20 oct 2018

Un propósito común

"Vemos que seguimos en el mismo lado... han pasado diez años, cinco años, y sigo con el mismo problema, sigo con el mismo dolor… Sí, vosotros avanzáis, desarrolláis, pero a la hora de la verdad nosotros estamos igual”.

Esto nos contaba Jesús, un vecino de Tetuán, cuando le invitamos a sumarse hace dos años al proyecto de Comunidades Activas en Salud. Nos conocíamos desde hacía tiempo, y la confianza construida permitía este cuestionamiento sincero, enraizado en anteriores experiencias en las que había participado en diferentes recursos por los que había pasado. En su vida, marcada por la lucha contra la pobreza y la exclusión sufrida en primera persona, se ha sentido muchas veces objeto en manos de otras personas o instituciones que han ganado siempre a su costa. Señalaba así una cuestión clave, a la que pocas veces prestamos atención: la mayor parte de proyectos y propuestas que se lanzan desde las instituciones arrancan a partir de la inquietud de determinados profesionales que buscan cómo hacer frente a cuestiones claves que es importante resolver, pero aunque puedan enfocarse a actuar sobre realidades más amplias, tanto sus objetivos como sus resultados terminan siendo determinados por quienes los ponen en marcha.

Este señalamiento que nos hacía Jesús nos ha marcado profundamente a lo largo de todo el proyecto. El punto de partida era claro: generar un proceso de diálogo colectivo entre profesionales y personas en situación de pobreza que permitiera identificar las barreras para el cuidado de la salud que encuentran estas últimas y elaborar propuestas para revertirlas. Pero, ¿cómo avanzar de manera que quienes viven en condiciones más precarias puedan sentir que sacan algo en claro a lo largo del proceso? ¿Qué debíamos intentar ganar colectivamente, que no supusiera solo una mejora para quienes estamos desde un rol profesional o para los colectivos o instituciones a los que pertenecemos? Hablando claro, ¿cómo hacer para que este proyecto no fuera sólo algo que sumar a nuestro currículum, personal e institucional, sino que personas como Jesús, Mª Ángeles, Estrella, Paloma, Nacho, Juan y Tamara sintieran que su participación en el mismo servía de verdad para cambiar sus vidas y la realidad social que les rodea? Un vecino de Vallecas nos dió una de las claves:

“De todo lo malo que hemos aprendido nosotros, los que hemos vivido los males de la miseria, hay que hacerles ver que no pueden seguir las cosas así, que no se pueden destruir las vidas como se han destruido las nuestras. Si lo ven se darían cuenta de que tienen que aprender de nosotros.”  

A lo largo de estos dos años de andadura de Comunidades Activas en Salud hemos buscando entendernos sobre cuáles podían ser los objetivos compartidos entre personas en situaciones tan diferentes como las vecinas y vecinos de Tetuán y Vallecas en situación de pobreza y profesionales de diferentes recursos de estos distritos. Hemos escuchado y recogido las diferentes miradas posibles sobre la salud y sus determinantes, así como propuestas para poder avanzar en una dinámica de salud comunitaria que no deje a nadie fuera. Un camino que hemos recorrido despacio, prestando atención para poder andarlo colectivamente, a un paso que no dejara a nadie atrás, y en el que hemos ido aprendiendo a mirar a nuevos lugares y con una perspectiva más amplia.


Así, al hablar de determinantes y desigualdades en salud, hablamos desde el principio de recursos, pero también de relaciones personales y de la distribución social del poder, como señalaba una de las mujeres que vino desde la Asociación Barró:

Queremos que haya más recursos, pero también que se pongan más en nuestra situación los profesionales y voluntarios que están a nuestra altura. Si ellos no se ponen en nuestra situación, ¿cómo vamos a conseguir que nos entiendan los políticos, los que están más alto? Queremos que nos den un trato mejor, que nos abran las puertas, que nos sintamos queridas, que no tengamos que estar arrastrándonos para pedir una ayuda de libros, de comida para nuestros hijos. Nos asfixia, es agobiante. Esto hay que cambiarlo y hay que empezar por abajo y que nos entiendan ellos primero. Se tienen que poner en nuestra situación, entendernos y ayudarnos a subir un escaloncito más. Si no, ¿cómo lo hacemos solas?” 

También, frente a la impotencia tantas veces sentida por quienes hemos participado en el proyecto queriendo transformar realidades complejas y que parecían venirnos grandes, ha sido importante sentir que siempre es posible hacer algo, acompañarnos mutuamente, sostenernos para seguir en marcha. Jesús lo expresaba de esta manera tan clara y simbólica:

"Esfuérzate, hazlo lo mejor que puedas... ¿Que no puedes alcanzar a lo mejor la copa del árbol? Pues a lo mejor sí a las ramas, o al principio... o recoger las hojas".

Ahora, muchos de estos aprendizajes construidos colectivamente los hemos recogido en una Guía para la Acción Colectiva desde Realidades de Pobreza, "Tejiendo Salud". En ella hay herramientas y propuestas con las que esperamos contribuir a transformar la realidad de injusticia y desigualdad que nos rodea, partiendo de una premisa clara: apoyar cualquier proyecto de lucha contra la pobreza en la experiencia, el conocimiento y la participación efectiva de quienes la sufren. En ese sentido, aún sabiendo que hay muchas cosas que hemos podido hacer mejor, nos tranquiliza escuchar cómo muchas personas en situación precaria se reconocen en los materiales recogidos en esta Guía, así como al propio Jesús, que nos marcó hace dos años el reto de que con esto deberíamos ganar todos y todas:


“Para los que nos consideramos en esta situación hemos ganado el no estar solos en una lucha que nos afecta. Y conseguir unos lazos de confianza que hemos abierto. Hemos roto muchas barreras entre nosotros, tanto personales como profesionales. Y poder contar nuestras historias nos ha aportado mucha riqueza, ver que puedo expresarme y que puedo confiar. (...) Ver que la preocupación común está ahí, que nos preocupa a todos, que todos hemos participado, todos hemos manifestado esa inquietud que tenemos. Nos ha llamado a unirnos en un propósito que nos afecta a todos.”  

Esperamos que esta Guía estimule y ayude a poner en marcha procesos con ambiciones similares. Ya nos iréis diciendo...

Epílogo: durante todo el proces hay muchas palabras que han hecho eco y que han invitado a profundizar en ellas, para entender mejor y alumbrar nuevas perspectivas hasta entonces desconocidas para algunas de las personas participantes sin experiencia de pobreza: herida, vergüenza, juicio, miedo... Pero hay una que cada vez que se ha pronunciado ha sido repetida como eco por unas y otros, como un latigazo que invitaba a ponerse en pie pese a todas las dificultades:

"Por encima de todo, la dignidad"



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