6 jul 2010

Gripe Rota

Si es que este hombre es genial, si señor...

Vacuna ¿para qué?

Con todo este tema de la Gripe A ya estamos un poco de vuelta, pero como ahora andamos en temporada de vacunación no está demás seguir ofreciendo información. Es verdad que hay mucho mensaje confuso desde ambos lados, y que algunas informaciones, como las del famoso vídeo de la monja Forcades, suenan más a panfleto que a otra cosa, pero al mismo tiempo hay gente que se toma esto de la farmacología muy en serio, como Laporte, catedrático en la materia, y que vuelve a coincidir en lo mismo: "Nos encontramos ante una pandemia. Pandemia de alarmismo, de recomendaciones injustificadas y de medidas no basadas en pruebas."

Merece la pena leer el texto completo.

Jodida gripe

Escrito el 3 de Noviembre de 2009


Poco a poco le voy pillando el truco y el gustillo a la consulta de Atención Primaria, llena de posibilidades de encuentro, intercambio y de acercamiento a la realidad concreta. Además, como este tiempo está coincidiendo con el tema de la famosa "nueva" gripe con toda su parafernalia acompañante, ésto ayuda a tener una visión más completa de cómo funciona y hacia donde va el tema de la atención sanitaria en los últimos tiempos.

Si algo me ha sorprendido gratamente ha sido la demostración de sentido común y prudencia de la mayor parte de la gente, por lo menos entre la que se ha asomado a nuestra consulta de Puente de Vallecas. Pese a tanto alarmismo y desinformaciónmediática, la gente ha mantenido la cordura, ¡bien por ell@s!

Pero la maquinaria puesta en marcha sigue adelante, sin pausa. Hace unos días ponían fecha a la introducción de la nueva vacuna (sigue siendo interesante leer a Gervás opinando sobre el tema) y esta semana se ha decretado ya la "semana 1" de la crisis, obligando a todos los centros de salud a reestructurar sufuncionamiento para atenderla. Parece que ya se han dado el suficiente número de casos como para encender la luz de alarma. Pero el caso es que lo que yo he visto hasta ahora en la consulta no resulta tan terrorífico como podría parecer. ¿Gente con síntomas de gripe? Pues sí, haberlos haylos, pero como en otros inviernos ha ocurrido. No se nos ha colapsado la consulta todavía, vienen 4 o 5 "gripos@s" los días que más. Claro está que como cada vez los criterios son más laxos, ahora se puede llamar gripe casi a cualquier catarro, porque ya no hace falta ni tener fiebre para el diagnóstico (¿esto no tendrá que ver con que se registren tantos casos? ¿cuánto se inflarán las cifras con catarros mal llevados o bronquitis?). Además, la evolución es la típica de la gripe de siempre, no se ha demostrado hasta ahora que vaya peor. Unos días de reposo, paracetamol y... ¡ya está! Algún caso se complica, claro está, pero eso siempre ha pasado con las gripes.

No digo que no haya que estar atentos y prevenir, en lo posible y de manera razonable (y esto no es muy compatible con la cantidad de dinero que se llevan lasfarmacéuticas por tamiflús y vacunas. Justo acaba de publicar Miguel Jara un libro sobre el tema: La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo). Pero el mismo día que se presentan en la consulta 4 casos de posible gripe resulta que vienen también 5 ancian@s con problemas de soledad, 3 personas con ansiedad secundaria al stress laboral (o al miedo de perderlo) y las dificultades para llegar a fin de mes, 4 con sensación de no poder más con la vida por problemas familiares, duelos migratorios o falta de una perspectiva vital ilusionante... Y hay muchos determinantes y desigualdades sociales que sí se ha demostrado que afectan a la salud y a la esperanza de vida en gran medida (para más información, consultar el informe Los Hechos Probados, de la OMS).

La epidemia que invade las consultas de Atención Primaria desde hace tiempo no es la gripe. Es el malestar vital provocado por esta manera tan loca de sobrevivir que llevamos y a la que nos vemos lanzados desde muchos lugares. Pero todavía nadie ha decretado la "semana 1" para atender esta crisis. Quizás si el foco se pudiera aquí y no se nos distrajera con fuegos artificiales gripales que no hacen sino potenciar el miedo y la inseguridad, quizás entonces se podría trabajar realmente por mejorar la verdadera salud de la gente.


¿Salud para tod@s?

Entre la gente del ámbito sanitario que ha viajado a Latino América es famoso un libro llamado "Donde no hay doctor", que es un manual práctico enfocado a promotor@s de salud que viven en lugares donde no hay acceso a otra atención sanitaria. Ese manual dio luego pie a otros más enfocados a la realidad de cada lugar, como el "Buscando Remedio" que realizó AIS en Nicaragua y que se ha intentado adaptar a otros países centroamericanos.

Pero los libros más interesante de David Werner, el autor del primer libro, no son tan conocidos. Por ejemplo, "Aprendiendo a promover la salud", un extenso manual dedicado a proporcionar herramientas que faciliten un auténtico trabajo de promoción con las comunidades que les ayude a asumir ell@s mism@s el protagonismo en el cuidado de la salud.

Y su último libro, que acabo de leer: "Cuestionando la solución: Las políticas de atención primaria en salud y supervivencia infantil", un muy interesante (aunque a veces se vaya un poco a un excesivo populismo) replanteamiento sobre qué es lo fundamental en cuanto a la atención de la salud, que pese a lo que mucha gente piensa no consiste en poner muchos médicos o dar muchas medicinas, sino en generar procesos comunitarios de empoderamiento de l@s más pobres para que est@s puedan salir de su difícil situación. Y todo esto aportando datos históricos (como que el descenso en los casos de tuberculosis en Europa fue anterior a la aparición de los antibióticos y tuvo que ver con las mejoras socio-laborales conseguidas por los sindicatos) y ejemplos de alternativas que se han puesto en marcha en diferentes países en los años 70-90, al tiempo que apuesta por una atención primaria realmente integral y ataca ferozmente los planteamientos selectivos que muchas instituciones, como la UNICEF, han impuesto en este periodo.

Hablando en genérico

Escrito el 28 de Agosto de 2009 desde Nicaragua
Ayer participé en una reunión de la coordinadora de ventas sociales de medicamentos, y la verdad es que en dos horas hicieron patente la sombría realidad existente en cuanto al acceso a medicamento en Nicaragua, que supongo no difiere mucho de la de otros países, sobre todo centroamericanos.
El tema es que estas ventas sociales, cuya idea es distribuir medicamentos esenciales (aunque también se cuelan algunos que no lo son) a precios módicos para que la población tenga acceso a ellos, desde hace tiempo le viene dando vueltas al tema comprobar la calidad de los medicamentos que distribuye. Porque las empresas farmacéuticas, dados los poco controles que existen acá, y la posibilidad de introducir la manipulación y la corrupción en el Ministerio de Sanidad para sortear los resultados negativos, aprovecha para distribuir una gran cantidad de medicamentos en mal estado. Pero no sólo en las ventas sociales, sino en cualquier farmacia privada. Así, nadie te puede garantizar, en este país, que el medicamento que compras es realmente efectivo para tratar tu dolencia, sea barato o caro.
Y al mismo tiempo, la publicidad es salvaje. Así es posible que haya farmacias por todas las calles, como si fueran quiscos de prensa en Madrid, y que además se vendan medicamentos en mercados, buses y prácticamente cualquier tipo de establecimiento.
Mientras tanto, en España, donde si existen estos controles sobre los medicamentos que nos permiten saber que lo que llega al mercado es de confianza, la desinformación e ignorancia de much@s, y en concreto de muchos profesionales de la salud, permite que sigamos engañados. En los 3 años que llevo de residencia he escuchado ya a varios especialistas (entre los médicos de familia se da menos, aunque se da también), que supuestamente saben mucho de lo suyo, decir que los medicamentos genéricos “no valen” o no son tan efectivos como los de marca, porque “pueden llevar hasta un 20% menos de principio activo”, es decir, de la sustancia que proporciona la acción concreta al medicamento. Lo adornan con alguna historia de algún paciente que notó que al cambiarle al genérico estaba peor de lo suyo y se quedan tan anchos. Cómo si fuera tan fácil que la gente se quitara de encima la extendida idea de que cuanto más caro, mayor calidad tendrá.
Y sin embargo, en España sí que podemos estar seguros de que usando medicamentos genéricos estamos accediendo a medicamentos de calidad contrastada, y aun coste mucho menor que los de marca. Porque no hay que olvidar que ese coste mayor de las marcas lo pagamos entre tod@s, y a costa de poder invertir en otras mejoras de la sanidad.
Aunque es un documento un poco técnico, no está demás echar un ojo a esta información que ofrecen en el boletín farmacológico del País Vasco. Incluso no estaría de más imprimirlo y llevarlo, por si acaso, al ir a consulta con algún especialista, por si nos viene con el cuento de que “mejor de marca”. Para así poder contribuir a su formación con su lectura. O si con eso no es suficiente, revisar la opinión del Servicio Cántabro de Salud, el Servicio Canario de Salud o el Servicio de Farmacia del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

De médicos, medicinas y caminador@s

Escrito el 7 de Agosto de 2009 desde Nicaragua.


Ayer estuve en Pancasán, comunidad de la montaña a varias horas de Matagalpa, el centro urbano de la zona. La idea era acercarme a ver cómo funciona un centro de salud acá. Y me encontré un puesto digno, creado hace ya unos años, que ofrece muchas (aunque no todas) las medicinas consideradas esenciales para atender los problemas básicos de la población.

Población que no está ahí mismo precisamente, sino dispersa en varias comunidades, algunas separadas por mucha distancia y malos caminos, que ahora en época de lluvias se deterioran aún más. Tan lejanas están algunas que se consiguió que hace 2 meses se abriera un puesto en una de esas comunidades para atender a la gente de allá.

Porque la distancia juega un papel esencial en la atención sanitaria. Hay gente que tiene que caminar horas a pie para llegar hasta el centro de salud (o quien tiene algunos reales, en alguno de los pocos autobuses, casi tan escasos como el dinero en el bolsillo de la gente), arrastrando su enfermedad o al niñ@ que llevan a revisar. Lo cual hace que cuando realmente estén mal, tengan muy difícil el acceso, y que algun@s llegaran contando haber estado enferm@s en días anteriores, pero ya estar mejorando. De alguna manera, la distancia selecciona a l@s que pueden llegar, para ello hace falta un mínimo de salud. Si no, ni modo.

Al mismo tiempo, la decisión de emprender este camino no se hace por cualquier cosa. En muchas caras pude ver la angustia, el miedo, sobre todo cuando traían a sus pequeñ@s. Pero al mismo tiempo, frente a la autoridad del médico,representante del conocimiento y el poder de la universidad, de la ciudad, ¿cómo expresar todo lo que se lleva sobre los hombros, siendo un@ humilde campesin@? Silencios, respuestas que esconden más de lo que muestran, alguna lágrima que se escapa... Y nuestra incapacidad para saber como facilitar esa comunicación, como eliminar esa barrera... Me venía a la cabeza una historia que leía el otro día sobre un niño indio, Rakku y la lucha de su madre por salvarle de la muerte por diarrea. En varias madres, ayer, creí reconocer este esfuerzo, esta angustia, este amor... Y esta distancia entre ella y nosotr@s, de su casa al centro, de su silencio a nuestra ignorancia...

Pero, pese a todo, siguen caminando, paso a paso, entre el lodo, las piedras y los torpes acercamientos de nosotr@s, l@s supuest@s profesionales.

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El puesto de salud está atendido por 2 enfermeras y un médico durante su servicio social, al terminar la carrera. Los más pobres, así, no tienen derecho más que a un médico que recién comienza. Por muy bueno que sea, no deja de ser alguien que comienza a descubrir de qué va esto de ser médico, sin más supervisión que la experiencia de las enfermeras, que son las que permanecen allí a largo plazo. Y cuando empiece a saber manejarse mejor, acabará su servicio social y se volverá a la ciudad, al hospital o abrirá su consulta privada.

Para l@s pobres, migajas. Otra vez más. Porque el sistema no les toma en serio, porque no se quejan, porque no tienen plata...

Pero también habrá que pensar que algo pasa cuando nadie, o casi nadie, siente esta injusticia, siente a esta gente como su gente y se decide a comprometerse con ell@s. Después de una formación de tantos años en la Universidad, de tantos conocimientos asimilados, ¿cómo es posible que no se haga un esfuerzo serio por trabajar también el corazón de cada estudiante, de manera que sienta que su vocación real es trabajar allí donde más falta hace?

Ivan Illich, hace 30 años, escribía que era realmente un sinsentido que los paísessubdesarrollados invirtieran tanto dinero en formar médicos que terminan siendo especialistas en cosas muy concretas, en vez de preocuparse en buscar la manera de alcanzar el mayor nivel de salud posible para la generalidad de la población. Pero no, la mayoría de los licenciados en medicina siguen soñando con ser cardiólogos o cirujanos, quedando así como grandes especialistas a disposición de una élite de su país.

¿No tendría más sentido invertir en una formación de calidad para aquella gente que esté dispuesta a trabajar en las zonas más recónditas? ¿O buscar la manera de buscar cómo promover un compromiso real y concreto con l@s más pobres?

Y el caso es que este país ha dado muestras de saber hacer en el pasado. Ahí está la cruzada de alfabetización, que llevó a estudiantes de todo el país a los lugares más inhóspitos, a compartir su saber. Pero claro, eran otros tiempo, donde todo el mundo estaba realmente dispuesto a dar un paso más allá de si mismo.

Salud Mental, individualismo y lucha

Que un psiquiatra plantee sus dudas sobre el modelo de atención que se viene desarrollando en salud mental enfocado sobre el individuo y aislándolo de sus condicionantes sociales y económicos, al tiempo que plantea que mecanismos ahora denostados como la lucha colectiva pueden ser más eficaces que la terapia individual, merece por lo menos echarle un ojo y reflexionar un poco a partir de ello..

De salud y medicinas

Todavía sumergido en la interesante lectura de Globalización y salud mental, de Antoni Talarn y colaboradores, que ofrece una perspectiva integradora de como se correlacionan estos dos conceptos, descubro que ofrece algunas referencias que merece la pena guardar, para no permitir que se me olviden, por la claridad con la que presentan los efectos de la medicalización de la vida tan propia de nuestro tiempo, y el cómo ésta puede ser un instrumento del proceso de desvinculación colectiva e individualización que venimos sufriendo. 

La primera es de un texto que tiene ya más de 30 años, pero que sigue hablando de una realidad muy presente hoy en día, escrito por Ivan Illich en Némesis médica. La expropiación de la salud:

"Cada cultura proporciona no solo instrucciones para labrar la tierra y luchar, sino también una serie de reglas con las cuales el individuo puede arreglárselas con el dolor, la invalidez y la muerte. Cómo interpretar esas tres más íntimas y fundamentales amenazas, y cómo relacionarse con los demás cuando las afrontan, era una parte esencial de cada cultura viable (...)

La moderna civilización médica cosmopolita niega la necesidad de que el hombre acepte el dolor, la enfermedad y la muerte. La civilización médica está planificada y organizada para matar el dolor, eliminar la enfermedad y luchar contra la muerte (...) La civilización médica ha transformado el dolor, la enfermedad y la muerte, de experiencias esenciales con las que cada uno de nosotros tiene que habérselas, en accidentes para los que debe buscarse tratamiento médico"

Y la otra cita es más cercana, de Vicente Verdú en El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción:

"Actualmente, cuando el trabajador se ve sometido a un gran estrés laboral (la "explotación" antes) no se alista en un comité antisistema, toma ansiolíticos. Cuando el empleado no soporta más sus condiciones de trabajo no acude a los sindicatos, va al médico. Cuando las cosas se presentan mal no es necesario darle más vueltas: se recurre a las "píldoras de la felicidad" (...) Los laboratorios se han convertido en los grandes pacificadores sociales de nuestros días gracias a la integración del enfermo democrático"

Replantearse la intervención

De nuevo desde Diagonal aportan una interesante reflexión, esta vez de Paco Roda, trabajador social entre otras cosas. El texto se llama Intervención Social en Crisis y, aunque parte desde la realidad de su trabajo, sus planteamientos creo que son útiles para tod@s l@s que trabajamos en relación con la persona desde una perspectiva de cuidado, sea desde la sanidad, la educación, el trabajo social...

La idea que plantea es simple pero con mucha verdad detrás: cómo en nuestra sociedad actual, frente a los problemas que castigan a una gran parte de la población empujándola a situaciones difíciles, de pobreza, exclusión, enfermedad, soledad... la respuesta se ha focalizado en lo individual, de manera que la propia persona que demanda ayuda termina asumiendo el problema como algo de lo que ella es culpable. Así, tan simplemente, se libera a la sociedad de su responsabilidad, y se desactiva la capacidad de reivindicación y lucha de l@s individu@s, que se ven y sienten aislad@s y sin saber cómo e incluso porqué asociarse con otr@s.

Por eso en estos tiempos de supuesta "crisis" es tan importante resituar el problema, para no caer en un sálvese quien pueda absurdo, inútil y destructivo. Habrá que ver cómo volver la vista al "Nosotr@s", al que estamos ya cada vez menos acostumbrad@s.

Un enfoque interesante sobre cómo este proceso afecta a la vida cotidiana, a la salud y al concepto de su atención primaria, lo ofrecen desde el Centro Marie Langer con sus Procesos Correctores Comunitarios

Sanidad Privada... ¿para qué vale?

Ya que es un tema candente por todo el proceso de desmantelamento de la sanidad pública en Madrid y otr@s lugares en favor de la empresa privada, es interesante ver un poquillo más allá, y para eso ayuda este informe de Oxfam donde se abordan los mitos de la sanidad privada en los países con menos recursos economicos.