30 dic 2010

Las donaciones son complicadas... para el que las recibe

Otro estudio interesante que hace llegar Martín Canas a través de e-farmacos, que ofrece datos concretos que ayudan a entender que la respuesta a las desigualdades en salud no se pueden arreglar a golpe de donación ni mucho menos presionados por la urgencia:

Resumen en castellano


Dar es mejor que recibir: cumplimiento de las directrices de la OMS sobre las donaciones de medicamentos entre 2000 y 2008


Objetivo

Evaluar las donaciones de medicamentos en lo que respecta a su adhesión a las directrices sobre donación de medicamentos propuestas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Métodos

En 2009 se realizaron búsquedas bibliográficas de las publicaciones académicas y legas (artículos de revistas, artículos en la prensa, así como las páginas web del sector farmacéutico y de los donantes) para identificar los informes sobre donaciones de medicamentos realizadas desde el año 2000 hasta el 2008. Se excluyeron las publicaciones centradas en los mecanismos moleculares de la acción farmacológica, las descripciones generales de las directrices o las donaciones únicas y específicas de medicamentos anteriores al año 2000. En los casos en los que se contó con suficiente información, se evaluó el cumplimiento de cada uno de los 12 artículos de las directrices de la OMS.

Resultados

Encontramos 95 artículos en los que se describían 96 casos de donaciones de medicamentos entre 2000 y 2008, de los cuales, 50 se realizaron en respuesta a situaciones de desastre, 43 estaban relacionados con la donación a largo plazo de un medicamento para tratar una enfermedad específica y 3 versaban sobre el reciclaje de fármacos. Las donaciones relacionadas con desastres fueron menos proclives a cumplir las directrices, en particular en relación a satisfacer las necesidades de los destinatarios, la garantía de calidad y la fecha de caducidad, el envasado y el etiquetado, así como la gestión de la información. Los países receptores tuvieron que hacer frente a los costos de la eliminación de los medicamentos recibidos mediante donaciones inapropiadas. Aunque las donaciones a largo plazo fueron más propensas a cumplir las directrices de la OMS relacionadas con la garantía de calidad y el etiquetado, no siempre se ajustaron a las necesidades de los destinatarios. Por otra parte, frenaron la producción y el desarrollo farmacológicos a nivel local.

Conclusión

Las donaciones de medicamentos pueden perjudicar más que beneficiar a los países receptores. La consolidación de las estructuras y los sistemas de coordinación y seguimiento de las donaciones de medicamentos, así como la seguridad de que se realicen en función de las necesidades de los beneficiarios, mejoraran la adhesión a las directrices sobre la donación de medicamentos establecidas por la OMS.

Leer estudio original

La industria frauduléntica

A través de e-fármacos, Martín Canas hace llegar este estudio que refleja cómo se hacen las cosas desde las farmacéuticas:


La industria farmaceutica sobrepasa a la industria militar en fraudes al gobierno estadounidense

Sidney Wolfe difundió los resultados de un nuevo estudio de la organización Public Citizen.


El estudio identificó que la industria farmacéutica se ha convertido en la mayor responsable de fraude al gobierno federal, superando a la industria militar. En los últimos 20 años pagó casi 20.000 millones de dólares en multas por incumplimientos de la Ley de Reclamaciones Falsas. Más del 50% de las multas de la industria fueron pagadas por solo 4 compañías: Eli Lilly, GlaxoSmithKline, Pfizer y Schering-Plough. En promedio el 74% de las causas y los montos abonados se produjeron en los últimos 5 anos.

El estudio revela que la industria de medicamentos se ha convertido en el mayor defraudador del gobierno federal, según lo determinado por los pagos que ha hecho por violaciones de la Ley de Reclamaciones Falsas (FCA, por sus siglas en ingles), superando a la industria militar, que siempre había sido el líder. Así el trabajo observó que los casos de la industria farmacéutica dieron cuenta al menos del 25 % de todos los pagos de la FCA federales, durante el último decenio, en comparación con 11 por ciento en la industria de defensa. Las causas civiles y penales se han incrementado dramáticamente.

De la persona, la enfermedad y la autonomía

Resulta interesante la lectura de los artículos de Eric Cassell recogidos en "La persona como sujeto de la medicina", especialmente cuando se sumerge en el mundo de la enfermedad como desconexión parcial del entorno y en su triple vertiente de dolencia (alteración de la función), padecimiento (interpretación del paciente de lo que le pasa) y afección (interpretación del médico) y al abordar la mitología bioética respecto al tema de la autonomía del sujeto enfermo.

Se trata de un material estimulante, que abre a una visión más compleja y completa de algo tan común y al mismo tiempo tan poco reflexionado como es el "ser enfermo" y que puede ayudar a dialogar y debatir sobre el tema... ¿existe realmente la "persona enferma"? Yo tengo mis dudas, pero creo que aporta claves interesantes sobre la enfermedad y su vivencia.

29 dic 2010

Gervás y las vacunas

Como ha demostrado conocimiento y sentido común respecto a otros temas de salud pública, creo que es interesante leer el siguiente texto de Juan Gervás sobre la libertad de vacunación (recogido en el blog de Miguel Jara). Creo que aporta elementos sensatos a este debate en el que tan fácil es caer en posturas maniqueas:



Las vacunas tienen una historia más que bicentenaria en la que han demostrado su efectividad y su seguridad. La primera vacuna, la “vacuna” propiamente dicha, logró erradicar la viruela, enfermedad que mataba y deformaba a los humanos. En otro ejemplo, la difteria mataba a uno de cada diez enfermos antes de la vacuna y de los antibióticos. La rabia es todavía hoy enfermedad mortal sin más tratamiento que la vacunación precoz.
Toda intervención sanitaria tiene perjuicios y sólo una pocas compensan por sus beneficios. Este balance se inclinaba claramente a favor de las primeras vacunas, de las tres citadas y de alguna más, como la vacuna frente al sarampión o para prevenir la hepatitis B o contra la rubeola (que evita los daños al feto) o para evitar la parotiditis. Frente a estas enfermedades graves por su mortalidad, morbilidad y/o secuelas, como también ante la poliomielitis, los efectos adversos de las vacunas eran irrelevantes.
Los tiempos han cambiado y el campo de las vacunas se ha ampliado. Cada vez se aplican para enfermedades más infrecuentes y/o más leves y con menos conocimientocientífico. Además, se emplean nuevas técnicas para mejorar la efectividad de las vacunas, bien conservantes, bien adyuvantes, sin que se sigan a largo plazo sus efectos (o se termine aceptando su retirada, como el timerosal). Sin embargo, algunas alarmas parecen falsas, como la asociación de la vacuna triple vírica con el autismo.
Al tiempo, el costo de las nuevas vacunas es de tal calibre que ya es historia la crisis de los noventa del pasado siglo, cuando en EEUU hubo escasez de algunas vacunas básicas, como la antitetánica, por su falta de beneficio comercial. En el siglo XXI las vacunas se han convertido en un próspero negocio que logra hacer “pasar” de lo público a lo privado a personas clave.
Las vacunas recientes han sido rechazadas por parte de la población, a la que se ha atemorizado mediante mecanismos múltiples para lograr su participación. Son buen ejemplo de estas políticas irresponsables las vacunas contra el virus del papiloma humano y la vacuna contra la gripe. En el caso concreto de la gripe A de 2009-10 la situación rozó lo esperpéntico, con contratos nunca desvelados entre el Gobierno y los laboratorios farmacéuticos.
Plantean dudas las vacunas contra el neumococo, el rotavirus, el Haemophillus influenza, el meningococo y la varicela. Con todo, estas vacunas pueden tener sentido en alguna situación o caso clínico concreto.
En otras, como la vacuna contra la gripe y la vacuna contra el virus del papiloma humano, se desconoce el valor de la inmunidad natural y la efectividad de las vacunas (su fundamento científico es lamentablemente endeble).
Las vacunas no son obligatorias en España. Existe legislación que prevé su aplicación obligatoria, pero ensituaciones excepcionales. Sin embargo, tienen razón quienes abogan por la libertad de vacunaciónrespecto a que de facto el calendario vacunal infantil se presenta como necesario para múltiples acciones, desde inscripción en guarderías/escuelas a viajes. Otro tanto sucede con ancianos en situaciones como asilos/residencias, e incluso para el personal sanitario (por ejemplo, respecto a la vacuna contra la gripe). Esabsurdo pretender imponer a la fuerza las vacunas, y ello genera rechazo y descrédito, como su presentación tipo “medicamentos milagrosos”.
Quienes rechazan las vacunas se “aprovechan” de la inmunidad de rebaño que provoca el uso masivo de las mismas. Por ejemplo la poliomielitis disminuye también entre los no vacunados por la protección que conlleva el que la mayoría se vacune y eso dificulte la circulación del virus de la misma. Los no vacunados actúan de “gorrones” pues disfrutan de los beneficios sin estar expuestos a perjuicios. Por esta cuestión ética su actitud es reprobable desde el punto de vista de los vacunados. Y en la práctica deberían aceptar al menos las vacunas básicas mencionadas y las que no conllevan inmunidad de rebaño, como la antitetánica.
En todo caso, el principio ético de la autonomía exige que se informe detalladamente de beneficios y perjuicios a los padres y adolescentes (en el caso del calendario infantil) y a las personas a vacunar en general para que puedan tomar una decisión apropiada. También conviene señalar los frecuentes fallos de las vacunas,cuya aplicación nunca conlleva inmunidad completa para siempre. Es este consentimiento informado (no simplemente “firmado”) el que podría dar razón a los que defendemos las vacunas como un tesoro que no conviene dilapidar, ni con engaños ni con su ampliación sin límites y por intereses comerciales.

24 dic 2010

Nada es inocuo... el paracetamol tampoco

Después de haber recomendado a diestro y siniestro el uso del Paracetamol para evitar los "terribles" peligros de los AINEs, creo que viene bien darse una vuelta por la web de El Supositorio y repensarse el tema, o al menos, ser más cauto. Copio la reseña, que a su vez cita a otros...

Feralganes y catiles de 1 gramo



A raíz de la publicación en el BMJ de un artículo breve refiriendo dos casos de insuficiencia hepática por paracetamol a dosis máximas en pacientes de bajo peso, los amigos de Hemos leído han publicado un comentario sobre la utilización de la dosis máxima recomendada de 4 gramos por día en nuestro país. La dosis de 1 gramo por comprimido entero, efervescente o sobre se ha popularizado en nuestro país de la mano de dos populares marcas. De una de ellas, precisamente la única dosis financiada por el SNS es la de 1 gramo, habiendo pasado a especialidad publicitaria el resto de dosis.
El consumo de paracetamol es masivo en cualquier país desarrollado. En España, según elObservatorio del Uso de Medicamentos de la Agencia Española del Medicamento con datos hasta 2006, el consumo en DDD se ha triplicado entre el año 1992 a 2006. 
Desde hace muchos años, se viene advirtiendo sobre la necesidad de minimizar el posible daño hepático de este medicamento al ser consumido por grandes poblaciones heterogéneas, en peso, hábitos y a cualquier edad. En el 2009, la FDA publicó un informe, que en Hemos Leído recuerdan, donde se efectuaban recomendaciones muy adecuadas a este problema. La falta de difusión y de aplicación de estas recomendaciones son un buen ejemplo de cómo la difusión de buenos documentos, que deberían modificar las pautas de muchos prescriptores, no se conocen y pasan al olvido. Una labor de las agencias reguladoras y de la gestión de los servicios sanitarios sería destacar este tipo de informes, y difundirlos de una manera que lleguen a todos. ¡Esfuerzo e imaginación, amigos gestores sanitarios, a todos los niveles!
-  limitar la dosis máxima por toma en adultos a un máximo de 650 mg.
disminuir la dosis máxima diaria en adulto de 4000 mg a no más de 3250 mg(menor en caso de consumo crónico de alcohol).
- limitar los comprimidos de liberación inmediata para adultos a dosis de 325 mg.
- limitar las formulaciones líquidas pediátricas a una única concentración media.
eliminar el paracetamol de las asociaciones con otros medicamentos
- utilizar en el etiquetado fuertes advertencias sobre las dosis a utilizar .

Rafa Bravo en 2006 ya nos avisaba de este problema. 

Es un tema que no debe caer en el olvido. Todos debemos revisar nuestra actuación y evaluar en los pacientes las dosis que están usando de forma aguda o crónica y tener en cuenta todas estas recomendaciones. 

8 dic 2010

¿En qué curamos?

Georges Cangilhem es un filósofo francés que ha profundizado en historia de la ciencia y ha aportado un revisión muy interesante sobre la medicina (de la que ha sido estudiante también) y la relación médico enfermo. El problema es que muchos de sus escritos están dispersos, por lo que no es fácil acceder a ell@s. Por eso es interesante revisar la recopilación de artículos recogidos en Escritos sobre la medicina, entre los que figura uno de los más conocidos, La salud, concepto vulgar y cuestión filosófica, y otro que me parece especialmente interesante: ¿Es posible una pedagogía de la curación?


En este artículo revisa los diferentes enfoques de médico y enfermo alrededor de la curación, si esta juega un papel central en la relación y qué es lo que se puede elaborar alrededor de este concepto del que tanto se habla pero al mismo tiempo tan esquivo. Porque es difícil definir qué es curación, de ahí el desencuentro posible entre profesional y demandante. Sin embargo, si se transciende el término y se enfoca sobre la dinámica de encierro y empequeñecimiento que conlleva la enfermedad frente a la posibilidad de abrir pequeños espacios de libertad y autonomia, el terreno se despeja, creo yo, junto con la posibilidad de construir un camino junt@s en este sentido.

Ahí van algunos fragmentos:


Considerada como un acontecimiento en la relación entre el enfermo y el médico, la curación es, a primera vista, lo que el primero espera del segundo, pero no lo que obtiene siempre de él. Existe una discordancia entre la esperanza del primero, fundada sobre la presunción de poder, fruto del saber, que atribuye al otro, y la conciencia de los límites que el segundo debe reconocer a su eficacia. (...) De todos los objetos específicos del pensamiento médico, la curación es el que menos ha ocupado los médicos. Pero esto también sucede porque perciben en la curación un elemento de subjetividad, la evaluación del beneficiario, mientras que, desde su punto de vista objetivo, la curación es vista por ellos en el eje de un tratamiento validado por el recuento estadístico de sus resultados.

(…)

Para el enfermo, la curación es lo que la medicina le debe, mientras que, todavía hoy, y para la mayoría de los médicos, lo que la medicina debe al enfermo es el tratamiento mejor estudiado, experimentado y ensayado hasta el presente. De ahí la diferencia entre el médico y el curandero.

(…)

En la óptica del psicoanálisis la curación pasaba a ser signo de la capacidad, reconquistada por el paciente, de poner fin él mismo a sus dificultades.

(…)

Si el incremento de la duración de la vida viene a confirmar la fragilidad del organismo y su deterioro irreversible, si la historia de la medicina tiene por consecuencia abrir la historia de los hombres a nuevas enfermedades, ¿qué es la curación? ¿Un mito?

 (...)

Desde el punto de vista de la práctica médica, fortalecida en su cientificidad y en su tecnología, muchos enfermos se contentan con menos de lo que se estima debérseles, y otros se niegan a reconocer que se ha hecho por ellos todo a cuanto tenían derecho. Pues salud y curación pertenecen a un género de discurso distinto de aquel cuyo vocabulario y sintaxis se aprenden en los tratados de medicina y en las conferencias sobre clínica.

(...)

No se puede concebir la relación del médico con el enfermo al modo de la que habría entre un técnico competente y un mecanismo averiado. Y sin embargo, la formación de los médicos en la universidad los prepara muy mal para admitir que la curación no depende de intervenciones de carácter exclusivamente físico o fisiológico. No hay para los médicos peor ilusión de subjetividad profesional que su confianza en el fundamento estrictamente objetivo de sus consejos y acciones terapéuticos, o que el desprecio o el olvido autojustificativo de la relación activa, positiva o negativa, que se establece necesariamente con el enfermo. (...) Pareciera urgente interrogarse sobre el lugar que la atención concedida por un médico singular a un enfermo singular pretendería tener aún en un espacio médico ocupado cada vez más, a escala de los llamados países desarrollados, por los equipamientos y reglamentos sanitarios y por la multiplicación programada de las "máquinas de curar".

(...)

Las enfermedades del hombre no son sólo limitaciones de su poder físico, es un drama de su historia. La vida humana es una existencia, un ser-ahí para un devenir no preordenado, obsesionado por su fin. Así pues, el hombre está abierta la enfermedad no por una condena o por un destino, sino por su simple presencia en el mundo. Desde este aspecto, la salud no es en absoluto una exigencia de orden económico que deba hacerse valer en el marco de una legislación, es la unidad espontánea de las condiciones de ejercicio de la vida. Este ejercicio (...) encierra el riesgo de fracaso, riesgo del que ningún status de vida socialmente normalizado puede preservar al individuo. El seguro de enfermedad inventado e institucionalizado por las sociales industriales  encuentra su justificación en el proyecto de suministrar al hombre, ante la certeza de que los eventuales déficits económicos serán compensados, confianza y audacia para aceptar tareas que suponen siempre, en algún grado, un riesgo para la vida.  Conviene, pues, trabajar hoy para curar a los hombres del miedo de tener que esforzarse eventualmente por curarse, sin garantía de éxito, de enfermedades cuyo riesgo es inherente al goce de la salud.

(…)

Un organismo sano se concilia con el mundo circundante a fin de poder realizar todas sus capacidades. El estado patológico es la reducción de la amplitud  inicial de intervención en el medio. (... ) Si se entiende por curación el conjunto de procesos por los que el organismo tiende a superar la limitación de capacidades a que obligaría la enfermedad, preciso es admitir que curar es pagar en esfuerzos el precio de un retraso en la degradación. "A menudo el paciente se encuentra ante una alternativa determinada por las modificaciones causadas por la enfermedad; puede elegir entre un achicamiento del medio cuya consecuencia será una pérdida de libertad, o un achicamiento menor que significará, en cambio, un sufrimiento más grande. Si el enfermo es capaz de soportar un sufrimiento más grande, sus posibilidades de acción aumentan; el sufrimiento disminuiría gracias a la terapéutica médica, el junto con ello disminuirían sus posibilidades de acción".

 (...)

Aprender a curar es aprender a conocer la contradicción entre la esperanza  del día  y el fracaso final. Sin decirle "no" a la esperanza del día. ¿Inteligencia o simplicidad?

27 nov 2010

Vacunas, ¿obligatorias?

Aunque la vacunación no es obligatoria en nuestro país, en determinados casos de alerta sanitaria se puede imponerla a la población que se considere necesario. Este parece ser el caso en Granada, donde ha surgido la alarma por un brote de sarampión que ha llevado a un juez a dictaminar la vacunación obligatoria de l@s niñ@s de un colegio infantil que no habían sido vacunad@s por sus padres/madres. No queda muy claro el porqué en este centro había tant@s niñ@s sin vacunar, en algunos casos puede ser por dejadez, pero en otros se trata de una decisión consciente que toman los padres/madres creyendo que es lo mejor para su hijo.

El movimiento por la libertad de vacunación (es decir, para que se elija libremente si vacunar o no) no es muy fuerte en España, y lo poco que he leído no me ha convencido por presentar algunas lagunas en los datos que ofrecen. Sin embargo, creo que efectivamente much@s de l@s padres/madres toman la decisión de no vacunar después de haberse informado y estudiado el tema lo mejor que han podido, posiblemente más que aquell@s que simplemente nos limitamos a seguir las directrices de los calendarios de vacunación sin saber muy bien en qué se basan. Y así, cada vez se van colando más vacunas, bajo la premisa de que cuantas más mejor... ¿y así hasta cuándo? ¿habrá algún límite para el número de vacunas que se podrán poner a un niño? ¿Están todas las vacunas igual de justificadas? Me da a mí que no...

El caso es que la ley se pone de parte de la ciencia, autorizando incluso la intervención de las fuerzas del orden para forzar la ejecución de la vacunación si los adult@s responsables se siguen negando a ella. ¿Se imaginan la situación que podría llegar a producirse?

Al mismo tiempo, no me queda muy claro el beneficio que esta vacunación va a suponer para la salud pública, sobre todo cuando el brote ya está en marcha y  gran parte de la población ya está vacunada o puede (y va a) buscar otros medios para evitar el contagio. Y al pensar en los inconvenientes, se consideran tan sólo los riesgos de la vacunación, pero no se tiene en cuanta lo que supone la imposición por encima de la patria potestad. ¿De verdad es la situación tan grave como para decidir atropellar las decisiones libres e informadas (aunque sea por medios que puedan no convencernos) de adult@s que quieren actuar responsablemente respecto al cuidado de sus hij@s?

23 nov 2010

Investigando la gripe A

Se puede mezclar la risa con la reflexión y la denuncia, y queda un producto la mar de entretenido y al mismo tiempo útil de cara a conocer más como marchan las cosas. Así pasa por ejemplo con el programa de Salvados de la última semana, en el que Jordi Évole busca revisar que ha pasado con la terrible pandemia que amenazaba el mundo en el 2009. Para eso pregunta a gente bien informada, como Miguel Jara y Juan Gervás.

Para quién quiera verlo, acá está el programa completo

22 nov 2010

Desigualdades vs Dignidad... No es lo mismo, no es igual

Al final las Jornadas PAPPS-PACAP sobre Desigualdades en Salud fueron muy interesantes, y creo que consiguieron abrir horizontes y aclarar conceptos. Porque es verdad que muchas veces en estos temas terminamos usando las palabras como si no significaran nada específico, y da lo mismo desigualdad que injusticia, pobreza que exclusión, etc... Y realmente cada término tiene sus matices y su campo propio, que es conveniente remarcar para tener claro de qué se está hablando realmente.

A mi me ocurrió con el tema de la desigualdad social y la pobreza. Al hablar de lo primero me refugio en este segundo campo, como si fuera el único o el más importante donde se lucha contra la desigualdad. Sin  embargo la desigualdad se asoma por otros lados, y no sólo desde los últimos en la escala social. Tanto a nivel de identidad, de género, de origen, etc. se producen desigualdades que pueden ser igualmente injustas. Aunque al mismo tiempo sigo creyendo que, para entender bien las dinámicas de desigualdad e injusticia que se dan en nuestras sociedades, poner el foco en aquellos que la sufren de manera más importante puede ayudar a desentrañar bien qué mecanismos se ponen en marcha y así poder abordar vías de promoción no sólo para éstos, sino también para l@s que se encuentran en situaciones menos agudizadas.

Efectivamente, la lucha contra la desigualdad no es lo mismo que la lucha contra la pobreza. La primera pone el foco en disminuir las diferencias entre l@s grupos sociales, mientras que la segunda se preocupa porque nadie viva con menos recursos de los imprescindibles. Juegan partidas diferentes, ambas fundamentales y complementarias, pero diferentes. Así, luchando contra la desigualdad puede parecer que se ha avanzado mucho aunque haya un pequeño porcentaje de personas que sigan viviendo en la miseria. Y luchando contra la pobreza se puede caer en creer que todo va bien simplemente mirando el estado de l@s más pobres.

¿A qué apostar? ¿Cuál es la clave del verdadero desarrollo? Ambas parecen fundamentales, pero a la hora de fijar prioridades en nuestra búsqueda hacia una sociedad mejor, ¿por donde tirar?

El campo de la desigualdad en principio nos afecta a tod@s, con lo que parece que se corresponde con una visión más global de la realidad social.

Sin embargo, una vez que se tiene contacto con aquell@s que viven en situaciones de miseria, cuesta renunciar a luchar con ell@s por revertir su situación y la de tod@s l@s que viven realidades similares. De alguna manera, duele tanto asomarse a la injusticia de aquel cuya vida, tan destrozada por todos lados, cuesta creer que merece la pena... que se hace muy difícil apostar por una sociedad en la que se acepte que algunos tengan que vivir de manera miserable, aunque el conjunto vaya a mejor. De alguna manera, la clave de la lucha que se emprende en este caso es "que nadie se quede fuera".

Es cierto que trabajar sólo con estas personas no conduce más que su aislamiento y a potenciar su dependencia y su sensación de incapacidad. Aparte de su papel para anestesiar conciencias. No tiene sentido. Pero también es verdad que si en cada proyecto de desarrollo no aparece como clave la apuesta por incluir en él a tod@s, sin excepción, al final se terminará trabajando más con aquell@s con l@s que es más fácil, es decir, l@s que están en situaciones intermedias, o al menos no tan mal como otros (por ejemplo, con los Objetivos del Milenio de reducir la pobreza a la mitad, ¿que mitad es la que puede promocionar más fácilmente? Posiblemente la que se encuentra en una situación de menor pobreza relativa. ¿Qué pasa con la otra mitad? Mejoran las estadísticas, pero ¿y la vida de esta gente? ¿No puede pasar esto mismo en nuestros procesos de desarrollo comunitario, alimentad@s por l@s más dinámicos y que pueden tender a evitar a aquell@s con más dificultades para participar?). Porque, efectivamente, trabajar porque nadie se quede fuera requiere un esfuerzo tremendo, y de tod@s. Pero los efectos también serán para tod@s, y no sólo para el que está en el último lugar. Si no se hace así, éste cada vez estará más lejos de l@s demás, en una situación más irrecuperable y rompiendo más violentamente la dinámica mayoritaria.

Una clave que creo que da un poco de luz en este asunto es la de la dignidad. Apostar porque nadie se vea obligado a vivir de manera indigna, o que no sea tratado de manera indigna en ningún momento por otr@s. La ventaja que conlleva es que no hay términos medios, no se trata a nadie con más o menos dignidad, es blanco o negro, sí o no. Y una sociedad en la que sus ciudadanos viven dignamente debe luchar por asegurar la dignidad de tod@s para que ésto sea real, no hay medias que se puedan sacar para adornar el asunto.

Para hablar de las claves en el cuidado de la salud, tras varios años de experiencia en el terreno y en la gestión sanitaria, François-Paul Debionne recoge su experiencia y reflexión en un libro que llama "La Santé passe par la dignité", es decir, La Salud pasa por la dignidad. La dignidad es así algo ineludible, que si no se da afecta a la propia posibilidad de vivir y/o construir la salud. Es una condición previa, necesaria, no la única, claro está, pero si clave al hablar de aquell@s que viven en situaciones de miseria y exclusión.  El autor del libro lo explica así "El camino que conduce a la salud pasa en un primer momento por la preocupación por el respeto de la dignidad de todo ser humano, por la consideración a la que tiene derecho, sean cuales sean las condiciones en las que vive. Tener en consideración a cada uno quiere decir tomar en cuenta su reflexión, su experiencia, reconocerle como interlocutor válido para construir un futuro mejor"


Vivir con dignidad. Ser tratado dignamente. No un@s cuant@s, ni siquiera la mayoría.

O tod@s, o...

20 nov 2010

Desigualdades y (Pro)vocación... Respuestas y Demandas

La pobreza y la exclusión son realidades cuya existencia no se puede negar hoy en día en nuestras sociedades. Igual que no se puede negar que hay mucha gente que se queda fuera de los dispositivos enfocados a la "población general". Y claro, eso preocupa. Así que desde las instituciones encargadas del tema se van dando respuestas a estas realidades, en general a través de dispositivos especiales que trabajan con colectivos específicos: drogodependientes, trabajadoras del sexo, migrantes, habitantes de barrios de chabolas...


Pero, estos dispositivos tan especiales y específicos, ¿al interés de quién dan respuesta? 

Porque cuando se pregunta a aquell@s que viven en situaciones de pobreza y/o exclusión, ¿cuál es su demanda?

En la investigación que realizamos con personas con infección por VIH en situación de exclusión social, los puntos clave que destacaban como fundamentales en la atención sanitaria eran los siguientes: 
  • Las características que se le piden a una estructura asistencial sanitaria, son fundamentalmente:
        • Flexibilidad
        • Accesibilidad
        • Facilidad en los trámites administrativos
        • Continuidad en el tiempo
        • Asistencia competente y multidisciplinar.
  • Las características que se le piden a los profesionales sanitarios son fundamentalmente:
        • “Ganas de atender”  
        • Trato amable
        • Accesibilidad
        • Capacidad de escucha y de profundización en diversos aspectos de la vida
        • Que sepa generar esperanza en momentos determinados.
No parece que demanden cosas muy diferentes que las de cualquier otra persona, ¿no? El reto está en buscar como desde los dispositivos de Atención Primaria, que son los que, al menos en la teoría, más concuerdan con estas características, se consiguen crear las condiciones que permitan que también "los excluidos" puedan estar presentes y ser tratad@s como un@ más, es decir, adecuándose a sus características personales y sociales.

Porque los dispositivos específicos lo único que hacen es poner parches, respondiendo a la necesidad de la institución de tapar los puntos de fuga por los que se arroja a aquell@s que no tienen espacio dentro de "lo normal".