos factores contextuales y biográficos que son únicos y específicos de cada paciente e individualizar la generalización de las influencias (sociales, familiares, culturales, económicas...) y los procesos (diagnósticos, terapéuticos, educativos...) teniendo en cuenta sus capacidades cognitivas, creencias y actitudes (6).

En este sentido, tanto la cercanía como la solidez de las relaciones que tienden a generarse entre los profesionales del centro de salud y sus pacientes, convierten a la AP en un medio de especial interés y relevancia pues permite acceder al contexto más próximo e íntimo de los vecinos (7).

Los residentes de Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud de Cartuja, Granada, hemos querido conocer el entorno que habitan y comparten nuestros pacientes a través de sus vivencias y percepciones, en un intento de comprender mejor las complejas causas y formas de enfermar. En dicho proceso, hemos realizado largas entrevistas a algunos de estos vecinos que,
posteriormente, han sido editadas y modificadas con su consentimiento. "Las voces del barrio" es nuestro segundo vídeo en este intento de conocer y visibilizar las circunstancias y lugares que rodean a nuestros pacientes.


Bibliografía:

(1) Organización Mundial de la Salud. Subsanar las desigualdades en una generación. Alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud. Informe final de la Comisión Sobre Determinantes Sociales de la Salud. 2013.
(2) ÁlvarezDardet C, Ruiz Cantero MT. Patrimonio de la salud, ¿son posibles las teorías salutogénicas? Rev Esp Salud Pública. 2011;85:123127.
(3) Dean K, McQueen D. Theory in Health Promotion. Introduction. Health Promot Int. 1996;11.
(4) Napier AD et al. Culture and health. Lancet. 2014;384:160739.
(5) Charon R. Narrative Medicine. A model for Empathy, Reflection, Profession, and Trust. JAMA. 2001;286:18971902.
(6) Saul J Weiner MD. Contextualizing Medical Decisions to Individualize Care. Lessons from the Qualitative Science. J Gen Intern Med. 2004;19:281285.
(7) Macaulay AC. Promoting Participatory Research by Family Physicians. Ann Fam Med. 2007;5:557560.

15 abr 2015

La expropiación de la salud

Ojo, ojo al libro que viene, un nuevo asalto de Gervás y Pérez Fernández. La presentación no tiene desperdicio:


La expropiación de la salud


La salud es la capacidad de disfrutar de la vida pese a las adversidades diarias. Como tal, depende poco de los médicos y de sus actividades por más que sea clave el contar con un sistema sanitario de cobertura universal y accesible según necesidad.

En este libro se consideran los excesos de la medicina, la práctica actual que “expropia” la salud a individuos y poblaciones. Expropia la salud en el sentido de transferir de los pacientes a los médicos, mediante el miedo al enfermar y al morir, gran parte de su autonomía, de sus habilidades de autocontrol y de autocuración y de sus capacidades para enfrentarse a la enfermedad, el sufrimiento y la muerte.

Como en toda expropiación hay una compensación y en el campo de salud se promete a cambio casi una juventud eterna mediante la prevención sin límites ni prudencia. El resultado final es la indignidad en el vivir como consecuencia de la insatisfacción en el consumir.

La expropiación de la salud provoca que tanto sanos como enfermos dependan en exceso de los médicos y de sus actividades y medicamentos. El individuo precisa del médico para saber si está sano o enfermo y sus recetas de vida conforman un museo de horrores sin ciencia que se analizan en este texto. Por ejemplo, se emplean fármacos de continuo y se drogan desde los niños con anfetaminas (por activos e inquietos, pero normales) a los ancianos con anti-depresivos (sin tener depresión sino simple angustia vital por su lucidez ante el desasosiego que produce una sociedad puramente mercantil). En su versión extrema, la medicina sin límites llega a expropiar la salud, el desánimo, el sentimiento de vacío existencial, el miedo al futuro, el embarazo, el parto, el dolor, la enfermedad, el envejecimiento y la muerte.

En un largo proceso de predominio médico, de imposición de la visión médica, los sanos y los enfermos son cada vez más «pacientes» que precisan del médico para saber qué grado de salud tienen, para saber si los síntomas que les aquejan son «normales/anormales» y para cumplir con las casi infinitas actividades preventivas, diagnósticas, terapéuticas y rehabilitadoras. Este monopolio médico explica la expropiación de la salud, de la enfermedad y de la muerte.
De todo ello se trata en el libro, en teoría y en la práctica, con los resultados de múltiples estudios pero sobre todo con la presentación de casos clínicos que sirven de ejemplo y para reflexión.

El libro estará disponible en las librerías a partir del 27 de abril.
  • La expropiación de la salud. Gérvas, J., Pérez Fernández, M. Barcelona: Los libros del lince; 2015.

30 sept 2014

Suma contra la exclusión sanitaria

Ahora ya es posible sumarse a este manifiesto a título personal, ¡anímate!

Más de 60 organizaciones y plataformas de los ámbitos social, profesional y científico de todo el país, suscriben el Manifiesto, Contra la exclusión sanitaria, en defensa de la sanidad universal. Un manifiesto que coinciden con el segundo aniverario de la entrada en vigor del RDL 16/2012 de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones.


CONTRA LA EXCLUSIÓN SANITARIA, EN DEFENSA DE LA SANIDAD UNIVERSAL

Cuando se cumplen dos años de la entrada en vigor del RDL 16/2012, sesenta y tres organizaciones y plataformas de los ámbitos social, profesional y científico, denuncian los impactos del mismo y el incumplimiento por parte de l Gobierno Español de la legislación internacional de derechos humanos.

En Abril de 2012 el Gobierno aprobó el Real Decreto Ley 16/2012, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones (en adelante RDL). Con este RDL la asistencia sanitaria dejó de ser un derecho de todas las personas, y pasó a ser una prestación vinculada a la condición administrativa de asegurado. Además se restringen ciertas prestaciones y se aumenta la carga económica directa para las personas. Dos años después el balance no puede ser más negativo:

  • Tras la aplicación del RDL, al menos 873000 personas en España perdieron el derecho a la asistencia sanitaria, según cifras del propio Gobierno. Hablamos de una población especialmente vulnerable y que debería gozar de medidas de protección sociosanitarias. Hay que apuntar además, que se trata de un colectivo que, al igual que todo ciudadano viene contribuyendo a su financiación mediante los impuestos.
  • La diferente aplicación del RDL por las Comunidades Autónomas (CCAA) y la disparidad de criterios en la aplicación de la normativa por parte de los centros sanitarios ha deteriorado aún más la cohesión territorial en el Sistema Nacional de Salud, y ha convertido el acceso a la atención sanitaria en un auténtico laberinto administrativo.
  • Incluso en aquellos supuestos en los que el RDL reconoce el derecho a la atención (embarazadas, menores, atención de urgencias...) se han originado numerosos casos de desatención, sin que, hasta la fecha, se haya tomado ninguna iniciativa para atajar estos incumplimientos.
  • El desplazar la atención a las urgencias (si ésta se logra) genera retraso diagnóstico y agravamiento de las patologías, lo que supone un aumento del gasto sanitario para su atención. Estudios en otros países han demostrado que medidas de exclusión sanitaria similares han generado un gasto hasta cuatro veces mayor del que costaría con una atención inclusiva.
  • La exigencia de firma de compromisos de pago, la facturación indebida de la atención en urgencias y otros impedimentos para el acceso al sistema sanitario, han generando un efecto disuasorio y una ruptura de la continuidad asistencial, que está poniendo en grave riesgo la salud y la vida de las personas, tal como organizaciones medicas han evidenciado en los fallecimientos de Alpha Pam en Mallorca, Soledad Torrico en Valencia y Janneth Beltrán en Toledo.
  • A pesar de que algunas CCAA emitieron instrucciones para asegurar asistencia sanitaria para toda la población en los supuestos de salud pública, el citado RDL sienta las bases para que se produzca un retroceso en los programas de prevención, vigilancia y control de enfermedades tanto transmisibles como no transmisibles. Las dificultades de acceso de sectores de población a las medidas propuestas para evitar la aparición de nuevos casos y/o el control de brotes epidémicos (vacunación, quimioprofilaxis o inmunoprofilaxis, aislamiento, diagnóstico o tratamiento), tiene repercusiones no sólo en el ámbito individual sino también en la salud colectiva.
  • En un contexto de incremento de la desigualdad económica (en los cuatro años iniciales de la crisis, la desigualdad en los ingresos creció en la misma medida que se había logrado reducir en los veintidós años previos) el encarecimiento del acceso a determinadas prestaciones y medicamentos, y la exclusión sanitaria de las personas más vulnerables, provocados por la promulgación del RDL, ha generado un incremento relevante de las desigualdades en salud, como empieza a demostrarse en algunas CCAA. Está demostrado que el incremento en la desigualdad de ingresos produce un aumento de problemas de salud, un peor uso de los medicamentos y un incremento general del sufrimiento.
  • Resulta preocupante el posible impacto de género del RDL, dados los crecientes obstáculos que están encontrando las mujeres migrantes a quien es se les ha retirado la tarjeta sanitaria, lo que dificulta la detección de casos de violencia de género, así como la adecuada asistencia en casos de violencia sexual. En el caso de las víctimas de trata de seres humanos se limita el acceso a quienes se les otorga el periodo de restablecimiento y reflexión, mientras que a la mayoría no se les reconoce el derecho a la asistencia sanitaria. De igual manera, conviene recordar que son las mujeres el colectivo mayoritariamente afectado por la desigualdad económica.
  • Varios organismos de Naciones Unidas y del Consejo de Europa han subrayado que esta reforma contraviene estándares internacionales de derechos humanos. Han dirigido numerosas recomendaciones al Gobierno español instándole a garantizar el acceso a la atención sanitaria de las personas migrantes, independientemente de su situación administrativa. Asimismo, le han pedido que evalúe el impacto de la reforma sanitaria en términos de derechos humanos, y le han recordado que las normas de derechos humanos no pueden ser ignoradas por las presiones fiscales. Hasta la fecha el Gobierno no ha cumplido ninguna de estas recomendaciones.
  • Por su parte, el Tribunal Constitucional en dos autos afirma que “el derecho a la salud y el derecho a la integridad física de las personas afectadas..., así como la conveniencia de evitar riesgos para la salud del conjunto de la sociedad, poseen una importancia singular en el marco constitucional, que no puede verse desvirtuada por la mera consideración de un eventual Ahorro económico que no ha podido ser concretado”. Efectivamente, antes de implantar el RDL no se analizó ni comunicó con claridad el ahorro que iba a suponer y hasta la fecha no se ha publicado ningún cálculo al respecto.

7 jul 2014

En comunidad

Las redes de solidaridad pegadas a la realidad siguen dándonos pistas fundamentales sobre por donde debemos caminar para el cuidado de la salud como algo universal como algo a lo que todos y todas tenemos derecho. No hay más que echar un vistazo a este artículo aparecido en el periódico Diagonal:


La locomotora de la crisis, o de la estafa capitalista, según se mire, está llevándose por delante a un gran número de víctimas. Uno de los colectivos que más sufre sus efectos es la población inmigrante, ya muy precarizada en los tiempos de bonanza económica, pero hoy directamente maltratada desde la Administración a través de cambios en las leyes y, en ocasiones, al margen o bordeando éstas (mediante controles basados en perfil racial, deportaciones, etc.). Entre todas las medidas, quizá la más grave es la aprobación del Real De­creto Ley 16/2012, por el que se retiraba el derecho a la asistencia sanitaria a los extranjeros que careciesen de un permiso de residencia.

Las consecuencias de una reforma como ésta, como es lógico, varían mucho de un lugar a otro. En el barrio barcelonés del Raval, cerca del 50% de su población es extranjera. Entre sus calles estrechas, siempre llenas de gente y de comercios abiertos durante todo el día, conviven nacionalidades y culturas de orígenes diferentes. El barrio y sus vecinos viven con indiferencia ese esfuerzo impulsado desde la Administración por hacer de la marca Barcelona una postal al servicio del turista, visitante o empresario de turno, ignorando las dificultades que se viven en lugares como éste.

Tras la entrada en vigor del decreto de “apartheid sanitario” era evidente que muchos habitantes del Raval y zonas aledañas se verían afectados. No sólo aquellos que carecían de papeles, sino también los que estaban perdiendo su empleo y, por tanto, no podrían renovar su tarjeta sanitaria en un futuro. Ante esta situación, varios vecinos decidieron que había que hacer algo. Una doctora, dos trabajadores sociales y dos vecinas plantearon en la asamblea del barrio la necesidad de montar un consultorio para atender a las personas que no podían ir a los centros de salud públicos.

30 jun 2014

Abrazar la vida

Nos conocimos durante los seis meses en los que trabajé como médico en el CAID (Centro de Atención Integral para Drogodependientes). Pero ha sido ahora, en otro contexto, compartiendo tiempos de creación y reflexión en diferentes proyectos del Movimiento ATD Cuarto Mundo, cuando se han dado las condiciones para poder hablar con más libertad.

Porque mientras estás entre las paredes de un recurso como el CAID, la institución y su actividad se convierten en el ombligo alrededor de las cuales parece que todo gira: sus protocolos, sus tiempos, sus recursos, sus limitaciones...

Por eso el otro día, cuando ella me contaba su proceso vital, cómo había conseguido "desengancharse" (lo que no es lo mismo que dejar de consumir, por mucho que desde determinados enfoques en este campo se tome lo uno por lo otro; pero no, la clave no es el no volver a consumir nunca más, sino llegar al punto en el que si ese consumo existe no determine todas las demás facetas de tu vida), desplegando poco a poco anécdotas y retazos de vida, dando paso al carrusel de personas clave en este proceso, chocaba tanto la imagen que ella me daba de su proceso de liberación de la droga con los protocolos marcados por instituciones como los CAID. Al final este camino venía marcado por las relaciones con su hermano y con sus hijos, a los que hacía años que no veía, pero de los que un simple mensaje positivo permitía poner en marcha toda una dinámica de lucha y esperanza por salir adelante; por la posibilidad o no de tener una vivienda, y por las relaciones con las personas con las que convivía; por el proceso de enfermedad  y muerte de su pareja, etc. Y así tantas y tantas cosas...

Lo curioso es que durante todo este tiempo el CAID ha permanecido como un recurso constante, como una referencia permanente. Pero al hablar de lo que esta institución ha permitido, aún reconociendo el apoyo de algunos profesionales en momentos concretos, lo que aparecen en primera plana son los reproches. Pero no son reproches por haber hecho mal las cosas, no. Se trata, fundamentalmente, de que no ha encontrado allí un acompañamiento válido para el resto de circunstancias vitales que iban siendo determinantes. En los protocolos seguidos por los profesionales no había espacio para plantear que el mensaje de uno de sus hijos ofrecía un nuevo rayo de esperanza, que los conflictos con sus compañeros de piso la estaban consumiendo y la dejaban sin fuerzas para afrontar nuevos retos, o que el dolor de la despedida de su pareja necesitaba de un abrazo, simplemente.

Más que pasos a seguir, o mapas de decisiones, lo que se necesita es alguien dispuesto a dialogar con la vida de quién se acerca. Ni más, ni menos.