Cuando se entrelazan diversos post como el de Rafa Bravo hablando de la necesidad de no entramparse tratando variables intermedias como el colesterol y las densidades óseas, debido al bajo nivel de evidencia que sige existiendo sobre su efectividad final sobre la morbilidad y la mortalidad; el de Javier Padilla recordando los que posiblemente serán temas olvidados en las luchas sanitarias de este próximo año; y el de Rafa Cofiño, que da voz a esa sensación permanente que much@s tenemos en la consulta de que los aspectos sociales son no ya importantes, sino ejes fundamentales, de manera que si no son abordados nuestra eficacia se reduce y mucho...
... No puedo sino preguntarme qué más hace falta para que de verdad nos demos cuenta de que la simple defensa del sistema sanitario actual, centrado en la farmacia y el hospital, tomado por los profesionales del ramo como ámbito de reconocimiento y de luchas de poder, no lleva más que a una visión desenfocada de lo que es la salud, su cuidado y su promoción...
... Y no sé a qué esperamos para abordar como tarea principal el trabajo sobre los elementos fundamentales sobre los que
se construye la salud individual y colectiva, sin los cuales todo lo demás es un esfuerzo vacío: vida digna, seguridad vital, autonomía,
desarrollo personal y comunitario... Hay ya datos, estudios y evidencias en este sentido que son muy claras. Así que, ¿por qué no empezar y lanzarnos a entrelazar luchas con otros agentes de salud:
educador@s, agentes vecinales, con cada persona, al fin, en su propio
entorno, en pie de igualdad? No para dictar ni para prescribir, sino para aprender y avanzar junt@s en nuestra promoción colectiva.
No abandonemos lo conseguido. Pero no nos dejemos atrapar por ello tampoco. Exploremos nuevos territorios en los que a lo mejor encontramos nuevas claves para la construcción de una sociedad más justa y saludable para tod@s.
7 ene 2012
Al grano
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2 ene 2012
Salud o enfermedad
Ya que empecé el otro día a compartir sensaciones de desenfoque en la práctica médica, ahí va otro elemento que no me termina de cuadrar : l@s sanitari@s, formad@s y en contacto constante con la enfermedad y diversas formas de incapacidad, no contentos con manejarnos en estos campos, nos erigimos también en expert@s en salud.
De primeras, a much@s no les sorprenderá este hecho, ya que se ha terminado asumiendo como algo normal que l@s médicos y/o enfermer@s son profesionales de la salud. Incluso hay declaraciones, y muchas, de instituciones sanitarias que hablan de la salud no sólo como ausencia de enfermedad, sino como algo mucho más complejo.
Y, efectivamente, estoy de acuerdo en que la salud es mucho más que la ausencia de enfermedad. Pero por esto mismo me parece que l@s profesionales que nos hemos formado (tanto en la Universidad como en el postgrado) casi exclusivamente en el manejo de patologías y en la atención a las personas que las sufren quizás no seamos l@s más indicad@s, o por lo menos no más que otros, para abordar las dimensiones que se escapan de nuestro principal campo de conocimiento.
Más que nada porque si no vamos dando lecciones que terminan por imponer nuestra visión de lo que es salud y lo que no lo es. Y nuestra visión está muy sesgada por nuestra mirada eminentemente biológica, ahora ya algo más abierta a lo psicológico, pero casi siempre muy perdida en cuanto a lo social y, sobre todo, a la integración compleja de estos elementos entre sí; también por nuestro propio origen social, eminentemente de clase media, con experiencias de vida, conocimientos y modos de expresión muy diferentes de los de otr@s, sobre todo de quienes viven en la pobreza y la exclusión.
A esto hay que añadir los intereses que existen a a diversos niveles, tanto por parte de la industria farmacéutica como desde los grandes poderes políticos y económicos, por utilizar nuestra práctica como generadora al mismo tiempo de beneficios crecientes y control social (resulta dantesco cuando alguien con una situacion vital al límite te pregunta por el colesterol como si ahí estuviera la clave a la solución de sus problemas). Sin olvidar los propios intereses personales que tod@s tenemos, y nuestra necesidad de ser reconocid@s como útiles e incluso "salvador@s".
Por todo esto, para empezar a trabajar por la salud de manera real lo primero es plantearnos en serio la gran pregunta para saber de qué estamos hablando: ¿Qué es la salud? Necesitamos pensar sobre esto. Pero no sólo los sanitarios, sino tod@s, en pie de igualdad, maestr@s tod@s de tod@s. Y así podremos descubrir que salud no es sólo llevar una alimentación sana o hacer ejercicio, sino también vivir en una casa digna, disfrutar de una seguridad vital suficiente, ser reconocido como alguien útil y capaz...
¿Qué esto se escapa de nuestras manos y capacidades? Efectivamente. Por eso necesitamos de otr@s. Pero si cada vez hay más constancia de que vivimos en un sistema injusto e insano, y que los condicionantes sociales generan una distribución tremendamente desigual de la enfermedad y la muerte, nuestra prioridad debería ser transformar, revolucionar, cambiar el sistema, con la ayuda de otr@s, aportando cada un@ desde lo que somos y podemos hacer.
Sin embargo, en el contexto actual de recortes y amenazas al sistema sanitario, nos movemos de manera conservadora, defendiendo nuestros trabajos, nuestro papel en el mundo, sin atrevernos a cambiar de paradigma. Asi, cada vez nos encerraremos más en la gestión de la enfermedad, alejándonos de la promoción de la salud.
El problema es que no es fácil apostar de verdad por trabajar por la salud. Porque el gran drama para l@s que ahora mismo estamos reconocid@s como profesionales sanitarios es que para ello no se necesitan tantos médic@s, enfermer@s, etc. Incluso se podría decir que cuantos menos mejor, si hablamos en términos de autonomía, de capacidad de nombrar la realidad por un@ mism@, de poner en marcha prácticas dirigidas a la transformación social.
A lo mejor esta podría ser nuestra mejor aportación en la construcción de la salud individual y colectiva. Trabajar por ser cada vez menos necesarios, volver a asumir un papel secundario y limitado.
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30 dic 2011
Medicalizando la revolución
Durante el tiempo que he estado trabajando en la consulta, primero en Atención Primaria y luego en un Centro de Atención Integral para Drogodependientes, constántemente me asaltaba la sensación de que hay algo muy desenfocado en la atención sanitaria, en lo que se pide por parte de l@s "pacientes" y lo que se ofrece por parte de l@s médic@s. Problemas sociales y laborales que afloran por todos lados,que intentaba abordar desde un enfoque "bio-psico-social", lo que terminaba traduciendo la problemática real en términos clinicos que fueran abordables con las herramientas que tenia a mano...
Cuando estas cosas ocurren , muchas veces es necesario escuchar a otra persona poniendo palabras a esa sensación, de manera que sientes a ésta reconocida y al mismo tiempo lanzada hacia adelante, hacia una mayor comprensión. Es lo que me ha pasado a mí con el texto "Nervoso", de Nancy Scheper-Hughes, en el que la autora explica como el esfuerzo medicalizador por encuadrar todos los problemas en el campo de las enfermedades y las soluciones dentro del campo farmacológico consiguen anular la capacidad crítica y de revuelta. Y, al mismo tiempo, plantea una propuesta muy interesante: aprender a leer los mensajes, la crítica, la denuncia que enarbolan quienes viven en la pobreza a través de sus síntomas somáticos, ya que, al no manejarse con la palabra como para poder elaborar un discurso al uso, inscriben este en su cuerpo, ya que este tiene en ell@s un papel mucho más central que entre la clase media de la que salimos la mayoría de l@s profesionales. De ahí tantas y tantas dificultades de comunicación y entendimiento entre un@s y otr@s...
Leyendo el artículo puede sonar lejano, desde nuestra realidad. Pero si además del hambre incorporamos otros efectos de nuestro injusto sistema social, como el paro de larga duración, la inaccesibilidad de la vivienda, la dependencia y el asistencialismo crónificado, el no sentirse considerad@s personas con los mismos derechos, etc., podríamos reelaborar todo de esto abriendo vías bastante interesantes, creo yo.
nervoso
Gracias a Bea, ya que gracias a ella descubrí este documento. Por cierto, el texto tiene algunas faltas ortográficas, pero creo que aún así se entiende bastante bien.
Cuando estas cosas ocurren , muchas veces es necesario escuchar a otra persona poniendo palabras a esa sensación, de manera que sientes a ésta reconocida y al mismo tiempo lanzada hacia adelante, hacia una mayor comprensión. Es lo que me ha pasado a mí con el texto "Nervoso", de Nancy Scheper-Hughes, en el que la autora explica como el esfuerzo medicalizador por encuadrar todos los problemas en el campo de las enfermedades y las soluciones dentro del campo farmacológico consiguen anular la capacidad crítica y de revuelta. Y, al mismo tiempo, plantea una propuesta muy interesante: aprender a leer los mensajes, la crítica, la denuncia que enarbolan quienes viven en la pobreza a través de sus síntomas somáticos, ya que, al no manejarse con la palabra como para poder elaborar un discurso al uso, inscriben este en su cuerpo, ya que este tiene en ell@s un papel mucho más central que entre la clase media de la que salimos la mayoría de l@s profesionales. De ahí tantas y tantas dificultades de comunicación y entendimiento entre un@s y otr@s...
Leyendo el artículo puede sonar lejano, desde nuestra realidad. Pero si además del hambre incorporamos otros efectos de nuestro injusto sistema social, como el paro de larga duración, la inaccesibilidad de la vivienda, la dependencia y el asistencialismo crónificado, el no sentirse considerad@s personas con los mismos derechos, etc., podríamos reelaborar todo de esto abriendo vías bastante interesantes, creo yo.
nervoso
Gracias a Bea, ya que gracias a ella descubrí este documento. Por cierto, el texto tiene algunas faltas ortográficas, pero creo que aún así se entiende bastante bien.
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29 dic 2011
Por una prescripción prudente
Un buen recurso para reflexionar sobre como manejarse en común con l@s que acuden a la consulta respecto a los medicamentos: Principios para una prescripción prudente. Acá va copiada la presentación del blog:
PP,
PS, PC… No, no son siglas de conocidos partidos políticos. Nos
referimos a varias formas de definir el mismo concepto: prescripción
prudente, segura o conservadora. Prescribir bajo el principio del primum non nocere, ante todo.
Más allá del uso racional de los medicamentos
Veintiséis años después de la conferencia
de Nairobi, en la que se promulgó el concepto de “uso racional de los
medicamentos”, todavía se sigue usando (muchas veces de forma
desafortunada) este vocablo para definir las buenas prácticas
prescriptoras. Sin embargo como nos recordaba hace poco Albert Figueres, la prescripción dista mucho de ser un acto racional, lo cual no es en sí bueno ni malo: simplemente que ser racionales no es el objetivo.
Turabian y Pérez-Franco
daban un paso más cuando nos revelaban que la meta de la prescripción
es “ser útil para la práctica y los pacientes”. Más allá de la
racionalidad científica o de la gestión de los recursos, introducimos el
hecho social que conlleva el acto de prescribir, que tiene lugar en un
contexto clínico y genuino, que supone un encuentro entre personas y que
tiene un sentido práctico, singular y subjetivo.
Como tal acto, la prescripción encierra
un compromiso. Y como en todo compromiso, lo primero es no dañar, ser
honestos, conocer los límites y los riesgos hasta donde estamos
dispuestos a llegar y compartir las incertidumbres, mezclando a partes
iguales arte, valores y ciencia con humildad y humanidad.
Como si hubieran leído el pensamiento de muchos, unos autores americanos han publicado hace pocas semanas un articulo titulado Principles of conservative prescribing.
En él los autores, basándose en una mezcla de estudios científicos y
sentido común, anotan y comentan aquellos principios que aseguran una
prescripción más conservadora o prudente. Cuando lo leímos pensamos que
era un artículo digno de ser conocido por una gran parte de los
profesionales de habla hispana involucrados, o no, en el tema.
Os presentamos estos principios de
prescripción prudente acompañados cada uno de un compendio de
pensamientos, experiencias y anécdotas, cachitos de vidas de personas
que lo dan todo por su trabajo al servicio y cuidado de otras personas, y
que ha colaborado con total desinterés y entrega para que esta
iniciativa vea la luz. Esperamos que os sean útiles y sirvan para
enriqueceros tanto como a todos los que las hemos elaborado. Gracias.
Grupo Iniciativa por una Prescripción Prudente (IPP) formado por (en orden alfabético) Rafael Bravo Toledo, Cecilia Calvo Pita, Carlos Fernández Oropesa, Enrique Gavilán Moral y Asunción Rosado López.
17 dic 2011
Sorteo de la Sanidad
Una convocatoria que, aunque va en clave paródica, tiene ecos reales, no sólo por el proceso de privatización, sino por cómo esto puede conllevar a situaciones como la vivida en Oregón (EEUU), donde se sortearon 7.000 seguros medicos entre las 600.000 personas que no poseían uno:
Sorteo de la Sanidad el 22/12/11
El próximo 22 de diciembre se va a celebrar el Sorteo Extraordinario de la Sanidad frente al Hospital Clínico San Carlos en Madrid, será a las12h porque
es cuando esperamos que haya más gente en las inmediaciones del centro
sanitario.
Nos enseñaran datos cómo que: en los Hospitales Privados se va a invertir más de un 33% , que los Hospitales Públicos van a ganar casi un -2% (nótese la ironía), que muchxs Interinxs van a comenzar el año en su casa siendo unxs desempleadxs más,… Y muchas más cosas que cómo las pusiéramos todas ya no os apetecería ir!!
Ayudadnos a difundir esta acción, no sólo es importante que sea
conocida en toda la Comunidad de Madrid, sino que también es necesario
que se reúna el mayor número de gente posible, así que: si no tenías
nada mejor que hacer el 22 de diciembre por la mañana ya sabes que esta
es tu cita. Por que, aún siendo el día de la Lotería de Navidad, ante
todo es el día de la salud.
LA SANIDAD NO ES UN NEGOCIO, LA SALUD NO SE VENDE
Difusión:
Correo: sorteo.extraordinario.sanidad@gmail.com
Twitter: @SorteoSanidad #sorteosanidad
Localización en Maps: http://maps.google.es/maps?q=40.439182,-3.717672&hl=es&num=1&vpsrc=0&t=m&z=17
Evento en FB: http://www.facebook.com/events/304311702925231/
Cartel en alta para imprimir: https://docs.google.com/open?id=0B__qTpI3q9RTOGFmNWM4YTUtYjc0MC00NGM2LTgwOGMtMjNiODY2OTU4Nzgw
Youtube: http://youtu.be/H4m4JrORZs8
Huyendo de la inseguridad
En una conversación el otro día con compañer@s que siguen trabajando en Urgencias, apareció el tema de lo difícil que era en ocasiones manejar el asunto de las Altas Voluntarias, en el sentido de que había gente que se molestaba o interpretaba mal lo que significa firmar este papel. Creo que es un tema sobre el que no nos paramos mucho a reflexionar: el contrasentido que supone que, en una relación en la que sabemos que establecer una buena relación de confianza es fundamental, aparezca subitamente un elemento de defensa legal que puede ser interpretado de muchas maneras, entre otras: "no te conozco lo suficiente como para fiarme de tí", "lo que estás haciendo está mal, no estoy de acuerdo", etc.
Posteriormente , la lectura de "En defensa de la intolerancia", de Slavoj Žižek me dio algunas nuevas pistas sobre esta necesidad de delimitar responsabilidades, tanto por parte del paciente como del médico:
Los individuos, atrapados comosiguen en el paradigma modernista tradicional, buscan desesperadamente una instancia que legítimamente pueda ocupar la posición del "Sujeto que Sabe" y venga a avalar sus decisiones: comités de ética, comunidad científica, autoridades gubernamentales o el gran Otro paranoico, el Maestro invisible de las teorías de la conspiración."
Posteriormente , la lectura de "En defensa de la intolerancia", de Slavoj Žižek me dio algunas nuevas pistas sobre esta necesidad de delimitar responsabilidades, tanto por parte del paciente como del médico:
"Lo que Ulrich Beck llama la "segunda Ilustración" viene a ser, en lo relativo a esta cuestión decisiva, la exacta inversión de la aspiración de la "primera Ilustración" de crear una sociedad donde las decisiones fundamentales perderían su carácter "irracional" y se apoyarían plenamente en razones certeras (en la ajustada comprensión del estado de las cosas): la "segunda Ilustración" nos impone a cada uno de nosotros la molesta obligación de tomar decisiones cruc iales que pueden afectar a nuestra propia supervivencia sin poder basarlas adecuadamente en el conocimiento; las comisiones gubernamentales de expertos, los comités de ética, ctc., existen para conciliar esta apertura radical con esta incertidumbre radical. Lejos de experimentarse como liberadora, esta tendencia a tomar las decisiones con precipitación es, otra vez, vivida como un riesgo obsceno y ansiógeno, una especie de inversión irónica de la predestinación: soy responsable de unas decisiones que he debido tomar sin contar con un conocimiento adecuado de la situación. La libertad de decisión del sujeto de la "sociedad del riesgo" no es la libertad de quien puede elegir su destino, sino la libertad ansiógena de quien se ve constantemente forzado a tomar decisiones sin conocer sus posibles consecuencias.
(...)
8 dic 2011
A tod@s
Algunos datos sacados del interesante último libro de Bauman, "Daños colaterales. Desigualdades sociales en la era global". Me gustaría acceder a las fuentes de las que los extrae, pero no las cita. Una pena, porque son ciertamente muy explicativas de cómo las desigualdades nos afectan a tod@s, y no solamente l@s que están en el extremo más castigado:
"En las sociedades más desiguales del planeta, como Estados Unidos o Gran Bretaña, la incidencia de las enfermedades mentales es tres veces más alta que en el otro extremo de la liga; en estas sociedades también se registra un alto índice de población carcelaria, obesidad, embarazos adolescentes y (¡a pesar de la inmensa riqueza que allí se acumula!) una elevada tasa de mortalidad para todas las clases sociales, incluidos los estratos más altos. Mientras que el nivel general de la salud es por regla más alto en los países más ricos, entre los países de igual riqueza las tasas de mortalidad caen a medida que asciende la igualdad social... Según algunas sorprendentes estadísticas, el aumento de los gastos específicamente vinculados a la salud ha tenido un impacto casi nulo en la expectativa de vida promedio, mientras que el aumento de la desigualdad causa un fortísimo impacto negativo.
"En las sociedades más desiguales del planeta, como Estados Unidos o Gran Bretaña, la incidencia de las enfermedades mentales es tres veces más alta que en el otro extremo de la liga; en estas sociedades también se registra un alto índice de población carcelaria, obesidad, embarazos adolescentes y (¡a pesar de la inmensa riqueza que allí se acumula!) una elevada tasa de mortalidad para todas las clases sociales, incluidos los estratos más altos. Mientras que el nivel general de la salud es por regla más alto en los países más ricos, entre los países de igual riqueza las tasas de mortalidad caen a medida que asciende la igualdad social... Según algunas sorprendentes estadísticas, el aumento de los gastos específicamente vinculados a la salud ha tenido un impacto casi nulo en la expectativa de vida promedio, mientras que el aumento de la desigualdad causa un fortísimo impacto negativo.
La lista de "enfermedades
sociales" que atormentan a las así llamadas "sociedades
desarrolladas" es larga y se extiende cada vez más, a pesar de todos los
esfuerzos en sentido contrario, genuinos o supuestos. Además de las aflicciones
ya mencionadas, contiene ítems como el homicidio, la mortalidad infantil, el aumento
de los problemas mentales y emocionales, y una pronunciada mengua en la
confianza mutua, sin la cual la cohesión y la cooperación sociales son
inconcebibles. En todos los casos, los guarismos se vuelven menos alarmantes a
medida que pasamos de sociedades más a menos desiguales; algunas diferencias
entre las sociedades de alta desigualdad y baja desigualdad son verdaderamente
abrumadoras. Estados Unidos está primero en la liga de la desigualdad, y Japón está
último. En Estados Unidos, casi 500 de cada 100 mil personas están en la
cárcel; en Japón, menos de 50. En Estados Unidos, de cada 1.000 mujeres de
entre 15 y 16 años, más de 50 están embarazadas; en Japón, apenas tres. Más de
un cuarto de la población estadounidense padece enfermedades mentales; en
Japón, alrededor del 7%. En Japón, España, Italia y Alemania, países con una
distribución de la riqueza relativamente más igualitaria, una de cada diez
personas reporta un problema de salud mental, en contraste con países más
desiguales, como Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda o Canadá, donde estos
problemas afectan a una de cada cinco personas.
Éstas son meras
estadísticas: sumas, promedios y sus correlaciones. Dicen poco de las
conexiones causales que se ocultan tras las correlaciones. Sin embargo,
aguijonean la imaginación. Y dan el alerta. Apelan a la conciencia tanto como a
los instintos de supervivencia. Ponen en tela de juicio nuestra apatía ética o
indiferencia moral, ya demasiado extendidas; pero también muestran, más allá de
toda duda razonable, el grosero dislate que subyace a la idea según la cual la
búsqueda de la felicidad y la buena vida es un asunto autorreferencial que cada
individuo debe llevar a cabo por su cuenta: dejan en claro que la
esperanza del "yo puedo solo" es un error fatal que pone en jaque el
propósito de cuidarse y preocuparse por uno mismo. No podemos acercarnos a ese
propósito mientras nos distanciamos de los infortunios que afectan a los
demás."
5 dic 2011
1 dic 2011
¿Gastar o ahorrar?
Merece la pena reseñar esta columna de Ignacio Escolar por su claridad y contundencia:
El conseller de Salud de la Generalitat catalana, Boi Ruiz, ha explicado su receta magistral para “salvar de la quiebra” al “inviable” sistema sanitario público español. Consiste en privatizarlo. Fácil, ¿verdad? La propuesta del conseller pasa por adoptar el modelo holandés: que cada ciudadano que no sea pobre de necesidad pague un seguro médico privado y obligatorio; allí el más barato les sale por unos cien euros al mes. “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, explica Boi Ruiz, citando el refranero liberal. Pero el conseller olvida algunos datos que conviene recordar.
El modelo holandés lo puso en marcha un gobierno conservador en el año 2006. En aquel momento, los holandeses dedicaban el 9,8% de su PIB a la salud, un porcentaje ligeramente superior al español (que es de los más baratos y eficaces que hay). Gracias a la privatización, ahora pagan el 12% del PIB y Holanda se ha convertido en el segundo país de la OCDE que más porcentaje de su riqueza se gasta en salud, sólo por detrás de EEUU y su ruinoso sistema privado (17,4% del PIB).
¿Por qué razón el conseller de Salud propone entonces “ahorrar” con un modelo sanitario que nos saldría más caro que el actual? Puede que la respuesta esté en la propia biografía de Boi Ruiz. Antes de que Artur Mas lo fichase para gestionar la salud pública, el conseller fue presidente de la Unió Catalana d’Hospitals: la patronal de los hospitales concertados catalanes. Desde ese cargo, Boi Ruiz defendió que los enfermos pagasen por las ambulancias o por la comida de los hospitales. Así que cuando el conseller habla de mejorar la salud, en parte tiene razón. Si sus recetas prosperan, sin duda mejoraría muchísimo la salud financiera de sus colegas de la patronal.
¿Pagar más caro para ahorrar?
El conseller de Salud de la Generalitat catalana, Boi Ruiz, ha explicado su receta magistral para “salvar de la quiebra” al “inviable” sistema sanitario público español. Consiste en privatizarlo. Fácil, ¿verdad? La propuesta del conseller pasa por adoptar el modelo holandés: que cada ciudadano que no sea pobre de necesidad pague un seguro médico privado y obligatorio; allí el más barato les sale por unos cien euros al mes. “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, explica Boi Ruiz, citando el refranero liberal. Pero el conseller olvida algunos datos que conviene recordar.
El modelo holandés lo puso en marcha un gobierno conservador en el año 2006. En aquel momento, los holandeses dedicaban el 9,8% de su PIB a la salud, un porcentaje ligeramente superior al español (que es de los más baratos y eficaces que hay). Gracias a la privatización, ahora pagan el 12% del PIB y Holanda se ha convertido en el segundo país de la OCDE que más porcentaje de su riqueza se gasta en salud, sólo por detrás de EEUU y su ruinoso sistema privado (17,4% del PIB).
¿Por qué razón el conseller de Salud propone entonces “ahorrar” con un modelo sanitario que nos saldría más caro que el actual? Puede que la respuesta esté en la propia biografía de Boi Ruiz. Antes de que Artur Mas lo fichase para gestionar la salud pública, el conseller fue presidente de la Unió Catalana d’Hospitals: la patronal de los hospitales concertados catalanes. Desde ese cargo, Boi Ruiz defendió que los enfermos pagasen por las ambulancias o por la comida de los hospitales. Así que cuando el conseller habla de mejorar la salud, en parte tiene razón. Si sus recetas prosperan, sin duda mejoraría muchísimo la salud financiera de sus colegas de la patronal.
30 nov 2011
Vida en precario
Uno de esos textos que por si claridad se hacen necesarios para entender los momentos y lugares que habitamos, y el efecto que eso produce en nuestros cuerpos. Extraído del libro "Nuevos feminismos. Sentidos comunes en la dispersión", de Silvia L. Gil.
En este contexto en el que lo contingente y lo precario se han convertido en norma, en imperativo y en condición asfi xiante de nuestra vida, afi rmar la inestabilidad de ese nosotros y las diferencias no hace más que ahondar en la brecha abierta por el capitalismo globalizado y dejarnos sin respuestas. El camino que se dibuja en este sentido sigue una dirección opuesta: no tanto la búsqueda de las diferencias y lo que nos separa como la búsqueda de lo común y lo que nos une, no partir de lo que somos sino partir de lo que podemos ser. No tanto la independencia como lo que rememora la interdependencia y los lazos (por reinventar) con los otros. Un común que ya no se basa en la identidad o en las esencias, sino en lo construido a partir de situaciones compartidas y de luchas que son capaces de conectar con un sentimiento general más amplio, encontrar en la vida de uno ecos de la vida de otros. Un resorte por el que no se eliminan las diferencias, ya que lo común no está hecho de lo Uno, sino de lo singular. Como dice Paolo Virno «aquí resulta claro que la multitud no se desembaraza del Uno, es decir de lo universal, de lo común/compartido, sino que lo redetermina»."
"Las herramientas críticas que en su momento fueron lanzadas contra el capital (romper con la norma, ser único y singular, diferente, autónomo o disfrutar de una sexualidad abierta) se han convertido en parte de los dispositivos de dominio social. Hoy el poder ha hecho suya la consigna que afi rmaba la necesidad de liberarse de toda estructura y atadura. Así, estos elementos han dejado de constituir nombres de resistencias y han pasado a ser propiedad del capital, de los mercados y de una forma de vida que, paradójicamente, es elegida e impuesta al mismo tiempo. El control ya no pasa por la sujeción disciplinaria de los cuerpos, sino por la exigencia de liberación de toda estructura, la adaptación a los cambios, la flexibilidad y la invención creativa y autónoma «de sí». Las diferencias no son negadas sino movilizadas, los imprevistos no son acontecimientos sino lo reescrito en la realidad, la transgresión ya no comporta una excepción, sino una parte posible de la vida.
Uno de los efectos de este giro es que la fragilidad, la vulnerabilidad, la contingencia, la precariedad de los lazos que nos unen a las cosas y a las personas, se ha hecho más evidente que nunca. Mien-tras que la disciplina conseguía fi jar la fragilidad y la inestabilidad a las grandes instituciones de poder (la familia, la heterosexualidad, la escuela, la cárcel, el manicomio, el ejército, etc.), en la actualidad de lo que se trata es de hacerla afl orar al máximo. Hacer del cuerpo, la salud, la enfermedad, la vejez, el paso del tiempo o la muerte un tema y un posible nuevo campo abierto a la penetración de los mer-cados. La conexión del capital con la condición existencial del ser humano como un ser vulnerable (con un cuerpo, mortal) y carente de una ese-ncia que lo determine a priori (es decir, atravesado por el deseo y la capacidad de inventarse constantemente, por la potencia de ser) está teniendo enormes consecuencias sobre el conjunto de la vida.
La primera de ellas es la mercantilización de todos los posibles. Resulta muy difícil imaginar un escenario ajeno a los mercados porque los deseos son copados y movilizados por el propio capital: no existe un afuera al que huir, un lugar libre e incontaminado. Como afirma Marina Garcés, todos los posibles están a la vista, paradójicamente, para confirmar un único mundo, éste y no otro. De ahí se sigue que uno de los retos sea justamente el de forzar nuevos imaginarios capaces de desbloquear la identificación absoluta entre el tiempo presente y el futuro posible.
También nos encontramos con una tendencia creciente a la privatización absoluta de la existencia: liberarse de las estructuras de poder ha signifi cado liberarse también de los otros, de tal modo que el deseo de ser libre se ha traducido en el deseo de independencia y negación de la necesidad de los otros, lo cual ha pasado a ser considerado un valor positivo. El nuevo ideal de independencia y autonomía personal se ha convertido en un modelo en el que no entran otras posibles formas de organización de la vida más colectivas o preocupadas por lo común. Sin embargo, este modelo se sostiene sobre la falacia de que no necesitamos a los demás, es decir, negando la vulnerabilidad y la interdependencia que se da entre seres humanos y que tanto se ha criticado históricamente desde el feminismo, puesto que consti-tuye la base para la invisibilización del trabajo de cuidados; analiza-remos la fuerza de esta crítica en el próximo capítulo.
En tercer lugar asistimos a un retroceso fuertísimo en materia de derechos sociales que afecta a todos los ámbitos de la vida (laboral, educación, sanidad, vivienda, cuidados) y que se combina con la privatización de la existencia: en la medida en que existe la idea de que la vida es un proyecto individual, los derechos dejan de ser una cuestión social y se convierten en una batalla a conquistar de manera personal. De este modo, el desarme de la vida pública, de lo común, es el hueco por el que se cuelan nuevas formas de explotación y discriminación, sin que exista apenas capacidad de respuesta más allá del mero gesto individual.
Y en último lugar, asistimos a la aparición de nuevas enfermedades relacionadas con los estado anímicos que estos fenómenos producen: ansiedad, depresión, apatía, insomnio, estrés o fobias que ponen en evidencia la tensión a la que es sometida el cuerpo, que flaquea entre las exigencias de inventarse una vida a la altura de la competitividad impuesta por el capital y los ideales construidos en torno a la autonomía personal y lo que constituye el éxito social. Ser libre dentro de un marco defi nido previamente, habitar la soledad que impone el estilo de vida necesario para responder a las exigencias sociales, «apechugar» con la vulneración de derechos y vivir con la apatía creciente ante la convicción de que «nada se puede cambiar»,
son experiencias que forman parte del cotidiano de miles de personas en nuestros días. Las nuevas «enfermedades del alma» deben ser analizadas como expresiones sintomáticas de una sociedad que enfer-ma de insostenible.
(...)
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